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miércoles, 14 de junio de 2017

La marca de la luna Amelia Noguera

Este libro llevaba esperando en la estantería de mi casa mucho tiempo. Exactamente desde octubre de 2014, cuando Amelia Noguera lo presentó en Madrid. La verdad es que no voy a muchas presentaciones teniendo en cuenta todas las que hay en Madrid, pero ésta no me la quise perder. Había leído ya La pintora de estrellas de la misma autora, y tenía la sensación de que también me iba a gustar mucho su nueva novela. No me equivoqué.

Lila es la protagonista de esta historia, y de su mano recorreremos distintos países y recordaremos varios episodios históricos: la India, Praga, Madrid y Sevilla serán también protagonistas, así como la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial.

Al nacer Lila recibe una maldición por parte de Neeja, su abuela paterna: en el momento que empiece a querer a un hombre, éste morirá. Asha, la abuela materna, que acaba de perder a su hija en el nacimiento de Lila, decide cuidar de ella y le da un poco de tregua al contrarrestar la maldición diciendo que la esperanza llegará de mano de un extranjero. Los años van pasando en Jaipur y Asha instruye a Lila como mejor sabe, tanto en lo humano como en el divino, y es que tanto una como otra tienen poder de relacionarse con los espíritus, lo cual casi nunca es agradable...

Pasa el tiempo y Lila acaba pasando su adolescencia en Praga y su juventud en Sevilla. Distintas personas pasan por su vida en todos esos años, algunos para quedarse y otros sólo de paso, pero en cualquier caso todos son importantes para el desarrollo de la historia. 

Lila vive su vida como mejor puede, intentando huir de los hombres para no encariñarse y que no acaben muertos, y luchando contra los "fantasmas" que se va encontrando por el camino. Se convierte en una joven guapa y misteriosa, lo que para algunas personas la convierte en poderosa aunque ella no sepa o no quiera verlo.

Y poco más voy a contar del argumento porque si sigo dando información al final voy a hablar de más. A mí me ha gustado mucho el libro y os recomiendo que os acerquéis a la vida de Lila para conocerla de primera mano. Hay amor (sí, algo hay), pasión, amistad, magia y guerra, pero lo más importante de todo, al menos para mí ha sido así, es que está todo muy bien integrado en la historia. Puedo creer más o menos en la magia o en los fantasmas, pero os aseguro que yo me he creído todo lo que me ha contado Amelia en esta historia.

La parte que más me ha gustado ha sido la de la India, que además de ser muy interesante me ha enseñado mucho de la cultura de este país. La parte de Praga es la más política de todas, y a mí, que la política no me gusta demasiado, se me ha hecho un poco larga en algunas ocasiones, aunque reconozco que también he aprendido una parte de la historia de España que no conocía. La parte de Sevilla no es demasiado larga y se lee muy rápido. Pasan muchas cosas y todas muy interesantes.

Y ya está. No cuento más. Me dejo muchas, muchísimas, cosas en el tintero, pero sería imposible hablar de absolutamente todo lo que ocurre en el libro. Espero que os animéis y le hagáis un hueco a Lila y a su historia.

"--Cada uno tiene el futuro que su destino le marca. El tuyo no puedes saberlo, nadie puede. Quizás debas batir tus alas y volar. Pero la senda que te toque, deberás aceptarla, Lila, como se acepta el monzón y la sequía.
--Se acepta que la lluvia caiga con rabia y anegue los campos, pero mientras tanto, si podemos, esperamos en una casa construida en lo más alto. ¿Por qué nosotros apenas hacemos nada por resguardarnos?"


miércoles, 3 de febrero de 2016

La lengua de los secretos Martín Abrisketa

Llevo mucho tiempo pendiente de hacer la reseña de este libro pero no he sido capaz de empezarla de ninguna manera, así que voy a hacer un último intento a ver qué sale.

Desde pequeña he oído a mi abuela contar historias de la guerra civil. De su guerra civil. Casi siempre contaba las mismas historias pero de vez en cuando me sorprendía con una  nueva. Yo la miraba, encandilada, mientras ella narraba su pequeño trozo de historia, normalmente, entre risas y lágrimas. A mi padre y a mi tía no le gustaba que hablase de esa época porque se ponía triste y acababa llorando y por eso, por no ponerla triste, yo no preguntaba nunca. Sin embargo en sus últimos meses de vida pasé bastantes horas a solas con ella y tuvimos la posibilidad de hablar de muchas cosas; me di cuenta de que a pesar de las lágrimas derramadas, no todo era tristeza. Me contaba, una y otra vez, que un día su gato saltó a la jaula del pájaro desde el mueble de la cocina y que ella había pensando que había habido un terremoto durante la noche porque la jaula estaba torcida por la mañana. Otras veces le daba por recordar su exilio en Francia, donde encontró su hogar durante varios meses. Pensar en lo bien que la trataron allí, siempre siempre, la hacía llorar. Su emoción era contagiosa, os lo juro, y me hacía agradecer a nuestros vecinos de arriba por todo lo que hicieron por ella, por cuidarla como la cuidaron y por hacerla olvidar, en la medida de lo posible, que su país estaba viviendo una barbarie como la que estaba viviendo.

