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lunes, 15 de junio de 2009

Bueno, me largo Hape Kerkeling

Hay cosas que necesitas tomártelas con tiempo para poder digerirlas bien (y no necesariamente porque sean dificiles o duras de digerir), y esto es lo que me ha pasado con Bueno, me largo mientras lo estaba leyendo. Sabía que me iba a recordar muchas cosas de mis días de peregrina y, precisamente por eso, me lo quise tomar con calma. Posiblemente haya tardado más en leer este libro que cualquier otro, pero también es verdad que no tenía esa necesidad de conocer el desenlace puesto que conocía el final sin necesidad de leerlo debido a que todo el que hace el Camino termina con la misma sensación. Si has hecho el Camino entenderás perfectamente a qué me refiero con lo que estoy diciendo en este post. Si no lo has hecho seguramente no lo verás tan fácilmente.

Lo que significa hacer el Camino de Santiago es algo dificil de explicar, sobre todo si te ha enganchado. Cuando acabas el día tienes cientos de nuevas experiencias, sensaciones y motivaciones. Por lo menos es lo que me pasa a mí cuando finaliza un día y, muchas veces, si me preguntaran por algo muy concreto que me ha ocurrido mientras caminaba no sabría expresarlo con palabras. Ni siquiera con imágenes sería capaz de hacerlo.

Leyendo el libro he recordado muchas de esas sensaciones y muchas de esas motivaciones, pero no me he visto reflejada en lo todo lo que cuenta ya que no comparto la visión que Hape tiene del Camino. No digo que la mía sea la correcta o mejor que la suya. Simplemente digo que es diferente. Para mi es impensable coger un autobús y adelantar varias etapas, por ejemplo. El autor del libro, sin embargo, no tiene ningún problema en hacer ese tipo de "trampas", igual que tampoco tiene reparos en rechazar los albergues de manera tan rotunda. Domir en el Camino no es cómodo ni mucho menos, pero tampoco es tan horrible como lo pinta Hape. De hecho para mí los albergues son una parte importantisima de cada una de las etapas. En ellos -igual que durante las etapas- te encuentras con mucha gente de todo tipo. Puedes entablar conversación con otros peregirnos que te cuentan sus historias e incluso llegar a hacer amistades como le pasa a Hape en su peregrinación.

La verdad es que podría tirarme días escribiendo sobre el Camino de Santiago y sobre lo que significa para mí, pero prefiero dejarlo antes de entrar en una espiral de comentarios de la que me va a costar un triunfo salir.

El libro, como ya he comentado varias veces desde el comienzo del post, trata del Camino de Santiago o, mejor dicho, de un personaje muy conocido en Alemania que se decide a hacer el Camino de Santiago un verano. Durante su viaje descubre muchos aspectos de su vida que desconocía y se encuentra con otros que pensaba que había perdido. Refleja muy bien la angustia que siente en ciertas ocasiones a causa del tiempo, del mal estado del Camino en algunas etapas o tener que continuar andando a pesar de que los pies parecen que no quieren acompañarlos ni un paso más. También me siento identificada cuando describe la alegría y el júbilo que siente al reencontrarse con peregrinos que había perdido hacía tiempo de vista, cuando encuentra un sitio en el que poder pasar la noche cuando pensaba que tendría que dormir al raso o cuando se mete en una ducha después de haber andado todo el día.

Casi para terminar diré que si en algo coincido al 100% con Hape Kerkeling es que es un viaje en el que hay que embarcarse solo. Yo hasta el momento no lo he hecho así. Es posible que no me sienta preparada aún para hacerlo, pero espero decidirme en un futuro y tomar la determinación de coger sola la mochila. Estoy segura de que será como volver a hacer algo completamente nuevo a pesar de haberlo hecho ya antes. Como cuando visitas un lugar a las 8:00 de la mañana de un domingo y vuelves meses después un viernes a las 22:00 de la noche. Posiblemente no te parecerá el mismo lugar.

