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miércoles, 26 de junio de 2013

Regalos literarios de cumpleaños

Como ya sabéis todos (creo) ayer fue mi cumpleaños. Fue un día muy especial y muy bonito y me quedé con un recuerdo imborrable de todo lo que pasó. Ya sabía que estaba rodeada de gente maravillosa en mi vida pero ayer me quedó más que claro. ¡GRACIAS!
 
En estos días me han caído varios libros como regalo y la verdad es que ahora mismo no sabría decir cuál de todos ellos me apetece más.

 
Este libro me apetece muchísimo. Fue regalo de Montse y David, una pareja española que vive en Chile también, y tengo muchas ganas de ponerme con él. Es un libro al que estoy segura no me habría acercado nunca porque es tipo cómic y por lo general no me llaman nada la atención. Sin embargo Montse me ha dicho que es un libro muy bonito y me ha metido el gusanillo en el cuerpo. ¡Lo quiero leer ya!
 
 
Isabel Allende es de esas autoras que siempre tengo pendiente. He leído poco de ella pero todo lo que he leído me ha gustado. Este libro sé que le gustó mucho a mi madre en su día y también Montse me lo recomienda porque habla mucho de Chile. Me viene perfecto para la Aventura Literaria Andina. También fue regalo de Montse y David.

 
Este libro me lo regalaron Sergio y Oliver, unos amigos chilenos que saben que me he propuesto conocer más de la cultura de Chile a través de los libros. Marcela Serrano es una autora chilena que habla mucho de la mujer. Creo que me va a gustar mucho y tampoco veo el momento de ponerme con él.

¿Qué os parecen? ¿Los conocéis? ¿Habéis leído alguno?

jueves, 31 de mayo de 2012

Libros Baile del Sol

No me lo pensé dos veces cuando Carmen nos informó en su blog de la promoción que había en la editorial Baile del Sol y mandé un mail para que me enviaran dos libros por inscribirse en su newsletter.

Esto fue la semana pasada y ayer por la mañana ya los tenía en casa esperándome cuando llegué por la noche.

Las novelas no pude elegirlas, pero me parece que las que me han enviado me van a gustar mucho. Se trta de La historia que no pude o no supe contar de Javier Cánaves, y El viaje del idiota de Miguel Paz Cabanas.

















Personalmente no conocía esta editorial y creo que la acción de marketing que están llevando a cabo, así como el boca o oreja que están/estamos llevando a cabo los distintos blogs es una muy buena idea. Están dando a conocer sus libros y a la propia editorial.

Ya os contaré cuando los lea. 

Si os interesa recibir la newsletter con novedades no dudéis pasaros por aquí.

¡Muchas gracias a Baile del Sol por los dos ejemplares!

jueves, 11 de agosto de 2011

El síndrome de Mozart Gonzalo Moure

Cuando tienes en las manos un libro como El síndrome de Mozart y -entre comillas- la responsabilidad de presentarlo, por así decir, en sociedad, es fácil que haya algo en tu interior que te bloquee hasta el punto de no saber por dónde empezar a escribir por temor a no saber impartir justicia. Mi cabeza tiene, en estos momentos, cientos de ideas que van de un lado a otro sin pararse a descansar en ningún lugar concreto, y como resultado de eso, me encuentro con que no sé cómo empezar la reseña de hoy a pesar de tener muy claro lo que quiero decir.

Son las palabras, es culpa suya, que no quieren aparecer...

Ya conté el otro día cómo llegó el libro hasta mis manos, firmado y todo, por el autor, Gonzalo Moure. Cuando me dijo que me iba a enviar el libro lo acepté encantada, pero cuando lo recibí pensé:

-¿Y si no me gusta? ¿Cómo voy a hacer una reseña hablando mal de un libro que me han regalado?

Cuando empecé la lectura he de reconocer que me sentí perdida. ¿Quién cuenta la historia? ¿Irene, la protagonista? o ¿un narrador? Estaba tan pendiente y tan decidida a que me gustara que no prestaba casi atención a lo que estaba leyendo, así que decidí no pensar más en el blog ni en la reseña y centrarme en lo realmente importante. Y lo realmente importante era leer El síndrome de Mozart. Y con leer quiero decir leer, pero también oír; oír las notas, los susurros, el viento moviendo las esquilas. Y también quiero decir sentir; sentir las caricias de Tomi, las cuerdas de un violín que yo no sabría ni por dónde coger, las teclas de un piano que no sé tocar. Tener El síndrome de Mozart en las manos, para mí, ha sido mucho más que una simple lectura. Me ha transportado a otro lugar muy lejos del lugar en el que estaba.

