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martes, 3 de enero de 2017

La frase del martes - 180



El miedo al peligro es diez mil veces más terrible que el propio peligro.

-Daniel Defoe

martes, 4 de febrero de 2014

La frase del martes (99)


No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de hecho, los peligros desconocidos son los que inspiran más temor.

-Alejandro Dumas

martes, 9 de noviembre de 2010

¿Quién se ha llevado mi queso? Spencer Johnson, M.D.

Este libro ha llegado a mis manos de la manera más tonta. Mi compañera Elena lo llevó a la oficina el otro día y dijo que se lo iba a devolver a David, nuestro jefe, porque hacía mucho que se lo había prestado. Le dije que antes de dárselo quería leerlo y pasó a mis manos en ese momento. Lo cierto es que pensaba haberlo leído hace un par de semanas pero como Choque de reyes me tenía tan absorta decidí que cada momento que tuviera libre para leer sería para continuar la saga. Este fin de semana largo me he visto con un par de momentos libres y por fin me lo he leído.

La verdad es que es la segunda vez que me pongo con esta lectura. La primera fue hace un unos años y no terminé de leerlo porque lo tenía en un pdf y no sé muy bien cómo, lo perdí. Lo único que recordaba de toda la historia es que había dos ratones y que cada uno reaccionaba de distinta manera ante el cambio.

Básicamente lo que el libro cuenta es que hay que saber adaptarse al cambio. Sea el que sea y nos lleve a donde nos lleve. Es un libro que ha vendido demasiadas copias como para que yo llegue ahora y le lleve la contraria en eso. Realmente creo que es cierto lo que dice y me parece que la idea de utilizar ratones, liliputienses (de estos personajes no me acordaba) y el queso dentro del laberinto como metáfora es buena para conseguir que cada uno lo asocie a su situación personal o laboral.

Los cuatro personajes principales son dos ratones y dos liliputienses

Los ratones:

Fisgón, que detecta el cambio con rapidez, y

Escurridizo, que no se para a pensar cuando nota el cambio y actúa en el momento

Los liliputienses:

Hem, que no quiere ver el cambio y se queda sentado a esperar que las aguas vuelvas a su cauce, y

Haw, que aprende a adaptarse a los cambios.

El caso es que todos conviven en un laberinto y, aunque encuentran queso suficiente para vivir un tiempo, los ratones no bajan la guardia en ningún momento; sin emargo los liliputienses piensan que esa situación será así para siempre y se acomodan demasiado. Cuando el queso se agota los ratones salen por el laberinto a buscar más, pero Hem y Haw se quedan esperando a que vuelva sólo el queso. Haw se da cuenta de que si se queda esperando morirá de hambre y decide investigar por el laberinto también. Durante el tiempo que pasa fuera buscando nuevo queso tiene que hacer frente a distintas situaciones que lo ponen a prueba, pero sobre todo tiene que hacer frente a todos sus miedos.

Cuando Elena me dio el libro me dijo que no le había servido de gran cosa. Lo único que le había hecho pensar era una pregunta que lanzaban al aire

¿Qué harías si no tuvieras miedo?

Lo cierto es que me hizo pensar a mí también. Si no hacemos todo lo que queremos hacer es por miedo. Por miedo al fracaso, por meido al ridículo, por miedo al rechazo. Siempre hay algo que tememos, sobre todo cuando nos enfrentamos a algo nuevo. Pero claro, ¿qué emoción hay en hacer siempre lo mismo? Ninguna. Entonces ¿por qué no hacemos más cosas de las que nos gustaría hacer? Por miedo.

Yo dejo la misma pregunta para qué contestéis si os apetece,

¿Qué harías si no tuvieras miedo?

Si yo no tuviera miedo disfrutaría más de la vida

viernes, 28 de mayo de 2010

Durmiendo con su enemigo Nancy Price

Todo el mundo recuerda su primera vez (si piensas que vamos a hablar de sexo hoy siento la decepción. Si quieres puedes dejar de leer ahora aunque si te quedas tal vez también te guste). Sin embargo yo no logro recordar cuántos años tenía cuando ocurrió. Tal vez no le diese la importancia suficiente al asunto o tal vez no pensaba que estaba dando un paso tan grande. El caso es que un día de pronto ocurrió. Estaba en la habitación de mi hermana mayor si no recuerdo mal y lo cogí. Lo hojeé y empecé a leer por simple curiosidad. Pasaron los días y cuando me quise dar cuenta había terminado el libro entero. Pero no era un libro cualquiera. No. Era un libro de mayores en el que salían cosas de mayores y yo lo había leído y, lo que era más importante, ¡lo había entendido! El libro en cuestión era “Durmiendo con su enemigo”. Empezaba a hacerme mayor.

