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martes, 9 de febrero de 2016

La frase del martes - 143



El amor es unirse a pesar de todos los pronósticos.


-Thomas Mann

miércoles, 3 de febrero de 2016

La lengua de los secretos Martín Abrisketa

Llevo mucho tiempo pendiente de hacer la reseña de este libro pero no he sido capaz de empezarla de ninguna manera, así que voy a hacer un último intento a ver qué sale.

Desde pequeña he oído a mi abuela contar historias de la guerra civil. De su guerra civil. Casi siempre contaba las mismas historias pero de vez en cuando me sorprendía con una  nueva. Yo la miraba, encandilada, mientras ella narraba su pequeño trozo de historia, normalmente, entre risas y lágrimas. A mi padre y a mi tía no le gustaba que hablase de esa época porque se ponía triste y acababa llorando y por eso, por no ponerla triste, yo no preguntaba nunca. Sin embargo en sus últimos meses de vida pasé bastantes horas a solas con ella y tuvimos la posibilidad de hablar de muchas cosas; me di cuenta de que a pesar de las lágrimas derramadas, no todo era tristeza. Me contaba, una y otra vez, que un día su gato saltó a la jaula del pájaro desde el mueble de la cocina y que ella había pensando que había habido un terremoto durante la noche porque la jaula estaba torcida por la mañana. Otras veces le daba por recordar su exilio en Francia, donde encontró su hogar durante varios meses. Pensar en lo bien que la trataron allí, siempre siempre, la hacía llorar. Su emoción era contagiosa, os lo juro, y me hacía agradecer a nuestros vecinos de arriba por todo lo que hicieron por ella, por cuidarla como la cuidaron y por hacerla olvidar, en la medida de lo posible, que su país estaba viviendo una barbarie como la que estaba viviendo.

Su hermano Ángel murió en guerra, como ella decía, y del resto se separó durante un tiempo. Viajó al norte de España desde donde pudo coger un barco que la llevó a Francia. Imposible determinar la fecha y los lugares exactos en los que estuvo. Las fechas más o menos podemos sospecharlas. En cuanto al lugar es de lo poco concreto que le pregunté pero no saqué nada en claro: "Abuela, ¿dónde estuviste?" Pero ella me respondió que se había olvidado del nombre. Sabía que era en Francia, en un pueblo, pero no recordaba más.

Durante muchos años me rondó la idea de recopilar todas las historias que pudiera de mi abuela con el firme propósito de ponerlas después por escrito, pero no lo hice y a día de hoy ya no es posible hacerlo. Sé que lo que mi abuela vivió no fue exclusivo, que mucha más gente sufrió en la guerra, pero para mí su historia es especial. Igual que la de mi otra abuela, a la que la guerra, como a todo el que la vivió, le cambió la vida. Con ella no he hablado tanto de este tema. Entiendo que no es algo que apetezca contar y respeto que no lo haga. Desde pequeña he sabido que le dan miedo las tormentas. Recuerdo verla encerrada en una habitación con las persianas bajadas y esperando que pasara la tormenta. Siempre pensé que era por el ruido de los truenos pero hace poco me contó que, más que al ruido, tenía miedo de los relámpagos porque le recordaba al fogonazo de los obuses cuando eran disparados. ¡Y han pasado más de 75 años!

De verdad no sé cómo hacer la reseña de La lengua de los secretos. Sólo diré que Martín Abrisketa ha hecho con Martintxo, su padre, lo que a mí me habría gustado hacer con mis abuelas. Pedir información y contar su historia (aunque él lo ha hecho mucho mejor, sin duda, de lo que yo habría hecho) La lengua de los secretos es la historia de Martintxo, sí, pero también la de mis abuelas y abuelos, y la de vuestros abuelos y bisabuelos y puede que la de vuestros padres. Es historia. Nuestra historia. Contada de una manera que enternece, que te hace sufrir, que es emotiva, entretenida, divertida a ratos y real. Muy real.

No puedo deciros qué hacer pero sí que me atrevo a haceros una recomendación: leed La lengua de los secretos.

