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jueves, 23 de abril de 2015

Porque somos lo que leemos, yo hoy soy...


Ana, la de Tejas Verdes.

Y es que no puedo evitar sentir un inmenso cariño hacia este personaje y todos los que la rodean desde que la conocí en mi infancia. Todo lo que diga sobre ellos se quedará corto y, lo que es peor y lo que más miedo me da, es que aumentará las expectativas de los que estáis leyendo esto pudiendo provocar que la encontréis decepcionante cuando la conozcáis. Por eso os voy a pedir dos cosas:

- Una, que me perdonéis si sólo encuentro halagos para Ana.

- Y dos, que cuando os enfrentéis a ella, ya sea en el libro o en la serie, lo hagáis olvidando todo lo que yo he dicho para que podáis disfrutarla a vuestra manera. 

Ana Shirley es sinónimo de positividad, de alegría, de inocencia, de bondad, de inteligencia, de orgullo y de tantas otras bondades que no podría enumerarlas todas (ejemplo de la pasión desbordante que ya intuíais). Es una niña que lo tiene todo para ser infeliz. Tendría que haber sido infeliz y triste. No tiene padres y por este motivo vive en un orfanato donde ningún niño es especial para nadie. Para colmo ha tenido la `desgracia´ de haber nacido niña en una época en la que todo el mundo que adopta quiere chicos para que puedan trabajar en el campo. Sin embargo, y contra todo pronóstico, Ana es una niña feliz e increíblemente soñadora que sabe que tiene que haber algo bonito para ella en algún lugar. Y, efectivamente, así es. Un buen día una pareja de hermanos decide adoptarla dando comienzo a una nueva vida juntos. Ser parte de una familia, de algo tan bonito y enorme como lo que encuentra en Tejas Verdes, es mucho más de lo que tanto ella como los hermanos habían podido soñar alguna vez. 

He elegido a Ana como personaje porque creo que tiene mucho que enseñarnos con esa forma tan maravillosa de ver la vida. Una persona alegre y muy soñadora que cree que un mundo mejor es posible. ¿No creéis que nos hace mucha falta algo así en los días que estamos? Pensar que el mundo puede ser un lugar mejor y, en cierto modo, conseguirlo como lo consigue Ana en la historia (no es spoiler, ¿eh?) es esperanzador. 

Pero no sólo la he elegido por eso, también me gusta por su fortaleza y por luchar por lo que quiere, y es que creo que si tienes un sueño, si realmente deseas algo con mucha fuerza, tienes que luchar por conseguir que se haga realidad. No importa si eres hombre o mujer, ni si estás en igualdad de condiciones que el resto de personas de tu alrededor. Tienes que hacerlo de la mejor manera posible. Luchar por ello. Y de eso Ana sabe mucho, ya os lo digo. 

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Algunas personas del grupo Tarro-libros 2015 hemos querido hacer una recomendación en el día del libro de una manera especial. 

El lema de la iniciativa que ha organizado Carmen es: Porque somos lo que leemos... y la idea era que cada participante eligiera un libro, un personaje, algo literario en definitiva, y explicar por qué es importante para él / ella. 


¡¡Feliz día del libro!!

Porque somos lo que leemos, tú hoy eres... 


martes, 21 de abril de 2015

La frase del martes - 116


Incluso la gente que afirma que no podemos hacer nada para cambiar nuestro destino, mira antes de cruzar la calle.
 
-Stephen Hawking

lunes, 20 de abril de 2015

Un hijo Alejandro Palomas

Ya va para tres semanas que leí Un hijo y aún no sé por dónde meterle mano a la reseña. Un libro que se empezó a escribir hace veinte años, que me duró dos noches entre las manos y para el que no soy capaz de sentarme a escribir una opinión porque cada vez que lo intento no me sale nada. 

Está bien. Empecemos por algo: un niño pequeño... No, así no. Guille es un niño que... No, tampoco. Mary Poppins es en parte protagonista... Ay, no, no queda bien...

Supercalifragilisticoespialidoso. 

Eso es. Nada que la palabra mágica no pueda solucionar.

Conocemos a Guille en el cole. La profesora está preguntando a todos los niños qué quieren ser de mayor, -imagino que pensando que todos contestarán cosas como futbolista, médico o cantante,- pero cuando llega el turno de Guille él tiene claro que no quiere ser como los demás niños. No. Él quiere ser la mismísima Mary Poppins. La profesora, sorprendida por esta respuesta, decide fijarse más en Guille y finalmente propone al padre del niño unas sesiones de terapia con una psicóloga. Ésta, a través de dibujos, charlas y redacciones va indagando en la vida, no sólo de Guille sino de sus padres también. 