Su hermano Ángel murió en guerra, como ella decía, y del resto se separó durante un tiempo. Viajó al norte de España desde donde pudo coger un barco que la llevó a Francia. Imposible determinar la fecha y los lugares exactos en los que estuvo. Las fechas más o menos podemos sospecharlas. En cuanto al lugar es de lo poco concreto que le pregunté pero no saqué nada en claro: "Abuela, ¿dónde estuviste?" Pero ella me respondió que se había olvidado del nombre. Sabía que era en Francia, en un pueblo, pero no recordaba más.

Durante muchos años me rondó la idea de recopilar todas las historias que pudiera de mi abuela con el firme propósito de ponerlas después por escrito, pero no lo hice y a día de hoy ya no es posible hacerlo. Sé que lo que mi abuela vivió no fue exclusivo, que mucha más gente sufrió en la guerra, pero para mí su historia es especial. Igual que la de mi otra abuela, a la que la guerra, como a todo el que la vivió, le cambió la vida. Con ella no he hablado tanto de este tema. Entiendo que no es algo que apetezca contar y respeto que no lo haga. Desde pequeña he sabido que le dan miedo las tormentas. Recuerdo verla encerrada en una habitación con las persianas bajadas y esperando que pasara la tormenta. Siempre pensé que era por el ruido de los truenos pero hace poco me contó que, más que al ruido, tenía miedo de los relámpagos porque le recordaba al fogonazo de los obuses cuando eran disparados. ¡Y han pasado más de 75 años!

De verdad no sé cómo hacer la reseña de La lengua de los secretos. Sólo diré que Martín Abrisketa ha hecho con Martintxo, su padre, lo que a mí me habría gustado hacer con mis abuelas. Pedir información y contar su historia (aunque él lo ha hecho mucho mejor, sin duda, de lo que yo habría hecho) La lengua de los secretos es la historia de Martintxo, sí, pero también la de mis abuelas y abuelos, y la de vuestros abuelos y bisabuelos y puede que la de vuestros padres. Es historia. Nuestra historia. Contada de una manera que enternece, que te hace sufrir, que es emotiva, entretenida, divertida a ratos y real. Muy real.

No puedo deciros qué hacer pero sí que me atrevo a haceros una recomendación: leed La lengua de los secretos.

A-fi-li-a-os-pro-le-ta-ri-os-del-mun-do-al-par-ti-do-co-mu-nis-ta. Al término de su lectura, que por cierto, le resultó particularmente dificultosa, llena de términos estrambóticos, se fijó en que los mayores realizaban un garabato muy artístico para escribir sus nombres en el cuaderno. Le parecía una gran idea, así que tomó el lápiz y escribió "Lucas Abrisketa". Luego dibujó un sol encima, unas margaritas debajo y, a la izquierda, la casita de los ratones de Matilde. Los demás chavales, al ver la habilidad con la que manejaba el lápiz, quisieron imitarlo, y fue de esta forma tan peculiar que se convirtieron en los afiliados del Partido Comunista más jóvenes del planeta.

jueves, 20 de diciembre de 2012

La vida de una rosa Laura Tejo

El remordimiento es un gusano que te corroe las entrañas sin piedad.
Cuando leas estas páginas, querido nieto, ya no estaré en este mundo. Mi tiempo habrá pasado, como un soplo, como discurre cualquier presencia humana. He amado, he sufrido, se puede afirmar que he vivido, con mayúsculas. Siempre he intentado ser feliz con los medios de los que he dispuesto, aquellos que los dioses pusieron en mis manos. Si durante muchos años no lo he conseguido, no estoy muy segura de que se deba a ellos mi fracaso. 

Si no hubiera sabido de antemano que estaba leyendo una novela escrita de manera autobiográfica habría pensado que es imposible que a una sola persona le pasasen tantas cosas en tan poco tiempo. Laura Tejo, que pasó a ser Laura Mayer primero y Laura Warren después, fue una chica leonesa que vivió la guerra civil española, la II Guerra Mundial, la postguerra y por último el sueño de empezar de cero y ser feliz lejos del caos y el drama de la guerra. De verdad os digo que después de todo lo que pasó la muchacha se merecía ser feliz.   

