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viernes, 11 de mayo de 2012

El desafío Starbucks Howard Schultz

Recuerdo que un día cuando era pequeña abrí un bote de cristal que había en mi casa. El olor que se desprendió al abrirlo me inundó y creí que no podría dejar de olerlo nunca. Era un bote de café y su olor me cautivó. 

Cuando crecí mi madre me animó a tomar café, ella era muy cafetera, pero yo no quise tomarlo nunca y aún hoy, con 30 años bien cumplidos, sigo desayunando con Nesquick. El café no me gusta, pero su olor me sigue gustando. Me gusta mucho.  

Hace unos años probé un capuccino que vendía Nescafé: el café vienés, y me gustó mucho. (Este post va de marcas, como podéis ver. No suelo hacerlo, pero como el libro del que voy a hablar es sobre Starbucks pues me parece justo hablar con claridad) Llevaba café, claro, pero también chocolate. Quizás por eso me gustó. A día de hoy sigo tomándolo casi todos los días de lunes a viernes. Era mi único acercamiento al café hasta que un día descubrí Starbucks y su Mocca pequeño. Básicamente la misma mezcla que el que tomo de Nescafé pero con nata montada y más caro. Bastante más caro de hecho.  
El café vienés de Nescafé y el mocca de Starbucks son los únicos cafés que tomo. Eso sí, el primero con mucha más regularidad. El segundo sólo muy de vez en cuando. De hecho creo que no llegará a diez al año. No, seguro, no llega a diez.
  
Mi experiencia Starbucks
  
La primera vez que entré en una cafetería Starbucks fue hace varios años y como aún no había probado el café vienés, no me animé con ningún café. Pedí un chocolate caliente para ir sobre seguro. Recuerdo haber pasado después varias horas sentada –tirada- en uno de los sofás hablando con un amigo y viendo a la gente pasear por Callao y Gran Vía. Creo que desde ese día para mí Starbucks es sinónimo de tranquilidad.
  
No sé si habéis entrado alguna vez en algún Starbucks, yo ya he dicho que muy de vez en cuando, pero cuando entro siempre tengo la misma sensación: tranquilidad, como si fuera un sitio exclusivo para mí donde puedo desconectar y relajarme leyendo un libro y en alguna ocasión escribiendo algo también. Eso sí, por lo general siempre voy sola. Me gusta estar sola y pasar tiempo conmigo misma y la mayoría de mis amigos creo que no entendería lo que para mí implica entrar en un Starbucks. De hecho la mayoría de mis amigos no toman café, y los que lo hacen no entienden que alguien se gaste 3,50€ en uno. Yo tampoco, pero me gusta el entorno. Por eso voy.

El libro

Howard Schulz me ha impresionado, tengo que admitirlo. Muchas veces a lo largo de la lectura he pensado que era un poco prepotente y egocéntrico, pero luego me preguntaba si realmente era justa al pensar así, y realmente creo que no. Me explico. Howard compró Starbucks hace un montón de años y la llevó a lo más alto. Después de un tiempo dejó el puesto de consejero delegado (para que nos hagamos una idea el consejero delegado es el que decide todas las acciones que se llevan a cabo en la empresa) y la empresa empezó a caer en picado. Esto fue a principios de la crisis económica, también hay que decirlo, pero según parece en Starbucks no se habían estado haciendo bien las cosas y Howard decidió volver a su puesto. La cosa es que este hombre tuvo que tomar decisiones muy drásticas para que la empresa remontara, pero al final lo consiguió. Acciones de marketing, mejoras en los establecimientos, más formación a sus empleados de tienda, mejoras en las herramientas de trabajo y un nuevo café que pudiera a la gente identificar con Starbucks. Muchas veces da la sensación de que se está echando flores por lo bien que lo ha hecho, pero es que realmente lo ha hecho bien. Por eso lo de ser injusta al pensar que es prepotente. 

