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miércoles, 17 de enero de 2018

Un bautizo singular - Carlos J. Server


Cuando alguien me dice, o deja por escrito, que una novela es muy divertida, yo suelo echarme a temblar porque mi sentido del humor no es fácil de satisfacer. Esta novela, a pesar de que aseguraba mucha diversión, me llamó la atención lo suficiente como para comprarla. Hace unas semanas la leí y aunque, efectivamente, no consiguió sacarme ninguna carcajada, sí que cumplió el objetivo de entretenerme. No le pedía más.

Argimiro, o Argimirito dependiendo quien le nombre, es un niño de unos pocos meses de edad, que genera un revuelo importante el fin de semana de su bautizo. Por supuesto a él la historia ni le va ni le viene, pero a su familia estos dos días les darán para mucho.

El desencadenante de la historia es que el niño no puede ser más rubio de lo que es y toda la familia es... ¡morena! Sólo hay una persona rubia en todo el cortejo que acompaña a Argimirito, y es el padrino del niño, y mejor amigo de la madre. Habrá quien quiera descartar candidatos a padre de la criatura y quien quiera confirmar sospechas, pero el caso es que el lío está asegurado. Las situaciones rocambolescas se suceden una detrás de otra, y el hecho de que los invitados al bautizo sean todos bastante peculiares ayuda mucho a enredar todavía más las cosas antes de llegar a un final que está bien, pero que es bastante predecible.

La novela, como decía al principio, es entretenida y se lee fácilmente, si bien es cierto que, en mi opinión, podría haberse acortado en algunas partes y no habría pasado nada.

La recomiendo para leer en un par de sentadas; posiblemente lo hagáis con una sonrisa en los labios gran parte del tiempo, aunque eso ya depende de vuestro humor...


martes, 16 de enero de 2018

La frase del martes - 212


Sólo cuando el último árbol esté muerto, el último río envenenado, y el último pez atrapado, te darás cuenta que no puedes comer dinero.

-Sabiduría indoamericana

viernes, 12 de enero de 2018

La librería del señor Livingstone - Mónica Gutiérrez

Conocí Moonlight Books, la librería del señor Livingstone, gracias a un relato incluido en el libro La librería a la vuelta de la esquina.  Personalmente me quedé con ganas de más cuando terminé su lectura, y parece que lo mismo le pasó a Mónica, porque continuó escribiendo sobre ella y sobre lo que ocurre en su interior.

Por un lado nos encontramos con Edward Livingstone, dueño de la librería, que es un enamorado de los libros, sobre todo de los clásicos. Por otro lado tenemos a Agnes Martí, que está a punto de tirar la toalla y volver a su Barcelona natal porque no encuentra trabajo en Londres como arqueóloga. La vida de ambos se juntan cuando Agnes entra en Moonlight Books y se convierte en la ayudante del señor Livingstone.

No hay muchos personajes, como suele ser habitual en los libros de Mónica, pero los que hay son pura magia: el librero gruñón, el señor Livingstone; el pequeño astronauta, un niño que pasa las tardes en la librería; el hada descalza, la propia Agnes; el cocinero pelirrojo; el escritor residente; o el centro de todo, la librería.

Agnes consigue sentirse feliz, a pesar de no trabajar en algo relacionado con la arqueología, hasta que un robo tiene lugar en la librería y piensa que pueden acusarla a ella por ser la última en llegar. Es entonces cuando el inspector John Lockwood hace su aparición estelar en Moonlight Books y en la vida de los allí presentes...

No hace falta decir, aunque voy a hacerlo, que la novela me ha gustado mucho. Es una historia llena de amor: por esa persona especial, por los amigos, pero sobre todo, por los libros. Cada poco nos encontramos con referencias literarias: Romeo y Julieta, Alicia en el País de las Maravillas y un largo etcétera de títulos, que nos hacen sonreír al identificarlos.

Esta parte, la literaria, y la relación del señor Livingstone con su tienda es lo que más me ha gustado del libro. La historia de amor de Edward con los libros y todo lo que ocurre en la librería ha eclipsado, en mi opinión, la historia de amor de la protagonista, pero eso no quiere decir que la historia no sea bonita, no, lo que significa es que las otras historias son, para mí, mejores.

Se preparó una tetera, llenó la pipa y halló refugio en el rincón de los románticos, bien retrepado en el sillón morado...

Como cada vez que termino un libro de Mónica no puedo hacer otra cosa que recomendarlo. Son chutes de energía y buen rollo y hay veces que se necesitan. Sus libros están para esas veces.

Os dejo las reseñas de los otros libros de Mónica:




martes, 9 de enero de 2018

La frase del martes - 211


El hogar es el lugar donde guardamos los libros.

