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miércoles, 1 de abril de 2015

Un hotel en ninguna parte Mónica Gutiérrez

Ayer quedé con mi compañera Cristina, que ya no es compañera sino amiga pero a la que llamo así, “mi compañera Cristina”, porque puedo diferenciarla de mi amiga Cristina con más facilidad.  El caso es que siempre dejamos un ratito de nuestros encuentros a hablar de libros. Ella me recomienda y yo le recomiendo a ella. Un intercambio justo, como veis. Nada más encontrarnos me dijo que se estaba leyendo un libro que le estaba gustando mucho pero que no recordaba el nombre. Lo dejamos ahí y seguimos hablando de muchas cosas, ¡hacía mucho que no nos veíamos!, y empezamos a saltar de un tema a otro sin ningún orden. Estábamos pidiendo la cuenta cuando de pronto me dijo:

-Ya me he acordado del nombre del libro: Un hotel en ninguna parte.
-¿¡En serio!? ¡Yo lo terminé hace dos días!

Si lo hacemos aposta no nos sale tan compenetrado.
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Emma es una chica que, huyendo de su pasado, llega hasta un hotel escondido en medio de un bosque para trabajar durante el invierno. Un lugar mágico donde no llega la cobertura de los móviles, donde los GPS no consiguen encontrarse y donde es fácil creer que las hadas existieron algún día. Se siente como en casa desde el primer momento y eso es algo que le sorprende mucho. Su nueva "familia" está compuesta por los pocos trabajadores que el hotel tiene en invierno, por los dueños –dos hermanos de sangre inglesa– y por un único cliente. 

Aparte hay otros dos personajes que son, como nosotros, meros lectores: Anna, la amiga de Emma, y Martha, la madre de los dueños del hotel. Ambas van recibiendo emails de Emma y de los hermanos respectivamente con las explicaciones de lo que pasa en el hotel. Así, poco a poco y email tras email, nos enteraremos de qué ha llevado a Emma hasta allí y de qué lleva a cada hermano a actuar como actúa.

De los dos hermanos, uno es despreocupado, alegre, juerguista y divertido; el otro serio, responsable y misterioso, pero en cualquier caso los e-mails de ambos son divertidos. Se quieren mucho pero a la vez no se soportan. Son demasiado diferentes como para no discutir entre ellos y de paso criticar al otro delante de la madre (destinataria de todos los mails) con mucha gracia y naturalidad. 

Me sorprendió mucho que fuera un texto epistolar. No tenía ni idea y reconozco que me sorprendió y me agradó mucho. He disfrutado de la lectura y me he enganchado por completo a los emails de unos y de otros. Yo, como persona soñadora que soy (y mucho), me imaginaba perfectamente todo lo que iba leyendo: los bosques, el hotel, las comidas, la tienda de té… y deseaba poder llegar a un lugar así alguna vez en mi vida. Me ha sido imposible no recordar ciertos lugares en los que estuve durante mi estancia en Chile, donde la cobertura de los móviles brillaba tanto por su ausencia como las estrellas por la noche. Y, ¿sabéis qué? Se puede vivir sin internet y sin teléfono. Y se pasa bien y se disfruta y te deja apreciar otras muchas cosas. Emma está aislada en el hotel y su única manera de comunicarse con el exterior es a través de la palabra escrita pero no le importa. Le gusta. El resto del tiempo lo pasa disfrutando de la compañía de una amiga, de un compañero de trabajo, de su jefe o del cliente del hotel. Cara a cara, como antaño...

Me ha gustado mucho también los guiños que ha ido haciendo la autora a la literatura, mencionando tanto a escritores como a sus obras. Y lo mismo con la música, que igual te habla de música clásica que te mete de lleno en un concierto de Heavy Metal.

Mónica, la autora, ya me gustó con su Noctalia, pero con su hotel en ninguna parte ha conseguido a una fiel lectora. Estoy esperando ver con qué nos sorprende la próxima vez. Me ha gustado mucho, es un libro original por la manera en que está contado y se lee muy fácilmente. Es ideal para desconectar, no sólo de libros más densos, sino del mundo en general. 

¿Creéis en la magia? ¿En las segundas oportunidades? Entonces éste, sin duda, es vuestro libro. 

Antes de que me lo preguntes: sí, sigo entrando en su correo y le leo los mails. Son tan aburridos que me ayudan a conciliar el sueño. Pero tendrás que reconocer que se ha pasado un poco chivándose de mí. Salgo la noche de los jueves, viernes, sábados y domingos, porque tengo amigos a los que les apetece estar conmigo. Y no tengo novias [...] Son amigas, sin compromiso.
[...] 
No le digas a Sam que le leo el correo. 
Te quiere muchísimo, 
Tu hijo alcohólico y seductor

martes, 31 de marzo de 2015

La frase del martes - 113


Si no actúas como piensas, terminarás pensando como actúas.