Una cosa que recalca mucho en el libro es que sólo compran café de muy alta calidad y siempre siguiendo los cánones de comercio justo. Yo no soy experta en cafés y los únicos que tomo son con chocolate, pero he oído decir a varias personas que el café no es muy allá en estas cafeterías y menos en Estados Unidos que parece “agua sucia” (estas palabras no son mías, que conste) Sin embargo Howard insiste en que él es un gran cafetero y que sabe que su café es muy bueno (ayudadme con vuestra opinión)

Un capítulo que me encantó fue el del congreso que hicieron en Nueva Orleans un año después de que el huracán Katrina destrozara la ciudad. No recuerdo el número de personas que fueron al congreso, pero fueron miles, y todas tenían en sus agendas 5 ó 6 horas de ayuda comunitaria. Limpiaron calles, rehabilitaron casas, hicieron parques infantiles y adecentaron la ciudad en la medida de sus posibilidades

El libro me ha parecido muy interesante, pero también es cierto que está relacionado con mi profesión (marketing) y que estas cosas no tienen por qué gustarle a todo el mundo. A mí me ha gustado, aunque no me ha enganchado como podría enganchar una novela de intriga. Por eso, y porque he ido leyendo simultáneamente El temor de un hombre sabio, he tardado bastante en leerlo. Aun así me ha gustado y lo recomiendo a todos los que estén interesados en el tema financiero y empresarial.
 
Para terminar me gustaría conocer vuestra experiencia Starbucks. ¿Os gusta su café? ¿Os gastáis u os gastaríais el dinero que vale un café en Starbucks? Imagino que habrá gustos para todos los tipos…

17 comentarios:

Carol dijo...

Sobre el libro no te puedo decir nada porque me entero ahora de que existe. Pero por el Starbucks.. ay, que delicia. El caso es que en casa no soy cafetera para nada, a mi que no me quiten mi cola cao, pero cuando voy fuera estoy deseando localizar un Starbucks y tomarme algo. Es que en Alicante no tenemos, hija, sólo en el aeropuerto en la zona para pasajeros con billete. Manda coj..nes que el único Starbucks que hay en Alicante sea en esas condiciones. Así que nada, creo que el primer Starbucks al que entré fue al de Gran Vía de Madrid, pero el que está al final, frente a la Plaza de España (queda en la ruta de los musicales xD). He probado también alguno en Barcelona, París, Londres... Pero en el que más veces he estado es ese que te digo de Madrid. Siempre pido un capuccino, excepto una vez que tenía calor y pedí un batido de frutas del bosque, exquisito, por cierto. A mi me gusta por el tema de que te añades tú los ingredientes que quieres, pero claro, es bastante caro. Pero mira, como aquí no hay, no peco tanto xD. También me gusta la decoración, el rollito que hay dentro de los Starbucks, los sofás... es como otro mundo. Desde luego, el señor este que lo inventó es un crack. Un crack muy rico.

¡Besos!

Icíar dijo...

Qué graclíoso! LA manías de cada uno! Lo de ir a un Starbucks, a ser posible sola porque se disfrute mejor es de lo más extravagante! Me gusta esa manía, jajaja.
Yo no conocía la cadena, hasta que en un viaje había una taienda, y mi hija de 16 años, ¡Vamos a entrar, vamos! ¡Este sitio es una maravilla! Entramos, como soy de tés, me pedí uno que era algo picante. Me encantó. Y ahora cada vez que veo un Starbucks, entro buscando ese té picante (y menudas tartas que tienen.... Joé, ¡qué hambre!)
Así que tampoco te puedo ayudar con el tena del café.
¿Sabes si Starbucks se ha venddo a una empraesa china, al menos en parte? Había leído algo de eso en un libro, pero no sabía si era ficción o real, ¿Dice algo el libro de eso?

Lady Boheme dijo...

Me ha gustado MUCHO esta entrada. En serio. Aunque no me voy a leer el libro, pero me ha encantado que nos cuentes tu experiencia cafetera.

