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viernes, 24 de abril de 2009

Entonces Morris Gleitzman

¿Sabes cuando lees un libro que te gusta, decides comprarte la segunda parte y resulta que te gusta más que la primera?

Pues eso es lo que me ha pasado con este libro.

Entonces es la segunda parte de Una vez. Quizás la gente lo compare con El niño con el pijama de rayas (no sin razón) puesto que ambos cuentan la historia del Holocausto visto desde los ojos de un niño pequeño. Sin embargo, las historias no son del todo iguales.

En Entonces Félix sigue contando su huída junto con Zelda, la niña que salvó en el incendio y a la que considera su propia hermana. Ambos inician la aventura de sobrevivir en la primera parte y continúan estrechando sus lazos en la segunda de un modo triste y tierno a la vez.

En mi opinión cualquier historia protagonizada por niños goza de una simpatía y de una ternura que no son tan fáciles de encontrar en otras historias. Igual que consiguen tenerte con el corazón en vilo todo el tiempo que dura la historia sólo por el hecho de que son niños y los niños, como tal, actúan de forma inconsciente ante cualquier situación.

Me apetece, y a la vez me da miedo, saber cómo terminará la trilogía. Espero, aunque se trate del tema que trata, que por una vez acabe bien una historia sobre el Holocausto.

Entonces nos escapamos del tren nazi. ¿Es que no sabes nada?

martes, 21 de abril de 2009

El fin de Mr Y Scarlett Thomas

El fin de Mr Y me ha dejado un sabor agridulce. Por un lado me ha gustado mucho y por otro no me ha gustado nada y esto es algo que me da que pensar. Una cosa te puede gustar mucho, un poco o nada, pero que una sola cosa te guste mucho mucho y a la vez nada nada, es que algo falla.

Llevo varios meses con el libro en casa y hasta ahora no me he decidido a cogerlo y empezar a leerlo. No tardé mucho en darme cuenta de que no iba a ser nada de lo que yo me había imaginado.

Por lo que había leído es un libro que te engancha desde el primer momento. Y es cierto que me ha enganchado a ratos pero para nada todo el libro. De hecho ha habido algunos capítulos que he deseado que no existieran ya que me han parecido pesadísimos. La idea original es muy buena. De hecho me ha encantado. La autora le ha echado mucha imaginación y además te va dando que pensar durante todo el libro; sin embargo, para mi gusto hay demasiada filosofía, demasiada física cuántica y demasiados temas que no me gustan y que, -¿por qué no decirlo?- no entiendo. De hecho quizás el motivo por el que no me han gustado ciertas partes es porque no entendía bien lo que quería decir y me aburría. Aunque también es cierto que la forma en que estaban redactados no me provocó ningún tipo de interés por estos temas. Quizás expresados de otra manera podrían llegar a interesarme.

La protagonista compra un libro que pensaba que realmente no existía y que según dicen está maldito. Desde el momento que el libro cae en sus manos su vida cambia radicalmente haciéndola pasar por diferentes situaciones tanto en el mundo real como en la troposfera. La troposfera es el lugar al que Ariel, la protagonista, entra cada vez que toma la fórmula que aparece dentro del libro y que supuestamente es la culpable de la maldición. Una vez dentro, Ariel se da cuenta de que es capaz de entrar en la mente de las personas y de los animales, ponerse en su lugar y decidir por ellos. Sin embargo no todo es bonito dentro de la troposfera. Hay gente que quiere lo que Ariel ha descubierto y la persiguen de mente en mente (creo que para entender todo este lío lo mejor sería leer el libro) para tratar de conseguirlo. Varios personajes se cruzan en su vida tanto dentro como fuera de la troposfera, de los cuales yo me quedo con Apolo Esminteo, el Dios de los ratones que trata de ayudarla siempre que puede.

Por otro lado la vida de la protagonista es un caos de sexo, independencia, tabaco y alcohol mezclado con mucha psicología, física cuántica y religión. Para mí desde luego no es la mezcla perfecta (demasiada física cuántica) aunque la mayoría de las críticas que he leído no coincidan conmigo.

