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lunes, 30 de mayo de 2016

Rebeca Daphne Du Maurier

La primera vez que leí Rebeca fue en el colegio, una versión reducida en inglés. Han pasado muchos años y como el recuerdo general que tenía de la lectura era positivo me animé a leerlo de nuevo.

Después de tantos años sólo recordaba tres cosas: una muerte (la de Rebeca), la maldad del ama de llaves y la escena del baile de disfraces.
 
Maximilian de Winter conoce en Montecarlo a la que será su segunda esposa: la dama de compañía de una mujer que está también de vacaciones. La diferencia entre clases sociales es muy notable desde el primer momento pero eso no es impedimento para que se terminen casando poco tiempo después de conocerse. Él es muy rico y acaba de quedarse viudo. Su mayor posesión es Manderley, una mansión rodeada de bosques y con salida al mar que parece cobrar vida en algunos momentos y que se convierte en otro de los personajes de la novela. Ella es de origen humilde, huérfana, y cree que nunca le pasará nada bueno hasta que le conoce a él y se convierte en la nueva señora de Winter.  
 
Una vez que llegan a Manderley, ella, de la que no llegamos a conocer el nombre, se da cuenta de que no va a ser todo tan bonito como lo había imaginado. Se siente fuera de lugar, no sabe cómo tratar al servicio, no se fía del ama de llaves (aquí tengo que decir que con razón porque es un personaje oscuro que pone los pelos de punta cada vez que aparece), y, lo que es peor, sabe que es la sombra de lo que Rebeca, la primera señora de Winter, fue en su día.
 
Ya avanzada la novela hay un giro sorprendente que hace cambiar a los señores de Winter uniéndoles en un momento que parecía que el matrimonio pasaba por un mal momento. Y haciendo cambiar, sobre todo, a la señora de Winter.
 
Es ella quien nos cuenta la historia en primera persona y creo que, en parte por ello, nos damos cuenta del cambio tan radical que da. Primero es sumisa, tímida, conformista. Siempre queriendo agradar y no molestar. Sin embargo en el momento del giro que comentaba hace un momento se convierte en todo lo contrario. Toma las riendas de su casa y no deja que nadie se le suba a la espalda. Es casi como si viéramos a una niña en los primeros capítulos y a una mujer adulta en los últimos.
 
El libro me ha gustado más de lo que recordaba y ya os digo que tenía un buen recuerdo de él. Tal vez sea la parte del final la que menos me ha gustado, en el momento que ella cambia de ese modo tan radical. No sé si yo habría reaccionado así en su situación, creo que no, pero en cualquier caso veo que el cambio en su personalidad es muy fuerte en cuestión de poco tiempo y lo he visto poco creíble.

Los primeros capítulos me han gustado mucho. Cómo se conocen y cómo ella llega a Manderley. Por otro lado la ambientación está muy conseguida atrapándote por completo en la sensación de semi libertad que experimenta la protagonista dentro de su casa. La misma casa que parece tener vida propia. Casi podemos escucharla respirar. Du Maurier consigue que no salgamos de allí mientras leemos sobre la mansión.

Vi cómo se ensanchaba el camino hasta convertirse en la avenida que yo esperaba, bordeada aún por aquel muro sangriento. Doblamos el último recodo y apareció Manderley.

Y Rebeca. No nos podemos olvidar de Rebeca. Tan viva a pesar de estar muerta. Tan presente siempre. Nadie olvida que fue la primera señora de Manderley.

En los ‘peros’ tengo que decir que algunas descripciones me han parecido demasiado densas, por ejemplo en la primera página del libro donde detalla todas las plantas que tienen en el jardín. En cualquier caso la lectura merece la pena a pesar de estas descripciones que nos encontramos de vez en cuando.
 
Por último comentar que también hay una adaptación cinematográfica de Alfred Hitchcock, que no he visto, pero que todo el mundo tacha de muy buena. No descarto verla…


4 comentarios:

Mónica-serendipia dijo...

Hoy nos traes un clásico del suspense psicológico. Yo sí que había visto la peli de Hitchcok pero solo me acordaba de la malvada ama de llaves, así que todavía tenía menos memoria que tú sobre la historia, jajajaja. Estaría bien volverla a leer, pese a que nos expliquen como son todas las plantas del jardín, que tampoco hace falta, ¿verdad? :-))) Bss

Margari dijo...

Se le perdona ese abuso en las descripciones, ¿verdad? La ambientación es fantástica, el modo en que consigues meterte en la novela; Rebeca, tan presente en todo momento pese a estar muerta... Dos veces la he leído y no descarto hacerla una tercera. Y sí, la peli es una muy buena adaptación.
Besotes!!!

Alejandra dijo...

A mí me pareció una novela estupenda. Sí que es verdad que cuesta un poco meterse en la historia al principio, sobre todo por lo que dices de las descripciones, pero una vez estás metida en ella no puedes parar de leer, al menos es lo que me pasó a mí. El final me pareció excelente, creo que no podía haber terminado mejor.

Shorby dijo...

Un clásico que tengo pendiente.
La peli me encanta, así que a ver si me pongo las pilas =)

Besotes