Guille vive con su padre mientras su madre está trabajando en el extranjero. Ya sabéis cómo están las cosas con los trabajos, y estando los dos en el paro no tiene más remedio que aceptar el trabajo lejos de su familia para seguir pagando las facturas. Por supuesto que Guille echa de menos la figura materna pero tiene donde refugiarse: en las historias de Mary Poppins que tanto gustan a su madre.

Según avanzamos en la lectura (a una velocidad de vértigo, he de añadir) vamos conociendo la relación padre e hijo y el amor que Guille tiene por la magia de la señorita Poppins. Es maravilloso conocer la historia contada desde el punto de vista de un niño. Sobre todo, porque de verdad parecen las palabras de un niño. Las expresiones, las frases, la inocencia y la lógica infantil que en muchas ocasiones es aplastante. 

Otras veces me leía trozos de Mary Poppins, pero no la de la película, que se llama Yuli Andrius porque también es inglesa como mamá, sino la de los libros, que es distinta pero es igual.

Tengo que decir que Guille me ganó con esta frase porque es muy de Íker (mi sobrino) que muchas veces te dice que algo "se parece y no se parece" a otra cosa y te explica qué le lleva a decir eso. Y lo cierto es que después de la explicación siempre tiene razón en que se parece y no se parece.

No quiero contar más de la historia por no destripar nada. Creo que con lo que he contado ya os podéis hacer una idea de la trama, pero sí diré, a modo de resumen, que Un hijo es un libro sencillo, bonito, emotivo, tierno y con un final que te pone un nudo en la garganta. Se disfruta página a página (éstas vuelan) Y es que el poder de Mary Poppins llega muchas más allá de Londres...

Sin duda lo recomiendo. Seguro que también os enamoraréis de Guille.

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Unos días después de terminar el libro tuve ocasión de conocer en persona a Alejandro Palomas en la presentación del libro en Madrid. Me encantó escucharle y conocer un poco más, tanto de él como de Guille, que de alguna manera, son la misma persona. Si tenéis oportunidad de ir a alguna presentación ahora que está de tourné por España no os lo penséis.

Ésta es la segunda novela que leo suya pero estoy segura de que iré leyendo todas. Me ha conquistado con su forma de escribir.






martes, 14 de abril de 2015

La frase del martes - 115


La decisión del primer beso es la más crucial en cualquier historia de amor, porque contiene dentro de sí la rendición. 

- Emil Ludwig

martes, 7 de abril de 2015

La frase del martes - 114


La cultura no se hereda, se conquista. 

- A. Malraux

miércoles, 1 de abril de 2015

Un hotel en ninguna parte Mónica Gutiérrez

Ayer quedé con mi compañera Cristina, que ya no es compañera sino amiga pero a la que llamo así, “mi compañera Cristina”, porque puedo diferenciarla de mi amiga Cristina con más facilidad.  El caso es que siempre dejamos un ratito de nuestros encuentros a hablar de libros. Ella me recomienda y yo le recomiendo a ella. Un intercambio justo, como veis. Nada más encontrarnos me dijo que se estaba leyendo un libro que le estaba gustando mucho pero que no recordaba el nombre. Lo dejamos ahí y seguimos hablando de muchas cosas, ¡hacía mucho que no nos veíamos!, y empezamos a saltar de un tema a otro sin ningún orden. Estábamos pidiendo la cuenta cuando de pronto me dijo:

-Ya me he acordado del nombre del libro: Un hotel en ninguna parte.
-¿¡En serio!? ¡Yo lo terminé hace dos días!

Si lo hacemos aposta no nos sale tan compenetrado.
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Emma es una chica que, huyendo de su pasado, llega hasta un hotel escondido en medio de un bosque para trabajar durante el invierno. Un lugar mágico donde no llega la cobertura de los móviles, donde los GPS no consiguen encontrarse y donde es fácil creer que las hadas existieron algún día. Se siente como en casa desde el primer momento y eso es algo que le sorprende mucho. Su nueva "familia" está compuesta por los pocos trabajadores que el hotel tiene en invierno, por los dueños –dos hermanos de sangre inglesa– y por un único cliente. 

Aparte hay otros dos personajes que son, como nosotros, meros lectores: Anna, la amiga de Emma, y Martha, la madre de los dueños del hotel. Ambas van recibiendo emails de Emma y de los hermanos respectivamente con las explicaciones de lo que pasa en el hotel. Así, poco a poco y email tras email, nos enteraremos de qué ha llevado a Emma hasta allí y de qué lleva a cada hermano a actuar como actúa.

