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miércoles, 5 de noviembre de 2014

El escritor de epitafios Hernán Rivera Letelier


Paseando una noche por la calle Lastarria, en Chile, me encontré con un puesto de libros de segunda mano que llamó mi atención. Estaba esperando a unos amigos que llegaban tarde así que le dediqué tiempo a mirar todos los libros que allí había. El título El escritor de Epitafios fue el que más me atrajo y, aunque no entraba en mis planes comprar más libros allí para traer después a España, no pude evitar llevármelo conmigo. El librero me habló del autor y del libro y me aseguró que me iba a gustar. Y no se equivocó. 

Cada día el escritor se sienta en un café a escribir en su libreta o a hablar con sus amigos sobre arte. Una taza de té enfriándose le acompaña fiel. Vive sumido en la rutina hasta que un día ve pasar a una niña gótica por la calle y comienza a pensar en ella. La diferencia de edad que les separa no parece importarle. Se convierte en su amor platónico. Su musa, su adoradora de las sombras. 

Ante la mirada de fiscal de sus amigos, los artistas, el Escritor de Epitafios levanta un  índice admonitorio y los llama al orden: que no se equivoquen los malpensados, que lo que la niña le inspira es solo erotismo, puro erotismo, y ellos deberían saber que al erotismo le basta con la imaginación y algo de fantasía. 

Un día la niña aparece en su mesa, le pregunta si él es el escritor y le entrega un poema escrito por ella. A partir de ese día comenzarán una peculiar relación en la que cada uno intenta llevar al otro a su terreno: 

Él trata de convertirla a la luz.
Ella, de enamorarlo de la sombra.

Es una amistad con pinceladas de erotismo que refugia a dos personas tal vez no tan diferentes entre ellas como puede parecer a primera vista.

En relación a lo erótico no me gustaría entrar en la parte moral de la relación por la edad de los protagonistas y crear polémica pero, como vemos en el primer párrafo que he puesto, los amigos están algo escandalizados por el hecho de que él, un adulto hecho y derecho, piense de esa manera de una niña. Nosotros, lectores, no podemos obviar ese dato y a lo largo de la lectura lo tenemos bien presente pero, al menos en mi caso, no lo veo como un sucio juego de seducción. No. Es algo mucho más sutil.  

La novela cuenta con un final tremendo, al menos para mí, que te hace plantearte muchas cosas de las que pasan a lo largo de las 129 páginas. 

La historia me ha encantado y la manera de escribir del autor me ha seducido por completo. Tiene una prosa muy poética: 

Era una lluviosa tarde sepia

Si alguien cercano a la mesa parara la oreja a su charla, tendría la impresión de que él conversa en colores y ella en blanco y negro.

En resumen, El Escritor de Epitafios se ha convertido en un libro muy especial para mí. Me ha encantado y estoy segura de que volveré a leer Hernán Rivera Letelier, desconocido hasta el momento en mi biblioteca personal. 

Y vosotros, ¿conocéis alguna obra de este autor chileno? 

15 comentarios:

Silvia dijo...

A mí me ha seducido tu reseña del libro, así que habrá que leerlo ;) ¡Gracias, Fani! Besitos.

Lesincele dijo...

Pues me ha llamado mucho la atención! y no me sonaba demasiado.
Un beso!

Narayani dijo...

Gracias Silvia! ;-)

Lesincele, ya me contarás si lo lees qué te parece...

Besos!!

Laura dijo...

Pues no lo conocía, pero el libro tiene una pinta estupenda :) Me lo apunto!
Besos!

Tizire dijo...

Gracias por presentármelo! Si bien esa parte más "erótica" no me llama, me da curiosidad saber más de la historia... Habrá que darle una oportunidad! 1beso!

Margari dijo...

No me sonaba de nada. Y me has convencido completamente con tu reseña. Anotadísimo.
Besotes!!!

Trinita dijo...

La novela y su historia es muy atractiva, la apunto para próximas lecturas... Esta historia me recuerda a alguna canción de Ismaél Serrano como "Una extraña pareja" de su trabajo "Atrapados en azul"...
Mi incursión en la literatura chilena es escasa pero intensa. Recuerdo la novela "Mapocho" de Nona Fernández, que me dejó una profunda huella...

Shorby dijo...

Este lo tenía ya apuntadito =)

Besotes

Tatty dijo...

Lo había visto hace unos días en alguna página y me llamó la atención su título, ahora que leo tu reseña creo que me podría animar con él
Besos

Narayani dijo...

A mí también me llamó la atención el título, Tatty.

Ay, el Mapocho... Vivía y trabajaba al lado de ese río en Chile, Trinita ;-) Tomo nota del título.

Besos y gracias por los comentarios!!!

Ismael Cruceta dijo...

no conocía ni el autor ni el libro, así que Gracias por contribuir a empequeñecer mi ignorancia.
voy a ver si lo encuentro en amazon. besos!

Narayani dijo...

Jajaja, me ha encantado eso de empequeñecer la ignorancia. Ojala lo disfrutes tanto como yo.

Besos!

Meg dijo...

Pues no lo conocía, y ni que decir tiene que me lo llevo, un besote y gracias por el descubrimiento!!

Carmen Forján dijo...

Esa parte erótica que comentas no me atrae demasiado pero parece un tanto especial, y breve, así que me lo anoto. Tu reseña me ha encantado!
Besines,

Ana Blasfuemia dijo...

No conocía el libro. Y no sé si me fascinará tanto su lectura como la forma en que lo has contado, que me ha seducido mucho :) Me lo llevo.

Gracias y besos!