Yo soy bastante cafeinómana, aunque desde hace unos años, me controlo, y sólo me tomo un café al día que, además, es soluble. Como desde hace cosa de un año soy intolerante a la lactosa, lo tengo más difícil para tomar café fuera (solo no me gusta, y para poder tomar leche "normal" tengo que tomarme unas pastillas), pero en su momento fui una gran consumidora de Starbucks.

Me gusta mucho... pero en general, no sólo el café. Me gustan los sillones, poder estar tranquilamente en Madrid, tomando un café y que, aunque estés sola, nadie te mira raro. También he ido sola unas cuantas veces, pero no me importa quedar con gente para ir allí. Soy gran fan del mocca, pero de vez en cuando me arriesgo y pido algo diferente. El frapuccino mocca (creo que era) está muy rico... casi que te animaría a que lo probaras.

Y sí, los cafés son caros, pero es que si vas a Starbucks no es para despejarte con un café, es una experiencia. Personalmente, me parecen más caros los tés, teniendo en cuenta que es sólo agua caliente con hierbas xDDD

Me acuerdo cuando me fui a Canterbury, que había un Starbuck y prácticamente nadie del grupo con el que fui (gente de toda España, era un curso de estos del MEC) sabía lo que era... ¡pero como lo disfrutamos todos!

¡¡Un besazo!!

Saramaga dijo...

Una entrada muy interesante!!

Pues a mí me encanta Starbucks.. lo malo es que no hay ninguno en mi ciudad ( o lo bueno para mi bolsillo)... así que sólo lo tomo cuando voy de viaje. De hecho, en mi último viaje, en Estambul, ibamos varias tardes a tomar un café y descansar en sus sofás, para seguir después pateando la ciudad. Por supuesto también iba a teterías, pero hubo tiempo para todo.
Hace poco me regalaron la cafetera "Dolce Gusto", y mira, como sustituto de Starbucks.. no está mal.
Lo que está muy bueno, son los frapuccinos, para el verano... pero ni quiero imaginar las calorías que tendrán!!

Sobre la historia de la compañía, hace un tiempo vi un reportaje en Biography Channel, y me pareció la mar de interesante!

Un abrazo!

Offuscatio dijo...

Yo sí que sabia de la existencia del libro (debido a mis visitas ocasionales a las tiendas Starbucks), pero no le daba mucho crédito. No obstante, has elaborado una entrada muy interesante, además de informativa. Respecto a mi opinión como consumidora, puedo decirte que suelo ir allí por zumo de naranja, porque sus cafés no me han conquistado.

Shorby dijo...

Me encanta Starbucks, por mucho que sea una pasta y el café aguachirri, me encanta. Mi mocca blanco con avellana no me lo quita nadie jajaja
Además me gusta ir ahí a leer, troncharme en un sofá y estar tranqui con el café y el libro... y la musiquilla de fondo ^.^

No sé si leería el libro, pero no pinta mal =)

Besotes

Carmen dijo...

El libro no me lo leeré, pero el café seguiré tomándolo siempre que pueda...
Besos,

Narayani dijo...

Carol, es un muy muy rico (el inventor, digo) A mí tampoco me importa gastar un poco de dinero porque voy muy de vez en cuando, así que se peude decir que es un capricho que me doy de cuando en cuando :-) En Barcelona también he entrado y es lo mismo. El ambiente que hay en un Starbucks no lo he visto (sentido) en ningún otro lado, excepto en el de la vaguada (un centro comercial que está al lado de mi casa) que está en mitad de la nada y hay mucho ruido por todos lados. Para nada parece el ambiente Starbucks.

Besos guapa!!

Narayani dijo...

