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jueves, 19 de noviembre de 2009

La Mecánica del Corazón Mathias Malzieu

Como ya debeis saber a estas alturas de vez en cuando me gusta pasearme por las librerías en busca de nuevas cosas que leer. El otro día, en veinte minutos que teníamos después de comer, nos acercamos mi compañero de trabajo y yo a una librería que hay cerca del trabajo para buscar un regalo. Al momento de entrar, y mientras buscábamos en las novedades, me topé con este libro. Lo cogí y le di la vuelta después de mirar el dibujo de la portada durante unos segundos. Imagina la noche más fría de la historia. La nieve cae sobre la ciudad de Edimburgo. Edimburgo... No me hizo falta leer más para saber que mas temprano que tarde terminaría comprando el libro. Hace unos años pasé un verano en esta ciudad escocesa y no pude evitar enamorarme de ella. Ahora todo lo que me cuentan que está relacionado con Edimburgo me llama la atención y, porqué no decirlo, también hace que cualquier cosa me resulte mucho más atractiva. Así pues, todo lo que sabía del libro (que no era mucho) me gustaba y esa misma tarde salí a comprarlo. He tardado cuatro días en leerlo (el tamaño del libro facilita su rápida lectura) pero lo he hecho con tanta intensidad y metiéndome tanto en la historia que tengo la sensación de haber estado dentro de ella durante semanas o meses.

En mi opinión es un libro especial, pero no sabría decir bien porqué. De hecho no sé muy bien cómo empezar a hablar de él porque a pesar de ser especial también es un libro extraño. He leido comentarios que dicen de él que es un cuento para adultos y creo que es la mejor manera de describirlo. Sí, creo que me quedaré con esa descripción. Un cuento para adultos. También lo han comparado varias veces con Tim Burton pero no puedo decir nada al respecto porque nunca he visto ninguna de sus películas.

La historia es la de siempre pero con una fórmula distinta: un chico se enamora de una chica y quiere conquistarla. Hasta ahí podría ser cualquier otra historia de amor, pero se complica cuando a él le aconsejan que domine sus emociones, ya sean de amor o de cólera, para no perjudicar a su corazón, enfermo desde el mismo día que nació.

En esta historia la expresión "dolor de corazón" cobra su sentido más literal.

Jack es un niño que nace en Edimburgo (Oh... ¡Edimburgo!) la noche más fría de la historia, lo cual provoca que nazca con el corazón helado. El único remedio que encuentra la doctora Madeleine para salvarle la vida es conectarle un reloj de cuco en el corazón para que lata por él, sin darse cuenta en ese momento de que ese hecho marcará su vida para siempre. A partir de ese día tendrá que vivir pendiente de dar cuerda a su corazón para que no deje de latir. Al ser rechazado por su propia madre primero y por un montón de padres adoptivos después, Madeleine termina por acogerle y cuidarle como a un hijo. Por otro lado, Miss Acacia es una bailarina granaína miope que pasa parte de su infancia en Edimburgo. El día del décimo cumpleaños de Jack se encuentran en la calle mientras ella canta y baila y él queda tan prendado que ya no puede dejar de pensar en ella. No le importa que su corazón se desboque o que le duela como le dolió el día que la vio. Tiene que volver a verla. Sabe que será soportable y que, además, merecerá la pena. El problema es que cuando consigue seguir su rastro ya han pasado varios años y ella ha vuelto a Granada...

Es un libro que habla del amor en general y no únicamente del amor romántico que una persona pueda sentir por otra, sino que describe el amor que se siente por un padre o una madre a pesar de que no compartan el mismo ADN, el amor que se siente por unos amigos que te apoyan y te aconsejan en todo momento o el amor que se siente por la gente que se ha dejado atrás y que nunca te abandona a pesar de que están a miles de kilómetros.

La mecánica del corazón es sin duda uno de esos libros que recomiendo aunque quizas lo haga con un poco de miedo puesto que creo que para cada persona significará una cosa distinta. Para unos el amor de Jack por la pequeña cantante no merecerá tanto la pena, para otros será el pilar fundamental de la novela, otros pensarán que lo mejor es olvidarse de ella y buscarse otra chica y otros que tiene que salir corriendo a Granada a buscarla y decirle cuánto la quiere.

Le explico que este reloj me sirve de corazón desde el día de mi nacimiento. No menciono el hecho de que el amor -al igual que la cólera- me han sido vivamente desaconsejados por incompatibilidad orgánica. Ella me pregunta si mis sentimientos podrían variar en caso de sustitución del reloj, o si simplemente se trata de un procedimiento mecánico. Una extraña malicia ilumina su voz, todo eso parece divertirla demasiado. Yo le respondo que la mecánica del corazón no puede funcionar sin emociones, sin aventurarme más allá, de todos modos, en este terreno pantanoso.

No voy a escribir más para no desvelar nada del cuento pero me quedo con ganas de reproducir la conversación que se mantiene poco después de este fragmento. Para mí una de las mejores.

domingo, 15 de noviembre de 2009

El informe San Marcos Fermín Bocos

- Te va a gustar. Ya lo verás.

