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lunes, 12 de octubre de 2015

La morada de Dios José María Cuenca


No tenía constancia de este libro hasta que su autor me lo ofreció hace unas semanas. Como pensaba hacer el Camino de Santiago y el libro se desarrolla precisamente en una parte del Camino pensé que podía ser una buena lectura para esos días y en parte fue así. Y digo en parte porque a pesar de tener todas las tardes libres casi no tuve tiempo libre para leer. El primer día le di un buen empujón a la historia (aún no tenía mucha confianza con la gente y no había hecho casi amigos) pero los días siguientes fui leyendo cada día menos y al final llegué a casa con el libro empezado nada más. 

El protagonista de este libro -y perdonadme porque no quiero desvelar mucho de la trama y voy a explicar poquito- se enfrenta a distintas pruebas sin saber por qué ni cómo solucionarlas. El libro comienza con su suicidio y a partir de ese momento no sabe si lo que pasa es real o no, si está vivo o muerto o si está vivo pero ha perdido su alma. Siguiendo el Camino de Santiago se va encontrando con distintos personajes que le irán ayudando en su peregrinar hasta llegar al desenlace. Por supuesto no será fácil porque alguien de su pasado -fue criado en una abadía- irá tras sus pasos para evitar que no llegue al final de su aventura. Y ¿qué final es ese? ¿De qué aventura hablas? os estaréis preguntando. Pues uno que ni el propio protagonista conoce. Al estar narrado en primera persona nos iremos enterando de todas las novedades a la vez.

En líneas generales el libro me ha gustado pero hay ciertas cosas que me han costado un poco. Algunas escenas me han resultado un poco repetitivas y me han hecho perder el interés por lo que estaba leyendo. El personaje parte de no saber nada pero tiene una capacidad deductiva que no me termino de creer. Es posible que haya enigmas que se resuelvan como hace el protagonista pero para mí no es creíble. Al final entre unas cosas y otras me ha llevado algo menos de un mes leer el libro y la verdad es que no entiendo muy bien porqué ya que no es un libro largo. Tiene acción, aventuras y un misterio por resolver pero me ha costado avanzar en la parte central del libro. 

Sin embargo, a pesar de los pero que he puesto más arriba, no puedo decir que no me haya gustado porque no ha sido así. Es un libro entretenido que tiene aventura y misterio, como ya he comentado. El final me ha gustado, creo que es muy adecuado para la historia, y me ha mantenido enganchada hasta la última frase, lo que me ha dejado con un buen sabor de boca.

Por último, pero no por ello menos importante, el desenlace da qué pensar y nos hace plantearnos ciertas cosas que no puedo comentar para no decir más de la cuenta. En cualquier caso nos deja una semillita plantada de si puede o no puede ser real lo que cuenta. Que germine o no ya es otra cosa... 

¡Era la noche perfecta!, pensé. Tendría que haber estado compartiendo aquellos momentos con la que iba a convertirse en mi esposa pero una increíble revelación me había arrastrado hasta París con la única intención de suicidarme.

Muchas gracias al autor por darme a conocer la novela.

sábado, 19 de noviembre de 2011

El bostezo del puma Gonzalo Moure

Poco o nada puedo añadir a la historia de cómo llegó este libro a mis manos, así que para no repetirme más pasaré directamente a la reseña.

Ya dije en la entrada de ayer que el libro me gustó mucho y que lo recomiendo a todo el mundo. Ahora explicaré porqué.

Cuando me enteré de que era un libro que hablaba sobre el Camino de Santiago me entró miedo al pensar que podía defraudarme. Yo he hecho el Camino desde Francia en distintas épocas así que soy bastante exigente a la hora de leer cosas sobre este tema. He leído varias cosas relacionadas con la peregrinación en tiempos actuales y no me han convencido ni un poquito, sin embargo a medida que iba leyendo este libro me iba dando cuenta de que la visión que Gonzalo tiene del Camino es muy similar a la mía. Y cuando digo Gonzalo me refiero por supuesto a Abram, el protagonista de su novela.

El libro cuenta la historia de Abram, un chico que acaba de perder a su novia de una manera trágica, y que decide embarcarse en la aventura de peregrinar a Santiago para buscar los porqués de su muerte. Por supuesto no será tarea fácil pasar por todas esas emociones, pero es algo que Abram necesita hacer. Y necesita hacerlo solo. Sin embargo lo que él necesite a Tim, un amigo de Lisa secretamente enamorado de ella, le da igual y se dedica a acosarle durante el Camino. No se le acerca, no le habla, pero Abram sabe que está ahí, acechándole, buscándole, pidiéndole que reconozca su culpa en la muerte de Lisa.

