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martes, 11 de enero de 2011

El pequeño vampiro Angela Sommer-Bodenburg

El otro día, mirando los libros que tenía mi prima en su habitación, me encontré con El pequeño vampiro y El pequeño vampiro se va de viaje. ¡Qué recuerdos!... El pequeño vampiro...

Yo estaba en el colegio aún cuando supe de este personaje. Una niña nueva llegó a clase y al poco nos hicimos amigas (tampoco tenía yo demasiadas amigas en el cole como para no aceptar a la nueva). Yo iba a su casa bastante a menudo, y un día me prestó este libro para que lo leyera. La verdad es que era bastante entretenido leer sus aventuras. Bea, que así se llamaba la chica nueva, me dejó casi todos los libros de la colección y poco a poco nos hicimos fans de los vampiros. Bueno, en honor a la verdad, ella ya era muy fan de las historias de vampiros y me contagió a mí. Se puede decir que me mordió y me inyectó el veneno dentro. Y lo hizo hasta tal punto que por las noches soñaba que volaba igual que Antón, el niño amigo del pequeño vampiro. Eso sí, no llegué al punto de dormir con chupete como hacía ella para desgastar los dientes y que los colmillos parecieran más largos y afilados (esa idea la sacó del libro que acabo de leer)

Antón es un niño pequeño que se queda solo en casa casi todos los sábados por la noche mientras sus padres salen al cine o al teatro. Le gusta quedarse solo porque aprovecha esos días para ver películas de terror en la tele. Uno de los sábados que se queda solo aparece el pequeño vampiro en su habitación y aunque al principio cree que le va a morder y convertir en vampiro, pronto se da cuenta de que viene para hacerse amigo suyo. Desde ese día Antón y Rüdiger se convierten en buenos amigos y viven distintas aventuras juntos. Aventuras que se puede continuar leyendo en otros libros de la colección.

Yo, como ya os he dicho, vi dos libros en casa de mi prima, así que entenderéis que no pude coger uno y dejar el otro allí. Realmente son libros infantiles, pero que en un momento dado (como éste en el que estoy reviviendo parte de mi infancia a través de las lecturas) te entretienen como cualquier otro.

De repente Antón se quedó parado como si hubiera echado raíces...: en el alféizar, delante de los visillos que flotaban con la corriente de aire, estaba sentado algo que lo miraba fijamente. Tenía un aspecto tan horrible que Anton pensó que iba a caerse muerto. Dos ojos pequeños e inyectados en sangre relampagueaban frente a él desde un rsotro blanco como la cal; una cabellera peluda le colgaba en largos mechones hasta una sucia y negra capa. La gigantesca boca, roja como la sangre, se abría y cerraba, y los dientes, que eran extraordinariamente blancos y afilados como puñales, chocaban con un rechinar atroz. A Anton se le erizó el pelo y se le detuvo la sangre en las venas. ¡La cosa de la ventana era peor que King-Kong, peor que Frankenstein y peor que Drácula! ¡Era lo más espantoso que Anton había visto jamás!

10 comentarios:

Atram14 dijo...

Es curioso que parece que los libros de vampiros se han puesto de moda ahora, pero estos también los leí yo de niña, y unos de Timun Mas sobre el vampiro Kasimir.
¡¡Es que está todo inventado!!
Yo hace poco descubrí en casa de mis padres dos de mis libros favoritos de la infancia: Paulina, de Ana María Matute, y Papaito Piernas Largas, de Jean Webster. Se despertaron mil recuerdos en mi, y no pude evitar traérmelos a casa.

Narayani dijo...

Yaaa, a mí me pasó lo mismo con estos del pequeño vampiro. Fue verlos y pensar: me los tengo que llevar, jeje. Eso sí, estos son de vuelta (aunque mi primita me dijo que me los daba)

Besos

Margari dijo...

Aysss Narayani, que últimamente me estás haciendo recordar mi infancia. Ni me acordaba de este libro, pero cuando he visto la portada, se me han venido todos los recuerdos de golpe. Este libro lo tenía una amiga y por las tardes cuando quedábamos para hacer la tarea, lo leíamos juntitas. ¡Uf! ¡Cuántos recuerdos!

Narayani dijo...

Jajaja, me alegro de traerte buenos recuerdos con estas lecturas. Yo estoy haciendo lo mismo en estos momentos, jeje.

Besos!

Goizeder Lamariano Martín dijo...

Qué recuerdos me has traído con esta entrada! Me encantaba el pequeño vampiro, tengo toda la colección, me gustaban muchísimo, los libros todavía están en casa de mi madre y espero que algún día, cuando tenga, mis hijos también puedan leerlos y disfrutar y divertirse tanto como hice yo. Me acuerdo que con los libros venían unos recortables para montar la granja, la casa y los escenarios por los que iban pasando Antón y el pequeño vampiro. Mi habitación estaba llena de esos recortables. Qué tiempos. Un saludo.

la emperatriz de lavapiés dijo...

¡me leí este libro cien veces! me sabía el principio de memoria (era sábado, el día en que los padres de Anton salían a cenar... o algo así), luego continué con la saga pero no hasta el final, me cansé antes de los vampiros. Que recuerdos. bss

Jose dijo...

Me da vergüenza admitir que en su día no me lo leí por si me daba miedo, jeje. Aunque recuerdo que hasta tenía una serie de televisión ¿no?

Oye, y relacionado con el tema de los vampiros, ¿te regalaron al final el segundo libro de nocturna (oscura)? Yo me lo leí antes de navidades.

¡Saludos!

Shorby dijo...

jajaj me has recordado a mí unos meses atrás!! cuando cotilleando en la habitación de mi primo peque encontré los de "Mundo Oscuro/Pretérito/etc" del Barco de Vapor, que van también de vampiros, son más de ahora (pero se los pedí xDDD )

yo lo de Nocturna me lo voy pensando...que me lo regalaron y aún no me termino de animar U.U

Narayani dijo...

Si no los has leído de peque creo que no será lo mismo. Yo estoy leyendo estos dos un poco como recuerdo, pero no sé si leyéndolos de nuevas significarían ahora lo mismo para mí, jeje.
Sí, me regalaron la segunda parte de Nocturna, pero aún no me he puesto con él. Lo haré en breve. ¿Te gustó?

Shorby, anímate con Nocturna. El principio no me enganchó demasiado, pero después mola.

Besos!!

Jose dijo...

Pues a mí me resulto entretenido, me lo leí bastante rápido de hecho. Del primero a mí me gusto mucho el tema de lo del avión y demás, toda la intriga que generaba con esa primera escena y como lo trataba después.

Ya contaras, ¡chao!