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martes, 26 de abril de 2016

La frase del martes - 152



Las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerlas se dicen solas.

-Woody Allen

domingo, 24 de abril de 2016

La librería a la vuelta de la esquina Varios autores

Si hay un lugar en el que siempre me encuentro a gusto es en una librería. No me importa que sea una pequeña de barrio o una gigante con nombre de franquicia. Sí, sé que las primeras tienen mucho más de romántico y mucho más encanto que las segundas, pero consigo perderme igual en unas y en otras. Al fin y al cabo lo que importa es que ambas están llenas de libros.

Por lo general no me gusta ir acompañada, -no sé si aquí coincidís conmigo-, porque dedico mucho más tiempo a mirar libros que la mayoría de la gente que conozco y termino siempre con la sensación, -por no decir con la certeza-, de que se aburren.

Con esta pequeña introducción sobre las librerías podréis entender que me hiciera con un libro de relatos titulado La librería a la vuelta de la esquina escrito por varios autores, algunos de ellos conocidos con anterioridad por la blogosfera. Fue Mónica-Serendipia quien me dio a conocer el libro y no me lo pensé dos veces. Lo compré en digital, porque aún no estaba en papel, y tengo que decir que lo digital está muy bien en algunos casos pero, desde luego, no para los relatos. Hablando mal y rápido, es un coñazo cuando quieres buscar uno en concreto o recordar que fue aquello que tanto te gustó del cuarto relato. Vamos, que no descarto hacerme con un ejemplar en papel.

El libro está compuesto por once relatos de todos los gustos y colores escritos por diez autores. Así encontramos algunos de género negro como Un cadáver en la librería de Ana Bolox, La maleta de Alejandro Gamero, Nicte de Rebeca C. Garín o El sueño de Camelia de Desirée Ruiz; con tintes de humor como La típica librería de Belén Barroso; también encontramos algo que sólo los libros pueden darnos y son historias de fantasía como La Puerta de JAP Vidal, Satán en una pequeña librería de Aránzazu Mantilla o La desaparición del librero de la luna de Ana González Duque; y ¿cómo iba a faltar el amor, del tipo que sea, alrededor de un montón de libros? El té de los viernes en Moonlight Books de Mónica-Serendipia y El colmado de papel de Javi de Ríos se encargan de poner la nota sentimental de las librerías; por último, pero no por ello menos importante, tenemos Ítaca de Alejandro Gamero en el que nos habla de la amistad entre Sylvia, una librera, y James Joyce pero, sobre todo, del amor por los libros.

Es difícil hacer una reseña cuando hay tanta variedad de géneros y autores, pero fiaros de mí si os digo que merece la pena. Os guste el género que os guste seguro que los disfrutáis. Además, ¿quién sabe? igual descubrís que os gusta algún género al que os daba miedo acercaros.

sábado, 23 de abril de 2016

Lola Alejandra Lunik


No acostumbro a comprar libros ilustrados pero reconozco que me encanta leerlos cuando me cruzo con ellos. Son rápidos de leer, no requieren de una mente súper despierta (por lo general) para disfrutarlos, y sacan sonrisas con facilidad.

El último que ha tenido a bien cruzarse en mi camino  ha sido Lola de la ilustradora chilena Alejandra Lunik de la que ya conocía, por cierto, algunas ilustraciones sin saber que eran de ella. Me recuerda un poco al estilo de Agustina Guerrero, que me gusta bastante.

En Lola nos vamos a encontrar viñetas en tono de humor sobre lo que significa ser mujer y sobre las relaciones de pareja y tengo que decir que lo he disfrutado mucho. Hay tópicos sobre las mujeres, y también sobre las parejas, pero eso no quita para que nos divirtamos. Los tópicos mantienen situaciones simpáticas igualmente.

No creo que pueda decir mucho más sobre este libro de 117 páginas. Soy de las que piensan que una imagen vale más que mil palabras así que os dejo algunas de sus viñetas encontradas en su blog para que juzguéis vosotros mismos.

 
 




martes, 19 de abril de 2016

La frase del martes - 151



Viajar es una brutalidad. Te obliga a confiar en extraños y a perder de vista todo lo que te resulta familiar y confortable de tus amigos y tu casa. Estas todo el tiempo en desequilibrio. Nada es tuyo excepto lo más esencial: el aire, las horas de descanso, los sueños, el mar, el cielo; todas aquellas cosas que tienden hacia lo eterno o hacia lo que imaginamos como tal. 

-Casare Pavese.

lunes, 18 de abril de 2016

En abril, libros mil: La ladrona de libros

En el grupo Tarro Libros nos hemos vuelto a poner de acuerdo para recomendar libros. En esta ocasión debían ser sobre libros o librerías.


