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jueves, 14 de octubre de 2010

La estrella peregrina Ángeles de Irisarri

Como ya sabéis muchos, el Camino de Santiago es para mí algo muy especial. He completado el recorrido desde Saint Jean Pead de Port hasta la catedral de Santiago de Compostela una vez (que no de una vez, ¿eh?) y estoy segura de que tarde o temprano volveré a hacerlo.

Desde que empecé a peregrinar he leído varios libros sobre el tema que por un motivo u otro llamaron mi atención. Este del que voy a hablar hoy es uno de ellos. De hecho creo que puedo decir que es uno de los que más me ha gustado de todos los que trata del Camino. Eso sí, hay que tener en cuenta que estamos hablando de una peregrinación a Santiago en el Año Mil. Ea, pues bien, ya sabiendo grosso modo de qué va, podemos empezar con la reseña.

Para empezar está escrito de una manera que te hace querer seguir leyendo en todo momento por lo que aquí no puedo por más que quitarme el sombrero ante Ángeles de Irisarri y gritarle ¡Ole!, ¡Ole! y ¡Ole! por la narración. Me ha encantado la manera en que está escrito. Las conversaciones, las cuales me han hecho pasar un muy buen rato en varias ocasiones, me parecen todas muy ricas e ingeniosas. Las descripciones muy buenas. Y la narración... bueno, pues lo que he dicho antes... que me ha gustado mucho. La historia también me parece buena y los personajes, ídem.

A estas alturas supongo que os estareis preguntando si le he encontrado algún pero al libro. Pues bien, desde ya os digo que no, que no lo he encontrado.

Doña Poppa es la condesa de Conquereuil y decide, tras la temprana muerte de su marido, peregrinar a Santiago para conseguir tanto el perdón de sus pecados como los de su esposo. En la comitiva que la acompaña están, entre otros, sus doncellas, los caballeros y compañeros de armas de su difunto marido, sus hijas, una de ellas bella como no se ha visto otra niña en ningún lado y la otra fea como un demonio y además enana y, por último, un esclavo negro que hace las funciones de niñera. Juntos tendrán que hacer frente a las inclemencias del tiempo, a los imprevistos del viaje y a los pintorescos personajes que irán apareciendo a lo largo del camino.

A parte de llegar sanas y salvas a Compostela y volver a casa, la condesa lleva el encargo de comprar un libro conocido como el Beato, del cual no hay muchas copias y no es fácil de conseguir, pero ella se propone conseguirlo y nadie podrá hacerla cambiar de idea.

Y hablando de ideas, creo que aún no he comentado que la idea de viajar a Compostela es, en verdad, idea de don Robert, el conde de Conquereuil, y la razón principal por la que quería ir es para pedir al Apostol que haga crecer a su hija enana, la cual le da bastante repelús y muchos muchos quebraderos de cabeza. Primero cree que está endemoniada, después que puede hacerla crecer con tal o cual cosa y finalmente parece aceptarla tal y como es. Pero justo cuando parecían que eran una familia completa en la que nadie repugnaba a nadie, don Robert muere en un accidente (no se sabe si fortuito o no) y las tres se quedan solas.

Por otro lado hay otra historia paralela. Cuatro monjes salen de Córdoba en busca de un Beato. Juntos pasan por distintas aventuras antes de conseguir llegar hasta uno. El problema es que cuando lo encuentan, el libro ya está vendido.

No voy a contar más, por supuesto. Sólo diré que es un libro que merece mucho la pena por todo. Es cierto que a mí me gustan las novelas que hablan sobre el Camino de Santiago y que me gustan las historias de doncellas y caballeros en las que no aparecen ni teléfonos móviles, ni órdenadores, ni fusiles, ni ningún instrumento moderno. Si coincidís en algo con mis gustos, este sin duda, es vuestro libro.
El libro lo tengo firmado por la autora, y la verdad, ahora que lo he leido, me hace mucha más ilusión tenerlo.

