Es inútil que intente presentarla porque cualquier cosa que
diga sobre ella seguro que ya se ha dicho anteriormente, así que directamente
diré su nombre: lectores y lectoras, con todos vosotros… ¡MAFALDA!
Cuando era pequeña recuerdo que mi abuela siempre traía a
casa recortes del periódico con las tiras de Mafalda. Muchas veces no entendía
la moraleja porque su humor, creo, no es comprensible para niños en algunas
ocasiones pero aun así me gustaba mucho leerlas y comentarlas con mi madre.
Después de un tiempo comencé a ver a Mafalda y sus amigos en
libros, viñetas y merchandising, y es que la sabiduría de esta niña ha
traspasado fronteras y se ha convertido en un personaje muy importante que
denuncia las diferencias sociales y los problemas económicos y políticos, eso sí, en tono jocoso. Da gusto leerla y
es increíble lo rápido que pasa el tiempo cuando tienes sus libros en las
manos. De hecho, el libro que os traigo hoy lo he leído varias veces, una vez
en orden de principio a fin y muchas veces abriéndolo al azar por una página y
disfrutando de una viñeta cualquiera.
Sus amigos y su familia la ayudan a ser grande –metafóricamente hablando- y no
puedes evitar cogerles mucho cariño a todos ellos aunque he de reconocer que
tengo especial predilección por su hermano Guille. Aunque también Susanita me gusta mucho con sus planes de ser mamá y
esposa para el futuro; y Manolito con su idea de convertir todo a dólares; también
Felipe me gusta, claro, con esa imaginación desbordante que no le deja hacer
sus deberes; y Miguelito con esas preguntas que le surgen de repente y que le
quitan tanto el sueño; Libertad con sus discursos sobre política y revoluciones
también me gusta. Y, ¿qué me decís de Burocracia, la tortuga de Mafalda y
Guille? No me digáis que el nombre que tiene no es genial… Se lo han puesto porque es igual de lenta.
Según internet la primera tira que se publicó de Mafalda fue
hace 48 años y parece que no hemos avanzado nada. Seguimos con los mismos
problemas sociales, económicos y políticos que había entonces y esto lo sabemos
porque cualquier viñeta que encontremos de Mafalda puede aplicarse al tiempo
presente. Os dejo estos ejemplos que he encontrado (sin esforzarme demasiado en
buscar, ¿eh? Para que veais que no he ido a posta a coger los que se pueden
utilizar ahora) Espero que los disfrutéis tanto como yo.
En definitiva, cada personaje de las historias de Mafalda
tiene su propia personalidad y las apariciones de unos y otros son tan geniales
que no puedo dejar de volver al libro una y otra vez. Por supuesto no puedo hacer otra cosa que
recomendaros a todos el libro.
¡GRACIAS QUINO POR REGALARNOS A MAFALDA!








