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viernes, 25 de septiembre de 2015

Distintas formas de mirar el agua Julio Llamazares

No tenía en mente leer a este autor pero un encuentro con él en la Feria del Libro de Madrid de este año me hizo cambiar de idea. Él estaba detrás del mostrador con varios libros suyos a un lado y un montón de "Distintas formas de mirar el agua" al otro. Tanto el título como la portada me gustaron así que de manera discreta me acerqué, cogí un ejemplar y leí la sinopsis mientras él hablaba con una pareja y firmaba uno de sus libros. Cuando la pareja se marchó le dije que me iba a llevar el libro y, sin dejarme pasar por caja primero, cogió el libro y lo dedicó con pulso tembloroso. No hablé demasiado con él pero me cayó bien. Me pareció una persona entrañable aunque no sabría decir bien porqué.


Varias generaciones se dan cita en el pantano, que esconde bajo sus aguas el que fuera un pueblo llamado Ferreras, para despedir al abuelo Domingo. Un hombre que vivió toda su vida luchando para tener un plato caliente al finalizar el día y para que a sus hijos no les faltara nada. Un hombre que vivió anclado en un pasado que no le dejó disfrutar del presente. Pero sobre todo, un hombre al que todo el mundo tenía cariño y que nunca se metía con nadie. Su familia (hijos, yernos y nueras, nietos e incluso la novia de uno de ellos también) se reúnen para tirar sus cenizas en el pantano que le dio y le quitó, metafóricamente hablando, la vida.

Está dividido en diecisiete capítulos y cada uno de ellos se corresponde con un miembro de la familia. Todos están narrados en primera persona y todos, a su manera, nos cuentan la historia del abuelo y de cómo su vida cambió cuando decidieron hacer un pantano en el lugar en el que estaba su querido Ferreras. Poco a poco, familiar a familiar, vamos conociendo más información sobre lo que pasa en el momento presente y sobre quién fue el abuelo en vida.

La lectura de este libro me ha llevado más tiempo de lo que se habría podido esperar pero eso no significa que no me haya gustado ni mucho menos. Mi semana de vacaciones me pilló leyendo esta novela y como no me lo llevé en la mochila perdí el hilo durante unos días. Por otro lado también es cierto que en algunas ocasiones me ha parecido un poco repetitiva la historia porque todos mencionan lo mal que el abuelo llevó la salida del pueblo hacia otro lugar, pero aun así me ha gustado. Me ha parecido una historia tierna, entrañable y dura porque al obligarlo a salir del pueblo le quitaron parte de su identidad y eso no lo superó nunca. Supongo que todos conocemos a alguien que echa de menos tiempos pasados. Tiempos en los que fueron realmente felices a pesar de tener menos que ahora. Eso es lo que le pasa a Domingo, el protagonista de esta novela, aunque, obviamente, sea el único que no dice ni una palabra. Él echa de menos sus montañas, su ganado, su vida y por eso decide volver para quedarse.

Ha sido la primera novela de Julio Llamazares que he leído y no será la última seguro. Me ha gustado la manera pausada y tranquila que tiene de escribir (no sé si siempre será así o no) y me ha hecho mirar el agua de otra manera. Es cierto que muchas veces me quedo embelesada mirando el agua, ¡me encanta el agua!, pero nunca me había planteado que cada uno pudiera mirarla de una manera diferente. Me parece una idea preciosa.

Por último comentar que aunque la novela es ficción está basada en hechos que ocurrieron de verdad. Pueblos inundados y familias obligadas a instalarse a otro lugar, entre ellas la del propio autor. Por lo que he leído gran parte de su obra habla de los dos pueblos que le vieron crecer.

Hay distintas formas de mirar el agua, depende de cada uno y de lo que busque. Siempre me lo dijo él.
Él lo sabía todo del agua, y del aire, y de la tierra... Él sabía, por ejemplo, cuándo iba a llover y lo decía: "Va a llover". Y llovía.


9 comentarios:

Agnieszka dijo...

No he leído nada de este autor- uno de mis eternos pendientes. Lo que cuentas de la novela hace que me entren ganas de leerla. Besos

Margari dijo...

Tampoco he leído nada de este autor pero creo que algo suyo tengo en la estantería... Ays, qué mal estoy... Suena bien este libro. Y me ha gustado esas formas distintas de mirar el agua. Con lo que me gusta detenerme a mirarla. Y con lo que me calma...
Besotes!!!

Atrapada dijo...

Este libro no lo conocía pero de momento tengo tanto por leer que no me planteo demasiado nuevo.

Besos =)

Shorby dijo...

Pues este creo que no me lo llevo. No me llama mucho U.U

Besotes

rossy dijo...

Tengo anotado al autor, que he visto ya varios libros suyos reseñados y me da curiosidad este hombre.

bsos!

Meg dijo...

Es un autor con el que no me he atrevido, pero no lo descarto. Tomo nota. Un besote.

Clara Suárez dijo...

Llamazares y Cercas son dos de los autores que más curiosidad me producen. Solo he leído una breve novela del segundo, pero creo que cualquier acercamiento, tanto con uno como con el otro, va a ser emocionante.

Besos y gracias por la reseña, me ha encantado. Me quedo por aquí ^^

Carmen Forján dijo...

Tengo en casa la lluvia amarilla, recomendadísima novela de este autor. Con ella me estrenaré. Pero esta me la anoto...
Besos,

Ana Blasfuemia dijo...

Si esta lectura te lleva a seguir leyendo más del autor ya dice mucho. Yo tengo pendientes varios de Llamazares. Pero este aunque haya momentos repetitivos me atrae...

Un abrazo