Cada expresión mía conlleva una impresión para los otros, y ésta produce en ellos una nueva impresión que, a su vez, es impresionante para mí. Quien se expresa continuamente vive en una impresión permanente. Así surgen las reyertas conyugales y las guerras mundiales. En el silencio no reina ninguna impresión. Cuando no pienso en nada, no expreso nada, pero sigo ahí de todos modos. Y a lo largo del camino me encuentro una y otra vez con una cosa:
Conmigo. De ahora en adelante tendré más cuidado con lo que exprese.

Por último y como despedida del post, me quedo con una frase escrita en la contraportada del libro:

Este viaje es duro y maravilloso. Es un desafío y una invitación. Te deja acabado y vacío. Y te rehace. Te quita toda la fuerza y te la devuelve triplicada.

miércoles, 27 de mayo de 2009

La madre Pearl S. Buck

Cuando era pequeña mi madre me enseñó Viento del este, viento del oeste y me dijo que era un libro muy bonito, que seguro que me iba a gustar. Sé de qué trata, pero lo leí hace tanto tiempo que no recuerdo la mayoría de cosas. Cuando lo terminé pensé que mi madre había tenido razón al decir que me iba a gustar.

El caso, y a lo que viene todo esto, es que hace unos días yo estaba buscando en el maletero del mueble de mi habitación un libro porque no tenía ninguno nuevo en casa. Cuando mi madre me vio, me preguntó qué quería y me aconsejó otra vez el mismo libro.

- Ya lo leí.
- Pues coge La madre, que es de la misma autora. Seguro que también te gusta.

Y lo cogí.

No sabía muy bien qué esperaba del libro cuando decidí leerlo, pero lo que sí sé después de haberlo leído es que no me ha defraudado. Incluso cuando en la primera página leí algo así como: “Díjole la madre” pensé que podía ser entretenido leer algo escrito en un castellano tan antiguo. Unas páginas después ya no me llamaba la atención la forma en que estaba traducido el libro, sino que me enganchó de tal manera que me parecía algo natural su forma de hablar y de expresarse.

La madre cuenta la historia de una mujer china que trabaja en el campo y que a la vez trabaja en su casa. Con lo que ella y su marido sacan del campo tienen para vivir ellos, sus dos hijos, su hija y la suegra de la madre. Eso sí, tienen para vivir pero no muy holgadamente. Durante todo el libro te vas empapando de la, (no tan antigua), cultura china. Las mujeres no valen, sólo los hombres cuentan en las familias y es por eso que la vida le resulta tan dura a la protagonista una vez que su marido la abandona. Diría su nombre, pero se refieren a ella todo el tiempo como la madre, la mujer del primo, ama de casa o nombres similares. No mencionan ni un solo nombre en todo el libro y sin embargo es muy fácil saber de quien se habla en cada momento.

Para salvar su orgullo no le cuenta a nadie que ha sido abandonada, sino que se inventa que su hombre está trabajando en la casa de un hombre muy rico y que de esta forma podrá enviar más dinero. Con mucho trabajo consigue reunir cada año diez monedas de plata para enviarlas desde la aldea más cercana con el nombre del marido en el remite. Sin embargo ella necesita que dejen de preguntarle siempre porqué no viene nunca a verla y decide inventar que ha muerto en un incendio. Sin embargo no se quita el peso de encima y empieza a pensar que todos los pecados que está cometiendo se convierten en una maldición que ha caído sobre ella y sobre toda su familia.

Ahora ya estoy con otro libro, pero a no mucho tardar releeré Viento del este, viento del oeste. Estoy segura de que volverá a gustarme tanto como la primera vez.

Pero amaneció el día y el hombre no llegó. No. Todo el día esperaron con las ropas limpias, aseados los niños, y procurando no ensuciarse, cuidando la vieja de que no se cayera comida en la falda. La madre forzábase en sonreír todo el día.

-Todavía es de día -decíase-, y puede aún llegar hoy.

A su puerta, acercáronse los que habían sido buenos amigos de su hombre, para desearle suerte, si había llegado, y ella les ofreció té y pequeños pasteles.