Unos años antes de su muerte Laura Tejo dejó por escrito este libro, que le fue entregado a su nieto al poco de fallecer. Gracias a él podemos disfrutar de esta historia.
 
Estamos en León, un poco antes de que comience la guerra civil. Laura va al colegio, tiene su grupo de amigas y una tranquila vida familiar junto con sus padres y sus hermanos, un chico y una chica. Con el comienzo de la guerra aparecen soldados alemanes que están ayudando al bando franquista. Uno de esos soldados es Helmut Mayer, el que será primer marido de Laura. Poco a poco la va cortejando y cuando ve que su separación es algo que se aproxima decide declararse. Se casan poco después y se marchan a vivir a Berlín, donde viven los padres de Helmut. Allí Laura tendrá que aprender alemán y acostumbrarse a su nueva vida, siempre apoyada por Helmut y por sus suegros. Al poco tiempo tienen un hijo al que llaman Martin. La tragedia llega cuando el avión que pilota Helmut cae al vacío y él muere, dejando sola a Laura en Berlín, solo con el apoyo de sus suegros. Al principio de la II Guerra Mundial, Alemania se las prometía muy felices, pero poco a poco la cosa se va complicando para los alemanes hasta el punto que vivir allí se convierte en un infierno para todos. Bombardeos, sirenas, gritos, miedo. No me puedo imaginar lo que tiene que ser sufrir una guerra, de verdad, por mucho que lo intento no consigo hacerme a la idea. Vivir con una maleta hecha, dormir vestida por si hay que salir corriendo, encerrarte en un sótano y esperar que cuando todo haya acabado puedas salir de nuevo. Sobrecogedor.
 
Después de la guerra es casi peor, no hay dinero, no hay comida, no hay nada y tiene que hacer todo lo posible por sobrevivir, lo cual no es tarea fácil. Hasta que aparece Andrew Warren, el que después se convertirá en su segundo marido. Es un militar americano que trabaja para la embajada. Después de un tiempo se trasladan a vivir a EEUU y de allí a los destinos militares a los que envían a Andrew.
  
Laura Tejo tiene lo que se dice una vida intensa.
 
El libro me ha gustado mucho excepto por una parte en la que describe los aviones, explicando sus características, comparándolos con modelos anteriores y posteriores y dando un montón de datos que a mí, personalmente, no me han aportado nada y me han aburrido mucho. Demasiada información técnica para mi gusto y con nombres alemanes para más inri. Por lo demás el libro es un 10. Un canto a la libertad del ser humano, un llamamiento a estudiar el sinsentido de la guerra. No es el primer libro que leo de alguien que ha escrito sus vivencias en la II Guerra Mundial y no por ser algo ya visto deja de ser impresionante. Te deja sin palabras saber hasta dónde fue capaz de llegar un ser humano. Hasta donde podemos llegar. Y lo que es peor es que esto no tiene pinta de estar mejorando en ningún aspecto, si no mirad Siria, por poner un ejemplo, gente muriendo todos los días en el horror que es la guerra. Soldados jóvenes muriendo, dando la vida por su país cuando su país seguramente no hace nada por ellos, mujeres jóvenes sin poder alimentarse, niños que no tienen un juguete ni un trozo de pan que llevarse a la boca.  
 
La vida de una rosa es sin duda una historia increíble que desgraciadamente fue verdad. De ella se aprende que por muy mal que se esté, siempre hay alguna forma de salir adelante.

También me gustaría hablar de la portada, y es que creo que no es representativa de lo que se encuentra en el interior. La mayor parte del libro te habla de guerras, no de templos y países exóticos y viendo la portada es lo que se podría pensar. En relación al nombre de la novela decir que no podría haber sido otro. En el desarrollo de la historia te cuentan el por qué y me parece un nombre genial para esta historia.
 
Por último quiero dar las gracias a Beabela Books por regalarme el ejemplar. Sé que es un libro que no habría leído si no me lo hubieran ofrecido ellos. Ahora sé, que me habría equivocado de lleno ignorándolo.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

La pintora de estrellas Amelia Noguera

Una grata sorpresa es lo que me he llevado con este libro. De verdad, es muy recomendable.