Como los rezos no le hacían favor ya que talvez no fueran muy sinceros y las tisanas tampoco, como ya había tenido coloquios con varios sacerdotes y hasta con un obispo, decidió hablar con el cura de la isla, un hombre que lo doblaba en edad. Lo llamó a su castillo y le expuso su caso. Empezó diciéndole que no tenía hijo varón que heredara su señorío y sí dos hijas. Una de ellas bela hasta el delirio y otra fea hasta decir basta, a más de enana, sí, una naine. Le aclaró que entre hermanas siempre hay una más hermosa y otra más fea, máxime porque la gente tiende a compararlas, y ya describió a Lioneta por lo menudo diciendo que, al nacer medía poco más de un palmo y que pesaba cuatro libras, es decir, menos de la mitad que cualquier otro niño, lo que llamó la atención de todos, y que, al verla tan enclenque, nadie, salvo la señora condesa, dio una higa por que sobreviviera.

viernes, 30 de julio de 2010

Los colores olvidados y otros relatos ilustrados Silvia G. Guirado

Ilustrado por:
David García Forés
Desiree Arancibia
Marta García

¿Qué haríais si desaparecieran todos los colores del mundo?

A mi compañera Cristina siempre le regalo libros. Se puede decir que se ha convertido casi en una tradición. El último año salí en busca de uno que pudiera gustarle. Pero no quería un libro cualquiera. No. Quería un libro original. Uno del que la gente no estuviese hablando desde hacía meses. Quería sorprenderla con algo nuevo. Y gracias a Los colores olvidados lo conseguí.

Llegué a la librería con la intención de tardar un buen rato hasta que diera con lo que iba buscando, pero cual fue mi sorpresa cuando antes siquiera de entrar en la tienda encontré el escaparate vestido con este libro de cuentos. Me gustó mucho la portada, y yo soy una persona que se guía mucho por las portadas de los libros. Subí a buscarlo y me lo llevé sin pensarlo demasiado. Cuando estaba bajando las escaleras mecánicas para llegar a las cajas noté que un chico se me quedaba mirando mientras yo abría al azar las páginas. Le miré. Me volvió a mirar y me preguntó dónde había cogido el libro. Llevaba un buen rato buscándolo y no lo había encontrado aún. Le expliqué dónde podía encontrarlo y le advertí de que tuviera cuidado de no confundirse con el idioma porque habían puesto los que están en castellano mezclados con los que están en catalán. ¡A punto estuve de llevarme yo el que no entendía!

Unos meses después, en la feria del libro de Madrid, me encontré con Silvia y David firmando ejemplares del libro y volví a no pensármelo dos veces. Lo compré, esta vez para mí, y me lo firmaron en el momento. Ahora tengo el libro como un pequeño tesoro junto a La mecánica del corazón, firmado el mismo día por su autor en la caseta de la feria donde firmaban ellos. Desde ese día he tenido pequeñas charlas sobre libros con Silvia, bien a través del blog, bien a través de facebook. No voy a negar que me hace mucha ilusión verla por mi blog de vez en cuando.

El libro comienza con la historia de Carmesina, una niña preciosa que posee en sus ojos azules el único toque de color que existe en su mundo gris. Durante varias hojas trata de hacer ver a la gente que la rodea que un mundo más optimista es posible, que las cosas no tienen que ser o grises o nada, sino que pueden tener tantos colores que no sean capaces de escoger uno solo.

Es una lectura fácil y fresca que va acompañada de ilustraciones, lo que hace más especial y original el libro.

De los relatos me ha gustado que todos tienen su moraleja; te dan en qué pensar una vez los has terminado y no te dejan indiferente. Se podría decir que se le ha dado una vuelta a los clásicos de toda la vida y aportan un punto de vista tanto diferente como necesario. Por ejemplo en Una historia de princesas se habla abiertamente de la orientación sexual de una de las princesas, algo que jamás de los jamases había visto yo en cualquier otro cuento para niños. Yo no tengo hijos, pero si alguna vez los tengo, seré más partidaria de enseñarle este libro que cualquier otro cuento en el que la princesa tenga que ser salvada por el prícipe azul.