Icíar, a mí el té no me gusta así no creo que pruebe el que me dices, aunque tengo que reconcer que eso de que sea picante y tal me parece muy exótico y que ya por eso me gusta, jajaja.
Lo de China no lo sé, lo que dice el libro es que después de solucionar la situación económica de Starbucks en EEUU (durante 2008 y 2009) decidieron ampliar los mimos a otros mercados, entre ellos el chino poque sabían que se haría con un gran porcentaje de las ventas totales de Starbucks. No creo que lo hayan vendido (entre otras cosas porque este hombre siente pasión por su empresa y no tiene pinta de querer quitársela de encima, sino más bien de luchar por ella hasta el final) pero sí es posible que hayan hecho como en España y se hayan asociado con algún grupo local. En España pertenece al Grupo Vips.

Un beso!

Narayani dijo...

Lady Boheme, gracias! :-)

A mí me gusta ir sola, pero tampoco me importa quedar allí con amigos. El problema de eso está en que mi círculo de amistades no visita mucho los Starbucks y si lo propusiera creo que me mirarían con cara de "qué mosca le habrá picado ahora" jejeje. Por eso me gusta ir sola. Además como bien dices no es un sitio al que ir para tomar un café a despejarte un momento. Yo no entiendo a la gente que se pide un café de Starbucks antes de entrar a trabajar y se lo toma corriendo por la calle. Para mí las bebidas de Starbucks son para disfrutarlas con tranquilidad (prometo que no me han pagado por hacer enta entrada ni por estos comentarios aunque lo parezca, jeje)

Besos!!

Narayani dijo...

Saramaga, yo nunca había visto ni oído nada de la historia de Starbucks, pero me ha parecido muy interesante todo.

Yo en Estambul aluciné con la cantidad de cafeterías que había en la calle principal (creo recordar que habia 3 en la misma calle aunque no estoy muy segura) No visité ninguna (iba con amigos) pero me quedé con las ganas de entrar en alguna y descansar allí un ratito...

Besos!

Narayani dijo...

Offuscatio, yo la primera vez que lo vi fue en un VIPS. Después ya lo encontré por otras tiendas.

En las cafetería Starbucks no solo lo venden sino que además te invitan a un café con la compra del libro (puro marketing)

A mí los zumos me encantan también, pero varias veces me he encontrado con que no tenían naranjas para hacerlos (algunas veces incluso a primera hora de la mañana, lo cual me parece raro)

Besos!

Narayani dijo...

Shorby, quizás no es un libro que recomiende a todo el mundo. Yo lo he leído porque me interesa el marketing y el tipo de acciones que han llevado a cabo para sacarlo adelante, pero no sé si a todo el mundo le gustará. Lo que está claro es que me ha parecido muy interesante :-)

Yo no voy mucho, pero cuando voy también me gusta que sea en plan tranqui, con un librito o algo para esbcribir...

Besos guapa!

Narayani dijo...

Carmen, veo que eres fan de Satarbucks ;-) Pues nada, que sigas disfrutando.

Besos!

Meg dijo...

Me parece interesante descubrir lo que se esconde detrás, lo desconocía, aunque no como para leer el libro. Tenemos una cosilla en común, no me gusta el cafñe en general, pero me encanta si olor y tomo sólo un tipo, asi que me apunto los que tomas tú por si me gustasen...Yo tomo lo que en mi ciudad se llama una "nube", que es muy poquito café con leche.

A mi marido le encanta la cadena Starbucks, pero en nuestra ciudad sólo hay uno en el aeropuerto, asi que cuando vamos de viaje a otras ciudades no lo dejamos pasar si es que tienen. Eso si, nolo concibo como lugar para estar tranquila, a los que he ido estaban hasta los topes...Un besote!!

Narayani dijo...

Ya, hay algunos que me estresan muchisimo, pero ya sé en cuáles puedo entrar y en cuales no :-p Además si me decido a entrar en uno y veo que está hasta arriba no entro y busco otro (o vuelvo otro día)

Yo los cafés que tomo son con chocolate, así que se puede decir que mucho, mucho, a café no saben, jeje.

Besos!

carnet manipulador de alimentos dijo...

ademas recientes descubrimientos revelan que muchas cosas malas a el atribuidas no son ciertas, como el mal aliento o las úlceras...

Un saludo!