Un ejemplo de la mezcla que mencionaba antes podría ser esta conversación:
La mirada de Adam es dura, pero su voz es tierna
-¿Por qué estaría mal?
-Lo sabes muy bien. Todos se ofenderían si lo supieran.
-¿Y no sería culpa suya por no entender los átomos?
-¿Tu crees? No es eso lo que dice la cultura. Imagínate que utilizas eso como defensa de un asesinato. Señor juez en realidad no la apuñalé porque los átomos del cuchillo nunca tocaron los átomos de su cuerpo>>. No podemos prescindir de la cultura sólo porque nos convenga. Bueno, sí que podemos, o convencernos de que eso es lo que hacemos, pero nos sentiríamos culpables de todas formas.- Suspiro. Es fácil hablar así, pero no explicar lo que siento en realidad. ¿Qué diría? Adam, quiero verte desnudo. Quiero chuparte la polla, tenderme y que me folles, pero no en un convento porque me sentiría sucia y mala, y seguramente voy a morir pronto; y aunque no creo demasiado en el cielo, he visto una entidad que afirmaba ser un dios recientemente y no me apetece arruinar todas mis posibilidades en el último momento.

sábado, 4 de abril de 2009

Una vez Morris Gleitzman

Una vez no me costó nada leer un libro. Aunque más que un libro parece un cuento. Sin embargo si digo que el protagonista de la historia es un niño judío y que narra como es su vida en 1942 seguro que todo el mundo pensará que nadie en su sano juicio escribiría un cuento para niños con este tema. Entonces digamos que es un libro de fácil lectura. No es muy largo además, motivo por el cual no he tardado nada de tiempo en leerlo.

Félix es un niño que es llevado a un orfanato por sus padres. Sí, por sus padres. Le dicen que tiene que fingir ser huérfano y que pronto irán a buscarle. Sin embargo su amor por los libros le hace escapar del orfanato cuando ve como unos nazis queman los libros (judíos, por supuesto) que había en el orfanato y emprende una búsqueda que le llevará mucho más lejos de lo que a él realmente le habría gustado llegar.

Una vez nos enseña lo fácil que podría ser la vida si la mirásemos desde los ojos inocentes e ingenuos -a veces demasiado ingenuo quizá- de un niño pequeño. Ojala todo fuera tan tan fácil.

Con respecto a la frase que suelo poner, he decidido poner únicamente la que aparece en la portada del libro, ya que no quiero desvelar ningún punto que pueda resultar importante en un libro tan sumamente corto.

Todo el mundo merece que le ocurra algo bueno en su vida. Al menos UNA VEZ.

martes, 31 de marzo de 2009

Amanecer Stephenie Meyer

Sin duda el libro con más trama de los cuatro. Es verdad que es más gordo, pero aún sí pasan muchas más cosas que en el resto de la saga. Está narrado por dos de los personajes: Bella Swan ( Bella Cullen desde casi el principio del libro) y Jacob Black.

Bella: primera parte. Narra uno de los acontecimientos más felices de su vida a pesar de que al principio no le hacía ninguna gracia el motivo. Su boda con Edwrad. Después de la boda por supuesto llega la luna de miel y con el final de ésta llega el final de la primera parte del libro.

Jacob Black. Está completamente enamorado de Bella desde que la vio por primera vez y no es capaz de separarse de ella a pesar de que ella está felizmente casada. Trata por todos los medios de protegerla mientras ella no pueda hacerlo por sí misma ya que el bebé que lleva en sus entrañas es más fuerte que ella y es posible que la mate antes incluso de que nazca.

