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jueves, 28 de marzo de 2013

Gatos por los tejados Lola Mariné

Nunca he sido muy de relatos, pero en los últimos meses he leído, y he comprado, varios libros de pequeñas historias. Hoy os traigo la reseña de uno de ellos.

Gatos por los tejados es el segundo libro que leo de Lola Mariné después de Nunca fuimos a Katmandú. Mi intención cuando compré el libro fue la de leerlo muy poco a poco, pero la verdad es que una vez que lo he cogido lo he leído en muy poco tiempo, en parte porque las historias están bien y en parte porque son muy cortas y me quedaba con ganas de leer un poco más. Al final lo terminé en tres o cuatro ratitos.

El libro está compuesto por veintiún relatos no relacionados entre sí y en los que podemos encontrar un poco de todo: amor, denuncia social, erotismo o ciencia ficción entre otras cosas. Las historias me han gustado aunque en algunos casos me han resultado demasiado cortas y en otros el final me ha resultado un poco previsible. 

De Lola Mariné había leído anteriormente Nunca fuimos a Katmandú (cosa que la autora ya no puede decir porque ha hecho un viaje hace poco para conocerlo del que ha vuelto encantada), pero también me paso por su blog de vez en cuando y conozco un poco su estilo. Es innegable que Gatos por los tejados ha salido de su pluma. Las protagonistas de Lola suelen ser mujeres (víctimas, luchadoras, inteligentes) que pelean por  denunciar situaciones injustas. Para mí es una de las cosas que caracteriza a sus escritos. La mujer como protagonista.

El título del libro es el mismo nombre que lleva su blog, y curiosamente no hay ningún relato que se llame así ni ninguno que hable de gatos en los tejados. La verdad es que lo estuve esperando hasta que llegué al último relato pero no apareció y lo eché de menos (ahí lo dejo, Lola)

De todos los relatos me gustaría destacar:

- El abuelo, en el que se habla de una preciosa relación nieta-abuelo.
- Cuando ella baila, en la que un pintor encuentra a su musa cuando menos se lo espera.
- Una misteriosa dama, en la que un detective tiene que investigar un asesinato que no se ha cometido aún.
- El ascensor, en el que el amor perdona todo.
- Año 2218: un día cualquiera, un relato de ciencia ficción que no está muy lejos de convertirse en realidad.
- Un perro gigante de peluche, violencia de género vista desde los ojos de un niño.
- Perseverancia, porque dicen que nunca es tarde si la dicha es buena.

Os dejo AQUÍ el blog (personal y literario) de la autora por si queréis pasaros, seguro que está encantada de recibiros por allí.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Nunca fuimos a Katmandú Lola Mariné

Hace unos meses conocí, a través de los premios de 20 minutos, el blog de Lola Mariné en el que se hablaba de la inminente publicación de su primera novela. Yo llegué a su blog cuando le dijeron que iban a publicar el libro y desde entonces he ido leyendo las sensaciones, los nervios, las ilusiones y, en definitiva, todo lo que este proceso le ha hecho sentir.

Hace unas semanas compré el libro pero no lo he leído de manera inmediata. He buscado el momento idóneo para hacerlo. No sé si os pasa lo mismo a vosotros, pero hay veces que miro un libro y pienso: "No es el momento de leerlo". Pues bien, eso es lo que me pasó con Nunca fuimos a Katmandú. Y ahora que ya lo he leído creo que quizás debería haber esperado un poco más para hacerlo porque no me he podido dedicar a él de la manera que me hubiera gustado. Pero bueno, lo hecho está hecho y ya no se puede cambiar. Uno de mis libros preferidos, con el que además participo en el concurso de libros y literatura, es La ladrona de libros y lo tuve en casa cerca de un año hasta que decidí que era el momento de leerlo. No me arrepiento de haberlo dejado en la estantería "abandonado".

Lo cierto es que hasta que no llegué a la librería, lo tuve en la mano, leí la sinópsis y cotilleé un poco por su interior, no supe realmente de qué iba Nunca fuimos a Katmandú. Lo cierto es que es un libro que he comprado un poco por curiosidad. Después de leer en su blog varias semanas me dije ¿Por qué no? Pero en honor a la verdad creo que si no hubiera conocido el libro a través del blog de su autora lo habría terminado comprando igualmente. Primero por la portada, que ya sabéis que muchas veces me dejo llevar por ellas. Segundo por el nombre de la novela, que como poco me habría hecho dar la vuelta al libro y leer la sinópsis. Y tercero por la sinópsis, que me pareció bastante interesante.

Para mí la protagonista de la novela es Laura, una mujer divorciada y con una hija adolescente, que acaba de cumplir 50 años. A través de ella vamos conociendo al resto de los personajes principales, casi todos mujeres.

Elena es su mejor amiga. Decidió en su día que su trabajo era lo que más le importaba en su vida y no quiso casarse ni tener familia.

En el gimnasio al que le apunta su hija por su cumpleaños conoce a Ruth, monitora, a Teresa, encargada de la limpieza y a Gloria, compañera de clase.

Cada una de las cinco mujeres tiene su propia historia, a veces tristes, a veces alegres, pero siempre humanas. Son historias del día a día, historias que le pueden ocurrir a cualquiera, historias que escuchamos todos los días. En definitiva, son historias que podrían considerarse bastante reales. De hecho, en algunas ocasiones me ha recordado al grupo de amigas de mi madre: las dudas, las preocupaciones, las risas e incluso su manera de pensar me ha hecho poner en algunas circunstancias caras conocidas a los personajes.

No quiero contar mucho de la novela para no destripar ninguna de las tramas o daros alguna pista de lo que ocurre, así que lo dejaré aquí diciendo que es una novela amena, fácil de leer y tan real que podría ser la historia de cualquier mujer de hoy en día.

El sol del nuevo día se colaba impertinente por las rendijas de la persiana. Laura se dio la vuelta en la cama y se colocó de espaldas al ventanal para evitar que la luz le diera en los ojos y, de ese modo, poder seguir durmiendo un rato más. Aquél siempre era un momento dificil para ella; no quería despertar aún, no quería tener que enfrentarse al nuevo día. Y a aquel día, menos que a ninguno.