De las ilustraciones me ha gustado que aportan un valor añadido a la historia. Ya no sólo conoces la historia de Carmesina, sino que además la estás viendo. Te solidarizas más con ella al ponerle cara. Me ha gustado también los pequeños homenajes que se ha hecho en algunas ilustraciones. He visto tres, pero estoy segura que habrá más que se me escapan. En Serafín, el desafinado han dibujado al pajarito que acompaña siempre a Snoopy y que no sé cómo se llama; en No creo en la mala suerte han dibujado el famoso gato que se vende en todas las tiendas de todo a cien y que han protagonizado varios spots de una marca de cerveza. Me encanta este gato aunque no me gustaría tener uno en casa; por último, en la última página de La alianza tengo la sensación de ver la cara de un perrito monísimo con un montón de plumas en la cabeza. Casi como si fuera de verdad. También, en esa misma ilustración hay lo que parece un mando de consola debajo de la cabeza de vaca, aunque quizás ya sea cosa mía que quiero buscarle los tres pies al gato.

Antes de terminar el post, que ya me está quedando larguísimo, quería destacar las ilustraciones de Amour Fou. He de confesar que cuando las vi por primera vez pensé que eran muy serias y, por lo tanto, aburridas. Sin embargo una vez que te fijas bien en ellas descubres cosas que no habías descubierto en el primer golpe de vista. Me parecen realmente preciosas.

Así sucedió una noche, en que Mila superó sus temores sobre las aguas de río. Ya no había excusa ni motivo para seguir con aquel sinsentido lleno de razones y emociones. Como despedida, se regalaron una noche de loca pasión y de quererse mutuos. Luego cada uno siguió con su vida. Él buscando y ella entre aplausos. Y a cada semana que pasaba, él añorando los martes y ella recordando las noches.
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Y Serafín empezó a pensar en el jilguero maestro que le había descubierto su don para imitar, y en sus viajes, y en sus vuelos por el mundo, y se acordó de los loros verdes del Amazonas, de los jilgueros canarios, de los pájaros carpinteros tiroleses, de los subepalos australianos, y de todos los que le habían enseñado. Era cierto que sólo viviendo aquello podía haber descubierto quién era.

En resumen, el libro me ha gustado mucho. Cumple con su cometido de entretener, de ser original y de hacer pensar al lector, y no sé vosotros, pero yo creo que según están las cosas, no está mal.

En relación a la pregunta que pongo al comienzo del post me gustaría decir que yo haría como Carmesina y trataría de buscarlos, pero realmente no estoy del todo segura.

Hace muchos años el naranja era mi color, todo el mundo me identificaba con este color y a mí me gustaba que así fuera. Es un color alegre y por eso me gustaba relacionarme con él. Sin embargo de unos años para acá la cosa ha cambiado. Ya no soy seguidora del naranja igual que antes y ahora que lo pienso es algo que me asusta. ¿Ya no soy alegre como era? ¿He cambiado tanto como para no identificarme nada con el naranja? No lo sé. Lo que sí sé es que voy a tratar de cambiarlo de nuevo.

No acostumbro hacer esto, pero voy a dejar una pregunta abierta para que me dejéis vuestros comentarios. ¿Qué significan los colores para vosotros? ¿De qué manera os influyen? ¿Os identificáis con alguno en especial?

domingo, 13 de junio de 2010

Firmas - Feria del Libro Madrid 2010

Había un único libro que pensé que podía pedir firmado en esta Feria del Libro: La estrella peregrina de Ángles de Irisarri. Miré qué días firmaría y en qué casetas y al final me decidí por el sábado. Sin embargo el viernes por la noche miré quién más estaría firmando el fin de semana y vi que el domingo día 13 estaría Mathias Malzieu, a la misma hora y en la misma caseta que Ángeles de Irisarri, firmando su libro La mecánica del corazón. Así que no me lo pensé dos veces y me decidí por ir hoy. He de decir que ha sido una muy buena elección porque ayer llovía y hoy no, y porque ayer no estaban Silvia y David del libro Los colores olvidados y hoy sí.