Por otro lado, teme el momento de que Bella se transforme en vampiro tanto como ella lo desea, pero antes de que eso ocurra ella tendrá que reponerse del parto. Al ver que no lo va a conseguir y que su cuerpo no aguantará más, Edward decide inyectarle su ponzoña en el centro del corazón… y ahí es donde comienza su transformación a una vida inmortal. Jacob es testigo directo de todo esto y cuando ve lo que ha ocurrido decide que ya ha pasado demasiado tiempo con ellos y que es hora de salir de su vida para siempre. Sin embargo habrá algo que le haga cambiar de idea. Algo que no le dejará abandonarles nunca.

Todo se vino al traste en mi interior cuando contemplé fijamente al bebé semihumano y semivampiro con rostro de porcelana. Vi cortadas de un único y veloz tajo todas las cuerdas que me ataban a mi existencia, y con la misma facilidad que si fueran dos cordeles de un manojo de globos. Todo lo que me había hecho ser como era, clac, clac, clac… se cortó y salió volando hacia el espacio.
Pero yo no flotaba a la deriva. Un nuevo cordel me ataba a mi posición.
Y no uno solo, sino un millón, y no eran cordeles, sino cables de acero. Sí, un millón de cables de acero me fijaban al mismísimo centro del universo.
Y podía ver perfectamente cómo el mundo entero giraba en torno a ese punto. Hasta el momento, nunca jamás había visto la simetría del cosmos, pero ahora me parecía evidente.
La gravedad de la Tierra ya no me ataba al suelo que pisaba.

Bella: segunda parte. La nueva vida con la que tanto había soñado ha llegado mucho antes de lo que ella se había planteado. Le habría gustado despedirse de sus padres. Haber decidido ella el momento. Pero aún así no le importa que haya llegado. Sólo le importa que lo ha conseguido y que su hija ha sobrevivido a todo, igual que ella. Ahora ya no habrá nada ni nadie que les impida pasar el resto de la eternidad juntos, o, ¿quizá si lo haya?

—No, yo me voy a quedar aquí —susurró Edward, contestando a una pregunta que no se había formulado—. Ya se las apañarán como puedan.
—Una situación muy interesante —replicó Carlisle—. Y yo que pensaba que lo había visto ya todo.
—Me ocuparé de eso más tarde. Nos ocuparemos —algo presionó suavemente mi palma abrasada.
—Estoy seguro que entre los cinco podemos evitar que esto desemboque en un derramamiento de sangre.
Edward suspiró.
—No sé de qué lado ponerme. Me dan ganas de azotarlos a los dos. Bueno, más tarde.
—Me pregunto qué pensará Bella de esto… de qué lado se pondrá —musitó Carlisle.
Se oyó una risita sorda, contenida.
—Estoy seguro de que va a sorprenderme. Siempre lo hace.

En Amanecer se dice adiós a algunos personajes que han acompañado a Bella durante toda la saga y también se dará la bienvenida a otros muchos que quieren ayudarla: unos a que salga a delante, y otros a que caiga y se lleve con ella a toda su nueva familia.

La unión entre vampiros y los licántropos otra vez será definitiva para la supervivencia de la esperanza tanto para unos como para otros.

Me sorprendió la facilidad con que los vampiros aceptaron a Jacob. No llegó a producirse ninguno de los problemas temidos por Edward. Los visitantes fingían no verle ni como persona ni como posible comida. Su trato con él se asemejaba al trato que la gente a la que no le gustan los animales dispensa a la mascota de sus amigos.

martes, 17 de marzo de 2009

Eclipse Stephenie Meyer

Sigo manteniendo la opinión de que el mejor libro de la saga por el momento es el primero, aunque al igual que me pasó con Luna Nueva no puedo decir que éste no me haya gustado.

En Eclipse Bella se enfrenta a la complicada situación de querer a dos personas y no querer ni poder prescindir de ninguna de ellas. ¿Egosísta? Sí, por supuesto, aunque no puedo evitar entender un poco de lo que ella siente por muy egoísta que sea. Sin embargo, aunque al lector le parezca que tanto Edward como Jacob son dos buenos candidatos para Bella, en seguida se dará cuenta de que es con el primero con quien quiere pasar el resto de su vida, por mucho que le duela dejar a Jacob fuera. Sin embargo el hecho de que éste último esté rondando por su vida le hace plantearse muchas cosas, entre ellas su transformación y es que, a pesar de que ella quería convertirse en vampiro desde que conoció a Edward, la proximidad de la fecha fijada empieza a ponerla nerviosa y le hace plantearse cosas que antes nunca se había planteado hacer como humana.

