¿No encuentras algo? Búscalo aquí

Mostrando entradas con la etiqueta DEBOLS!LLO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DEBOLS!LLO. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de octubre de 2019

La edad de hierro - J.M Coetzee

Aunque todo el mundo sabe que me gusta mucho leer, son pocas las personas que me sugieren lecturas y con las que puedo hablar (en persona) sobre lo que voy leyendo. Por eso, cuando este verano mi compañero Nacho me trajo La edad de hierro de Coetzee, sin consultármelo siquiera, me hizo tanta ilusión. No había oído hablar de él antes y lo más probable es que nunca lo hubiera elegido por mí misma, pero me encantó que quisiera compartirlo conmigo. 

A pesar de que hay algunas conversaciones, el libro entero es casi en su totalidad un monólogo. Una mujer enferma, muy cerca de la muerte, escribe sus pensamientos en una carta enorme para que su hija, que vive en Estados Unidos, sepa cómo se siente y lo que siente estando enferma. Y no son sentimientos buenos, ni recuerdos demasiado cariñosos, sino que llega a echarle en cara ciertas cosas que en persona o por teléfono no se atreve a decir. La hija no sabe que está enferma y, si todo sale según lo planeado, se enterará una vez haya fallecido. También le habla de cómo está el país, muriendo igual que ella por una enfermedad que parece incurable.

Por otro lado, tenemos a Vercuil que decide instalarse en el jardín de la señora Curren. Aparece y desaparece cuando ella le echa de su propiedad, pero él siempre vuelve con su perro al mismo lugar. Aparentemente no hay nada que les una: ella, una mujer blanca acomodada; él, un vagabundo negro; y como paisaje de fondo, el apartheid. Todo está en contra de esta amistad y sin embargo, consiguen entenderse. 

Cuando la señora Curren muera tendrá que ser el señor Vercuil quien envíe la carta a su hija. Esa carta que se pasa todo el libro escribiendo y que nosotros leemos como si estuviéramos cotilleando la correspondencia de otra persona. 

La edad de hierro es un libro complicado, duro y difícil de digerir, pero aún así me gustó. Me costó un poco meterme de lleno en la historia, eso también es cierto, pero de verdad que hace falta ir asimilando lo que lees.

Es un relato muy intenso sobre la vida y sobre la muerte, y de lo que la cercanía de la parca puede cambiar a una persona. También es un canto a la amistad, sea con quien sea, y una crítica al sinsentido que es la vida en algunas ocasiones. 

Durante la lectura me planteé varias veces si yo sería capaz de decir tantas cosas malas a una hija o a un hijo mío. No soy madre, no puedo saberlo, pero creo que no podría. A día de hoy, si yo estuviera en esa misma situación y me estuviera muriendo, creo que escribiría a mis sobrinos, pero no para contarles que la vida es una mierda y lo mal que me lo hace pasar la enfermedad, no, sino para contarles que hay muchas cosas bonitas en el mundo y recomendarles que las busquen. También les contaría recuerdos que guardo de ellos, que son tesoros para mí, y les diría lo bonito que han hecho mi mundo. 

Seguro me faltaría tiempo de escritura. 


viernes, 11 de noviembre de 2016

Un monstruo viene a verme Patrick Ness

Hay libros que sabes que sí o sí los vas a leer. Puede que no sea hoy, ni mañana, pero en algún momento le vas a hacer un hueco en tu agenda lectora porque sabes, intuyes, que es un libro que va a ser importante. "Un monstruo viene a verme" era uno de los pocos libros que estaban en esta lista de libros importantes. Ahora sé que no me equivoqué al ponerlo ahí.
 
Para mí hay dos temas principales en el libro: la enfermedad y el bullying. Contra la enfermedad muchas veces no se puede hacer nada; otras muchas, por suerte, sí. Contra el bullying hay muchas cosas que se pueden (y deben) hacer. Quien me conozca un poco sabrá que siento pasión por mis sobrinos. Ahora mismo son muy peques, tienen cinco y dos años y medio, pero que les puedan hacer algo, o que ellos puedan hacérselo a otros niños es algo que me preocupa y que me da realmente miedo.

Conor es el protagonista de esta historia y por desgracia le toca vivir ambas cosas. Su madre está enferma de cáncer y cada vez se encuentra más débil; y por otro lado en el colegio no es lo que se dice un niño popular, por lo que termina siendo siempre el centro de las burlas de los matones. Como si no tuviera suficiente con eso comienza a recibir la visita de un monstruo por las noches que parece malo pero a la vez también parece bueno...

El monstruo llega para contarle a Conor tres historias de las que se supone que él tiene que encontrar un significado; algo así como una moraleja. A cambio Conor tendrá que contarle al monstruo una historia. LA historia. SU historia. Y eso es algo que a Conor le da pavor, más que el monstruo, mucho más. Y es que en el fondo, intuimos que el monstruo viene a ayudar, no a asustar.

Hay poco que se pueda decir de Un monstruo viene a verme después de todo lo que se ha dicho estas semanas de la película. La gente ha ido en masa a verla y, los rezagados que aún no habíamos leído el libro, hemos ido a las librerías a comprar nuestro ejemplar. No he visto la película y la verdad es que no sé si la llegaré a ver. Por el momento me quedo con la historia bien guardada aquí dentro (palmadita en el pecho a la altura del corazón) aunque no creo que haga falta cerrarla con llave porque no creo que se vaya a mover de ahí en mucho tiempo.

-¿Qué quieres de mí?
-No es lo que yo quiera de ti, Conor O'Malley. -El monstruo pegó la cara a la ventana-. Es lo que quieres de .
-Yo no quiero nada de ti -replicó Conor.
-Todavía no -dijo el monstruo-. Pero ya lo querrás.

Por último quiero decir que la edición que he leído, la de DEBOLS!LLO, es una auténtica maravilla. Tiene ilustraciones de Jim Kay cada pocas páginas que ayudan a meterte en la historia, más si cabe...