Abram decide ignorar a Tim, pero no es sencillo. Conoce a Marion, una chica francesa con la que coincide los primeros días de viaje y que se convierte un poco en su apoyo. Poco después Marion le presenta a Alma, una chica alemana con la que ha coincidido en su viaje por Francia y que se convertirá también en una buena amiga para Abram. Alma es una chica peculiar, muy informada sobre el Camino que le va abriendo los ojos poco a poco de lo que es la vida.

Todos comienzan su ruta por el camino francés, pero en un momento dado Alma le dice que se tienen que despedir porque ella va a continuar por el Camino de la costa. Por cierto que me encanta cómo lo describe en el libro cuando se lo explica a Abram. Le explica que el Camino de la costa es "para los inconformistas. Los que no se conformaban con el camino oficial."

-Los hippies de la Edad Media. Supongo que también a ellos les gustaban la playa, el sol y el mar.

Abram pone en una balanza una ruta y otra. ¿Tim o Alma? ¿Interior o costa? Quiere aclarar las cosas con Tim, que le deje en paz, pero por otro lado quiere perderle de vista. Perderse con Alma por el camino de los hippies. La decisión no es fácil. O bueno, bien pensado, quizás sea demasiado fácil...

La historia toca muchos temas, demasiados como para comentarlos todos, así que yo me quedo con lo que cuenta de las noches de los albergues y la camaradería que se consigue con ciertas personas que conoces en el Camino. También me quedo con la visión positiva que tiene Abram de la vida y con lo que lucha por sacar adelante a Lisa.

En relación a la idea que Gonzalo Moure tomó prestada de mi blog pues diré que es muy pequeña en relación al resto del libro pero a mí me ha hecho ilusión encontrarla. Está casi al final del libro (ya estaba avisada de en qué capítulo y todo) y estaba deseando llegar a ella.

Después de ir al baño, se sentó en la mesa del bar que ya era casi suya, junto a la ventana, y abrió el libro, Al hacerlo le llegó su olor, un poco dulce. Pasó las páginas con el pulgar, deprisa, para percibir el olor con más intensidad: a infancia, a diccionario antiguo, al paso del tiempo. Leyó durante toda la mañana. ...

Me quedo aquí, no quiero desvelar nada de la historia, pero os recomiendo que sigáis adelante con ella. Será coger la historia y no parar hasta llegar a la meta. Yo, como digo, me quedo aquí, pensando en ese Camino hippie que tengo pendiente...

viernes, 11 de noviembre de 2011

Firma de El bostezo de puma

Ya comenté hace un par de meses que Gonzalo Moure se puso en contacto conmigo a través del correo electrónico del blog, para pedirme permiso para utilizar unas palabras que escribí en la reseña del libro Di adiós al mañana. El libro en el que quería incluirlo era El bostezo del puma, un libro que habla del Camino de Santiago y que según sus palabras escribió con los pies.

El otro día, después de una espera de 12 días en los que Correos decidió perderse con mi libro (eso o el cartero vino andando desde el norte de España), lo recibí en el buzón de mi casa. La portada ya la había visto y me gusta mucho, lo que me queda por descubrir es la historia que está en el interior.

Es un libro no muy grande, manejable, que forma parte de la colección Los libros de Gonzalo de Gran Angular (SM) Premio Jaén 1999.

Ya tuve la oportunidad de leer el Síndrome de Mozart escrito por Gonzalo y ahora me muero por meterme en esta nueva historia. Por el momento sólo he leído las primeras 50 páginas. Quizás no son muchas pero creo que son suficientes para coger el hilo de la historia y para saber que me va a gustar. En unos días os contaré mi opinión del libro entero. Por el momento os dejo con la dedicatoria que Gonzalo ha escrito en el libro.

No sabéis la ilusión que me hacen estas cosas...

jueves, 14 de octubre de 2010

La estrella peregrina Ángeles de Irisarri

Como ya sabéis muchos, el Camino de Santiago es para mí algo muy especial. He completado el recorrido desde Saint Jean Pead de Port hasta la catedral de Santiago de Compostela una vez (que no de una vez, ¿eh?) y estoy segura de que tarde o temprano volveré a hacerlo.

Desde que empecé a peregrinar he leído varios libros sobre el tema que por un motivo u otro llamaron mi atención. Este del que voy a hablar hoy es uno de ellos. De hecho creo que puedo decir que es uno de los que más me ha gustado de todos los que trata del Camino. Eso sí, hay que tener en cuenta que estamos hablando de una peregrinación a Santiago en el Año Mil. Ea, pues bien, ya sabiendo grosso modo de qué va, podemos empezar con la reseña.

