Cristina vive en Nueva York y todo parece irle muy bien. Tiene una carrera como abogada muy prometedora y se acaba de prometer con su novio, que le ha regalado un anillo con un diamante el día de su veintisiete cumpleaños. Lo que no espera Cristina, y ya puestos, tampoco el novio, es que Cristina reciba otro anillo el mismo día. Uno que tiene un rubí engarzado y una cruz tallada en la piedra. Ella no lo sabe, pero los dos anillos no son compatibles. El primero, el del diamante, la lleva a una vida tranquila y segura en Nueva York; el segundo, el del rubí, a la búsqueda de un tesoro en Barcelona, su lugar de nacimiento y donde fue muy feliz hasta que se mudó a Estados Unidos.
La lectura del segundo testamento de su padrino es lo que hace que Cristina vuelva a la Barcelona de su infancia. Han pasado catorce años desde que murió, pero, según sus últimas voluntades, es justo ahora cuando tenía que leerse. El anillo de rubí es parte de la herencia, así como unas tablas del siglo XIII que reciben ella, Oriol y Luis, hijo y sobrino del fallecido. Así, como si fuera uno de los juegos de la infancia que su padrino organizaba para ellos, los tres se ven envueltos en una aventura que es igual de emocionante que de peligrosa y que podrá explicar muchas cosas sobre el final de los caballeros Templarios.
Cristina tiene que lidiar con muchas emociones durante el tiempo que está en Barcelona buscando el tesoro de los caballeros de la Orden del Temple. Por un lado están los primos Oriol y Luis, con quienes siempre se llevó bien, pero con quienes perdió el trato durante catorce años. Tienen que recuperar el tiempo perdido y, en el caso de Oriol, también cerrar ciertas heridas que le quedaron cuando se mudó por culpa de un amor adolescente. El anillo de rubí tampoco se lo pone fácil y le provoca a Cristina visiones de lo que vivieron sus antiguos dueños en el campo de batalla, lo que nos ayuda a entender qué ocurrió con el último de los Templarios.
Es una novela histórica contemporánea de aventuras en la que vamos viendo cómo avanza la búsqueda del tesoro de los Templarios por un lado, y cómo hicieron los Templarios para esconderlo, por otro. Como os decía antes, el libro ya lo había leído, pero no recordaba nada. No sabía cómo acababa, aunque hacia el final sí recuperé parte de la información que tenía en la cabeza. Aun así, el final final, me sorprendió como si fuera la primera vez que lo leía.
He disfrutado de la lectura y me ha gustado reencontrarme con los caballeros Templarios, a los que hacía muchos años que no volvía. Tal vez sea momento de retomar las viejas costumbres.
Por esa misma razón los templarios luchaban hasta la muerte, no se rendían, no pedían tregua ni esperaban clemencia.
Y ya por último, por curiosidad, ¿Os ha pasado esto de leer un libro dos veces porque no recordabas haberlo leído la primera?


