La visita a la Feria del Libro de este año ha sido muy corta pero estoy muy contenta con el resultado. Cuatro libros, tres firmas y dos chapitas.

Nada más llegar al retiro me he recorrido todas las casetas hasta que he encontrado en la que estaban Mathias y Ángeles firmando. Prácticamente en la otra punta del parque. Los dos estaban ocupados cuando he llegado, pero el turno me ha llegado enseguida y le he dado mi libro La mecánica del Corazón a Mathias Malthieu para que me lo firmara. Mientras me lo estaba firmando he visto que justo a mi lado estaba el cuento Los colores olvidados. No lo he leído, pero lo regalé hace unos meses y tenía muy buena pinta. Lo tenía en la lista de libros que tarde o temprano quería comprar y me he dado cuenta de que no iba a tener mejor oportunidad que esa para comprarlo y llevármelo con dedicatoria incluida.

No pensé que fuera a "impresionarme" nunca ningún escritor a pesar de ser una gran aficionada a la lectura, pero este hombre (Malzieu) tenía algo que me ha gustado mucho. Físicamente tiene el aspecto del dibujo que aparece en la portada del libro. Un hombre bastante singular. Y luego hablando con él en un desastroso inglés (no sabía que lo llevaba tan sumamente mal) le he dicho que el libro me gustó mucho y que después de leerlo le compré el libro a una amiga mía. Me ha dado las gracias y me ha dicho que volverá en septiembre con un nuevo libro. Intentaré ir a verle cuando vuelva porque realmente podría decir que Mathias me ha hechizado.

Después de poner a buen recaudo mi primera firma del día he comprado los dos libros que quería que me firmaran: La estrella peregrina y Los colores olvidados.

Ángeles de Irisarri ha sido muy amable cuando me ha firmado La estrella peregrina. Me ha preguntado si yo quería hacer el Camino de Santiago y le he contestado que ya lo había hecho. Ha parecido sorprenderse, no sé porqué y le he explicado que precisamente fue eso lo que me llevó a querer comprar el libro.


Firmando Los colores olvidados estaban Silvia G. Guirado y David García Forés. Ella es quien escribe los relatos y él quien los ilustra. Me ha parecido muy original el hecho de que ella dedicara el libro-cuento y él dibujara a la protagonista del relato. Antes de que Silvia me firmara le he contado que había regalado su libro a una amiga mía (mi compañera Cristina); de ahí la dedicatoria que me ha escrito. Mientras David terminaba el dibujo Silvia me ha regalado, además, dos chapitas para poner en la ropa; una con la protagonista del relato y otra con un gato negro que pone No creo en la mala suerte. Me han encantado.

Por último llevaba una lista de libros que quería comprar y de los cuales sólo he comprado uno. Se llama Nunca olvides que te quiero de Delphine Bertholon. Realmente no sé mucho de esta novela pero en su día llamó mi atención y como estaba en esta lista de libros que quería comprar que os comentaba hace un momento, lo he comprado. Espero no haberme equivocado.

Por último, y un poco motivada por Emperatriz (aficionada a la lectura y quien lleva la voz cantante en el blog La Emperatriz de Lavapiés) me he decidido a comprar Sin noticias de Gurb de Eduardo Mendoza. Este libro lo he tenido en la mano muchas veces pero el hecho de haberlo leído me echaba un poco para atrás. Hoy me he liado la manta a la cabeza y he decidido comprarlo. Desde aquí lo recomiendo aunque no puedo enseñaros una reseña. Tendréis que esperar a que lo vuelva a leer y la escriba porque no recuerdo nada más que me reí mucho con él.

Podría decirse que ha sido una Feria provechosa. Me he hecho con varios libros que quería leer, he conocido gente encantadora y me han regalado unas chapas. ¡Ah! y lo más importante... No me ha llovido a pesar de haberlo pronosticado el hombre del tiempo. Me he librado por los pelos esta vez.

Por cierto, si queréis ver las dedicatorias no tenéis más que pinchar encima de ellas para que se abran en un tamaño mayor.