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jueves, 9 de noviembre de 2017

El bosque de Morogoro - Luisa López Vergara


Cuando empecé a leer "El bosque de Morogoro" no recordaba de qué iba. No sé por qué imaginaba historias de hadas o incluso algo de suspense y miedo, (supongo que por el título y la portada), pero me he encontrado con un cuento infantil. No es lo que recordaba haber comprado, pero igualmente es entretenido y lo he disfrutado bastante.

Nano es un chico que está cansado de hacer siempre lo que dicen los mayores. No quiere  hacer los deberes y no hace caso de lo que le dicen. Un día decide marcharse de casa, escaparse, así que en lugar de entrar al colegio se va en otra dirección en busca de aventuras.

Cuando los padres se dan cuenta de que no está dan la voz de alarma y empiezan a buscarle con la ayuda de los vecinos. Todos piensan que ha podido ir al bosque de Morogoro, pero nadie quiere ir allí a buscarle porque hay muchas leyendas que les asustan.

Mientras los vecinos se ponen de acuerdo y van en masa al bosque, Nano, o Ignacio como prefiere que le llamen, se ha encontrado con una bruja estudiante de hada, que le acoge en su casita. Allí conoce además a un fantasma muy divertido que tiene alergia al polvo y a muchos animales del bosque capaces de hablar y ayudarse unos a otros.

Es un historia corta, perfecta para niños a partir de 8 ó 9 años (la edad la he puesto yo, pero yo creo que puede andar por ahí) y en la que pueden aprender muchas cosas: responsabilidad, el valor de la amistad y de trabajar en equipo y que no se debe juzgar ni las acciones, ni a la gente que las realiza.

No es lo que había esperado, pero no significa que haya disfrutado de él. Imagino que lo compré para mis sobrinos y estoy segura de que en algún momento se lo daré para que me lo lean (estamos llegando a un punto en el que Iker, el mayor, ya puede leer cositas. Es sólo cuestión de tiempo que lea libros del tirón y sé que éste le gustará mucho)

Era un fantasma y, según le explicó a Nano, con su vocecita suave, los fantasmas no necesitan comer para vivir. Se alimentan de melodías y de rayos de luz. Por eso brillan en la noche.

martes, 3 de mayo de 2016

La frase del martes - 153



La vida en sí misma es el más maravilloso cuento de hadas.
Hans Christian Andersen

miércoles, 1 de abril de 2015

Un hotel en ninguna parte Mónica Gutiérrez

Ayer quedé con mi compañera Cristina, que ya no es compañera sino amiga pero a la que llamo así, “mi compañera Cristina”, porque puedo diferenciarla de mi amiga Cristina con más facilidad.  El caso es que siempre dejamos un ratito de nuestros encuentros a hablar de libros. Ella me recomienda y yo le recomiendo a ella. Un intercambio justo, como veis. Nada más encontrarnos me dijo que se estaba leyendo un libro que le estaba gustando mucho pero que no recordaba el nombre. Lo dejamos ahí y seguimos hablando de muchas cosas, ¡hacía mucho que no nos veíamos!, y empezamos a saltar de un tema a otro sin ningún orden. Estábamos pidiendo la cuenta cuando de pronto me dijo:

-Ya me he acordado del nombre del libro: Un hotel en ninguna parte.
-¿¡En serio!? ¡Yo lo terminé hace dos días!

Si lo hacemos aposta no nos sale tan compenetrado.
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Emma es una chica que, huyendo de su pasado, llega hasta un hotel escondido en medio de un bosque para trabajar durante el invierno. Un lugar mágico donde no llega la cobertura de los móviles, donde los GPS no consiguen encontrarse y donde es fácil creer que las hadas existieron algún día. Se siente como en casa desde el primer momento y eso es algo que le sorprende mucho. Su nueva "familia" está compuesta por los pocos trabajadores que el hotel tiene en invierno, por los dueños –dos hermanos de sangre inglesa– y por un único cliente. 

Aparte hay otros dos personajes que son, como nosotros, meros lectores: Anna, la amiga de Emma, y Martha, la madre de los dueños del hotel. Ambas van recibiendo emails de Emma y de los hermanos respectivamente con las explicaciones de lo que pasa en el hotel. Así, poco a poco y email tras email, nos enteraremos de qué ha llevado a Emma hasta allí y de qué lleva a cada hermano a actuar como actúa.

De los dos hermanos, uno es despreocupado, alegre, juerguista y divertido; el otro serio, responsable y misterioso, pero en cualquier caso los e-mails de ambos son divertidos. Se quieren mucho pero a la vez no se soportan. Son demasiado diferentes como para no discutir entre ellos y de paso criticar al otro delante de la madre (destinataria de todos los mails) con mucha gracia y naturalidad. 

Me sorprendió mucho que fuera un texto epistolar. No tenía ni idea y reconozco que me sorprendió y me agradó mucho. He disfrutado de la lectura y me he enganchado por completo a los emails de unos y de otros. Yo, como persona soñadora que soy (y mucho), me imaginaba perfectamente todo lo que iba leyendo: los bosques, el hotel, las comidas, la tienda de té… y deseaba poder llegar a un lugar así alguna vez en mi vida. Me ha sido imposible no recordar ciertos lugares en los que estuve durante mi estancia en Chile, donde la cobertura de los móviles brillaba tanto por su ausencia como las estrellas por la noche. Y, ¿sabéis qué? Se puede vivir sin internet y sin teléfono. Y se pasa bien y se disfruta y te deja apreciar otras muchas cosas. Emma está aislada en el hotel y su única manera de comunicarse con el exterior es a través de la palabra escrita pero no le importa. Le gusta. El resto del tiempo lo pasa disfrutando de la compañía de una amiga, de un compañero de trabajo, de su jefe o del cliente del hotel. Cara a cara, como antaño...

Me ha gustado mucho también los guiños que ha ido haciendo la autora a la literatura, mencionando tanto a escritores como a sus obras. Y lo mismo con la música, que igual te habla de música clásica que te mete de lleno en un concierto de Heavy Metal.

Mónica, la autora, ya me gustó con su Noctalia, pero con su hotel en ninguna parte ha conseguido a una fiel lectora. Estoy esperando ver con qué nos sorprende la próxima vez. Me ha gustado mucho, es un libro original por la manera en que está contado y se lee muy fácilmente. Es ideal para desconectar, no sólo de libros más densos, sino del mundo en general. 

¿Creéis en la magia? ¿En las segundas oportunidades? Entonces éste, sin duda, es vuestro libro. 

Antes de que me lo preguntes: sí, sigo entrando en su correo y le leo los mails. Son tan aburridos que me ayudan a conciliar el sueño. Pero tendrás que reconocer que se ha pasado un poco chivándose de mí. Salgo la noche de los jueves, viernes, sábados y domingos, porque tengo amigos a los que les apetece estar conmigo. Y no tengo novias [...] Son amigas, sin compromiso.
[...] 
No le digas a Sam que le leo el correo. 
Te quiere muchísimo, 
Tu hijo alcohólico y seductor