-sir Richard F. Burton

jueves, 4 de enero de 2018

Dos mil noventa y seis - Ginés Sánchez


No he podido leer esta novela en un momento mejor. Es lo primero que debo decir. Lo segundo, es que espero que no sea premonitoria.
Estamos en el año dos mil noventa y seis, y apenas queda agua en el planeta. Las lluvias desaparecieron muchos años antes y la poca gente que ha conseguido sobrevivir tiene que luchar contra las enfermedades, las personas que no son de su tribu y contra la propia sequía. El mundo, tal y como lo conocemos hoy, ya no existe y nos encontramos con un mundo post-apocalíptico que podría ser tan real, que he preferido pensar que sólo es ficción y que estas cosas no pasan.
Pero es mentira.
Porque sí pasan.
Están pasando; se llama cambio climático
 Y si algo como lo que ocurre en el libro ocurriese de verdad estoy segura de que las personas actuaríamos igual que los protagonistas de la historia. De manera egoísta. Y cruel. Y salvaje.
No hay empleos, ni centros comerciales, ni nada que se parezca al mundo actual. Lo que sí hay son escondites, pozos de agua tapados con lonas para que no los encuentre nadie, miseria, esclavitud. Y todo ello contado con naturalidad, sin entrar en lo morboso, tal cual es. Y así es como se nos presenta a los dos personajes principales: Andera y Enis, con naturalidad. Se conocen y se juntan cuando se quedan solos. Se necesitan.
Cuando comencé a leer no sabía muy bien qué tenía entre manos, me sentí un poco confusa por la forma de narrar y, sobre todo, por la manera de escribir los diálogos. Sin embargo, al poco de empezar me fui enganchando y ya no lo pude dejar. Se lee bastante rápido porque tiene capítulos cortos, y siempre piensas eso de “uno más y lo dejo”, aunque sabes perfectamente que te va a costar bastante soltarlo.
Es una novela dura, más que nada, porque no es tan descabellado que ocurra algo así. Para muestra el año 2017, que ha sido uno de los más secos en España. Hace poco más de un  mes tuve oportunidad de ver en persona el embalse de Luna, en León, completamente seco, y fue un espectáculo desolador. Reconozco que me habría gustado bajar a verlo y poder descubrir los restos del pueblo que normalmente duerme bajo sus aguas, pero no pudo ser. Lo que sí pude ver durante kilómetros, fue un paisaje arenoso, con piedras de vez en cuando y restos de árboles que aún se mantienen de pie. Lo mismo que se describe en el libro.
La novela nos muestra lo peor, y sí, tal vez lo mejor también, de cada uno. Pero sobre todo nos enseña que no aprendemos de los errores del pasado, que volvemos a repetirlos una y otra vez y que seguirá pasando así por los siglos de los siglos. Creo que es un libro que todo el mundo debería conocer, y aprender de él. Sin duda lo recomiendo.
Nuestro tiempo, Cojo, dijo una noche, el capote echado por encima, la piel blanquísima resplandeciendo a la luz de la hoguera, se acaba.
El mundo, decía, fue una cosa antes. Y ahora es esta otra.
Pero esta que es ahora se acaba también.
Se acaba porque somos demasiado frágiles. Porque lo que anda permitiendo que sobrevivamos se agota.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Tres cuentos - Truman Capote

Esta Navidad me apetecía leer cosas acordes con las fechas: calor de hogar, familia, amigos... en definitiva, leer  sobre ese espíritu que llaman navideño. Comencé con La Navidad para un niño en Gales, que si bien es un cuento bonito, no terminó de llegarme. La siguiente lectura han sido estos tres cuentos de Capote, que me han gustado y me han hecho sentir ese espíritu que tanto buscaba. Dos de los tres están ambientados en la Navidad y el tercero en el día de Acción de Gracias.

Un recuerdo navideño:

El protagonista nos cuenta desde la edad adulta cómo eran las Navidades en su infancia. Nos describe cada una de las tradiciones que tenían su amiga y él cuando llegaba esta época del año: las tartas de frutas y el gran árbol de Navidad, como grandes protagonistas, hacían de las fechas las más felices del año. Pero sobre todo era su amiga, su sexagenaria amiga, la que provocaba toda esa magia.

Una Navidad:

Descubrimos, cuando comenzamos el segundo cuento, que estamos ante los mismos personajes que en el cuento anterior. En este caso el protagonista tiene que viajar lejos de sus tradiciones porque su padre quiere pasar las fechas con él. Apenas le conoce y no le hace mucha gracia la idea de irse lejos de su hogar, pero es Navidad, y las cosas en Navidad, pueden mejorar.

El invitado del día de Acción de Gracias:

Otra vez tenemos a los mismos personajes de vuelta en su hogar. El protagonista sufre bullying en el colegio, pero a su amiga sexagenaria le parece buena idea invitar a su perseguidor a la cena de Acción de Gracias.

De los tres cuentos el que menos me ha gustado ha sido el segundo, pero eso no significa que no me haya gustado; es que los otros dos me han gustado mucho. Los dos tienen ese espíritu navideño que andaba buscando, ese calor de hogar y olor a tradición. Es la primera vez que leía a Truman Capote y me ha sorprendido para bien así que repetiré con el autor.