Como os comenté ya cuando me regalaron el libro electrónico no voy a gastarme más de 3 euros en los libros en formato digital. Ése es el precio tope que me he puesto. Hay muchos libros que tienen un precio superior, pero eso no implica que la calidad sea mayor a este libro que os traigo hoy, por ejemplo. Por eso si veo un libro que cuesta más pasaré al siguiente de la lista, que hay muchos, y si veo que el libro me interesa mucho, mucho, mucho, lo buscaré en papel. Si me voy a gastar el dinero que sea por algo tangible que pueda prestar, tocar, oler, guardar, regalar.  

En fin a lo que vamos, que como siempre me voy por los cerros de Úbeda. ¡Menos mal que este libro no superó el precio de 3 euros porque me habría quedado sin conocer la historia!

El libro está contado desde dos épocas y lugares muy diferentes: Paris durante la Segunda Guerra Mundial y Villaviciosa (Asturias) en el año 2000. Los protagonistas para mí son dos: Diego y Violeta, aunque hay otros muchos personajes que también son importantes y que le dan sentido a la historia.

Diego es el abuelo de Violeta y guarda muchos más secretos a Violeta de los que ella se puede imaginar. 

El libro comienza de una forma muy dura cuando Violeta es agredida por su pareja por no querer devolver un bolso que iban a regalar a una amiga. Él se marcha de casa y antes de darle tiempo a que se arrepienta y vuelva con un regalo y una disculpa decide coger la maleta y marcharse, ya no solo por ella sino por el bebé que sabe que lleva dentro. Como no tiene más familia que su abuelo se decide a hacerle una visita y éste aprovecha para pedirle a Violeta que le acompañe a Asturias para poner ciertas cosas en orden.

De no haber venido ella, tendría que haberla llamado para que me acompañara en este último viaje. Ya puedo volver a Asturias, de donde hace miles de años salí; me siento ahora como si en realidad hubiera pasado ese tiempo: más de un millón de días. Allí, imaginará quién te pintó, por qué estás aquí, de dónde viene.
Ella tendrá que descubriros.

Los capítulos tienen, en su mayoría, una historia contada por Violeta, otra por Diego y otra contando lo que ocurrió en París durante la ocupación nazi. 

Diego está completamente enamorado de Elisa y nos lo cuenta desde el principio. Hay capítulos en los que casi todo el tiempo Diego se dedica a hablar con ella a pesar de que Elisa murió hace mucho tiempo. Es el único amor de su vida y lo deja bien claro en cada pensamiento que le dedica mientras mira el único cuadro que conserva de ella.

En los capítulos en los que le toca el turno a Violeta vemos sus intentos de escribir su historia con Álvaro y todo lo que encuentra son recuerdos dañinos. Sabe que Álvaro no le hace ningún bien y cuando coge su cuaderno y se pone a escribir sólo puede hacerlo de los golpes y las humillaciones. También seremos testigos de la lucha interna que tiene por tener o no tener el bebé y sobre todo de su incredulidad ante todo lo que Diego le cuenta y le enseña. Se da cuenta de que su abuelo tuvo una vida de la que no le contó nada nunca y tiene que asimilar muchas cosas.

Por último el lector es afortunado porque conoce absolutamente todo lo que pasa y lee, con el corazón encogido, todo  lo que ocurre en París. Elisa y Diego son amigos desde pequeños. Él siempre ha estado enamorado de ella y cuando crecen se convierten en pareja. Martín, su amigo de toda la vida, también está enamorado de ella y siempre parece estar triste por no poder tenerla. Los padres de Elisa y Diego son amigos también y deciden marcharse juntos a París cuando las cosas se ponen feas antes de la Guerra Civil, y cuando se vuelven a poner feas en París cruzan el charco y se marchan a Amércia. Sin embargo Elisa, que es pintora y ha conseguido un trabajo en una galería y, lo que es más importante, que se la empiece a conocer, no quiere marcharse y Diego que la quiere más que a su propia vida no la abandonaría allí por nada del mundo. Martín que es amigo de los dos y que tiene allí su vida también se queda.

Como decía al principio esta historia me ha sorprendido muy gratamente y no puedo por más que recomendársela a todo el mundo. Al principio me costó un poco la parte de Diego, pero realmente en esas conversaciones que tiene con Elisa te enteras de muchas cosas. Además se le coge cariño. Diego es esa persona especial que todos querríamos a nuestro lado. Vale que oculta muchas cosas a su nieta durante muchos años, pero se le perdona cuando sabemos lo que sufre recordando.

Y lo dejo ya porque si sigo escribiendo al final voy a poner algo que no debo. Parece que he contado mucho, pero realmente no he desvelado nada de la historia. Pasan muchas cosas y todas están muy bien hiladas, por cierto.

Amelia Noguera tiene en mí una nueva fan y espero que más temprano que tarde podamos ver La pintora de estrellas publicada en papel.