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sábado, 15 de febrero de 2014

Emma Jane Austen

He de reconocer que la lectura del libro me ha llevado más tiempo del que me habría gustado pero también es verdad que no he querido forzar los momentos de lectura para poder disfrutar de la historia. Y os puedo asegurar que ha merecido la pena.

Emma Woodhouse, bella, inteligente y de acomodada posición, con un hogar confortable y un carácter alegre, parecía reunir algunas de las mejores bendiciones de la existencia...

Con estas palabras nos presenta Jane Austen a su protagonista. Yo, quizás, habría incluido que estaba a favor del matrimonio... de los demás. Y es que Emma ha decidido que el matrimonio no es para ella y se niega rotundamente a pasar por el altar. Sin embargo se dedica a buscar novio a sus amigas, es algo así como su entretenimiento. Ella cree que lo hace muy bien pero lo cierto es que este pasatiempo suyo es el que convierte a esta novela en una comedia.

Miss Taylor, institutriz de Emma, se acaba de casar y por lo tanto de abandonar la casa para ir a su nuevo hogar con su marido. Este hecho es un verdadero drama para el padre de Emma, pero a ésta es algo que le hace especial ilusión porque ha sido ella quien ha propiciado que la pareja se una. Después de "perder" a Miss Taylor (ahora convertida en Mrs. Weston) Emma decide buscar otra amiga con la que hacer de casamentera y "solucionarle" la vida. Y aquí es precisamente donde todo comienza a liarse.
 
Convence a su amiga Harriet de que cierto caballero está enamorado de ella y ésta se enamora a su vez de él, aunque en honor a la verdad hay que decir que esta chica es bastante enamoradiza y que vive, al contrario que Emma, buscando un marido. Sea como fuere este intento de unión es el comienzo de un montón de malentendidos que afectan a los temas del corazón de unos y otros y que traerán a Emma, y al resto de personajes, por la calle de la amargura.
 
Nos encontramos con varios personajes a lo largo de toda la novela, todos ellos aportando algo diferente, que nos consiguen sacar una sonrisa en varias ocasiones y poner de los nervios en otras. A mí me ha recordado un poco a El sueño de una noche de verano de William Shakespeare con tanto enredo y tanto malentendido y me ha hecho pasar muy buenos ratos. Y no estoy hablando de reirme a carcajadas, no, estoy hablando de leer con una sonrisa en la boca en muchas ocasiones y de asombrarme del uso de la ironía y el sarcasmo de la época en las conversaciones, que es algo que me encanta utilizar y que me encanta cuando la gente lo utiliza.  
 
Es el segundo libro que leo de esta autora (el primero fue Sentido y Sensibilidad) y tengo que sumarme a todas las personas que en la blogosfera le rinden pleitesía y alaban su pluma porque, realmente, no ha habido un solo momento que no haya estado completamente entregada a sus palabras. Me ha enganchado desde el primer momento, me ha mantenido pegada a sus páginas y aun sabiendo -o intuyendo- cómo acabaría me ha entretenido como hacía tiempo que no me entretenía un libro.

Sin duda me haré con el resto de títulos (ya tengo Orgullo y Prejuicio en casa) para conocer al resto de personajes que Jane Austen nos tiene que presentar.
 
No puedo dejar de recomendar esta obra. Sencillamente me ha encantado.
 
 
Traducción: Ana María Rodríguez

lunes, 18 de junio de 2012

El sueño de una noche de verano William Shakespeare


Últimamente voy mucho a la biblioteca de mi barrio. El otro día subí a la sección de adultos (entiéndase no juvenil-infantil) y los pasos me llevaron solos a los libros de teatro. Más concretamente al teatro de William Shakespeare. Vi El sueño de una noche de verano y no me lo pensé dos veces. Me apetecía leerlo y después volver a ver la película, así que me lo llevé a casa.

Es un libro que se lee fácil y rápido. Eso sí, poniéndole toda la atención. Yo soy de seguir la primera mosca que veo pasar a mi lado y más de una vez, cuando el texto era un poco más enrevesado, me he descubierto pensando en cosas que poco tenían que ver con las hadas del bosque del libro.

La obra cuenta un enredo de los de las películas antiguas que a mí tanto me gustan y que tan poco veo. Que si A quiere a B, B quiere a C y C quiere a A o a D. 

Lisandro y Hermina se quieren mucho y, como no pueden casarse porque el padre de ella la prometió a Demetrio,  deciden fugarse. Helena, que está enamoradísima de Demetrio quiere ayudarle para que la vea con buenos ojos y se chiva del plan de fuga pero Demetrio, que odia a Helena, no se ablanda ni un poquito y le dice que sigue odiándola y que no quiere saber nada de ella. 

De esta manera los cuatro acaban en el bosque, perdidos y, por culpa de un hechizo de Puk, enamorados de la persona equivocada. Vamos que ahí es donde todo el enredo comienza. 

Por otro lado la reina de las hadas acaba enamorada de un humano con un disfraz de burro presa del mismo hechizo que los humanos. 

En resumen, un lío de cuidado. 

Ya os digo, la historia es original y divertida pero como lo mío no es el teatro a mí me ha costado un pelín ciertas partes. La película por ahora no la voy a ver, pero no lo descarto para un futuro. Igual que tampoco descarto probar con Mucho ruido y pocas nueces que es otra de las obras de Shakespeare que me apetece conocer.