-Blaise Pascal

martes, 24 de marzo de 2015

La frase del martes - 112


Si quieres llegar deprisa, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado.

-Filosofía zen

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Gracias, Chus, por tu aportación a la frase de esta semana :)

Si alguien más tiene ideas para próximas frases que me las envíe a narayani.erase.una.vez@gmail.com

domingo, 22 de marzo de 2015

¡A la mierda la bicicleta! Gonzalo Moure Trenor

Tenía este libro en mi estantería desde hace mucho tiempo y, como con otros muchos, no encontraba nunca el momento de ponerme con él. El otro día sin embargo lo tuve en la mano y sentí que era su momento y no me lo pensé más. Es curioso cómo son, los propios libros, los que nos dicen cuándo quieren ser leídos.

Después de leer El bostezo del puma y El síndrome de Mozart supe que seguiría leyendo a Gonzalo Moure porque me gusta lo que cuenta pero sobre todo cómo lo cuenta. Su forma de escribir es poética, directa y sencilla y consigue transportarte allí donde la acción se desarrolla. De verdad si no le conocéis no dudéis en buscar alguno de sus libros para que sepáis de qué os hablo.

Silvestre en un niño atípico y solitario. Vive en el campo, rodeado de caballos y estudiando a todos los seres vivos de su alrededor. Entiende de pájaros, de plantas, de perros y de todo lo que se puede conocer viviendo, no sólo al aire libre, sino también el aire libre. Le gusta donde vive y lo disfruta y aunque a veces siente curiosidad por lo que ocurre en la gran ciudad prefiere estar donde está.

Homero es un hombre hecho y derecho ya, con un hijo adolescente de la edad de Silvestre aproximadamente. También es un apasionado de la naturaleza pero no sabe transmitir la pasión que transmite Silvestre cuando habla de los animales. Por eso cuando le conoce no lo duda y le propone presentar un programa de televisión en el que se hablará de naturaleza. Pero como se dice no es oro todo lo que reluce y Silvestre se verá en una encrucijada de la que es fácil, y a la vez difícil, salir. Basta con seguir tus principios o con dejarlos a un lado y eso, queridos amigos, no es fácil de hacer.

He leído ¡A la mierda la bicicleta! en dos sentadas. Es un libro juvenil, como todos los de Gonzalo, pero que no está de más que leamos los adultos también. Ya os digo que tenemos mucho que aprender de quienes no están aún corrompidos por la fuerza de la sociedad.

En cuanto al nombre del libro me resultó curioso que le pusieran ese nombre a un libro dirigido a jóvenes pero tengo que reconocer que tiene algo que atrae. A mí me dio mucha curiosidad. En el libro se habla mucho de caballos y de naturaleza, no así de bicicletas, así que nos preguntaremos durante gran parte del libro el porqué de este título. No os preocupéis que se explica, aunque no seré yo quien lo haga...

En resumen, ¡A la mierda la bicicleta! me ha gustado mucho. Me ha encantado conocer a Silvestre y saber que todavía puede haber gente tan apasionada de la naturaleza como él. Se lee muy rápido y es muy entretenido. Como os decía al principio os lo recomiendo.

Una noche los dos [gatos] descansaban de sus juegos y se miraban a la cara, con curiosidad. Yo me di cuenta entonces de que el gris veía la cara del siamés y debía pensar que así era él mismo, puesto que carecía de espejo para conocerse. Mientras, el siamés miraba a su hermano gris y creía que así era él.




jueves, 19 de marzo de 2015

El hombre que arreglaba las bicicletas Ángel Gil Cheza

Conocí este libro un día paseando por la cuesta Moyano en Madrid. No lo compré porque estaba un poco sucio pero me quedé con las ganas así que, cuando el otro día lo vi en La casa del libro, no lo dudé y me lo llevé en edición de bolsillo. 

Hay títulos que llaman mucho la atención y para mí éste fue uno de ellos. Títulos que tienen algo y que intuyes que te van a llevar a un interior que te va a gustar. El hombre que arreglaba las bicicletas es un nombre, cuando menos, misterioso y atrayente y no pude evitar llevármelo a casa.

Los primeros capítulos me llevaron un poco al desconcierto. Son capítulos cortos y de ágil lectura pero por un momento pensé que no me estaba enterando de nada. Consejo: leedlos y no dudéis de lo que leéis. Enseguida descubriréis qué ocurre. 