-En verdad puede venir hoy -contestaba ella cuando le preguntaban-, pero tal vez su amo no puede pasarse sin él, pues sé que le quiere bien y confía en él.

jueves, 14 de mayo de 2009

Un día más Fabio Volo

Lo que me ocurrió al ver este libro en la librería podría calificarse de "flechazo" puesto que nada más verlo me decidí a comprarlo. No sabía quién era el autor, no había escuchado hablar de él a nadie, de hecho no me sonaba ni el título.

Este libro cuenta la historia de un chico (Giacomo) que no cree demasiado en el amor,... hasta que conoce a una chica en el tranvía con la que ni siquiera ha cruzado una palabra (Michaela) y siente que ella es la persona que ha estado buscando toda su vida. Un día ella se envalentona y le invita a tomar café porque quiere decirle que ha aceptado un trabajo en Nueva York y que ya no viajará más en el tranvía. Pasan varios meses y él decide viajar hasta allí para verla. Allí comienzan un juego que les ayudará a vivir los días que les quedan antes de que Giacomo se vuelva a Italia para recuperar su vida.

El libro me ha resultado de muy fácil lectura y entretenido, aunque también ha habido momentos que me ha resultado un poco empalagoso. La idea es original, pero no deja de ser el "típico" chico conoce chica, chica conoce chico, chico se enamora de chica y ¿chica se enamora de chico?, jeje no iba a contaros el final del libro, claro. También hay partes divertidas y partes que te invitan a reflexionar sobre cómo es la vida y sobre cómo la vive cada uno.

Cuando vi el libro sentí el impulso de comprarlo. Tenía que leerlo y no sabía bien porqué... hasta que lo leí. Ahora ya sé que el libro tiene ciertos paralelismos con algo que me ocurrió a mí hace años, sólo que yo no fui capaz de llevarlo a cabo. Yo no me atreví a dar el salto y cruzar el charco para empezar el juego (entiéndase cruzar el charco como una metáfora). El caso es que en su día llegué a preparar un juego similar al que se plantea en el libro pero sin atreverme al final a hacer partícipe a la otra persona, así que si algo he sacado en claro de esta lectura es que fui tonta por no haberlo intentado al menos. Me arrepiento de lo que no hice, pero ya no hay vuelta atrás. Quizás por eso me haya gustado la historia de Giacomo, porque independientemente de que su relación con Michaela llegue a buen puerto o no, puede decir que lo ha intentado. Por supuesto todo esto que digo se puede aplicar no sólo al amor que muchas veces es complicado, sino a cualquier aspecto de la vida diaria como el trabajo o los estudios, donde seguro que todos hemos tenido alguna vez que tomar una decisión complicada.

Era la primera vez que me encontraba en una terraza de Manhattan. Hasta ese momento sólo las había visto en las películas.El espectáculo era increíble.Se divisaban los rascacielos iluminados del Uptown, arecía un póster. Mientras contemplaba esa maravilla, Michaela empezó a besarme y me dijo que quería hacer el amor allí, en ese precioso instante...
... Mientras la miraba vislumbraba a la vez la ciudad desde lo alto. Hacía el amor con ella y, al mismo tiempo, con todo Manhattan.

jueves, 7 de mayo de 2009

El diamante de la reina Mari Pau Domínguez

He de reconocer, -y me da vergüenza hacerlo,- que no tengo mucha idea de historia de España; sin embargo, siempre que se cuente de una forma amena, disfruto leyendo este tipo de libros. Esta vez además de entretenerme he aprendido algunos datos históricos que desconocía o, mejor dicho, que conocía y que había olvidado.
Hace un año más o menos vi a la autora del libro en una entrevista en televisión hablando de este libro y me llamó la atención. De hecho me llamó mucho la atención la trama, así que decidí comprarlo.

El libro cuenta la historia de Isabel de Valois, una niña condenada a convertirse en reina de España, y de un diamante capaz de cambiar el curso de varias vidas tanto para bien como para mal. Para bien porque permite que Isabel tenga acceso a todo lo que como mujer (niña, adolescente) no puede tener junto a Felipe II, el rey de España. Y para mal porque igual que le da todo lo que ella quiere también se lo quita.