Una vez que me centré en el libro me empecé a enganchar a la historia de Irene y de Tomi, los protagonistas para mí. Y también a la historia de Irene y su amigo Yárchik. De hecho fue gracias a este párrafo que pongo a continuación, en el que Irene habla de su amor por él, que el libro captó de lleno mi atención.

Hace tiempo que estoy enamorada de Yárchik. Cuando empezamos a estudiar juntos, mientras tocábamos o repasábamos las partituras, me moría por sentir el roce de su mano, por oír su respiración cerca, por mirar de frente a sus ojos, tan ingenuos y tan sabios. Si él acariciaba las cuerdas de su viola con el arco, yo notaba la vibración en todo mi cuerpo, como si extrajera música de mí. Y por un tiempo creí que él sentía lo mismo.

Desde ese momento -en la página 59- no he podido salir de la historia hasta que he llegado a la última hoja.

He tardado varios días en leerlo porque me daba pena terminarlo, pero es un libro que se puede leer casi de una sentada.

Irene y Tomi se conocen gracias a la música en un bosque de Cansares, Asturias. Él vive allí, en una casita en el campo, fuera del pueblo. Ella está allí de vacaciones, pero no por casualidad. No. Está allí para conocerle a él. Porque su padre le ha pedido que se acerque a él y le vaya informando sobre lo que hace. ¿Y por qué? Os preguntaréis... Pues porque quiere demostrar que Mozart tuvo el síndrome de Williams; un síndrome que le dotó de un talento musical fuera de serie y que es el mismo síndrome que padece Tomi. Irene se acerca a él para estudiarle tal y como su padre le ha pedido, pero termina haciéndose amiga de Tomi y eso será para ella una complicación. Tomi es un chico especial, para algunas personas incluso retrasado, pero es imposible no enamorarse de él. Tan dulce y tan sencillo como es. Da incluso un poco de envidia pensar que se puede ser feliz con tan poco.

-Toca, sí -dijo él.
Irene sonrió. Acunó el violín y deslizó el arco por las cuerdas. Sonaba sordo, apagado. Pero dulce, aterciopelado.
Tomí reía y golpeaba en la mesa con las yemas de los dedos, suavemente. Irene no quiso tocar nada concreto, sino probar todos los registros del violín.
-Me gusta como suena.
-Como suena, sí.
Tomi había enrojecido. Al recuperar el violín, sus dedos habían tocado los de Irene. "Tócame ahora, tócame ahora" repetía Patti Smith en su memoria.
Alargó la mano y la puso sobre la de Tomi.
-Me gustaría que tocaras todo lo que sabes.
La mano de Tomi reaccionó de inmediato. Giró sobre la de Irene y se apoderó de ella. Era tibia y un poco áspera. Irene no la retiró. Los dos miraban sus manos, sobre la mesa, como si fueran dos objetos ajenos a ellos.


Realmente me ha gustado mucho. Además es un libro pequeño que se lee fácilmente. Al principio, como decía un poco más arriba, pensaba que estaba narrado por una tercera persona, pero después me di cuenta de que está contado a dos voces. Un narrador, que ve todo desde la barrera, e Irene, que lo vive en primera persona.

Lo único que quizás no me ha gustado tanto ha sido el final. Me ha dado la sensación de que acaba muy de golpe. Como que hacen falta algunas palabras más para que quede completo. Aunque claro, también es verdad que me habría gustado que no terminara nunca...

El libro está catalogado como novela juvenil y creo que es un acierto. Y no porque sea exclusivamente para público joven, no, sino porque es una manera de llegar a mucha más gente y creo que llegar al público joven/adolescente es cada vez más difícil. A los que ya no somos tan jóvenes y nos gusta la lectura nos da igual leer un libro para adultos que uno infantil. Recuerdo, y esto no tiene nada que ver con El síndrome de Mozart pero sí con lo que estoy diciendo ahora del público joven, que me encontré en una librería varios libros (ahora no recuerdo cuáles, lo siento) que los publicitaban en la portada como los libros favoritos de Edward y Bella de la saga Crepúsculo. Estoy segura de que más de un fan de la saga leyó esos libros. Esta estrategia de marketing se creó, estoy segura, para vender más, pero que consiguieron que gente joven leyera libros que de otro modo no habrían leído, también lo estoy.