A-fi-li-a-os-pro-le-ta-ri-os-del-mun-do-al-par-ti-do-co-mu-nis-ta. Al término de su lectura, que por cierto, le resultó particularmente dificultosa, llena de términos estrambóticos, se fijó en que los mayores realizaban un garabato muy artístico para escribir sus nombres en el cuaderno. Le parecía una gran idea, así que tomó el lápiz y escribió "Lucas Abrisketa". Luego dibujó un sol encima, unas margaritas debajo y, a la izquierda, la casita de los ratones de Matilde. Los demás chavales, al ver la habilidad con la que manejaba el lápiz, quisieron imitarlo, y fue de esta forma tan peculiar que se convirtieron en los afiliados del Partido Comunista más jóvenes del planeta.

martes, 2 de febrero de 2016

La frase del martes - 142


No hay nada repartido más equitativamente en el mundo que la razón; todos están convencidos de tener suficiente.


- René Descartes

martes, 26 de enero de 2016

La frase del martes - 141


No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de hecho, los peligros desconocidos son los que inspiran más temor.


-Alexandre Dumas

domingo, 24 de enero de 2016

Lady Ludlow Elizabeth Gaskell

No hace ni dos meses que me estrené con esta autora y ya he repetido con ella. En esta ocasión ha sido con Lady Ludlow, una novela que me ha sorprendido bastante por la manera que tiene de contar una historia dentro de otra. Hubo un momento, de hecho, que pensé que ya no sabía quién o quiénes eran los protagonistas del libro. Sin embargo esto no es impedimento para disfrutar de la novela porque tanto una historia como otra tienen suficiente gancho como para mantenernos pegados al libro.

La narración corre a cuenta de una Margaret Dawson anciana pero con buena memoria que, gracias a esta historia, vuelve a revivir su adolescencia y todos los momentos que pasó junto a su querida y adorada Lady Ludlow. Su trabajo en la casa, igual que el de otras cuatro o cinco chicas, era la de hacer compañía a Lady Ludlow; a cambio recibía un buen hogar donde vivir y cariño. Y no es que éste le faltara con su familia, pero después de la muerte de su padre se quedaron sin posibles en casa y tuvo que buscar otro lugar en el que vivir que pudiera dar más facilidades a su madre y sus hermanos.

Poco a poco vamos conociendo a Lady Ludlow y sus opiniones, principalmente en lo que a la educación se refiere. Para ella es un peligro absoluto que la gente pobre reciba educación. No hay necesidad de saber leer, escribir ni hacer cuentas para ser temerosos de Dios y trabajar las tierras que le han sido entregadas para mantenerse. (Hay quien diría que este libro es completamente actual) Por supuesto no pude empatizar mucho con Lady Ludlow por este motivo pero según pasamos páginas vamos averiguando por qué piensa como piensa y podemos llegar incluso a entender sus motivos acercándonos, al final, un poco más a ella.

Conocemos también a otros personajes entrañables como el señor Gray, que es el nuevo párroco y que apuesta por la enseñanza para todo el mundo (os podéis imaginar los choques entre uno y otra), o la señorita Galindo, que es la típica chismosa con gran corazón que consigue ganarse el cariño de todo el mundo. Estos dos personajes me han gustado mucho también.

Creo -no, la experiencia de una vida bastante larga me ha convencido de ello- que la educación es un mal si se administra indiscriminadamente. Hace que las clases bajas se vuelvan incapaces de desempeñar sus tareas, tareas a las que han sido llamados por Dios; incapaces de manifestar sumisión ante quienes ostentan posición de autoridad sobre ellos...

En resumen, Lady Ludlow me ha gustado y seguiré leyendo a la autora.

La prima Phillis fue la otra novela de la autora que leí.

¿Habéis leído alguna de las dos? ¿Algún otro título que recomendéis?

miércoles, 20 de enero de 2016

El faro de los corazones extraviados Celia Santos con ilustraciones de Sonia Sanz

Este libro que traigo hoy es una de mis adquisiciones con el dinero que ahorré en el Tarro-Libro del año pasado. Para mí la experiencia Tarro-Libro es una manera de acceder a libros que de otra manera tal vez no compraría por un motivo o por otro, así que cuando vi este precioso libro ilustrado, que seguramente no habría comprado, no me lo pensé dos veces y reservé una parte del Tarro para su compra.

No voy a negar que lo que me lleva a fijarme en un libro ilustrado son siempre las ilustraciones. Si éstas me gustan seguro me interesaré por la historia que lleva detrás, que en muchos casos son tanto o mejores que las propias ilustraciones, es decir, pequeñas joyas literarias.

