
Últimamente voy mucho a la biblioteca de mi barrio. El otro
día subí a la sección de adultos (entiéndase no juvenil-infantil) y los pasos
me llevaron solos a los libros de teatro. Más concretamente al teatro de William
Shakespeare. Vi El sueño de una noche de verano y no me lo pensé dos veces. Me
apetecía leerlo y después volver a ver la película, así que me lo llevé a casa.
Es un libro que se lee fácil y rápido. Eso sí, poniéndole toda la atención. Yo soy de seguir la primera mosca que veo pasar a mi lado y más de una vez, cuando el texto era un poco más enrevesado, me he descubierto pensando en cosas que poco tenían que ver con las hadas del bosque del libro.
La obra cuenta un enredo de los de las películas antiguas que a mí tanto me gustan y que tan poco veo. Que si A quiere a B, B quiere a C y C quiere a A o a D.
Lisandro y Hermina se quieren mucho y, como no pueden casarse porque el padre de ella la prometió a Demetrio, deciden fugarse. Helena, que está enamoradísima de Demetrio quiere ayudarle para que la vea con buenos ojos y se chiva del plan de fuga pero Demetrio, que odia a Helena, no se ablanda ni un poquito y le dice que sigue odiándola y que no quiere saber nada de ella.
De esta manera los cuatro acaban en el bosque, perdidos y, por culpa de un hechizo de Puk, enamorados de la persona equivocada. Vamos que ahí es donde todo el enredo comienza.
Por otro lado la reina de las hadas acaba enamorada de un humano con un disfraz de burro presa del mismo hechizo que los humanos.
En resumen, un lío de cuidado.
Ya os digo, la historia es original y divertida pero como lo mío no es el teatro a mí me ha costado un pelín ciertas partes. La película por ahora no la voy a ver, pero no lo descarto para un futuro. Igual que tampoco descarto probar con Mucho ruido y pocas nueces que es otra de las obras de Shakespeare que me apetece conocer.