Si el libro no os suena, tal vez la película sí. El personaje protagonista lo interpreta Julia Roberts.

El libro cuenta una historia de violencia de género, tan a la orden del día en estos tiempos que corren. Cuando yo leí el libro no se escuchaban tantas historias de este tipo. Por un lado puede parecer bueno pero realmente era peor que malo porque la violencia de género existir, existía, y las mujeres que la sufrían no se atrevían a denunciar. Sigue siendo igual de terrible y horrible ahora que antes, pero por lo menos vemos como las mujeres cada vez tienen menos miedo, o mejor dicho, siguen teniendo miedo pero se sienten más protegidas a la hora de denunciar cualquier tipo de abuso. Por eso me llamó la atención el libro y me caló tan hondo. No mucho después vi la película y también me pareció buena. Por supuesto hubo ciertas cosas que cambiaban de la novela a la adaptación cinematográfica pero el mensaje estaba ahí. Y era el mismo que en el libro.

La protagonista, es una mujer que vive al lado de su marido siempre pendiente de los cambios de humor de éste. Temiendo cuando viene de mal humor del trabajo o con miedo a hacer algo que a sus ojos esté mal hecho. Las palizas se suceden por cualquier motivo: celos, miedos o porque sí.

Es por esto que decide actuar y finge su desaparición en el mar una noche de tormenta. Su cuerpo nunca aparece y la dan por muerta después de varios días de búsqueda (o al menos eso es lo que creo recordar. Aquí tenéis que perdonarme el lapsus en la memoria pero es que hace mucho tiempo). Sin embargo lo que ha hecho es comenzar una nueva vida lejos del martirio que le supone vivir sometida por su marido.

Gracias al amor que siente por ella misma y porque sabe mejor que nadie que se merece una segunda oportunidad, decide hacer borrón y cuenta nueva con su vida y empieza de cero. Eso sí, su marido, que sospecha que puede estar viva, no ceja en su empeño de encontrarla si es que realmente no ha muerto.

Es una historia de supervivencia, de lucha y de esperanza; pero también de intriga y de miedo en cierto sentido.

Yo, como ya habréis imaginado, recomiendo Durmiendo con su enemigo a todo el mundo. Hombres y mujeres debemos ser conscientes de lo que supone la violencia de género y debemos hacer todo lo posible por luchar contra ella. Y si con mi reseña puedo aportar mi granito de arena, pues encantada de poder colaborar con la causa.

En Durmiendo con su enemigo se encuentra la cara y la cruz del amor, el ángel y el diablo. Y yo, que ante todo quiero ser optimista, me quedo con que toda historia tiene dos caras: la buena y la mala. Quedémonos con la buena, con la idea de que se puede salir, con la ilusión de empezar de cero y con la esperanza de una vida un poco mejor. Porque se puede.

domingo, 18 de abril de 2010

Taibhse (aparición) Carolina Lozano

¿Alguna vez os habéis parado a pensar qué haríais si pudierais ver a los muertos? ¿Creéis que reaccionaríais con calma o actuaríais como unos paranoicos? Yo la verdad es que son cosas en las que prefiero no pensar demasiado, pero en las que, he de confesar, alguna vez sí que he pensado. Ya sabéis que para todo el mundo hay un antes y un después de El sexto sentido.

Para mí siempre hay un depende a la hora de contestar casi cualquier pregunta y ésta que planteo ahora no iba a ser una excepción. Quiero creer que reaccionaría bien y sin miedo; pero lo cierto es que si realmente viera a alguien que sé que está muerto me moriría del susto. Por eso prefiero no pensarlo a menudo; porque en cierto modo creo que puede ser verdad que ciertas personas se aparezcan después de muertas. No sé, quizás hable influenciada por el libro que acabo de terminar.