En mi caso lo tengo claro, y es que si hay un libro que siempre me viene a la cabeza cuando se habla de libros sobre libros ése es La ladrona de libros de Markus Zusak. En su día hice ya una extensísima reseña sobre el libro así que no repetiré todo de nuevo. Sólo decir que disfruté leyendo el libro muchísimo, me enternecí y me emocioné. Es un libro que volveré a leer seguro (lo compré en inglés también así que creo que será en este idioma la próxima vez) y que no me canso de recomendar a todo el mundo.

Si no conocéis a Liesel creo que deberíais llevárosla a casa y pasar un rato con ella.

He releído algunas partes para esta iniciativa y tengo que decir que me he vuelto a enganchar a la historia. He recuperado tres frases, todas ellas relacionadas con los libros, que espero que os gusten.

Las llamas anaranjadas saludaban a la multitud mientras el papel y las letras impresas se consumían en su interior. Palabras en llamas arrancadas de sus frases.

A su izquierda, las llamas y los libros calcinados, aclamados como si fueran héroes.

Las letras impresas en los lomos de los libros negros, rojos, grises, de cualquier color, eran de todos los tamaños y estilos imaginables. Era una de las cosas más bellas que Liesel Meminger había visto nunca.

Podréis ver todas las recomendaciones de la iniciativa En abril, libros mil el día 23 de abril, día del libro, en el blog de Carmen y amig@s.



viernes, 8 de abril de 2016

Mi maravillosa librería Petra Hartlieb

Abrir una librería es, posiblemente, el sueño de todo amante de los libros; sin embargo son muy pocos los valientes que se atreven a hacerlo realidad. Creo que hay que estar un poco loco (desde el cariño, Laura) para embarcarse en algo así en los tiempos que corren pero también es cierto que me dan mucha envidia estos locos.

En el libro que traigo hoy nos encontramos no un loco, sino dos, y de los de verdad. Y es que no solo deciden hacer una oferta por una librería, sino que la hacen en una ciudad que no es la suya. De hecho no está ni siquiera en el mismo país. El matrimonio vive en Hamburgo pero durante un viaje a Viena, de donde es él, se enamoran de una pequeña librería con vivienda en el piso superior y envían la oferta. A partir de ahí nos van contando cómo es el proceso de preparación, compras, reuniones, apertura y mantenimiento de una tienda de barrio. Trabajan muy duro para levantar el negocio y poco a poco van construyendo su pequeña familia librera. Contratan a otros amantes de los libros para trabajar con ellos y la tienda comienza a dar sus frutos.

La novela me ha resultado entretenida y muy inspiradora (te deja claro que querer es poder) pero no he empatizado mucho con la autora y tal vez eso ha hecho que no pase de ser una lectura amena para mí. Creo que fue por una decisión que la narradora toma al principio del libro lo que provocó esa sensación y ya no pude volver a acercarme a ella.

¿Lo recomiendo? Pues creo que sí, ¿por qué no? Es difícil que alguien que disfruta leyendo no lo haga con la creación de un nuevo espacio donde comprar libros, ¿no os parece? Como os decía no pasará a ser mi libro favorito pero sí cumple con su función de entretener.

Hemos comprado una librería. En Viena. Escribimos un email con unas cifras, ofreciendo una cantidad que no teníamos, y al cabo de unas semanas llegó la respuesta: acaba usted de comprar una librería.


martes, 5 de abril de 2016

La frase del martes - 150


Hay libros cortos que, para entenderlos como se merecen, se necesita una vida muy larga.

- Francisco de Quevedo y Villegas                          

domingo, 3 de abril de 2016

Ancho mar de los Sargazos Jean Rhys

Dicen que en los momentos de peligro, hay que unirse, y, por esto, los blancos se unieron. Pero nosotros no formamos parte del grupo. Las señoras de Jamaica nunca aceptaron a mi madre, debido a que era "muy suya, muy suya", como decía Christophine.

Los esclavos son ahora personas libres y Antoinette y su madre, Annette, se encuentran solas y amenazadas en su casa de Jamaica. Quieren huir de allí pero no lo harán porque el nuevo marido de Annette la convence para quedarse. Cuando éste se da cuenta de lo realmente peligroso que puede resultar seguir adelante con su decisión es demasiado tarde porque las amenazas han cobrado vida dejándoles sin casa y sin un ser querido. Este será el principio del fin de Annette, que se vuelve completamente loca, y también de Antoniette, que verá como la locura de su madre sentenciará su vida.

