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viernes, 18 de junio de 2010

Millenium 2 - La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina Stieg Larsson

Cuando escuché el nombre de esta novela me dio la sensación de que hablaría de una mujer desesperada por suicidarse. Sabía que el libro hablaba de malos tratos a la mujeres y mi interpretación fue que el libro hablaría de una mujer tan sumamente hecha polvo que la única salida que encontraba era la de quitarse la vida.

Nada más lejos de la realidad.

No se trata de acabar con una misma, sino más bien de acabar con la ota persona. No se me pasó por la cabeza que se pudiera tratar de una venganza. De querer sobrevivir al maltratador por encina de todo.
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Según dicen, la idea de Larsson era escribir una saga de ocho o diez libros hablando del tema del maltrato a las mujeres; sin embargo se quedó en el tercero (cuarto según las malas lenguas) puesto que un ataque al corazón acabó con su vida al poco de entregar la tercera parte a su editor. Dicen que la cuarta parte también está escrita por él y que está en manos de su pareja, con la que estuvo no sé cuantos años, pero que no se publicará hasta que ésta llegue a un acuerdo con la familia de Larsson y tenga acceso a lo que, como pareja, dice que tiene derecho. Es decir, quiere una parte del dinero que están sacando los miembros de la familia de los derechos de autor a pesar de que no están casados. En este momento no voy a entrar en estos temas porque a) no sé si realmente es cierto todo lo que se dice; y b) no me importa, así que pasaré directamente a la reseña del libro.

Millenium 1 fue un poco una sorpresa para mí puesto que no tenía ni idea de qué iba el libro, pero me gustó bastante. Millenium 2 lo he cogido con más ganas. Desde el principio me enganchó, cosa que no puedo decir de la primera parte, pero un poco después de la mitad pierde algo de fuerza. Después vuelve a levantar y a ponerse interesante, pero el final no me ha gustado nada. Me ha dado pena que un libro que durante todas sus páginas te ha tenido bastante intrigada termine como termina éste, que no sabes si estás en una novela de suspense o en una de zombies. Para mi gusto al final Stieg Larsson intentó rizar demasiado el rizo.

Por lo demás el libro me ha gustado mucho. Me encanta Lisbeth, la protagonista, y no me desagrada Mikael, el protagonista. No sé que tendría Stieg Larsson preparado para estos dos personajes pero muchas vueltas tendría que haberle dado a la historia para no defraudar. Veremos el tercero qué tal.

Lisbeth Salander

En esta segunda entrega de la saga Lisbeth decide tomarse un año sabático y desaparecer de Suecia. Tiene dinero suficiente para no tener que trabajar en años y decide viajar por diferentes lugares del mundo. Su idea es dejar de pensar en Mikael puesto que durante el tiempo que trabajaron juntos ella llegó a sentir muchas cosas por él y no quiere asumirlo. Su manera de intentar olvidarle es alejarse lo máximo posible de él. Cuando vuelve a Suecia intenta retomar el contacto con gente a la que ha dejado de lado durante tantos meses porque se da cuenta de que si sigue como hasta ese momento se verá siempre sola. Es por esto que decide arreglar cosas que en el pasado hizo mal. Entre ellas mantener el contacto con las personas que a lo largo de su vida se han preocupado por ella. Sin embargo cuando está en pleno proceso de integración se ve involucrada en un triple asesinato que la obliga a mantenerse escondida en su nuevo apartamento durante semanas. Todo el mundo la busca como la autora material de los hechos y no puede permitirse el lujo de salir a la calle. Su ordenador volverá a ser sus ojos fuera de las paredes que la rodean.

Mikael Blomkvist

Decide publicar tanto un reportaje en la revista Millenium como un libro en su editorial que habla de trata de blancas -trafficking en inglés- en los que Dag Svenson lleva mucho tiempo trabajando junto a su mujer Mia Bergman. Su intención es descubrir a una serie de personajes públicos que han contratado el servicio de prostitutas en Suecia. Por otro lado no entiende porqué Lisbeth no quiere mantener el contacto con él. Trata de dar con ella a través del teléfono, del email e incluso personándose en su casa, pero no hay manera de localizarla. Cuando Lisbeth es acusada de los tres asesinatos Mikael tiene que decidir si cree en su inocencia o no y actuar en consecuencia.

¿Qué sabía realmente de ella? Prácticamente nada.

Sabía que tenía memoria fotográfica y que como hacker era un hacha. Sabía que era una mujer rara e introvertida a la que no le gustaba hablar de sí misma y que desconfiaba por completo de la autoridades.

Sabía que podía ser brutalmente violenta. Gracias a eso él seguía con vida.

Pero no tenía ni idea de que la hubieran declarado incapacitada ni de que se encontrara sometida a la tutela de un administrador, ni de que hubiera pasado parte de su adolescencia en el psiquiátrico.

Debía elegir bando.

En algún momento, después de la medianoche, decidió que, simplemente, no le daba la gana creerse las conclusiones de la policía. Antes de juzgarla le debía, por lo menos, la oportunidad de explicarse.

Una vez tomada su decisión comienza a investigar por su cuenta las pistas que va encontrando para tratar de dar, por un lado con Lisbeth Salander, y por otro con el verdadero asesino.

Alexander Zalachenko

Su nombre aparece casi desde el principio, pero hasta pasada la mitad del libro no se sabe quién es realmente. Parece ser el vínculo entre Lisbeth, el asesino y los asesinatos. No me ha gustado demasiado este personaje.

Miriam Wu

Amiga y amante ocasional de Lisbeth Salander. No sabe muy bien cómo ni por qué, pero lo cierto es que termina involucrada en los asesinatos a pesar de que no conoce nada sobre el tema.

Hay muchos más personajes, pero tardaría casi tanto como Stieg Larsson tardó en escribir la novela si quisiera hacer un resumen de todos y cada uno de ellos. Así que me quedo con que La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina es un libro que engancha, que sabe mantener la intriga, que se lee bastante fácil y que no tiene un buen final. Al menos bajo mi punto de vista.

2 comentarios:

la emperatriz de lavapiés dijo...

Me pasó lo contrario que a ti: el primero me enganchó y pasé horas seguidas leyendo, el segundo se me hizo muy largo, hasta el punto de que se me quitaron las ganas de continuar con la saga. Sin embargo, estoy totalmente de acuerdo contigo en que el final del libro es muy rebuscado, creo que es tan inverosímil que incluso puede rozar el ridículo. Y Mikael me cae mal, pero Salander me encanta. No leeré tu reseña del tercero, por si acaso me lo leo, jeje. Bss

Cárol dijo...

A mi en cambio, el primero le tarde en cogerle el punto hasta las 100 páginas aprox., después fue un no parar y lo acabé esa misma noche (una locura). En cambio el segundo me enganchó antes, pero también me cansé mucho antes, sino llega a ser por el personaje de Lisbeth, creo que no lo hubiera acabado. Ahora estoy deseando leer la tercera parte, espero que no me decepcione!!! Besos