Para empezar está escrito de una manera que te hace querer seguir leyendo en todo momento por lo que aquí no puedo por más que quitarme el sombrero ante Ángeles de Irisarri y gritarle ¡Ole!, ¡Ole! y ¡Ole! por la narración. Me ha encantado la manera en que está escrito. Las conversaciones, las cuales me han hecho pasar un muy buen rato en varias ocasiones, me parecen todas muy ricas e ingeniosas. Las descripciones muy buenas. Y la narración... bueno, pues lo que he dicho antes... que me ha gustado mucho. La historia también me parece buena y los personajes, ídem.

A estas alturas supongo que os estareis preguntando si le he encontrado algún pero al libro. Pues bien, desde ya os digo que no, que no lo he encontrado.

Doña Poppa es la condesa de Conquereuil y decide, tras la temprana muerte de su marido, peregrinar a Santiago para conseguir tanto el perdón de sus pecados como los de su esposo. En la comitiva que la acompaña están, entre otros, sus doncellas, los caballeros y compañeros de armas de su difunto marido, sus hijas, una de ellas bella como no se ha visto otra niña en ningún lado y la otra fea como un demonio y además enana y, por último, un esclavo negro que hace las funciones de niñera. Juntos tendrán que hacer frente a las inclemencias del tiempo, a los imprevistos del viaje y a los pintorescos personajes que irán apareciendo a lo largo del camino.

A parte de llegar sanas y salvas a Compostela y volver a casa, la condesa lleva el encargo de comprar un libro conocido como el Beato, del cual no hay muchas copias y no es fácil de conseguir, pero ella se propone conseguirlo y nadie podrá hacerla cambiar de idea.

Y hablando de ideas, creo que aún no he comentado que la idea de viajar a Compostela es, en verdad, idea de don Robert, el conde de Conquereuil, y la razón principal por la que quería ir es para pedir al Apostol que haga crecer a su hija enana, la cual le da bastante repelús y muchos muchos quebraderos de cabeza. Primero cree que está endemoniada, después que puede hacerla crecer con tal o cual cosa y finalmente parece aceptarla tal y como es. Pero justo cuando parecían que eran una familia completa en la que nadie repugnaba a nadie, don Robert muere en un accidente (no se sabe si fortuito o no) y las tres se quedan solas.

Por otro lado hay otra historia paralela. Cuatro monjes salen de Córdoba en busca de un Beato. Juntos pasan por distintas aventuras antes de conseguir llegar hasta uno. El problema es que cuando lo encuentan, el libro ya está vendido.

No voy a contar más, por supuesto. Sólo diré que es un libro que merece mucho la pena por todo. Es cierto que a mí me gustan las novelas que hablan sobre el Camino de Santiago y que me gustan las historias de doncellas y caballeros en las que no aparecen ni teléfonos móviles, ni órdenadores, ni fusiles, ni ningún instrumento moderno. Si coincidís en algo con mis gustos, este sin duda, es vuestro libro.
El libro lo tengo firmado por la autora, y la verdad, ahora que lo he leido, me hace mucha más ilusión tenerlo.

Como los rezos no le hacían favor ya que talvez no fueran muy sinceros y las tisanas tampoco, como ya había tenido coloquios con varios sacerdotes y hasta con un obispo, decidió hablar con el cura de la isla, un hombre que lo doblaba en edad. Lo llamó a su castillo y le expuso su caso. Empezó diciéndole que no tenía hijo varón que heredara su señorío y sí dos hijas. Una de ellas bela hasta el delirio y otra fea hasta decir basta, a más de enana, sí, una naine. Le aclaró que entre hermanas siempre hay una más hermosa y otra más fea, máxime porque la gente tiende a compararlas, y ya describió a Lioneta por lo menudo diciendo que, al nacer medía poco más de un palmo y que pesaba cuatro libras, es decir, menos de la mitad que cualquier otro niño, lo que llamó la atención de todos, y que, al verla tan enclenque, nadie, salvo la señora condesa, dio una higa por que sobreviviera.

lunes, 15 de junio de 2009

Bueno, me largo Hape Kerkeling

Hay cosas que necesitas tomártelas con tiempo para poder digerirlas bien (y no necesariamente porque sean dificiles o duras de digerir), y esto es lo que me ha pasado con Bueno, me largo mientras lo estaba leyendo. Sabía que me iba a recordar muchas cosas de mis días de peregrina y, precisamente por eso, me lo quise tomar con calma. Posiblemente haya tardado más en leer este libro que cualquier otro, pero también es verdad que no tenía esa necesidad de conocer el desenlace puesto que conocía el final sin necesidad de leerlo debido a que todo el que hace el Camino termina con la misma sensación. Si has hecho el Camino entenderás perfectamente a qué me refiero con lo que estoy diciendo en este post. Si no lo has hecho seguramente no lo verás tan fácilmente.