Yo no he tenido nunca, ni tengo, ni tendré una joya como la que Mari Pau Domínguez describe en el libro, pero creo que entiendo bastante bien lo que Isabel de Valois siente al poseer un objeto de tanto valor y sin embargo estar pendiente de él sólo porque es el nexo de unión entre ella y su amante.

Delante de un espejo, una mujer joven se recrea mirando la joya deslumbrante que luce deslumbrante sobre su escote. Ha repartido infinidad de velas a su alrededor para observar con atención todos los detalles del diamante. Los destellos. Las aristas. El color extraño y sugerente.

viernes, 24 de abril de 2009

Entonces Morris Gleitzman

¿Sabes cuando lees un libro que te gusta, decides comprarte la segunda parte y resulta que te gusta más que la primera?

Pues eso es lo que me ha pasado con este libro.

Entonces es la segunda parte de Una vez. Quizás la gente lo compare con El niño con el pijama de rayas (no sin razón) puesto que ambos cuentan la historia del Holocausto visto desde los ojos de un niño pequeño. Sin embargo, las historias no son del todo iguales.

En Entonces Félix sigue contando su huída junto con Zelda, la niña que salvó en el incendio y a la que considera su propia hermana. Ambos inician la aventura de sobrevivir en la primera parte y continúan estrechando sus lazos en la segunda de un modo triste y tierno a la vez.

En mi opinión cualquier historia protagonizada por niños goza de una simpatía y de una ternura que no son tan fáciles de encontrar en otras historias. Igual que consiguen tenerte con el corazón en vilo todo el tiempo que dura la historia sólo por el hecho de que son niños y los niños, como tal, actúan de forma inconsciente ante cualquier situación.

Me apetece, y a la vez me da miedo, saber cómo terminará la trilogía. Espero, aunque se trate del tema que trata, que por una vez acabe bien una historia sobre el Holocausto.

Entonces nos escapamos del tren nazi. ¿Es que no sabes nada?

martes, 21 de abril de 2009

El fin de Mr Y Scarlett Thomas

El fin de Mr Y me ha dejado un sabor agridulce. Por un lado me ha gustado mucho y por otro no me ha gustado nada y esto es algo que me da que pensar. Una cosa te puede gustar mucho, un poco o nada, pero que una sola cosa te guste mucho mucho y a la vez nada nada, es que algo falla.

Llevo varios meses con el libro en casa y hasta ahora no me he decidido a cogerlo y empezar a leerlo. No tardé mucho en darme cuenta de que no iba a ser nada de lo que yo me había imaginado.

Por lo que había leído es un libro que te engancha desde el primer momento. Y es cierto que me ha enganchado a ratos pero para nada todo el libro. De hecho ha habido algunos capítulos que he deseado que no existieran ya que me han parecido pesadísimos. La idea original es muy buena. De hecho me ha encantado. La autora le ha echado mucha imaginación y además te va dando que pensar durante todo el libro; sin embargo, para mi gusto hay demasiada filosofía, demasiada física cuántica y demasiados temas que no me gustan y que, -¿por qué no decirlo?- no entiendo. De hecho quizás el motivo por el que no me han gustado ciertas partes es porque no entendía bien lo que quería decir y me aburría. Aunque también es cierto que la forma en que estaban redactados no me provocó ningún tipo de interés por estos temas. Quizás expresados de otra manera podrían llegar a interesarme.

La protagonista compra un libro que pensaba que realmente no existía y que según dicen está maldito. Desde el momento que el libro cae en sus manos su vida cambia radicalmente haciéndola pasar por diferentes situaciones tanto en el mundo real como en la troposfera. La troposfera es el lugar al que Ariel, la protagonista, entra cada vez que toma la fórmula que aparece dentro del libro y que supuestamente es la culpable de la maldición. Una vez dentro, Ariel se da cuenta de que es capaz de entrar en la mente de las personas y de los animales, ponerse en su lugar y decidir por ellos. Sin embargo no todo es bonito dentro de la troposfera. Hay gente que quiere lo que Ariel ha descubierto y la persiguen de mente en mente (creo que para entender todo este lío lo mejor sería leer el libro) para tratar de conseguirlo. Varios personajes se cruzan en su vida tanto dentro como fuera de la troposfera, de los cuales yo me quedo con Apolo Esminteo, el Dios de los ratones que trata de ayudarla siempre que puede.

