Este libro lo compré de oferta: dos libros por tres euros. Coincidiréis conmigo en que fue una ganga...
Cuando terminamos de leer este libro nos enteramos de que lo que nosotros hemos leído del tirón se fue publicando en forma de artículos para The New Yorker. A mí me habría gustado saber esto al principio. Tal vez habría entendido mejor la manera de contar la historia.
El autor cuenta en primera persona, y en presente, una historia real. Su historia real, de hecho. Acaba de perder a su hija Amy de una enfermedad del corazón que no sabían que tenía. Su marido y sus tres hijos pequeños necesitan un poco de ayuda para salir adelante y los abuelos deciden mudarse a su casa para cuidar de ellos. Él es el abuelo.
Como digo está escrito en presente, con algunos flashback que nos pone en antecedentes de lo que va a contar después. Poco a poco afrontan, cada uno a su manera, la pérdida que han sufrido. Amy tenía padres, hermanos, marido, hijos... Y todos la extrañan mucho.
Creo que es fácil ponerse en la situación y entender el dolor de toda la familia. Amy era una persona joven que tenía una familia recién estrenada y mucho que disfrutar en la vida. Es de esas muertes que sabemos que no son justas y de las que cuesta reponerse.
Desayuno en familia es un libro cargado de momentos familiares en el que vamos de un recuerdo a otro sin cambiar ni siquiera de página, separados sólo por un punto y aparte y con el inicio de la siguiente historia con la mayúscula un poco más grande y en negrita. A veces parece que las historias no están relacionadas entre sí y que son recuerdos aislados, pero en varias ocasiones vuelve sobre ellas.
Creo que es un libro que a Roger Rosenblatt le hacía falta escribir para paliar su dolor. Escritor y profesor de escritura creativa utiliza la palabra escrita para evadirse y afrontar su pérdida. O al menos eso es lo que a mí me ha parecido. Es un libro personal que nos cuenta lo maravillosa que era su hija Amy (no lo pongo en duda) y lo que ha cambiado su vida desde que ella les abandonó. Se han convertido, él y su mujer, en abuelos, amigos y padres de sus nietos y no es tarea fácil.
Pocas semanas después de la muerte de Amy, mientras cenábamos en nuestro japonés de siempre, me explicó (el hermano de Amy):
-Estoy empezando a no pensar en ella cada día, y me hace sentir culpable.
No sé si me atrevo a recomendar este libro. A mí me ha gustado pero sé que es un libro diferente. Eso sí, es corto, con letra grande y se lee muy rápido.
¿Lo habéis leído? ¿Os gustó?