Por otro lado, hombres lobo (entre los que se encuentra Jacob) y vampiros tienen que unir sus fuerzas para terminar con un enemigo común. No es fácil para ninguno de ellos pero por mantener segura a Bella y al resto de la gente de la zona no pueden dejar que sus diferencias queden al descubierto.

Como ya he dicho, el libro no está mal pero tampoco es de los mejores que he leído. El último libro de la saga ya está en mis manos y he empezado a leerlo, por lo que puedo decir que tiene pinta de merecer la pena mucho más que el segundo y el tercero, aunque claro, para llegar al último hay que pasar por estos y es por esto por lo que lo recomiendo.

Es una buena idea —Edward parecía reacio a admitir las bondades de la misma—. Me sentiría mucho más tranquilo con Seth allí, aun cuando no fuera posible la comunicación inmediata. No sé si hubiera sido capaz de dejar sola a Bella, aunque pensar que hemos tenido que llegar a esto… ¡Confiar en licántropos!
—O luchar con vampiros en vez de contra ellos —replicó Jacob, remedando el mismo tono de repulsión.
—Bueno, al menos vas a luchar contra algunos— repuso Edward.
Jacob sonrió.
—¿Por qué te crees que estamos aquí?

jueves, 26 de febrero de 2009

Luna Nueva Stephenie Meyer

Si en el primer libro de la saga te sientes identificada/o con el coctel de sentimientos por los que pasa la protagonista, esta segunda parte no será menos.

Con una diferencia pequeña pero importantisima te vuelves a poner en la piel de Bella Swan: en la primera parte sientes la "angustia", los nervios y el miedo de haber encontrado a tu primer amor; en la segunda sin embargo sientes toda la angustia (observese que esta vez aparece la palabra sin comillas), el dolor y la desesperación de cuando lo pierdes, cuando la persona por la que darías la vida te deja justo cuando piensas que las cosas no pueden ir mejor.

Stephenie Meyer describe muy bien (quizá un poco repetitivamente) la sensación de vacio que sentimos todos cuando una relación no ha terminado bien, al mismo tiempo que te recuerda lo importante que es la amistad y sentirse arropada/o por otras personas.

En comparación con Crepúsculo, Luna nueva me ha parecido un poco más flojo, aunque no digo con esto que no me haya gustado. Bella y Edward rompen casi al principio del libro desapareciendo este último con todo su familia justo después. Bella queda sumida en una depresión durante meses hasta que decide ir a visitar a su amigo Jacob. Empiezan a verse a menudo y, lo que al principio ella ve como una amistad, se convierte casi en una relación formal. Es complicado estar en medio de dos personas, pero si la persona que tú quieres no siente lo mismo por ti es más fácil pensar que puedes querer a la persona que te quiere. Eso es lo que le pasa a Bella... hasta que uno de los Cullen vuelve a aparecer en su vida.

Algo que no comenté en el post de Crepúsculo y que es posible que tenga bastante importancia es que Edward Cullen y Bella Swan no son del todo iguales. Ella es humana. Él no. Es más, ella es una humana normal y corriente. Según ella la más normal y corriente que pueda existir. Él es un vampiro. Y además un vampiro con ciertos poderes sobre la mente del resto de personas... del resto de personas, excepto la de Bella.