Ahora, volviendo al libro, me pregunto si alguna vez habría llegado hasta mí El síndrome de Mozart si no hubiera sido por Gonzalo. Quiero creer que sí, que es un libro que yo tenía que leer en algún momento, y eso que no creo en el destino. Lo que está claro es que si lo he leído ha sido porque Gonzalo Moure me lo envió...

¡Gracias Gonzalo por compartir tanto conmigo!

miércoles, 9 de marzo de 2011

ZSA ZSA BRUP ALA ALA*

*Conjuro para hacer volar a las gallinas.

Ya he contado varias veces la historia de aquella vez que, siendo yo novata en esto de los blogs, recibí un comentario en una de las entradas que me hizo especial ilusión. En el post hablaba de La brujita Gari, mi libro favorito de cuando era niña, y cual fue mi sorpresa cuando vi un comentario de su autor en el que decía que le hacían mucha ilusión unas palabras como las que yo había escrito. Recuerdo que ese día puse la casa mangas por hombro buscándolo sin éxito para volver a leerlo. Lo busqué unos años después otra vez cuando hicimos reforma en toda la casa, y me quedó muy claro que si no aparecía entonces es que el libro ya no estaba allí. Tirando de memoria llegué a la conclusión de que el libro debimos regalarlo en una donación de libros que hubo en la Puerta del Sol.

Estas Navidades en una cena con un montón de amigos salió el tema, -sale de vez en cuando cuando hablamos de los blogs-, y mi amiga Yrene se quedó con la copla y buscó el libro para regalármelo. Una vez que lo consiguió fue un paso más allá y contactó con Braulio Llamero para que me enviara una dedicatoria que poder poner dentro del libro, pero Braulio no leyó a tiempo el email e Yrene no pudo darme el regalo con la dedicatoria. Sin embargo Braulio le dijo a Yrene que me enviaría el libro firmado a mi casa. Hace un par de semanas, pensando que Braulio se había olvidado de enviarlo, Yrene me lo contó para que no esperase más el paquete que me dijo que iba a recibir. Sin embargo hoy, cuando ya no esperaba nada, me ha llegado a casa, metido en un sobre blanco, el libro firmado de La brujita Gari. Además, como intereses por haber tardado en enviar el libro, ha incluido otro libro suyo también firmado y dedicado: El televisor mágico. Éste no sé de qué va, pero lo leeré en breve seguro.

A Yrene ya le he dado las gracias por el detalle, y a Braulio Llamero se las daré también en breve. Lo cierto es que me ha encantado el regalo y estoy segura de que de aquí a un tiempo volveré a contaros esta historia de nuevo.

Ya para terminar os contaré que cuando he llegado a casa (no tenía ni idea de que había llegado el paquete) mi padre se ha levantado corriendo del sillón y mi madre ha aparecido corriendo desde la habitación. Mi padre con la cámara de vídeo en la mano; mi madre con la de fotos. Podéis imaginar mi cara de miedo y sorpresa cuando les he visto así. Me han dicho que tenía un paquete en el mueble bar y -os juro- que me ha dado miedo abrirlo porque no sabía lo que me iba a encontrar dentro. Pondría alguna foto de las que me han hecho, pero como no salgo muy guapa creo que prefiero dejarlo para otro día que salga mejor.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Siddharta Hermann Hesse

Hace varios años encontré por casualidad un libro en la biblioteca que llamó mi atención. Lo cogí, lo leí, lo devolví, vi que tenía segunda parte y la leí también. El libro es El príncipe Siddharta y cuenta la historia de un chico llamado Siddharta (obviamente) y de cómo llega a convertirse en Buda. Uno de los personajes de estos dos libros es Narayani, la amante de Siddharta. Me gustó tanto su personaje que decidí “adoptar” su nombre para mí misma. Desde aquel día que devolví el libro a la biblioteca he utilizado el nombre de Narayani para cientos de cosas, entre ellas para dar nombre a mis dos blogs.

