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lunes, 4 de mayo de 2020

Érase una vez... Abril

Abril, igual que marzo, ha sido un mes bastante peculiar aunque en mi caso ha sido bastante fructífero en lo que a lecturas y reseñas se refiere, por lo que, por ese lado, no me quejo. 


Empecé el mes con libros sencillos, de los que no son demasiado exigentes con el lector. Personalmente uso este tipo de libros para volver a engancharme a la lectura cuando tengo parones o para oxigenarme un poco cuando salgo de lecturas muy densas. El resultado siempre siempre es bueno.

¡Tenemos una granja! de Ester González Escobar. Dos hermanos, chica y chico, heredan la granja familiar cuando su madre fallece. Al duro golpe por la pérdida de la madre su une la incredulidad al ver en el testamento que solo podrán heredar si los dos pasan seis meses en la granja. Pasado ese tiempo podrán quedarse la granja o venderla, pero si deciden no ir, no heredarán. Por supuesto terminan yendo y cuando llegan allí la vida les cambia por completo. Es una novela sencilla y entretenida. 

El día que dejó de nevar en Alaska, de Alice Kellen. Con este libro me pasó algo que muy pocas veces me pasa, y es que me enganchó tanto que según lo empecé supe que no podría parar hasta terminarlo. Y así fue. Le dediqué todos los ratos libres que tuve hasta acabarlo. La protagonista viaja a Alaska para intentar enterrar sus fantasmas en San Francisco. Allí conoce a Nilak que está igual de herido que ella, pero que lo lleva de manera diferente. Él está retraído en sí mismo y no tiene trato con casi nadie, mientras que ella es muy extrovertida y quiere abrirse al mundo. Me sorprendió mucho esta autora y ya tengo otro libro suyo en el lector electrónico esperando. RESEÑA.

Martes con mi viejo profesor, de Mitch Albom. Lo tenía pendiente desde hacía años y el otro día lo vi y supe que era el momento de leerlo. Cuenta los encuentros entre un alumno y su profesor en los últimos momentos de vida de este último. Es una historia real entrañable y el libro se ha convertido ya en un clásico moderno. RESEÑA.




Hasta que deje de llover, de Javier Martínez. Me sorprendió mucho también este libro y también lo leí del tirón. Cuenta la historia de dos chicos que se conocen siendo adolescentes y que desde el primer momento crean un vínculo especial entre ellos. Es una novela bonita, tierna y cruel que habla de la vida, de la amistad y del amor. Además toca otros temas como las drogas, el alcohol, el maltrato y la aceptación de uno mismo tal y como es. Muy recomendable. Tengo un montón de libros del autor en el kindle porque puso la mayoría de sus libros gratis en Amazon durante las primeras semanas del confinamiento así que no creo que tardéis en ver más libros suyos por el blog. RESEÑA.

El polizón del Ulises, de Ana María Matute. Es la primera vez que leo a esta autora y me ha gustado. Es una historia cortita y entrañable. El protagonista es un niño adoptado por tres hermanas solteras. Las tres le cuidan lo mejor que saben y cada una quiere algo distinto para él. En sus ratos libres sube a la buhardilla a jugar en su "barco" al que ha puesto el nombre de Ulises. Allí vivirá muchas aventuras y aprenderá muchas cosas sobre las personas y la vida.


Burbujas, de Gema Samaro. Es lo segundo que leo de la autora y tengo que reconocer que me hace mucha gracia su manera de escribir. Es otro de esos libros sencillos que se leen con facilidad y que, además, te dejan con una sonrisa en los labios. La protagonista se encuentra con que el fantasma de la abuela del hombre más odioso del pueblo se aparece en su puerta el día de Nochebuena para convencerla de que le invite a cenar con ella porque está solo. A partir de ese momento todo se empieza a enredar. Es una novela simpática y amable. RESEÑA.

Big little lies, de Liane Moriarty. Ha sido mi última lectura de abril y me ha gustado mucho. No quería ver la serie sin leer el libro primero. Un asesinato en una fiesta del colegio y muchas personas con motivos para matar y con posibilidades de morir. Nada más empezar a leer nos enteramos del asesinato y hasta el final no sabemos quiénes son ni el muerto ni la mano ejecutora. A lo largo de la novela se habla de malos tratos, de bullying, de amistad, de maternidad y del papel de la mujer en la sociedad. Me ha gustado mucho. RESEÑA.

Este mes lo he comenzado con Anna Karénina, así que el mes que viene el número de libros leído bajará bastante casi seguro, pero a cambio espero llevarme una gran historia conmigo. 

miércoles, 15 de abril de 2020

El día que dejó de nevar en Alaska - Alice Kellen

Este es uno de los muchos libros que han llegado a mí de manera gratuita por el coronavirus. Como sabéis, muchas editoriales y escritores independientes han puesto algunas obras gratis en las plataformas de compra digital estos días y no he perdido la oportunidad de hacerme con varias novelas interesantes. Entre ellas la que traigo hoy.