No me permitía casi nunca pensar en él, e intentaba mostrarme estricta a ese respecto. Era humana, y a veces fallaba, desde luego, pero había mejorado tanto que en aquel momento ya podía eludir la pena varios días, pero la consecuencia era ese aturdimiento infinito. Entre la pena y la nada, había decidido escoger la nada.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Crepúsculo Stephenie Meyer

Supongo que todo el mundo recuerda su primer amor: las dudas de si le gustarás a la otra persona, el miedo a acercarte a él más de la cuenta junto con el deseo de no querer alejarte de él, las malas y las buenas interpretaciones de una mirada o de una sonrisa, el cosquilleo en el estómago, la falta de apetito… en definitiva, lo que significa estar enamorada.

Pues bien, este libro es como volver a revivir toda la angustia de esos primeros amores con los que tanto sufrimos y con los que tanto disfrutamos.

Crepúsculo cuenta la historia de Bella, que pasa de vivir bajo el sol de Phoenix a los oscuros cielos de Forks, en Washington. Allí, lejos de caer mal a sus nuevos compañeros de instituto, como ella había imaginado, se ve en medio de diferentes disputas para ver quién consigue llevarse el gato al agua y llamar su atención. Sin embargo desde el primer día de clase su atención se centra en una única persona. La única persona que no la conviene.

Edward es el chico más guapo de todo el instituto con diferencia, pero algo misterioso se cierne sobre él. No tiene trato con nadie excepto con sus hermanos adoptivos hasta que aparece Bella y descoloca todo su mundo.

Quizás no tienen un buen comienzo, pero desde que Edward coge la mala costumbre de salvar a Bella de todos los peligros que la rodean, empiezan a conocerse mejor y terminan siendo amigos a pesar de las opiniones de la gente del pueblo.

Como en todo libro o película también hay malos, pero creo que no podría elegir contar una sola cosa de ellos, por lo que he decidido no decir más que lo que ya he dicho: que hay malos.

El libro es entretenido, adictivo, divertido y fácil de leer. Es también de esos que te sacan una sonrisa de medio lado cuando lees ciertas situaciones e incluso de los que te hacen soltar una carcajada si, como yo, te sientes identificada/o con la protagonista cuando habla de su torpeza y poca coordinación al andar, correr, hacer deporte, etc.

Por último, algo que me descubrí pensando el otro día, es que me gusta que el libro tenga conversaciones. Son bastante abundantes y entretenidas y hacen muy amena la lectura.

Sin duda me ha gustado como para volver a leerlo en un futuro.

Hay tres cosas de las que estoy completamente segura.

Primera, Edward es un vampiro.

Segunda, una parte de él se muere por beber mi sangre.

Y tercera, estoy total y perdidamente enamorada de él.
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-Toma la 101 hacia el norte- ordenó.

Era sorprendentemente difícil concentrarse en la carretera al mismo tiempo que sentía sus ojos clavados en mi rostro. Lo compensé conduciendo con más cuidado del habitual mientras cruzaba las calles del pueblo, aún dormido.

-¿Tienes intención de salir de Forks antes del anochecer?

-Un poco de respeto -le recriminé-, este trasto tiene los sufcientes años para ser el abuelo de tu coche.

.....

-¿Qué hay allí, dónde se acaba el asfalto?

-Una senda.

-¿Vamos de caminata? -pregunté preocupada. Gracias a Dios, me había puesto las zapatillas de tenis.

-¿Supone algún problema?

Lo dijo como si esperara que fuera así.

-No.

Intenté que la mentira pareciera convincente, pero si pensaba que el monovolumen era lento, tenía que esperar a verme a mí...

-No te preocupes, sólo son unos ocho kilómetros y no iremos deprisa.

¡Ocho kilómetros! No le respondí para que no notara cómo el pánico quebraba mi voz. Ocho kilómetros de raíces traicioneras y piedras sueltas que intentarían torcerme el tobillo o incapacitarme de alguna otra manera. Aquello iba a resultar humillante.

miércoles, 11 de febrero de 2009

El bastardo recalcitrante Tom Sharpe

El año pasado participé en un concurso de microrrelatos que organizó la FNAC. Redacté uno y lo envié por si sonaba la flauta. Al final no sonó, pero me dieron un vale de 6€ para gastar en cualquier producto en la tienda online.