Es este el caso de “El faro de los corazones extraviados” y es que las ilustraciones de Sonia reflejan a la perfección la historia que Celia nos cuenta de la pequeña niña protagonista, una niña que no sólo se dedica a recoger los corazones que llegan a la playa después de haber pasado por momentos muy duros, sino que además los cuida y los mima hasta que estos están completamente recuperados y pueden volver a latir por ellos mismos.

Cuando rescata los corazones de la playa los lleva a su faro, donde los guarda en cajas de zapatos que forra con algodón y los cuida con mucho amor, pues es el único remedio cuando un corazón enamorado está malito.

Es una historia que se lee enseguida pero que recomiendo leer con calma. Seguro que los niños disfrutarán con ella pero también creo que será cuando la vuelvan a leer de mayores cuando entiendan bien de qué habla. El amor, el desamor, las almas gemelas, la ternura, la tristeza, la soledad… todo tiene cabida en este libro.
 
Me ha encantado el libro y estoy segura de que seguiré pendiente de los trabajos tanto de la autora como de la ilustradora (ambas tienen más obras publicadas con Toromítico)


No me digáis que no es una preciosidad...
 
Por último tengo que decir que cada vez soy más fan de esta "pequeña" editorial. Todo lo que ha caído en mis manos hasta el momento de Toromítico me ha enamorado.

En resumen, "El faro de los corazones extraviados" queda más que recomendado tanto para grandes como para pequeños. Cada uno sacará sus conclusiones y entenderá cosas diferentes, creo, pero lo que sí es seguro es que todos disfrutarán de él.
 

martes, 19 de enero de 2016

La frase del martes - 140



Las personas son como la Luna. Siempre tienen un lado oscuro que no enseñan a nadie.


-Mark Twain

martes, 12 de enero de 2016

La frase del martes - 139


Si alguna vez ve saltar por la ventana a un banquero suizo, salte detrás. Seguro que hay algo que ganar.


- Voltaire

domingo, 10 de enero de 2016

Café y cigarrillos para un funeral Roberto Martínez Guzmán


Nos ha pasado a todos que nos hemos enfrentado a una lectura con las expectativas muy altas y al final nos ha decepcionado. Seguro que sabéis de qué os hablo. He leído varias reseñas de este relato, o novela corta, y todas eran tan buenas que al final me ha sabido a poco. Y no es que no me haya gustado, ¿eh? porque reconozco que la historia es original y me ha mantenido entretenida todo el tiempo que me ha durado entre las manos, pero me esperaba algo más después de tan buenas opiniones. 

Delfín se presenta en la comisaria diciendo que sabe que le van a matar el día de su 50 cumpleaños. Podía haber ido antes a la policía porque lleva meses recibiendo anónimos, pero no ha sido hasta que ha recibido varias coronas de flores a su nombre que se ha asustado de verdad y ha decidido denunciar la situación. Faltan sólo dos días y como es natural está muerto de miedo. Pacientes (es traumatólogo), una ex mujer, una ex novia, compañeros de trabajo, familia… cualquiera puede ser el asesino… o el bromista. Y poco más puedo contar porque la historia es tan corta que si cuento algo más ya sería el final.  

Como decía al principio es una historia que se lee muy rápido y es muy entretenida. El principio me ha resultado un poco lento porque es muy descriptivo para mi gusto y tarda un poco en llegar al punto álgido de la historia. Por otro lado a mitad de la historia ya adiviné quién había organizado todo, lo cual le quitó intriga a la trama aunque, por supuesto, si llega o no a morir el protagonista sólo se sabe llegando al final, así que por ahí sí que mantiene la tensión y eso me ha gustado.  

En resumen, una lectura que recomiendo para leer en una tarde y que hace pasar un buen rato. Me ha gustado pero creo que si no hubiera llegado con las expectativas tan altas me habría gustado más.

-Quiero, necesito hablar con un inspector -dijo este.
-¿Motivo?
-Algún loco me va a matar -dijo.

martes, 5 de enero de 2016

La frase del martes - 138


La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras.

- Rousseau

Intentemos no sustituir todo en los niños y niñas que un día fuimos. ¡Feliz noche de Reyes!