Por otro lado la vida de la protagonista es un caos de sexo, independencia, tabaco y alcohol mezclado con mucha psicología, física cuántica y religión. Para mí desde luego no es la mezcla perfecta (demasiada física cuántica) aunque la mayoría de las críticas que he leído no coincidan conmigo.

Un ejemplo de la mezcla que mencionaba antes podría ser esta conversación:
La mirada de Adam es dura, pero su voz es tierna
-¿Por qué estaría mal?
-Lo sabes muy bien. Todos se ofenderían si lo supieran.
-¿Y no sería culpa suya por no entender los átomos?
-¿Tu crees? No es eso lo que dice la cultura. Imagínate que utilizas eso como defensa de un asesinato. Señor juez en realidad no la apuñalé porque los átomos del cuchillo nunca tocaron los átomos de su cuerpo>>. No podemos prescindir de la cultura sólo porque nos convenga. Bueno, sí que podemos, o convencernos de que eso es lo que hacemos, pero nos sentiríamos culpables de todas formas.- Suspiro. Es fácil hablar así, pero no explicar lo que siento en realidad. ¿Qué diría? Adam, quiero verte desnudo. Quiero chuparte la polla, tenderme y que me folles, pero no en un convento porque me sentiría sucia y mala, y seguramente voy a morir pronto; y aunque no creo demasiado en el cielo, he visto una entidad que afirmaba ser un dios recientemente y no me apetece arruinar todas mis posibilidades en el último momento.

sábado, 4 de abril de 2009

Una vez Morris Gleitzman

Una vez no me costó nada leer un libro. Aunque más que un libro parece un cuento. Sin embargo si digo que el protagonista de la historia es un niño judío y que narra como es su vida en 1942 seguro que todo el mundo pensará que nadie en su sano juicio escribiría un cuento para niños con este tema. Entonces digamos que es un libro de fácil lectura. No es muy largo además, motivo por el cual no he tardado nada de tiempo en leerlo.

Félix es un niño que es llevado a un orfanato por sus padres. Sí, por sus padres. Le dicen que tiene que fingir ser huérfano y que pronto irán a buscarle. Sin embargo su amor por los libros le hace escapar del orfanato cuando ve como unos nazis queman los libros (judíos, por supuesto) que había en el orfanato y emprende una búsqueda que le llevará mucho más lejos de lo que a él realmente le habría gustado llegar.

Una vez nos enseña lo fácil que podría ser la vida si la mirásemos desde los ojos inocentes e ingenuos -a veces demasiado ingenuo quizá- de un niño pequeño. Ojala todo fuera tan tan fácil.

Con respecto a la frase que suelo poner, he decidido poner únicamente la que aparece en la portada del libro, ya que no quiero desvelar ningún punto que pueda resultar importante en un libro tan sumamente corto.

Todo el mundo merece que le ocurra algo bueno en su vida. Al menos UNA VEZ.

martes, 31 de marzo de 2009

Amanecer Stephenie Meyer

Sin duda el libro con más trama de los cuatro. Es verdad que es más gordo, pero aún sí pasan muchas más cosas que en el resto de la saga. Está narrado por dos de los personajes: Bella Swan ( Bella Cullen desde casi el principio del libro) y Jacob Black.

Bella: primera parte. Narra uno de los acontecimientos más felices de su vida a pesar de que al principio no le hacía ninguna gracia el motivo. Su boda con Edwrad. Después de la boda por supuesto llega la luna de miel y con el final de ésta llega el final de la primera parte del libro.

Jacob Black. Está completamente enamorado de Bella desde que la vio por primera vez y no es capaz de separarse de ella a pesar de que ella está felizmente casada. Trata por todos los medios de protegerla mientras ella no pueda hacerlo por sí misma ya que el bebé que lleva en sus entrañas es más fuerte que ella y es posible que la mate antes incluso de que nazca.

