
Nadie que hubiera visto a Catherine Morland en su infancia habría podido imaginar nunca que estaba llamada a ser una heroína.
Así empieza La abadía de Northanger y tengo que decir que estas palabras me dejaron tan intrigada que colé esta lectura por delante de otras que tenía pendiente desde hacía más tiempo.
Catherine Morland hace un viaje a Bath con los Allen, unos amigos de la familia. Al principio se siente sola y fuera de lugar, pero al poco conoce al señor Tilney en un baile y se ilusiona con la idea de volver a verle pronto. Pasarán días hasta que eso ocurra, pero en ese impasse aparece Isabella Thorpe que se convierte, de un momento a otro, en su mejor amiga. Esta última está enamorada de James, el hermano de Catherine, mientras que el hermano de Isabella intenta conquistar a la propia Catherine, aunque esta tiene ya las ideas bastante claras. Cuando aparece el señor Tilney, lo hace con su hermana, la cual hace buenas migas con nuestra protagonista.
Como imaginaréis el lío está asegurado con esta situación. Seremos testigos de la evolución de los posibles romances y amistades, y aunque se ve que Catherine tiene las ideas muy claras, también es cierto que es un poco simple y se deja llevar más de una vez por el mal camino. Más o menos a mitad del libro es cuando aparece la Abadía de Northanger, a donde va a pasar un tiempo con el señor y la señorita Tilney, y donde la imaginación de Catherine se disparará. El ambiente lúgubre de la abadía le recordará a Catherine su novela favorita y la hará pensar en todo tipo de misterios.
Tal vez no sea La abadía de Northanger la mejor obra de Austen, pero es una novela entretenida y llena de enredos que nos hará pasar un buen rato. Me gustó la manera de narrar de la autora, dirigiéndose directamente al lector en algunas ocasiones explicando los motivos que le llevaba a contar la historia de una manera determinada. Como siempre, la trama incluye una crítica social muy grande donde las mujeres eran completa y absolutamente dependientes de los hombres, ya fuera un padre, un hermano o un marido. Por supuesto, el dinero que poseen es lo que las hace más o menos atractivas a ojos de los pretendientes, al igual que también hacía más interesantes a los hombres a los ojos de las mujeres.
Esta novela me acompañó durante mis vacaciones en Asturias, pero no pude avanzar demasiado con ella porque siempre estábamos haciendo cosas así que tuve que esperar a llegar a casa para terminarla. La edición que tengo yo es la de RBA, que tengo que decir que me resulta muy cómoda de leer. Además tiene una portada preciosa, que no es lo más importante, pero sí un plus.
Os dejo las reseñas que tengo de otras novelas de Austen, por si queréis cotillear. Como os decía al principio de la reseña he leído todas menos Mansfield Park.