Artur Font, escritor de novela negra, ha dejado todas sus posesiones en herencia a su viuda, a su hija y a una tercera persona que no se sabe muy bien quién es ni de dónde sale. Su viuda, Natalia, no se explica que esta tercera persona exista, pero, desgraciadamente para ella, existe y además es una mujer. Una mujer irlandesa para más señas ¿Qué relación habría entre ellos? ¿Sería su amante? ¿De dónde vendría? La lectura del testamento les lleva a convivir hasta que se tomen las decisiones que se tienen que tomar. Durante esta convivencia descubriremos a las dos mujeres y a la hija adolescente y sus respectivas historias. Qué les ha llevado hasta ese punto y a dónde les llevará después de conocer los detalles. 

El libro me ha gustado mucho pero el final me ha parecido muy precipitado, como que le falta algo de chicha. Me habría gustado saber algo más de la relación de estas mujeres. Por lo demás me ha parecido una historia muy bonita. Es fácil ponerse en la piel de las protagonistas y sentir lo mismo que ellas. 

El libro está compuesto por capítulos cortos, lo que facilita la lectura. Es más, se corre el riesgo de leerlo del tirón si se anda con algo de tiempo libre. Yo, como últimamente leo sólo en la cama, no lo hice, pero porque me habría muerto de sueño al día siguiente, no por falta de ganas. 

En resumen, El hombre que arreglaba las bicicletas me ha gustado mucho. Es un libro ideal para leer en unas pocas tardes, sin prisa pero sin pausa (siempre vamos a querer saber más) No puedo hacer otra cosa que recomendarlo. 

¿Podemos imaginar con qué interés leeríamos seiscientas páginas de información subliminal de un antiguo amor? ¿Con qué deleite buscaríamos doble sentido a cada palabra, a cada coma?


martes, 17 de marzo de 2015

La frase del martes - 111


La felicidad no es una meta, sino un estilo de vida.

-Federico Moccia

martes, 10 de marzo de 2015

La frase del martes - 110


Para la mayoría de nosotros la verdadera vida es la vida que no llevamos.

-Oscar Wilde

domingo, 8 de marzo de 2015

La confesión de Constanza Christophe Paul

Gracias al autor y a los blogs La orilla de los libros y Leer es viajar me metí de lleno en la historia de Constanza. He leído todo lo que ha publicado Christophe Paul y no me lo pensé dos veces cuando me propusieron participar en esta lectura. Además a este libro ya le había echado el ojo hacía tiempo así que me vino genial...

-Ave María Purísima.
-Sin pecado concebida. Bendígame padre porque he pecado.
-Te escucho hija.
-He matado...

Esta conversación tiene lugar en las primeras páginas del libro y termina justo ahí. No nos da más información. Lo siguiente que leemos es otro capítulo diferente donde se nos cuenta lo que ocurre tres meses atrás. 

El autor nos presenta a Constanza Di Lauro, una mujer sumisa, beata y sin vida. Se dedica a ir de casa a la iglesia y de la iglesia a casa, pero un día empieza a despertar y se da cuenta de que no es ésa la vida que quiere llevar. Sólo tiene una amiga con la que ya casi no habla, y a su marido, un hombre poderoso y muy ocupado, que cada vez pasa menos tiempo con ella y más con sus amiguitas  rubias y despampanantes. 

Un día conoce a un policía que trata de acercarse a ella para sacarle información sobre su marido. Ella, que ya sospechaba que el señor Di Lauro no era trigo limpio, comienza su propia investigación tanto dentro como fuera de su casa consiguiendo información más que valiosa. Se meterá en poco tiempo en asuntos muy oscuros que no porque le vengan grandes, le echarán para atrás. 

Por un lado vamos conociendo a la Constanza mujer que está despertando de su letargo y que está comenzando a sentir que está viva, y por otro lado a la Constanza guerrera y decidida a todo con tal de descubrir la verdad. Vivimos de cerca toda la investigación que lleva a cabo para descubrir que lo que el policía le contó aquel día era cierto. 

La novela se puede catalogar tanto de romántica como de criminal. La parte romántica no es nada empalagosa y la criminal nos mantiene enganchados a las páginas del libro para ver cómo acaba la cosa. 

El final me ha parecido casi todo predecible pero aún así me ha gustado el desenlace y no he podido soltar el libro hasta que lo he terminado. 