Heather es una chica de San Francisco que, a pesar de que parece que tiene una buena vida, tiene fantasmas de los que huir. No sabe a dónde, ni tampoco cuánto tiempo estará fuera, pero sabe que tiene que salir de su casa para poder seguir avanzando. Un póster con una foto de un lago y unas montañas nevadas que tiene en su habitación le hace decidirse por Alaska. Alquila una pequeña cabaña en mitad del bosque y se hace amiga de su casero, con quien mantiene largas charlas y partidas de ajedrez.También aprovecha para salir a correr, algo que había dejado de hacer, pero que le da mucha libertad y la hace sentir viva.  

Nilak siempre ha vivido en Alaska, pero no en el pequeño pueblo en el que vive ahora. Tiene un restaurante en la calle principal con su socio y es una persona extremadamente fría y triste. Apenas habla y, por desgracia para Heather, cuando lo hace no suele ser demasiado amable. Eso sí, le da trabajo de camarera en el restaurante al poco de llegar. 

El día que dejó de nevar en Alaska es una historia romántica, sí, pero también de superación. Heather no está bien, tiene que poner orden en su vida y hacerlo tan lejos de su casa, y en un lugar tan frío, no siempre le parece la mejor idea que ha tenido. Es un personaje fuerte que va creciendo a medida que avanza la historia. Ella tiene la sensación de estar huyendo, pero a mí me parece que es todo lo contrario, que fue una decisión valiente la que tomó y nada fácil.

Matthew sabía que el ámbar me encantaba. Me gustaba porque, a pesar de su color caramelo, era translúcido y permitía ver lo que ocultaba dentro. Era esa transparencia engañosa lo que me atraía. Me pregunté por qué yo no podía ser igual. Ser ámbar, colorida, y a la vez no tener sombras ni rincones opacos. 

Nilak y Heather no se hacen amigos de primeras, pero a su manera, se toleran. Además trabajan en el mismo sitio así que a la fuerza tienen que pasar tiempo juntos. Heather poco a poco se va haciendo un hueco en el pueblo y va ampliando su círculo de amistades. Personas que la tratan como si fuera de la familia y que respetan sus silencios y sus decisiones. En cuanto a Nilak, cada vez se va abriendo un poco más a la gente (cuando digo que casi no habla, no lo digo por decir). Para mí la evolución de este personaje no es tan marcada como el de Heather, pero también evoluciona y eso es importante. Su relación se basa en que ella habla y habla y habla y él escucha o hace que escucha, pero rara vez contesta. Esta parte me pareció bonita porque, aunque a veces Nilak nos puede sacar de quicio, Heather nos va dando pinceladas de qué es lo que le ha llevado hasta un pueblo perdido de la mano de dios en Alaska. Además, es su manera de comunicarse y a ellos, más o menos, les funciona así. 

De vez en cuando, entre capítulos, encontramos extractos de un diario. No suelen ser muchas páginas, pero nos va dando información de otro personaje que iremos conociendo poco a poco. No es difícil averiguar de quién es este diario, pero si queremos saber qué pasa en esa otra historia habrá que llegar al final del libro. 

Personalmente he disfrutado mucho con la lectura porque cada vez que la cogía me metía por completo dentro de la historia. Tanto, que solo me duró un día. Solo he encontrado un pero que, si bien es cierto que me chirrió durante un rato, después le vi más sentido, y es que hay dos personajes masculinos que, en su afán por proteger a la protagonista en una escena, parece que le estén "ordenando" las cosas en lugar de ofreciéndose a ayudar. Sinceramente, no sé si es algo exagerado por mi parte mencionarlo, pero lo cierto es que mi conciencia feminista me sacó de la historia por un momento y me hizo cuestionar si estaba de acuerdo con la actuación de unos y otra.

Es lo primero que leo de la autora, pero seguiré leyendo cosas suyas seguro. De hecho, no sabía que era suyo hasta que no terminé este, pero ya tenía apuntado su libro "Nosotros en la luna" para comprarlo en la Feria del Libro. Espero que después del verano podamos, por fin, disfrutar de la Feria por el parque del Retiro como hemos hecho todos los veranos. Con suerte podré llevármelo firmado y dedicado a casa. 

Y ya para terminar, quiero agradecer a todos los autores y editoriales que están poniendo su granito de arena en esta crisis sanitaria para que estemos más entretenidos en nuestro confinamiento. A mí, al menos, me habéis regalado muchas horas de evasión y lo mínimo que puedo hacer es agradecerlo.