Hace una semana me pasé por la fnac para comprar un libro que me faltaba para una colección que tengo en casa y me encontré con Taibhse (aparición) en una de las estanterías. Era la primera vez que veía o escuchaba hablar de este libro pero la portada llamó mi atención: una cruz celta en lo que parece ser un camposanto envuelto en una bruma misteriosa. La clave de todo estaba en la cruz celta, que me encantan. Yo no creo en Dios, ni creo en la Iglesia, ni creo en sus símbolos, por lo que el tema de las cruces no me apasiona. Sin embargo las cruces celtas las encuentro fascinantes. Me parece que una cruz celta siempre tiene que esconder una maravillosa historia detrás. Muchas veces pienso que yo tendría que haber pertenecido a otra época o incluso a otro mundo donde todo tuviera un toque místico. Las cruces celtas son de esas cosas que siempre me hacen pensarlo. Desde pequeña he tenido la cabeza llena de pájaros con historias que me iba inventando sobre la marcha. Una casa abandonada en las cercanías de un río ya me hacía pensar en una historia de príncipes y princesas, y un bosque frondoso se convertía en un bosque fantasmagórico lleno de criaturas mágicas. Taibhse, el libro del que voy a hablar hoy, es la historia que me habría gustado vivir cuando era pequeña; aunque sólo fuera en mi cabeza. Otra cosa que hizo que me comprara el libro sin pensármelo dos veces, fue que la historia se desarrolla en la ciudad de Edimburgo "Ay, (suspiro) ¡Edimburgo!". Así que me llevé los dos libros, éste, y el que había ido a comprar.

Liadan llega a Edimburgo cuando sus padres mueren en un accidente de avioneta. Después de unos meses se hace cargo de la biblioteca del instituto en el que estudia y allí conoce a Álar, un joven poco mayor que ella con un encanto especial. Nada más verle se da cuenta de que le gusta y que le impone el hecho de que sea tan perfecto, pero poco a poco se va acostumbrando a él y termina por no sentirse (casi) intimidada por él. O por lo menos no hasta que se da cuenta de que es el famoso fantasma de las historias que se cuentan por Edimburgo, donde existen leyendas de distintos fantasmas en cada edificio, cementerio o calle. Primero se deja llevar por el pánico, pero después se da cuenta de que Álar le gusta, por lo que tiene que buscar la manera de que no le dé miedo estar con él. Poco a poco empieza a introducirse en el mundo de los espectros y a tratar con ellos pensando que todos son igual de inofensivos que Álar, pero por supuesto eso no es así.

Los primeros capítulos me parecieron de libro adolescente completamente, lo cual me dio bastante rabia. Después el libro empezó a engancharme con su historia (que para que no os estéis preguntando hasta el final os diré que todo el tiempo sigue el patrón de novela adolescente tipo Crepúsculo. De hecho existen bastantes puntos que recuerdan a esta saga). Y por último me ha entretenido lo suficiente para no arrepentirme de haberlo comprado. Quizás no sea un novelón, pero sin duda ha sido perfecto para que me ayudara a volver a años atrás cuando viví en Edimburgo un par de meses, donde cada día y cada lugar me daban pie a inventar mis propias historias. No recuerdo haber inventado nunca una historia en la que hubiera un fantasma (a pesar de haber paseado por cementerios centenarios en los que se respiraba una paz especial) pero ahora no descarto buscar a Álar cuando vuelva a la ciudad. Quizás pueda dar respuesta a la pregunta que formulaba al principio.

-Perdona -le digo.
Mi voz vacila y me pongo roja, cómo no.
No se entera. Lo entiendo, yo también me abstraigo con la lectura. Me acerco y apoyo las manos al otro lado de la mesa, con cuidado, para no sobresaltarle.
-Perdona -repito en voz más alta-. Es hora de cerrar.
Tarda unos segundos en levantar la vista del libro para quedarse mirándome fijamente.
-¿Me hablas a mí? -dice con algo que parece asombro.
Su voz es grave, incluso algo cavernosa, pero hermosa. Tiene el atractivo aspecto de un guerrero celta de los que dicen que temió toda Europa.
-No pretendía asustarte, perdona -le digo-. Pero es hora de cerrar.
Aún me mira unos segundos más como si todavía tuviese que aterrizar en la tierra, mientras las luces del techo vacilan. Tampoco parece notar que aquí hace un frío espantoso, pero yo tiemblo.