Lo que significa hacer el Camino de Santiago es algo dificil de explicar, sobre todo si te ha enganchado. Cuando acabas el día tienes cientos de nuevas experiencias, sensaciones y motivaciones. Por lo menos es lo que me pasa a mí cuando finaliza un día y, muchas veces, si me preguntaran por algo muy concreto que me ha ocurrido mientras caminaba no sabría expresarlo con palabras. Ni siquiera con imágenes sería capaz de hacerlo.

Leyendo el libro he recordado muchas de esas sensaciones y muchas de esas motivaciones, pero no me he visto reflejada en lo todo lo que cuenta ya que no comparto la visión que Hape tiene del Camino. No digo que la mía sea la correcta o mejor que la suya. Simplemente digo que es diferente. Para mi es impensable coger un autobús y adelantar varias etapas, por ejemplo. El autor del libro, sin embargo, no tiene ningún problema en hacer ese tipo de "trampas", igual que tampoco tiene reparos en rechazar los albergues de manera tan rotunda. Domir en el Camino no es cómodo ni mucho menos, pero tampoco es tan horrible como lo pinta Hape. De hecho para mí los albergues son una parte importantisima de cada una de las etapas. En ellos -igual que durante las etapas- te encuentras con mucha gente de todo tipo. Puedes entablar conversación con otros peregirnos que te cuentan sus historias e incluso llegar a hacer amistades como le pasa a Hape en su peregrinación.

La verdad es que podría tirarme días escribiendo sobre el Camino de Santiago y sobre lo que significa para mí, pero prefiero dejarlo antes de entrar en una espiral de comentarios de la que me va a costar un triunfo salir.

El libro, como ya he comentado varias veces desde el comienzo del post, trata del Camino de Santiago o, mejor dicho, de un personaje muy conocido en Alemania que se decide a hacer el Camino de Santiago un verano. Durante su viaje descubre muchos aspectos de su vida que desconocía y se encuentra con otros que pensaba que había perdido. Refleja muy bien la angustia que siente en ciertas ocasiones a causa del tiempo, del mal estado del Camino en algunas etapas o tener que continuar andando a pesar de que los pies parecen que no quieren acompañarlos ni un paso más. También me siento identificada cuando describe la alegría y el júbilo que siente al reencontrarse con peregrinos que había perdido hacía tiempo de vista, cuando encuentra un sitio en el que poder pasar la noche cuando pensaba que tendría que dormir al raso o cuando se mete en una ducha después de haber andado todo el día.

Casi para terminar diré que si en algo coincido al 100% con Hape Kerkeling es que es un viaje en el que hay que embarcarse solo. Yo hasta el momento no lo he hecho así. Es posible que no me sienta preparada aún para hacerlo, pero espero decidirme en un futuro y tomar la determinación de coger sola la mochila. Estoy segura de que será como volver a hacer algo completamente nuevo a pesar de haberlo hecho ya antes. Como cuando visitas un lugar a las 8:00 de la mañana de un domingo y vuelves meses después un viernes a las 22:00 de la noche. Posiblemente no te parecerá el mismo lugar.

Cada expresión mía conlleva una impresión para los otros, y ésta produce en ellos una nueva impresión que, a su vez, es impresionante para mí. Quien se expresa continuamente vive en una impresión permanente. Así surgen las reyertas conyugales y las guerras mundiales. En el silencio no reina ninguna impresión. Cuando no pienso en nada, no expreso nada, pero sigo ahí de todos modos. Y a lo largo del camino me encuentro una y otra vez con una cosa:
Conmigo. De ahora en adelante tendré más cuidado con lo que exprese.

Por último y como despedida del post, me quedo con una frase escrita en la contraportada del libro:

Este viaje es duro y maravilloso. Es un desafío y una invitación. Te deja acabado y vacío. Y te rehace. Te quita toda la fuerza y te la devuelve triplicada.

sábado, 22 de noviembre de 2008

El Jardín de la Oca Toti Martínez de Lezea

Después de leer varias novelas sobre Caballeros Templarios ha llegado el momento de hacer un receso y cambiar de tema de lectura. Lo he intentado varias veces y he intercalado otro tipo de libros entre Templario y Templario, pero esta vez será algo definitivo. La última novela que me quedaba en casa por leer era El Jardín de la Oca, que no sólo habla de los Pobres Caballeros de Cristo sino también del Camino de Santiago, que resulta que es una de mis “pasiones” por así decir.