Por otro lado, teme el momento de que Bella se transforme en vampiro tanto como ella lo desea, pero antes de que eso ocurra ella tendrá que reponerse del parto. Al ver que no lo va a conseguir y que su cuerpo no aguantará más, Edward decide inyectarle su ponzoña en el centro del corazón… y ahí es donde comienza su transformación a una vida inmortal. Jacob es testigo directo de todo esto y cuando ve lo que ha ocurrido decide que ya ha pasado demasiado tiempo con ellos y que es hora de salir de su vida para siempre. Sin embargo habrá algo que le haga cambiar de idea. Algo que no le dejará abandonarles nunca.

Todo se vino al traste en mi interior cuando contemplé fijamente al bebé semihumano y semivampiro con rostro de porcelana. Vi cortadas de un único y veloz tajo todas las cuerdas que me ataban a mi existencia, y con la misma facilidad que si fueran dos cordeles de un manojo de globos. Todo lo que me había hecho ser como era, clac, clac, clac… se cortó y salió volando hacia el espacio.
Pero yo no flotaba a la deriva. Un nuevo cordel me ataba a mi posición.
Y no uno solo, sino un millón, y no eran cordeles, sino cables de acero. Sí, un millón de cables de acero me fijaban al mismísimo centro del universo.
Y podía ver perfectamente cómo el mundo entero giraba en torno a ese punto. Hasta el momento, nunca jamás había visto la simetría del cosmos, pero ahora me parecía evidente.
La gravedad de la Tierra ya no me ataba al suelo que pisaba.

Bella: segunda parte. La nueva vida con la que tanto había soñado ha llegado mucho antes de lo que ella se había planteado. Le habría gustado despedirse de sus padres. Haber decidido ella el momento. Pero aún así no le importa que haya llegado. Sólo le importa que lo ha conseguido y que su hija ha sobrevivido a todo, igual que ella. Ahora ya no habrá nada ni nadie que les impida pasar el resto de la eternidad juntos, o, ¿quizá si lo haya?

—No, yo me voy a quedar aquí —susurró Edward, contestando a una pregunta que no se había formulado—. Ya se las apañarán como puedan.
—Una situación muy interesante —replicó Carlisle—. Y yo que pensaba que lo había visto ya todo.
—Me ocuparé de eso más tarde. Nos ocuparemos —algo presionó suavemente mi palma abrasada.
—Estoy seguro que entre los cinco podemos evitar que esto desemboque en un derramamiento de sangre.
Edward suspiró.
—No sé de qué lado ponerme. Me dan ganas de azotarlos a los dos. Bueno, más tarde.
—Me pregunto qué pensará Bella de esto… de qué lado se pondrá —musitó Carlisle.
Se oyó una risita sorda, contenida.
—Estoy seguro de que va a sorprenderme. Siempre lo hace.

En Amanecer se dice adiós a algunos personajes que han acompañado a Bella durante toda la saga y también se dará la bienvenida a otros muchos que quieren ayudarla: unos a que salga a delante, y otros a que caiga y se lleve con ella a toda su nueva familia.

La unión entre vampiros y los licántropos otra vez será definitiva para la supervivencia de la esperanza tanto para unos como para otros.

Me sorprendió la facilidad con que los vampiros aceptaron a Jacob. No llegó a producirse ninguno de los problemas temidos por Edward. Los visitantes fingían no verle ni como persona ni como posible comida. Su trato con él se asemejaba al trato que la gente a la que no le gustan los animales dispensa a la mascota de sus amigos.

martes, 17 de marzo de 2009

Eclipse Stephenie Meyer

Sigo manteniendo la opinión de que el mejor libro de la saga por el momento es el primero, aunque al igual que me pasó con Luna Nueva no puedo decir que éste no me haya gustado.

