Nunca había leído nada de esta autora a pesar de que sus novelas son mundialmente conocidas. Tampoco, por raro que parezca, he visto ninguna película basada en los libros, así que poco podía opinar.Ayer terminé Sentido y sensibilidad y aunque me ha gustado, me ha costado mucho engancharme. Quizás haya sido por el lenguaje que utiliza, pero al principio se me hizo la lectura un poco pesada. Después de varios capítulos la historia empezó a coger fuerza y cuando me quise dar cuenta estaba completamente metida en el libro. Tanto que ya me estoy pensando leer Orgullo y prejuicio. También me gustaría ver la película pero eso será ya más adelante...
El libro cuenta la historia de la familia Dashwood cmpuesta por la madre y las tres hijas: Elinor, Marianne y Margaret.
Cuando el señor Dashwood muere, el resto de la familia decide mudarse a otra casa para no importunar con su presencia al nuevo señor Dashwood, hijastro y hermanastro. Se mudan a una casa de campo, pequeña pero coqueta y allí comienzan su nueva vida con nuevas amistades. Sobre todo el libro cuenta las historias de Elinor y Marianne, las dos hermanas mayores. Ambas viven enamoradas y mientras una se deja llevar por lo que le dicta la cabeza, la otra se deja llevar por lo que le dice el corazón. De este modo nos encontramos con una Elinor madura, fuerte, capaz de soportar cualquier golpe; y con una Marianne enamoradiza, ilusionada y frágil. Elinor es quien le pone el nombre de Sentido a la novela y Marianne al de Sensibilidad.
¿Quién no ha esperado, y a la vez desesperado, por tener noticias de la persona que le ha robado el corazón? ¿Quién no ha sentido que el mundo no tenía ya continuación, que ya no volvería a ser lo mismo porque hemos sido rechazados? Esta parte en la que Marianne no quería salir de casa por si aparecía su queridisimo Willoughby, aún sabiendo o, por lo menos, sospechando, que no aparecería, me ha gustado mucho. Tanto hombres como mujeres nos agarramos a clavos ardiendo en estas situaciones y nos vemos metidos en una espiral de sufrimiento y autodestrucción que no nos merecemos ninguno (y mucho menos la persona que nos inflringe tanto sufrimiento)
Marianne seguía aún de muy buen humor, pero había en ella una agitación que su hermana no podía ver con muy buenos ojos, y estos aleteos aumentaron a medida que la tarde fue avanzando. Apenas pudo cenar, y luego, cuando volvieron al salón, cada vez que pasaba un carruaje, parecía escuchar llena de ansiedad.
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Hacia mediodía, la señora Jennings salió sola a unos recados, y Elinor empezó sin dilación su carta, mientras Marianne, demasiado inquieta para hacer algo, demasiado en vilo para conversar, andaba de una ventana a otra, o se sentaba junto al fuego en melancólica meditación.
También me ha gustado mucho la sincera amistad que la señora Jennings les demuestra a las hermanas, llevándoselas a Londres como sus invitadas y acudiendo en su ayuda siempre que es necesario. Este es uno de los personajes que más me ha gustado.
También me ha gustado mucho la sincera amistad que la señora Jennings les demuestra a las hermanas, llevándoselas a Londres como sus invitadas y acudiendo en su ayuda siempre que es necesario. Este es uno de los personajes que más me ha gustado.
Lo que no me ha gustado, pero más que nada porque yo no habría soportado una relación así, es la poca imformación que se dan las hermanas. Una da por hecho que la otra se ha comprometido pero no se atreve a preguntárselo. Vamos a ver, vamos a ver señoritas, ¡que son hermanas! Estas conversaciones entre ellas en las que realmente no se decían gran cosa me ponían un poco nerviosa.
En resumen el libro me ha gustado, era más o menos lo que yo había esperado y aunque, como ya he dicho al principio, me costó coger el ritmo, después me ha costado soltarlo. Iba a todos los lados con el libro abierto preguntándome qué pasaría con Elinor y su amor, y con Marianne y su corazón roto. Tiene un final de infarto, ya os lo digo...
Os dejo con el trailer de la película por si os anima a leer el libro o a ver la película.