Hace varios años que empecé el Camino y por distintos motivos que ahora no vienen al caso, no hemos llegado aún a Santiago de Compostela. Este libro llamó mi atención hará cosa de un año; como he comentado el tema Templario me motivaba bastante, pero el hecho de que lo relacionase (como otros muchos libros de este tema) con el Camino me terminó de convencer. Lo tengo en casa desde las últimas Navidades (regalo de Reyes) y hasta el mes de noviembre no me he animado a leerlo.


He de reconocer que el principio del libro no me ha llamado la atención demasiado y durante los primeros capítulos he pensado que el libro me defraudaría bastante. Sin embargo ha terminado por sorprenderme y eso siempre es bueno. Quizás hubiera cambiado algo del final (por no poner un final tan tan redondo) pero aún así me ha sorprendido.

Para mí la historia se divide en tres formas de vivir el Camino; por un lado Eder Bozat; por otro Robert Lepetit; y por otro Ezaquiel Falaquera y Hadi al-Suri. Supongo que dependiendo de las creencias de cada uno la gente considerará protagonista a uno o a otro, porque lo cierto es que los tres podrían serlo.

EDER BOZAT:

No cree en ningún Dios, sino en la Diosa, la Madre Naturaleza, la "Dadora" de vida. Su vida está en las montañas en las que ha nacido y en las que quiere pasar el resto de su vida. Sin embargo un encargo para tallar una Virgen negra y la promesa de ver a su hija le hacen comenzar su viaje a través del Camino. Su intención es tallar la imagen, ver a su hija y volver cuanto antes a sus montañas, pero las cosas se tuercen y tiene que realizar el Camino completo en busca de lo más preciado para él. Muchos realizan el Camino por fe, otros como forma de vida, pero a él le toca completarlo por obligación. No era su intención llegar tan lejos en un primer momento pero el curso de los acontecimientos le obliga a cambiar de idea.

ROBERT LEPETIT:

Ya sea en un libro o en una película, siempre tiene que haber un malo. Un personaje malvado que te tiene todo el tiempo con el corazón en un puño. Pues bien, en el Jardín de la Oca Robert Lepetit es ese malo.

Inquisidor expulsado de la Iglesia quiere formar su propia religión haciendo su propia interpretación del Libro de la Revelación del Apostol San Juan. Tiene al tablero del Juego de la Oca como un tablero de adivinación y su mayor deseo es encontrar a alguien que sepa interpretarlo para que le de pistas sobre la llegada de ese nuevo Mesías que cambiará la vida de todo el mundo. Está completamente loco.

EZEQUIEL FALAQUERA Y HADI AL-SURI:

Son la prueba de que es posible la convivencia entre distintas religiones. Demasiado bonito para ser cierto quizás, pero sin duda los personajes más entrañables del libro. Un médico judío y un herbolario musulmán ambos de edad avanzada emprenden el viaje juntos después de que Robert Lepetit se cruce en su camino. Para Hadi el tablero si es un método de adivinar el futuro y el pasado de las personas, si bien está convencido de que solo unas pocas personas han recibido el don de poder hacerlo, él entre ellos. Para Ezequiel es un mapa en el que tienen que ir haciendo coincidir las casillas del juego con emplazamientos templarios para llegar hasta el final y descifrar el mensaje.

Para mí, sin lugar a dudas el protagonista es la pareja compuesta por estos dos hombres. Pero no sólo porque me parezcan entrañables, sino por su forma de ver la vida, de analizar sus vivencias y la forma que tienen de interpretar las mismas. Por su fe ciega en su religión y la toleracia hacia la de los demás. Y sobre todo porque son capaces de buscar algo más cuando ya lo creían todo perdido. El sacar fuerzas y ganas de donde creían que no las tenían. Quizás lo que ellos sienten a lo largo de su viaje es lo que he ido sintiendo yo a lo largo del mío en el Camino de San Yago y por eso me son más simpáticos que el resto de personajes.

Sí, definitivamente yo creo que lo que me pasa es que me siento identificada con ellos.

En opinión de don Ezequiel, habían logrado algunos avances, aunque el herbolario afirmó, con su ironía habitual, que lo único que hacían era marear un pato más listo que ellos.