Os dejo otras dos lecturas navideñas que en su día me gustaron mucho:

http://narayani-eraseunavez.blogspot.com.es/2010/12/el-frio-modifica-la-trayectoria-de-los.htmlhttp://narayani-eraseunavez.blogspot.com.es/2012/01/cancion-de-navidad-charles-dickens.html
¡FELICES FIESTAS!
 

miércoles, 20 de diciembre de 2017

La Navidad para un niño en Gales - Dylan Thomas

Saqué este libro de la biblioteca después de haberlo visto recomendado en el blog de Meg Cazaestrellas. Ella hizo la reseña del libro "Un recuerdo de Navidad", con la que, por cierto, me convenció completamente. El caso es que Norah Bennet comentó el título del libro que traigo hoy de pasada y decidí buscarlo también.

El cuento es una sucesión de recuerdos, vistos desde el punto de vista de un niño, de cómo vivía los días de Navidad. Contado con nostalgia, desde la edad adulta ya, nos lleva por todas las acciones que acostumbraba a hacer: perseguir gatos, cantar, jugar con la nieve... Y todo rodeado de un ambiente festivo, gente contenta por todos lados, con sus tradiciones y sus momentos para la improvisación.

La idea del libro está bien, pero no es lo que yo andaba buscando. No me ha transmitido gran cosa. Y es una pena porque tenía todas las papeletas para convertirse en un libro al que volver una y otra vez. Sin embargo, me ha dejado un poco fría. Cuando leo un libro me gusta meterme en la historia, sentirme parte de ella, y esta vez no lo he conseguido. ¡Ojo! Con esto no quiero decir que sea un mal libro, ¿eh?; es sólo que a mí no me ha llegado.

Por otro lado es justo decir que la edición de Nórdica es una maravilla. Alterna el texto de Dylan Thomas con las ilustraciones de Pep Montserrat, y éstas me han gustado mucho.


Es un cuento que se lee en un ratito, así que si tenéis dudas o creéis que os puede gustar, os animo a que lo hagáis. La historia no está mal, y tal vez a vosotros sí os transmita el espíritu navideño.

martes, 19 de diciembre de 2017

La frase del martes - 210



Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo. 

-Lev Tolstoi

jueves, 14 de diciembre de 2017

Todas las horas mueren - Miriam Beizana Vigo

Hace mucho tiempo, después de un desengaño amoroso, escribí una carta en la que hablaba del paso del tiempo, de cómo los minutos pasan y ya no vuelven nunca, y a ellos les da igual si tú estás aprovechándolos o si los estás perdiendo, que no van  a dejar de pasar por ti. Cuando leí el título de este libro algo hizo clic en mi cabeza y me llevó a esa carta que escribí. Por eso no pude evitar comprarlo.
Tenemos la historia de Olivia y de Dorotea. La primera está ya en la vejez mientras que la segunda acaba de cumplir la mayoría de edad. Sin embargo si pusiéramos una al lado de la otra con esos mismos dieciocho años encontraríamos que no hay muchas diferencias entre ellas porque ambas estarían solas y perdidas.
Las dos llegan al mismo pueblo con muchos años de diferencia, y el destino, si queréis llamarlo así, se encarga de juntarlas. Olivia llegó hace muchos años, compró una casa y un local donde puso una cafetería y se instaló allí. Dorotea deja la casa en la que se crio porque no aguanta más tiempo los malos tratos y la indiferencia de sus progenitores. Su coche se estropea y decide parar en el mismo pueblo para que lo vea un mecánico. Mientras lo arreglan, Olivia le da trabajo en la cafetería.
Así es como la vida de las dos mujeres se unen.
Olivia vive de los recuerdos de Laura, que murió mucho tiempo atrás, y ha dejado pasar su vida sin pena ni gloria. Trabaja su cafetería y se relaciona poco con la gente. Gracias a varios flashbacks sabremos quién es Laura, a quien conoció durante el franquismo, y qué aportó a su vida para que siga anclada a su recuerdo tanto tiempo después.
Dorotea, por su parte, nos va contando la mala vida que le han dado siempre sus padres. La falta de cariño es más que evidente y dan ganas de quedarse con ella para decirle que todo va a ir bien.
“Todas las horas mueren” me ha gustado, aunque el final me ha parecido un poco precipitado. Creo que podría haber dado para una novela un poco más extensa, sobre todo la parte de Dorotea una vez que llega al pueblo. Creo que es un personaje con mucho potencial. Me habría gustado leer algo así como su resurgir de las cenizas, cual Ave Fénix.
Por otro lado ha habido algo que me ha chirriado un poco y ha sido que durante la narración se menciona que Dorotea no tiene mucha educación porque se puso a trabajar pronto; sin embargo muchas veces cuando habla parece alguien muy culto. No me ha parecido muy coherente, pero en cualquier caso, no es algo como para dejar de recomendar el libro, porque lo cierto es que me ha gustado.
Olivia se planteó en varias ocasiones si la felicidad también pertenecía al saco de las horas que mueren.

martes, 12 de diciembre de 2017

La frase del martes - 209




Un buen oyente a menudo piensa sobre otra cosa.

-Kin Hubbar