De los dos hermanos, uno es despreocupado, alegre, juerguista y divertido; el otro serio, responsable y misterioso, pero en cualquier caso los e-mails de ambos son divertidos. Se quieren mucho pero a la vez no se soportan. Son demasiado diferentes como para no discutir entre ellos y de paso criticar al otro delante de la madre (destinataria de todos los mails) con mucha gracia y naturalidad. 

Me sorprendió mucho que fuera un texto epistolar. No tenía ni idea y reconozco que me sorprendió y me agradó mucho. He disfrutado de la lectura y me he enganchado por completo a los emails de unos y de otros. Yo, como persona soñadora que soy (y mucho), me imaginaba perfectamente todo lo que iba leyendo: los bosques, el hotel, las comidas, la tienda de té… y deseaba poder llegar a un lugar así alguna vez en mi vida. Me ha sido imposible no recordar ciertos lugares en los que estuve durante mi estancia en Chile, donde la cobertura de los móviles brillaba tanto por su ausencia como las estrellas por la noche. Y, ¿sabéis qué? Se puede vivir sin internet y sin teléfono. Y se pasa bien y se disfruta y te deja apreciar otras muchas cosas. Emma está aislada en el hotel y su única manera de comunicarse con el exterior es a través de la palabra escrita pero no le importa. Le gusta. El resto del tiempo lo pasa disfrutando de la compañía de una amiga, de un compañero de trabajo, de su jefe o del cliente del hotel. Cara a cara, como antaño...

Me ha gustado mucho también los guiños que ha ido haciendo la autora a la literatura, mencionando tanto a escritores como a sus obras. Y lo mismo con la música, que igual te habla de música clásica que te mete de lleno en un concierto de Heavy Metal.

Mónica, la autora, ya me gustó con su Noctalia, pero con su hotel en ninguna parte ha conseguido a una fiel lectora. Estoy esperando ver con qué nos sorprende la próxima vez. Me ha gustado mucho, es un libro original por la manera en que está contado y se lee muy fácilmente. Es ideal para desconectar, no sólo de libros más densos, sino del mundo en general. 

¿Creéis en la magia? ¿En las segundas oportunidades? Entonces éste, sin duda, es vuestro libro. 

Antes de que me lo preguntes: sí, sigo entrando en su correo y le leo los mails. Son tan aburridos que me ayudan a conciliar el sueño. Pero tendrás que reconocer que se ha pasado un poco chivándose de mí. Salgo la noche de los jueves, viernes, sábados y domingos, porque tengo amigos a los que les apetece estar conmigo. Y no tengo novias [...] Son amigas, sin compromiso.
[...] 
No le digas a Sam que le leo el correo. 
Te quiere muchísimo, 
Tu hijo alcohólico y seductor

martes, 31 de marzo de 2015

La frase del martes - 113


Si no actúas como piensas, terminarás pensando como actúas.

-Blaise Pascal

martes, 24 de marzo de 2015

La frase del martes - 112


Si quieres llegar deprisa, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado.

-Filosofía zen

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Gracias, Chus, por tu aportación a la frase de esta semana :)

Si alguien más tiene ideas para próximas frases que me las envíe a narayani.erase.una.vez@gmail.com

domingo, 22 de marzo de 2015

¡A la mierda la bicicleta! Gonzalo Moure Trenor

Tenía este libro en mi estantería desde hace mucho tiempo y, como con otros muchos, no encontraba nunca el momento de ponerme con él. El otro día sin embargo lo tuve en la mano y sentí que era su momento y no me lo pensé más. Es curioso cómo son, los propios libros, los que nos dicen cuándo quieren ser leídos.

Después de leer El bostezo del puma y El síndrome de Mozart supe que seguiría leyendo a Gonzalo Moure porque me gusta lo que cuenta pero sobre todo cómo lo cuenta. Su forma de escribir es poética, directa y sencilla y consigue transportarte allí donde la acción se desarrolla. De verdad si no le conocéis no dudéis en buscar alguno de sus libros para que sepáis de qué os hablo.

Silvestre en un niño atípico y solitario. Vive en el campo, rodeado de caballos y estudiando a todos los seres vivos de su alrededor. Entiende de pájaros, de plantas, de perros y de todo lo que se puede conocer viviendo, no sólo al aire libre, sino también el aire libre. Le gusta donde vive y lo disfruta y aunque a veces siente curiosidad por lo que ocurre en la gran ciudad prefiere estar donde está.

