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domingo, 18 de abril de 2010

Taibhse (aparición) Carolina Lozano

¿Alguna vez os habéis parado a pensar qué haríais si pudierais ver a los muertos? ¿Creéis que reaccionaríais con calma o actuaríais como unos paranoicos? Yo la verdad es que son cosas en las que prefiero no pensar demasiado, pero en las que, he de confesar, alguna vez sí que he pensado. Ya sabéis que para todo el mundo hay un antes y un después de El sexto sentido.

Para mí siempre hay un depende a la hora de contestar casi cualquier pregunta y ésta que planteo ahora no iba a ser una excepción. Quiero creer que reaccionaría bien y sin miedo; pero lo cierto es que si realmente viera a alguien que sé que está muerto me moriría del susto. Por eso prefiero no pensarlo a menudo; porque en cierto modo creo que puede ser verdad que ciertas personas se aparezcan después de muertas. No sé, quizás hable influenciada por el libro que acabo de terminar.

Hace una semana me pasé por la fnac para comprar un libro que me faltaba para una colección que tengo en casa y me encontré con Taibhse (aparición) en una de las estanterías. Era la primera vez que veía o escuchaba hablar de este libro pero la portada llamó mi atención: una cruz celta en lo que parece ser un camposanto envuelto en una bruma misteriosa. La clave de todo estaba en la cruz celta, que me encantan. Yo no creo en Dios, ni creo en la Iglesia, ni creo en sus símbolos, por lo que el tema de las cruces no me apasiona. Sin embargo las cruces celtas las encuentro fascinantes. Me parece que una cruz celta siempre tiene que esconder una maravillosa historia detrás. Muchas veces pienso que yo tendría que haber pertenecido a otra época o incluso a otro mundo donde todo tuviera un toque místico. Las cruces celtas son de esas cosas que siempre me hacen pensarlo. Desde pequeña he tenido la cabeza llena de pájaros con historias que me iba inventando sobre la marcha. Una casa abandonada en las cercanías de un río ya me hacía pensar en una historia de príncipes y princesas, y un bosque frondoso se convertía en un bosque fantasmagórico lleno de criaturas mágicas. Taibhse, el libro del que voy a hablar hoy, es la historia que me habría gustado vivir cuando era pequeña; aunque sólo fuera en mi cabeza. Otra cosa que hizo que me comprara el libro sin pensármelo dos veces, fue que la historia se desarrolla en la ciudad de Edimburgo "Ay, (suspiro) ¡Edimburgo!". Así que me llevé los dos libros, éste, y el que había ido a comprar.

Liadan llega a Edimburgo cuando sus padres mueren en un accidente de avioneta. Después de unos meses se hace cargo de la biblioteca del instituto en el que estudia y allí conoce a Álar, un joven poco mayor que ella con un encanto especial. Nada más verle se da cuenta de que le gusta y que le impone el hecho de que sea tan perfecto, pero poco a poco se va acostumbrando a él y termina por no sentirse (casi) intimidada por él. O por lo menos no hasta que se da cuenta de que es el famoso fantasma de las historias que se cuentan por Edimburgo, donde existen leyendas de distintos fantasmas en cada edificio, cementerio o calle. Primero se deja llevar por el pánico, pero después se da cuenta de que Álar le gusta, por lo que tiene que buscar la manera de que no le dé miedo estar con él. Poco a poco empieza a introducirse en el mundo de los espectros y a tratar con ellos pensando que todos son igual de inofensivos que Álar, pero por supuesto eso no es así.

Los primeros capítulos me parecieron de libro adolescente completamente, lo cual me dio bastante rabia. Después el libro empezó a engancharme con su historia (que para que no os estéis preguntando hasta el final os diré que todo el tiempo sigue el patrón de novela adolescente tipo Crepúsculo. De hecho existen bastantes puntos que recuerdan a esta saga). Y por último me ha entretenido lo suficiente para no arrepentirme de haberlo comprado. Quizás no sea un novelón, pero sin duda ha sido perfecto para que me ayudara a volver a años atrás cuando viví en Edimburgo un par de meses, donde cada día y cada lugar me daban pie a inventar mis propias historias. No recuerdo haber inventado nunca una historia en la que hubiera un fantasma (a pesar de haber paseado por cementerios centenarios en los que se respiraba una paz especial) pero ahora no descarto buscar a Álar cuando vuelva a la ciudad. Quizás pueda dar respuesta a la pregunta que formulaba al principio.

-Perdona -le digo.
Mi voz vacila y me pongo roja, cómo no.
No se entera. Lo entiendo, yo también me abstraigo con la lectura. Me acerco y apoyo las manos al otro lado de la mesa, con cuidado, para no sobresaltarle.
-Perdona -repito en voz más alta-. Es hora de cerrar.
Tarda unos segundos en levantar la vista del libro para quedarse mirándome fijamente.
-¿Me hablas a mí? -dice con algo que parece asombro.
Su voz es grave, incluso algo cavernosa, pero hermosa. Tiene el atractivo aspecto de un guerrero celta de los que dicen que temió toda Europa.
-No pretendía asustarte, perdona -le digo-. Pero es hora de cerrar.
Aún me mira unos segundos más como si todavía tuviese que aterrizar en la tierra, mientras las luces del techo vacilan. Tampoco parece notar que aquí hace un frío espantoso, pero yo tiemblo.

4 comentarios:

la emperatriz de lavapiés dijo...

Me dan más miedo los vivos. Si viera a un muerto, me quedaría aterrorizada, pero luego (si me sobrepongo a la parada cardiaca, claro) pensaría que me he vuelto loca.

Carlos dijo...

La verdad es que la portada atrae mucho :D

Yo tampoco se cómo reaccionaria, si me sobrepongo al susto seguro que le hago un tercer grado al muerto que se le quitan las ganas de campar por este mundo ...

Castillos en el Aire dijo...

Me gusta mucho tu reseña y estoy de acuerdo contigo en que la lectura va tomando impulso y originalidad a medida que pasan las páginas, para terminar siendo algo diferente de lo que parecía al principio.

No he estado nunca en Edimburgo, pero creo que está bien descrito en la atmósfera de la prosa utilizada por Carolina.

Un saludo.

Narayani dijo...

Gracias por comentar chicos! y a Castillos en el Aire ¡bienvenido!

Edimburgo está muy bien descrita. yo si la conozco y no he podido dejar mucho a la imaginación, pero sinceramente, tampoco me ha importado :-)

El libro es un poco para adolescentes, pero entretiene también.