En los último tiempos he comprado bastantes libros y siempre suelo hacerlo en crisol por eso de que tengo la tarjeta y me mandan descuentos, acumulo puntos y esas cosas que te ofrecen las tarjetas de tiendas. Del vale llegué a olvidarme casi por completo en los meses siguientes, pero como el vale caducaba a final de 2008 no tuve por más que buscar algo que se ajustara a los 6€ para no hacer un desembolso muy grande, por eso de que en crisol puedo acumular puntos y bla bla bla.

Busqué la Sección de libros de bolsillo - Categoría: Humor. La mayoría de títulos pasaron por delante de mis ojos sin pena ni gloria. Me quedé con un par de títulos o tres y finalmente me decidí por uno. El bastardo reclacitrante. Mala elección. No sé qué tal eran los otros libros cuyos títulos me habían entrado por el ojo, pero estoy casi convencida de que eran mejores que éste.

1º.- Comparaban al autor Tom Sharpe con P.G Wodehouse. He leído tres libros de este autor y los tres me gustaron, me divirtieron y me entretuvieron. Pensé que con el libro de Tom Sharpe me pasaría lo mismo.
Nada más lejos de la realidad.

2º.- La historia es cierto que raya lo absurdo (que por otro lado es lo que esperaba del libro) pero, en mi opinión, lo hace con poca gracia. Podría haber sacado más partido a algunas partes de la historia y abusa de las situaciones disparatadas. Es decir, nunca pasa una sola cosa. Cuando algo viene torcido, todo lo demás se va torciendo a su alrededor, -para todos excepto para el protagonista, por supuesto-, pero insisto en que ocurre sin demasiada gracia.

3º.- El argumento me pareció que podía tener posibilidades para echarme unas risas por lo disparatado, pero finalmente lo único que ha hecho ha sido entretenerme -más o menos- y hacerme desear que me hubiera caducado el vale de la fnac.

El bastardo recalcitrante trata de un abuelo que ha criado a su nieto aislado del resto del mundo. No tiene ni idea de quién puede ser el padre del niño y por ese motivo, porque no conoce el apellido que debería ponerle, se niega a ponerle el suyo. Es decir, el chico no tiene partida de nacimiento ni consta en ningún tipo de registro. Al principio del libro el chico contrae matrimonio con una joven que conoce en un crucero y su abuelo hace lo propio con la madre de la esposa de su nieto. A partir de ahí la historia se complica al meter por medio herencias genéticas y monetarias, personal de Hacienda, un montón de vecinos, pleitos, etc.

Par mí ha sido un libro aburrido (quizás sea porque no era el momento para leerlo) y no lo recomiendo en absoluto. Eso sí, por lo menos ha sido fácil de leer casi en su totalidad.

Por otro lado también he de decir que mi cuñado lo leyó hace varios años y guarda un buen recuerdo de este libro. A él sí que le hizo reir.

martes, 27 de enero de 2009

El loro en limonero Chris Stewart

Es justo -y bastante lógico además- que antes de hablar de este libro ponga en antecedentes de lo que fue Entre limones, la primera parte de la historia por así decir.

Chris Stewart es un inglés que después de varias idas y venidas por el mundo decide instalarse en un pequeño y destrozado cortijo en las Alpujarras. En Entre limones nos cuenta todos sus periplos para hacer de el Valero -el nombre de la casa- un hogar. Junto a varios vecinos y su mujer Ana consigue lograrlo. Ahora se dedica al cuidado de las ovejas, de la agricultura y del cuidado del cortijo en general.