De los tres libros que he leído del autor: El ladrón de céntimos, Mapamundi y La confesión de Constanza, éste último es el que más me ha gustado. Vuelve a tener protagonistas femeninas, como en Mapamundi, pero en mi opinión es mucho más creíble el personaje de Constanza que los perfilados en el otro libro. Está claro que al autor le gusta mucho meter en líos a sus personajes y hacerles vivir un gran número de aventuras. También eso de ponerles una maleta en la mano y ponerles a viajar de un lado a otro del globo. Creo que estas tres cosas caracterizan las tramas escritas por Christophe Paul.

El libro, por si no os ha quedado claro ya, me ha gustado mucho. Es entretenido y se lee muy rápido. Tenemos amor, aventuras, misterio, justicia y crímenes. Todo en su justa medida. 

Mención aparte quisiera hacer al machismo contra el que quiere luchar el autor en el libro, haciendo buscar la luz al final del túnel a una mujer sometida. Nos viene a decir, o al menos es mi interpretación, que por muy oscuro que se vea algo se puede salir. Por muy grande que parezca el enemigo, se puede luchar contra él. 

Gracias, Christophe, por la dedicatoria en el libro, estoy esperando que llegue mi primavera...


jueves, 5 de marzo de 2015

Una madre Alejandro Palomas

La verdad es que nada hacía indicar que terminaría leyendo este libro. La blogosfera y mis redes sociales se llenaron de reseñas de golpe y, aunque todas eran muy buenas, no me convencieron. El libro se me hizo bola y lo descarté. Muchas veces termino saturada de un libro y necesito tiempo para decidirme a leerlo. Por otro lado mucha gente alabó la portada también y a mí no me gustaba, no me decía nada, y eso tampoco ayudó a la hora de tomar la decisión. 

Un día alguien escribió en facebook que estaba muy rebajado en amazon y que no perdiésemos la oportunidad de comprarlo así que me dije "¿Por qué no?" y lo compré. Tiempo después alguien recomendó Una madre para leer en navidad, ya que la trama se desarrolla el día de Nochevieja, y de repente lo vi claro. Comencé a leerlo en Navidad y aunque me gustó lo que leía algunos compromisos lectores me hicieron dejar el libro aparcado hasta que, hace unos días, decidí retomarlo en serio. Y por fin pude meterme en la historia. Conocer a Fer y a su madre, Amalia.Y sentir como sienten ellos. Así, en presente...

Amalia intenta reunir a su familia todos los años para celebrar Nochevieja pero por H o por B no lo consigue nunca. Este año, por fin, lo consigue y nosotros seremos testigos de todo lo que pasa alrededor de la mesa. 

La historia nos la cuenta Fer en presente y nos va guiando por su familia con mucha calma. Sin prisa pero sin pausa. Nos va regalando pequeñas piezas de un puzzle que sabemos que terminarán encajando entre ellas y formando una imagen al final. Pero sólo encajarán cuando él decida. Ni antes ni después. Y es un acierto porque eso nos mantiene pegados -y bien pegados- a la lectura. Siempre querremos saber más. 

Amalia, la madre, es una mujer especial que hay que saber llevar y con la que hay que tener mucha paciencia. Tiene cosas muy de madre y eso nos va a desesperar en ocasiones. Pero también tiene esas otras cosas muy de madre también que hacen que nos enternezca. 

En Una madre encontramos una familia normal. Completamente normal. Cada uno tiene sus problemas, sus defectos y sus virtudes y eso hace que, después de toda una noche juntos, ciertas cosas salgan a la luz, dándole un poco de emoción a la velada y exponiendo los sentimientos de todos, incluidos nosotros los lectores, a la vista de todos. 

El libro me ha gustado muchísimo. He congeniado muy bien con Fer y con su familia, pero sobre todo con él. Esta historia me ha despertado muchos sentimientos, sobre todo porque me he sentido muy identificada con Fer. Me ha hecho reflexionar, si bien no hasta el punto de tomar decisiones inmediatamente, sí al menos hasta el punto de comenzar a pensar en tomarlas.  En definitiva, un libro muy recomendable que creo que os hará pasar muy buenos ratos. 

En cuanto a la forma de escribir de Alejandro Palomas tengo que decir que me ha gustado mucho. Su forma de narrar y de contarnos su historia es muy especial. Puede dar por seguro que seguiré leyendo sus obras. 

Con el tiempo aprendemos que los mapas son de quien los dibuja, no de quien los persigue, y que en la vida sonríe más quien mejor dibuja, no quien más empeño pone en la búsqueda.

martes, 3 de marzo de 2015

La frase del martes - 109


Las palabras que no van seguidas de hechos, no valen nada.

- Esopo