Antoinette se casa un tiempo después con un hombre inglés, pero por mucho que trata de complacerle, -con sus rarezas, sí, pero intentándolo al fin y al cabo-, no consigue congeniar con él. Él siente que no pertenece a ese lugar y desea por todos los medios volver a Inglaterra. Ella, que no ha conocido otro lugar que ese al que llama hogar, no quiere ni oír hablar del tema de cruzar el océano. Cada uno tiene su punto de vista y los dos tienen su parte de razón. Sin embargo llega un punto en el que él empieza a hacer caso a ciertas habladurías sobre Antoinette y la locura que acompañó a su madre y se terminan de distanciar. Ella no entiende por qué el ya no quiere besarla, ni tocarla y trata de conseguir su atención pero él ya está demasiado lejos de ella.

He leído esta novela gracias a una iniciativa de Carmen en su grupo de Facebook. La idea era leer Jane Eyre, Ancho mar de los Sargazos y Rebeca y después comentarlos. Por ahora he leído los dos primeros y tengo que reconocer que no me di cuenta de que ambos estaban relacionados hasta que estaba terminando Ancho mar de los Sargazos (sí, estaba un poco empanada) No leí la sinopsis del libro, donde te lo decían, y aunque había cosas que me hicieron pensar en Jane Eyre mientras leía no pensé que fuera la historia del señor Rochester y su esposa. En resumen la relación entre un libro y otro me sorprendió por completo.

En Ancho mar de los Sargazos tenemos la oportunidad de conocer la etapa que el señor Rochester, de Jane Eyre, pasa en Spanish Town. Un personaje que, para mí, ha pasado de "héroe" a villano ya que no trata bien a su mujer y eso es de cobardes más que de héroes. Cuando leí Jane Eyre me pareció que no había obrado bien encerrándola en la casa, que era inhumano, pero se lo pasé por alto porque él se defendía diciendo que ella era un ogro y que nunca le quiso y no sé cuántas cosas más, pero ahora que conozco toda la historia ya no puedo hacerlo. No puedo entender que tratara así a una persona y creo que se merecía todo lo malo que le pasa después.

Me ha gustado el libro, completa la historia de Jane Eyre y nos enseña que siempre hay dos versiones de toda historia que es conveniente conocer.


miércoles, 30 de marzo de 2016

Abenámar, Abenámar, moro de la morería

Paseando por Granada hace unas semanas no pude evitar sacar una foto al nombre de esta calle:


Y es que, irremediablemente, me trajo la frase que da nombre al post a la memoria. Recordé los tiempos de colegio en que leí el romancero español con nostalgia. Ya voy adelantando que en breve veréis la reseña del libro porque voy a releerlo (una vez más)

Mientras tanto os dejo con el moro de la morería...

—¡Abenámar, Abenámar,   moro de la morería,
el día que tú naciste   grandes señales había!
Estaba la mar en calma,   la luna estaba crecida,
moro que en tal signo nace   no debe decir mentira.
Allí respondiera el moro,   bien oiréis lo que diría:
—Yo te lo diré, señor,   aunque me cueste la vida,
porque soy hijo de un moro   y una cristiana cautiva;
siendo yo niño y muchacho   mi madre me lo decía
que mentira no dijese,   que era grande villanía:
por tanto, pregunta, rey,   que la verdad te diría.
—Yo te agradezco, Abenámar,   aquesa tu cortesía.
¿Qué castillos son aquéllos?   ¡Altos son y relucían!
—El Alhambra era, señor,   y la otra la mezquita,
los otros los Alixares,   labrados a maravilla.
El moro que los labraba   cien doblas ganaba al día,
y el día que no los labra,   otras tantas se perdía.
El otro es Generalife,   huerta que par no tenía;
el otro Torres Bermejas,   castillo de gran valía.
Allí habló el rey don Juan,   bien oiréis lo que decía:
—Si tú quisieses, Granada,   contigo me casaría;
daréte en arras y dote   a Córdoba y a Sevilla.
—Casada soy, rey don Juan,   casada soy, que no viuda;
el moro que a mí me tiene   muy grande bien me quería.


martes, 29 de marzo de 2016

La frase del martes - 149


Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano.


-Martin Luther King


Tal vez os resulte extraño este pequeño párrafo que acompaña a la frase de hoy pero necesito ponerlo. La situación de los refugiados me preocupa muchísimo y no son pocas las veces que me pregunto qué podría hacer para ayudar. Hace años que soy socia de EACNUR, que ayuda a los refugiados de todo el mundo, y justo hoy, después de hacer una donación, me han mandado un mail diciendo que lo difunda, que ayude a que el mensaje llegue a más personas y es lo que estoy haciendo ahora. Sé que todos somos conscientes de lo que ocurre pero no todo el mundo sabe cómo ayudar. En mi caso elegí esta ONG pero hay otras muchas que también llevan esperanza a los refugiados. Desde este pequeño rincón os animo a que, si podéis, colaboréis, ya sea con EACNUR o con cualquier otra organización. No tienen que ser grandes cantidades. Un sólo euro ayuda. Todo suma.