Hace poco más de un año conocí a una chica que leyó mi blog y se quedó con la historia de Narayani. Ella sabe que me gustó el libro y la historia que cuenta y que, además, me encanta leer. Ella se llama Brenda y me regaló el libro Siddharta de Hermann Hesse en mi último cumpleaños. La verdad es que el libro me ha gustado, pero más que eso, lo que me gustó fue el detalle de que me comprara algo que para mí es tan personal y, además, acertara. Hay pocos libros y pocos personajes que me hayan cautivado tanto. De hecho creo que son únicamente cuatro (cinco si contamos con un personaje de un libro infantil que me leí cuando era pequeña) los personajes que me han impactado y que de alguna manera me han influido en mi vida. Uno de los personajes fue, como ya he dicho, Narayani del libro El príncipe Siddharta y Bren dio en el clavo al hacerme el regalo.

Siddharta, como cualquier otra persona, busca la felicidad en la vida. Sin embargo no le resulta fácil encontrarla en el lugar en el que vive, por lo que decide pedir permiso a su padre para abandonar su pueblo y buscar la felicidad en otros lugares. No lo consigue a pesar de que cree que está siguiendo el camino correcto, por lo que después de un tiempo decide abandonar ese camino para unirse a otro distinto. Pasa por diferentes caminos hasta dar con el definitivo. El que le hace encontrar la paz y la felicidad.

Es un libro que me ha dado que pensar, y no porque me sienta identificada con su doctrina, sino porque se ve muy claro que busca algo a lo largo de toda su vida y trata por todos los medios de conseguir encontrarlo, a pesar de desviarse de su camino en varias ocasiones. Varias veces cree encontrar lo que anda buscando y cuando se da cuenta de que se ha desviado del camino y que sigue igual que al principio, vuelve a ponerse en marcha por el mismo camino hasta que finalmente lo termina encontrando.

Algo a destacar que no me ha gustado demasiado del personaje principal es que siempre se ha creido (o yo lo interpreto así al menos) mejor o al menos diferente del resto de personas. Habla de los humanos como si él no perteneciera a esta raza y fuera ya un ser superior. Un dios al que hay que seguir. Al final del libro se da cuenta, sin embargo, de que no es tan diferente de ellos como él pensaba.

Para mí hay tres personajes a parte de Siddharta a destacar en este libro: uno es Govinda, su amigo de la infancia con el que se encuentra por casualidad varias veces a lo largo de su vida, otro es Kamala, una cortesana que le enseña el arte del amor y el placer humano y el último es Vasudeva, el barquero que le ayuda a encontrar lo que busca durante todo el libro. Sin embargo si tuviera que quedarme solo con uno sería con Kamala ya que he disfrutado mucho con las conversaciones entre los dos personajes.

-¿No te basta Siddharta como ahora está, con aceite en el cabello, pero sin vestidos, ni calzado, ni dinero?

Kamala replicó riendo:

-No, querido, no me basta. Ha de tener vestidos elegantes, zapatos bonitos, mucho dinero en la bolsa, y regalos para Kamala. Ahora ya lo sabes samana del bosque. Espero que no lo olvides.

-Claro que no lo olvidaré -exclamó Siddharta-. ¿Cómo podría olvidar palabras salidas de semenjante boca? Tu boca es como un higo recién abierto, Kamala. La mía también es roja y fresca, y hará juego con la tuya, ya verás. Pero dime hermosa Kamala, ¿no le temes al samana del bosque que ha venido para que le enseñes el amor?

-¿Por qué habría de temerle a un samana, un necio samana del bosque que sólo ha vivido entre chacales y no tiene la menor idea de lo que es una mujer?

-¡Oh! El samana es fuerte y nada lo amedrenta. Podría forzarte, hermosa muchacha. Podría raptarte o hacerte daño.

- No, samana, no es eso lo que temo. ¿Acaso un samana o un brahmán han temido alguna vez que alguien pudiera asaltarlos y robarles su erudición, su piedad o sus pensamientos más profundos? No, pues forman parte de sí mismo y él da sólo lo que quiere dar y a quien le place dárselo. Lo mismo ocurre con Kamala y los placeres del amor. Bella y encarnada es la boca de Kamala; pero intenta besarla contra su voluntad y no obtendrás de esa boca, que tantas delicias sabe prodigar, ni una sola gota de dulzura. Tienes facilidad para aprender, Siddharta, pues aprende también esto: el amor se puede mendigar, comprar, recibir como regalo o recoger en la calle, ¡pero robarlo es imposible! Has elegido un camino equivocado. No, sería lamentable que un joven tan hermoso como tú empezara tan mal.