Homero es un hombre hecho y derecho ya, con un hijo adolescente de la edad de Silvestre aproximadamente. También es un apasionado de la naturaleza pero no sabe transmitir la pasión que transmite Silvestre cuando habla de los animales. Por eso cuando le conoce no lo duda y le propone presentar un programa de televisión en el que se hablará de naturaleza. Pero como se dice no es oro todo lo que reluce y Silvestre se verá en una encrucijada de la que es fácil, y a la vez difícil, salir. Basta con seguir tus principios o con dejarlos a un lado y eso, queridos amigos, no es fácil de hacer.

He leído ¡A la mierda la bicicleta! en dos sentadas. Es un libro juvenil, como todos los de Gonzalo, pero que no está de más que leamos los adultos también. Ya os digo que tenemos mucho que aprender de quienes no están aún corrompidos por la fuerza de la sociedad.

En cuanto al nombre del libro me resultó curioso que le pusieran ese nombre a un libro dirigido a jóvenes pero tengo que reconocer que tiene algo que atrae. A mí me dio mucha curiosidad. En el libro se habla mucho de caballos y de naturaleza, no así de bicicletas, así que nos preguntaremos durante gran parte del libro el porqué de este título. No os preocupéis que se explica, aunque no seré yo quien lo haga...

En resumen, ¡A la mierda la bicicleta! me ha gustado mucho. Me ha encantado conocer a Silvestre y saber que todavía puede haber gente tan apasionada de la naturaleza como él. Se lee muy rápido y es muy entretenido. Como os decía al principio os lo recomiendo.

Una noche los dos [gatos] descansaban de sus juegos y se miraban a la cara, con curiosidad. Yo me di cuenta entonces de que el gris veía la cara del siamés y debía pensar que así era él mismo, puesto que carecía de espejo para conocerse. Mientras, el siamés miraba a su hermano gris y creía que así era él.




jueves, 19 de marzo de 2015

El hombre que arreglaba las bicicletas Ángel Gil Cheza

Conocí este libro un día paseando por la cuesta Moyano en Madrid. No lo compré porque estaba un poco sucio pero me quedé con las ganas así que, cuando el otro día lo vi en La casa del libro, no lo dudé y me lo llevé en edición de bolsillo. 

Hay títulos que llaman mucho la atención y para mí éste fue uno de ellos. Títulos que tienen algo y que intuyes que te van a llevar a un interior que te va a gustar. El hombre que arreglaba las bicicletas es un nombre, cuando menos, misterioso y atrayente y no pude evitar llevármelo a casa.

Los primeros capítulos me llevaron un poco al desconcierto. Son capítulos cortos y de ágil lectura pero por un momento pensé que no me estaba enterando de nada. Consejo: leedlos y no dudéis de lo que leéis. Enseguida descubriréis qué ocurre. 

Artur Font, escritor de novela negra, ha dejado todas sus posesiones en herencia a su viuda, a su hija y a una tercera persona que no se sabe muy bien quién es ni de dónde sale. Su viuda, Natalia, no se explica que esta tercera persona exista, pero, desgraciadamente para ella, existe y además es una mujer. Una mujer irlandesa para más señas ¿Qué relación habría entre ellos? ¿Sería su amante? ¿De dónde vendría? La lectura del testamento les lleva a convivir hasta que se tomen las decisiones que se tienen que tomar. Durante esta convivencia descubriremos a las dos mujeres y a la hija adolescente y sus respectivas historias. Qué les ha llevado hasta ese punto y a dónde les llevará después de conocer los detalles. 

El libro me ha gustado mucho pero el final me ha parecido muy precipitado, como que le falta algo de chicha. Me habría gustado saber algo más de la relación de estas mujeres. Por lo demás me ha parecido una historia muy bonita. Es fácil ponerse en la piel de las protagonistas y sentir lo mismo que ellas. 

El libro está compuesto por capítulos cortos, lo que facilita la lectura. Es más, se corre el riesgo de leerlo del tirón si se anda con algo de tiempo libre. Yo, como últimamente leo sólo en la cama, no lo hice, pero porque me habría muerto de sueño al día siguiente, no por falta de ganas. 

En resumen, El hombre que arreglaba las bicicletas me ha gustado mucho. Es un libro ideal para leer en unas pocas tardes, sin prisa pero sin pausa (siempre vamos a querer saber más) No puedo hacer otra cosa que recomendarlo. 

¿Podemos imaginar con qué interés leeríamos seiscientas páginas de información subliminal de un antiguo amor? ¿Con qué deleite buscaríamos doble sentido a cada palabra, a cada coma?