En Eclipse Bella se enfrenta a la complicada situación de querer a dos personas y no querer ni poder prescindir de ninguna de ellas. ¿Egosísta? Sí, por supuesto, aunque no puedo evitar entender un poco de lo que ella siente por muy egoísta que sea. Sin embargo, aunque al lector le parezca que tanto Edward como Jacob son dos buenos candidatos para Bella, en seguida se dará cuenta de que es con el primero con quien quiere pasar el resto de su vida, por mucho que le duela dejar a Jacob fuera. Sin embargo el hecho de que éste último esté rondando por su vida le hace plantearse muchas cosas, entre ellas su transformación y es que, a pesar de que ella quería convertirse en vampiro desde que conoció a Edward, la proximidad de la fecha fijada empieza a ponerla nerviosa y le hace plantearse cosas que antes nunca se había planteado hacer como humana.

Por otro lado, hombres lobo (entre los que se encuentra Jacob) y vampiros tienen que unir sus fuerzas para terminar con un enemigo común. No es fácil para ninguno de ellos pero por mantener segura a Bella y al resto de la gente de la zona no pueden dejar que sus diferencias queden al descubierto.

Como ya he dicho, el libro no está mal pero tampoco es de los mejores que he leído. El último libro de la saga ya está en mis manos y he empezado a leerlo, por lo que puedo decir que tiene pinta de merecer la pena mucho más que el segundo y el tercero, aunque claro, para llegar al último hay que pasar por estos y es por esto por lo que lo recomiendo.

Es una buena idea —Edward parecía reacio a admitir las bondades de la misma—. Me sentiría mucho más tranquilo con Seth allí, aun cuando no fuera posible la comunicación inmediata. No sé si hubiera sido capaz de dejar sola a Bella, aunque pensar que hemos tenido que llegar a esto… ¡Confiar en licántropos!
—O luchar con vampiros en vez de contra ellos —replicó Jacob, remedando el mismo tono de repulsión.
—Bueno, al menos vas a luchar contra algunos— repuso Edward.
Jacob sonrió.
—¿Por qué te crees que estamos aquí?

jueves, 26 de febrero de 2009

Luna Nueva Stephenie Meyer

Si en el primer libro de la saga te sientes identificada/o con el coctel de sentimientos por los que pasa la protagonista, esta segunda parte no será menos.

Con una diferencia pequeña pero importantisima te vuelves a poner en la piel de Bella Swan: en la primera parte sientes la "angustia", los nervios y el miedo de haber encontrado a tu primer amor; en la segunda sin embargo sientes toda la angustia (observese que esta vez aparece la palabra sin comillas), el dolor y la desesperación de cuando lo pierdes, cuando la persona por la que darías la vida te deja justo cuando piensas que las cosas no pueden ir mejor.

Stephenie Meyer describe muy bien (quizá un poco repetitivamente) la sensación de vacio que sentimos todos cuando una relación no ha terminado bien, al mismo tiempo que te recuerda lo importante que es la amistad y sentirse arropada/o por otras personas.

En comparación con Crepúsculo, Luna nueva me ha parecido un poco más flojo, aunque no digo con esto que no me haya gustado. Bella y Edward rompen casi al principio del libro desapareciendo este último con todo su familia justo después. Bella queda sumida en una depresión durante meses hasta que decide ir a visitar a su amigo Jacob. Empiezan a verse a menudo y, lo que al principio ella ve como una amistad, se convierte casi en una relación formal. Es complicado estar en medio de dos personas, pero si la persona que tú quieres no siente lo mismo por ti es más fácil pensar que puedes querer a la persona que te quiere. Eso es lo que le pasa a Bella... hasta que uno de los Cullen vuelve a aparecer en su vida.

Algo que no comenté en el post de Crepúsculo y que es posible que tenga bastante importancia es que Edward Cullen y Bella Swan no son del todo iguales. Ella es humana. Él no. Es más, ella es una humana normal y corriente. Según ella la más normal y corriente que pueda existir. Él es un vampiro. Y además un vampiro con ciertos poderes sobre la mente del resto de personas... del resto de personas, excepto la de Bella.

No me permitía casi nunca pensar en él, e intentaba mostrarme estricta a ese respecto. Era humana, y a veces fallaba, desde luego, pero había mejorado tanto que en aquel momento ya podía eludir la pena varios días, pero la consecuencia era ese aturdimiento infinito. Entre la pena y la nada, había decidido escoger la nada.