Es un libro entretenido, fácil de leer y divertido. (Aquí quizás debería hacer un inciso y concretar que esta es mi opinión personal ya que conozco una persona que se lo leyó también y el libro pasó sin pena ni gloria por su vida. Es más, le pareció aburrido)

Pero desgraciadamente, las codornices no lo entendieron así. Cuando las introdujimos en su nuevo hogar, se fueron directamente a un rincón del ponedero y se quedaron allí escondidas con aire desolado y triste. Después de comportarse de esta manera tan poco prometedora durante aproximadamente una semana, al final lograron experimentar una de las pocas situaciones de que gozan las codornices en su hábitat natural: ser devoradas por un zorro.

En El loro en el limonero ya no te cuenta cómo llegaron al Valero y empezaron allí su vida, sino que en unas ocasiones recuerda su infancia -lejos de Granada- y en otras te cuenta historias que le han ido sucediendo en su casa con su mujer y su hija Chloë, su amigo Domingo, los Wwoofers y su guitarra entre otras cosas.

En honor a la verdad he de decir que esta segunda parte me ha servido sobretodo para liberar la mente después de leer El Soldado olvidado. Es una lectura suave y fácil. Graciosa en ocasiones, pero en general un poco más floja que la anterior.

La oveja era una atuténtica calamidad, pero finalmente conseguí quitarle la mayor parte de la lana a fuerza de empujones y codazos, y de darles tirones con la mano sin piedad a los mechones más reacios. Cuando al final regresó a la oscuridad, su aspecto era lamentable.
-Lo siento Björn -dije jadeante-. Está hecha un espantajo, pero me ha llevado casi quince minutos esquilar una maldita oveja...
Mientras tanto los bares de la plaza tienen unos sistemas de sonido del tamaño de pequeñas casas que retumban y golpetean día y noche, haciendo imposible el mantener el menor asomo de conversación. Sin embargo los lugareños se quedan ahí sentados charlando como si tal cosa. Creo firmemente que los españoles tienen unos oídos más evolucionados que el resto de nosotros.

Ya para terminar, he de decir que lo que hicieron Chris y Ana me parece de auténticos valientes al dejar su vida y a su gente, para venir a un pueblo de Granada del que no conocen nada en absoluto. Muchas veces durante la lectura de ambos libros he envidiado la decisión que tomaron, y si no tuviera tanto miedo a renunciar a todo a lo que me he acostumbrado, haría lo mismo que ellos.

viernes, 16 de enero de 2009

El soldado olvidado Guy Sajer

Realmente nunca había escuchado, visto o leído una historia similar a la que nos cuenta Guy Sajer en este libro. La historia del ejército vencido.

A lo largo del libro el autor se lamenta varias veces de no ser escritor para poder expresar con otras palabras lo que vivió en su juventud; sin embargo yo creo que lo que hace de éste un gran libro, es precisamente que está escrito para contar simple y llanamente lo que pasó sin los adornos ni las florituras que un escritor habría utilizado.

Guy Sajer entró a formar parte del ejército alemán tres años antes del final de la Segunda Guerra Mundial y narra en este libro las penurias que pasó. No habla de campos de concentración, no habla de la raza aria. Ni siquiera confiesa estar de acuerdo con los motivos que el ejército alemán tenía para luchar. No, de lo que habla es del sinsentido de la guerra. De lo que sufre un soldado ya esté en un bando o en el otro. Un soldado, ya sea alemán o ruso, pasa frío, pasa hambre y muere en el campo de batalla. Y eso parece no importarle a nadie.
Es increíble como muchas veces, a pesar de estar en una situación de peligro, Guy Sajer era capaz no sólo de pensar en él y en sus compañeros sino que también lo era de ponerse en la piel del soldado ruso que iba a ser atacado, o de preguntarse si ese soldado rojo que le disparaba a él sentía tanto miedo como sentía él. Si atacaba sólo como una defensa o si realmente quería matar y aniquilar a todo enemigo que se le pusiera por medio.

Es imposible sólo con la lectura de un libro, hacerse a la idea de lo que fue aquello según Guy Sajer. Y seguro que tiene razón. Habla de compañeros suyos que han perdido completamente el norte, gente paralizada por el miedo sin saber qué hacer o a dónde dirigirse durante un ataque, soldados muertos o heridos que no llegaron a ver el final de la guerra. Y por otro lado, también habla de la camaradería que existe, de los vínculos que se crean, de cómo es posible encontrar la felicidad en un suelo seco para poder dormir después de haberlo hecho durante días en la tierra mojada.

