Reconozco que llevo unas semanas dándole vueltas a la reseña de
Cumbres borrascosas y que no sé por dónde empezar. No es una historia sencilla
de leer y, por lo que veo, tampoco de contar.
Además de los personajes de carne y hueso que hay en la novela,
tenemos que contar con otros dos que, si bien son inertes, en cierto modo
tienen vida: la granja de Thrushcross (los tordos en algunas traducciones) y la
propia Cumbres borrascosas, la casa donde ocurre todo.
La residencia del señor Heathcliff se llama Cumbres
borrascosas.Allí deben gozar en todo tiempo de una ventilación pura y
salutífera, en efecto; la fuerza del viento del norte que sopla sobre la loma
se puede juzgar en vista de la inclinación excesiva de unos pocos abetos
atrofiados que hay al extremo de la casa, y de una hilera de espinos demacrados
que tienen todas sus ramas en una misma dirección, como pidiendo limosna al sol.
Cuando cogí el libro y empecé a leer no me enteraba bien de quién
era quién, Hay varios personajes con el mismo nombre, aunque unos están vivos y
otros muertos, y además, se desarrolla en distintos momentos temporales, lo que
me confundía más. Para mi consuelo, esto le pasa a más gente, y para consuelo
de los que aún no habéis leído la novela, os diré que al poco de empezar todo
cobra sentido y se entiende perfectamente quién es quién en la historia.
El señor Lockwood acaba de llegar al pueblo y alquila la Granja de
Thrushcross durante unos meses. Allí la señora Dean, ama de llaves, le contará
la historia de las dos casas y de sus habitantes.
En Cumbres borrascosas vivía la familia Earnshaw y en
Thrushcross la familia Linton. Un día el señor Earnshaw tiene que salir de
viaje por negocios y cuando regresa aparece en casa con un niño moreno de
nombre Heathcliff al que adopta como hijo suyo. Heathcliff se cría con
Catherine y con Hindley en Cumbres borrascosas hasta que, pasado un tiempo, el
señor Earnshaw muere. Para entonces, Catherine y él eran inseparables, pero
Hindley le odiaba por haber llegado a sus vidas y como ahora él es el amo y
señor de las tierras, relega a Heathcliff a ser un mero sirviente al que, por
supuesto no trata nada bien. Pasado un tiempo, Heathcliff escucha como
Catherine habla de él con la señora Dean (recordad que es la narradora) y eso
le hace marcharse de Cumbres borrascosas. Pasan los años y regresa a casa, y a
partir de ese momento el lector empieza a tener malos presentimientos. No se
sabe dónde ha estado ni lo que ha hecho, pero se ve a la legua que Heathcliff
ha cambiado. Ya nos es la misma persona y las intenciones que tiene no son
buenas.
Es una novela gótica, lo cual yo no sabía, y me sorprendió darme
cuenta de lo bien dibujada que está la atmósfera dentro de Cumbres borrascosas
y de sus alrededores. Una casa que goza de espacio, luz y aire fresco,
convertida en un lugar frío y oscuro. Es como si una sombra se hubiese plantado
encima de la casa y no dejase entrar la felicidad por ninguna ventana.
La historia, por supuesto, va mucho más allá de lo que he contado
y cuenta con otros personajes que no he mencionado, pero tengo la sensación de
que si sigo mezclando nombres dejaréis de leer y tampoco quiero eso. Además, me
acercaría peligrosamente a la zona de spoilers si
continúo.
En resumen, Cumbres
borrascosas es una historia que me ha costado leer, pero que no por ello he
dejado de disfrutar. Tiene una ambientación fantástica y una historia a la vez
bonita y cruel. Me ha gustado y me guardo un buen recuerdo de la lectura.
Es posible que dentro de unos años vuelva a acercarme a este
clásico para una relectura, ya que entre que me pareció un poco liosa al
principio por los nombres, y que la leí en los primeros días del confinamiento
teniendo a mi padre malo (ya está bien), no he podido dedicarle toda mi
atención y de verdad creo que se la merece.









