¿Dejaríais pasar una novela que empieza con la aparición de un muerto emparedado en el armario de una casa de alquiler? Yo no lo hice (no podía hacerlo) y más conociendo que la anterior novela de la autora –“El peligro de llamarse Nerea”- me gustó muchísimo.
Nos encontramos al inspector Vega, de la comisaría de Valladolid, enfrentándose a su primer caso de homicidio. Sin embargo no fue que resultara ser su primer caso de asesinato lo que más llamó mi atención, sino que desde el primer momento sabemos que se encuentra suspendido de empleo y sueldo durante un largo período de tiempo por culpa de ese caso. Esto nos llevará, irremediablemente, a preguntarnos durante toda la novela qué le lleva a esa situación.
Un matrimonio decide hacer obras en la casa que han recibido como herencia al morir la madre de él. Al tirar un armario aparece el cuerpo sin vida de un hombre de mediana edad momificado que, por supuesto, no tiene documentación ni objetos personales que indiquen quien puede ser. Lo único que aparece junto a él es un recorte de periódico con un mensaje: Ama de casa sale de compras de 9 a 12 A.M. Lo más importante y lo que más prisa corre es conocer la identidad del muerto. Por el piso han pasado muchas personas en los últimos años ya que se trata de un piso de alquiler con varias habitaciones así que lo primero es averiguar si el muerto es alguno de los inquilinos o si alguno de ellos se ha marchado dejando encerrado al muerto.
El inspector Vega toma las riendas del caso junto a su equipo: José Manuel, Eduardo y María. Me ha gustado, y a la vez he echado de menos, que la relación entre Alfredo Vega y su equipo no fuera de ser uña y carne. Estamos acostumbrados (o al menos yo lo estoy) a ver buen rollito entre los policías y los investigadores y aquí se nota cierta tirantez (puede que venga influenciada por series de televisión, no sé)
Conoceremos quién es el muerto bastante rápido pero saber quién, por qué y cuándo ya es otro cantar. Hay varios sospechosos y llega un momento que el asesino podría haber sido cualquiera.
Aparte también Alfredo Vega nos irá dando pinceladas sobre su vida privada lo que nos ayudará a conocerle mejor.
Y ya está, no cuento más. Me dejo muchas, muchíiiiiiiisimas, cosas en el tintero pero es mejor así, creedme. Cuanto menos sepáis sobre la novela más intriga os despertará y más ganas tendréis de volver a ella. Eso es precisamente lo que me ha pasado a mí. He leído a cualquier hora y en cualquier sitio y cuando no la tenía conmigo me volvía loca pensando quién podía haber matado a ese pobre hombre y eso, os aseguro, hacía mucho que no me ocurría.
Por último tengo que decir que hay dos cosas que no me han gustado y que, al menos para mí, son importantes: una es la portada y la otra el título. Si no me llega a presentar la autora la novela creo que nunca habría dedicado mi tiempo a leer siquiera la sinopsis. No sé cuáles podrían ser más adecuados, no soy una experta, pero sé lo que me gusta y lo que no y ni una cosa ni la otra llamaron mi atención a priori. Me parece más una novela erótica que una negra. En cualquier caso no es algo que afecte al contenido y ya os digo que es muy recomendable. Si os pasa lo mismo que a mí con la portada, dadle una oportunidad.
El olor a polvo húmedo era insoportable y Mario se quedó paralizado bajo el marco de la puerta, atrapado en el horror que desprendía la cara de su esposa [...]
[...] sobre lo que quedaba en pie de un muro de ladrillos revestido de madera, asomaba el busto de una persona, disecada, expuesta la cara y el torso.
Recomiendo mucho esta lectura. Estoy segura de que os gustará tanto a los amantes de la novela negra como a los que, como yo, sólo la leéis de vez en cuando.
Gracias a Elisa por el ejemplar de la novela.