Una de las cosas que más me ha gustado del libro es la amistad que existe entre los soldados y la forma que tienen de entenderse con sólo una mirada. Por supuesto no quiero decir con esto que este tipo de camaradería sólo exista en la guerra. A mí me ha pasado con compañeros de trabajo, con mis hermanas, con mis amigos. Pero nunca es igual con unos y con otros.

En un momento dado en el libro están buscando soldados para ser incorporados a las tropas combatientes. Y piden voluntarios...

Su elección había recaído, sobre todo, entre los más altos, entre los que tenían mejor semblante, entre los más fuertes. Un índice, enguantado de piel negra, apuntó súbitamente, recto como el cañón de un mauser, a la frente de mi mejor compañero, de mi hermano en toda aquella guerra. Como hipnotizado, Halls avanzó tres pasos y el taconazo que dio al cuadrarse, pareció un portazo, una puerta amenazadora que quizá me separaría para siempre del único amigo de verdad que había tenido, de la única razón de vivir que, finalmente, me interesaba en medio de la desesperación por que había pasado ya.
Después de un corto instante de vacilación, estuve en la fila de los voluntarios sin haber sido obligado a ello. Mi mirada, atontada y confusa, se cruzó un instante con la de Halls, cuyas mejillas enrojecieron como las de un chiquillo al que acaban de dar un gusto y no sabe cómo agradecerlo.

El otro día bajaron las temperaturas en Madrid y los termómetros marcaron cero grados. La nieve cubrió los parques, los coches y heló mis pies como hacía tiempo que no se helaban. Todo el mundo decía que hacía frío y yo pensé: "¿sentirían frío los soldados con esta temperatura o para ellos cero grados sería como estar entrando en la primavera?" Después de leer lo que dice el libro tengo la sensación de que para ellos no sería nada más que una leve brisa.

Es un libro duro, de eso no cabe duda, pero es un libro que nadie debería dejar de leer. No te deja indiferente ante nada. De alguna manera te ves agazapado junto a Sajer entre la nieve para evitar que te vea el ejército contrario y, para mí, un libro que es capaz de transportate al lugar que describen sus páginas y que te emociona con cada historia que relata, es un libro que realmente merece la pena.

Desesperado volví a la cabina. Hurgué apresuradamente en mi macuto, en busca de una venda.
-Voy a curarte -murmuré-. No llores más.
Me había vuelto loco. Él no lloraba, tenía la respiración ronca y jadeante de los moribundos, nada más. Era yo quien lloraba. La sangre había salpicado todo su capote. Con la venda en la mano me puse a mirar a mi camarada...

...Sin reprimir las lágrimas, recé de una manera insensata diciendo todo lo que pasaba por la cabeza.
-¡Sálvalo, sálvalo! -repetía sin cesar-. Si hay un Dios, que haga algo. ¡Dios, sálvalo, manifiéstate! Él creía en ti. ¡Sálvalo! -gritaba, furioso.
En la cabina de un camión gris, perdido en plena Rusia, un hombre y un adolescente luchaban desesperadamente. El hombre luchaba con la muerte y el adolescente contra la desesperación que tan cerca está de la muerte. Estaban los dos solos con su enemigo implacable, y Dios, que vela sobre todo, no hizo un gesto.

Los últimos capítulos del libro me han costado quizá un poco más por la forma en que está relatada la historia, pero el final no me ha defraudado. Lo he terminado de leer hace apenas unos minutos en el metro y he de reconocer que me ha emocionado. Me ha llevado más de un mes leer este libro y después de este tiempo creo que Guy Sajer es uno de esos personajes que te dejan huella. Me he acostumbrado a él y creo que le voy a echar de menos.