- Tiene buena pinta, la verdad.

- ¿Cómo te llamas?

- Fani.

- ¿Cómo lo escribes? ¿Fani como suena?

Afirmo con la cabeza y le digo:

- Con una ene y con i latina.

- No, si más que nada lo pregunto porque cada uno escribe su nombre como quiere ¡que para algo es nuestro nombre! y hay gente que se empeña en escribirlo siempre mal.

- Ya, me pasa a menudo.

- Pues ya verás Fani, hay una periodista en el libro con la que te vas a sentir identificada. Te va a gustar.

- Gracias.

- Gracias. Adiós.

- Hasta luego.

Esta fue la conversación que mantuve en la feria del libro de este año con Fermín Bocos, el autor del Informe San Marcos mientras me firmaba el libro. Lo vi de casualidad y he de reconocer que el libro me llamó la atención por lo poco que pude leer en la sinopsis. De hecho recuerdo que lo había visto poco antes en una librería y me había apetecido comprarlo, así que cuando vi al autor firmando libros en la feria me dije: "¿Por qué no?"

En el mes de julio hice un intento de leerlo y decidí dejarlo para más adelante porque no me terminaba de enganchar. Quería un libro que fuera de poco pensar, que se leyera rápido y que me entretuviera. Al final saqué uno bastante regulero de la biblioteca y me olvidé de todos los que tenía en casa hasta después del verano.

Hace unos días cogí de nuevo el libro pensando que no me pasaría lo mismo que en verano cuando intenté su lectura pero me equivoqué del todo. El principio del libro se me hizo bastante pesado y temí que se me hiciera interminable así que para darme ánimos decidí buscar comentarios en internet. Es una tontería pero ver que un libro ha gustado a mucha gente me predispone a pensar que también a mí, tarde o temprano, me gustará. Sin embargo me encontré con un handicap tremendo cuando la opinión de la gente era básicamente la misma: un libro muy malo. Gracias a esto me he dado cuenta de otra cosa, y es que al pensar que el libro es de lo peor al final no me ha resultado tan terrible. Al principio es un libro que no me ha llamado mucho la atención, pero al final ha llegado a intrigarme con la historia que cuenta y me ha hecho preguntarme varias veces cómo quedaría el caso al final.

En el Informe San Marcos se mezclan varios personajes y distintas historias. Cada una de estas historias se desarrolla en un país distinto y poco a poco empieza a verse cómo unas están relacionadas con otras. Un día de septiembre se intenta un robo en la basílica de San Marcos por parte de un desconocido. El comisario Sforza y el inspector Benzoni se encargarán no sólo de investigar el intento de robo en la basilica, sino que tratarán de aclarar un asesinato que parece estar relacionado con el robo, así como el robo por parte de un hacker de cierta información secreta que estaba en los archivos policiales.

Digamos que este podría ser un resumen muy resumido del libro, pero al no estar demasiado puesta en el tema principal del libro (que es la independencia de Macedonia) prefiero dejarlo así y no meter la pata hablando de más.

En el libro se hace referencia muchas veces a la serie CSI puesto que hay distintas muestras y huellas que hay que analizar, y también a la prensa y a lo carroñeros que pueden llegar a ser algunos periodistas. Sinceramente odio el tipo de prensa que habla de un tema en concreto sólo por conseguir audiencia y que en realidad no sabe ni de lo que habla ni si la información que están dando es cierta o no. Sólo quieren dar la noticia. En este aspecto no podría estar más de acuerdo con el autor del libro.

Por cierto que cuando llegué al capítulo donde aparecía la periodista presté especial atención para tratar de encontrar las similitudes entre ella y yo y no encontré ninguna. Tampoco es de extrañar puesto que Fermín Bocos no me conoce en absoluto. Quizás quiso hacerme un cumplido porque la describe como a una mujer interesante. No sé. El caso es que tenía curiosidad por saber si había acertado o no.

- Mire Tiziana, no tengo por costumbre hablar con periodistas, así que si quiere usted algo relacionado con la Questura, lo que debe hacer es ponerse en contacto con el Gabinete de prensa. Allí le facilitarán la información que necesite.

- Comisario, estoy en Venecia, he venido con mi equipo de realización porque el jueves vamos a hacer el programa en directo desde la plaza de San Marcos. Creo que para los venecianos es bueno que toda Italia sepa cómo van las cosas por aquí, ¿no cree?

- ¿Y qué tengo yo que ver con eso? No trabajo ni en la oficina de turismo ni el Ayuntamiento.

- Lo sé, comisario, lo sé. Sé que es usted policía y que, además, está siempre muy ocupado como todos los que van de duros por la vida -dijo la periodista con tono provocador.

- Oiga, mire, efectivamente, estoy muy ocupado, así que me va a disculpar -atajó el comisario torciendo la boca y dispuesto ya a cortar la comunicación.

- ¡No cuelgue, comisario! Retiro lo último que he dicho, pero, por favor, ¡escúcheme!

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Lo mejor de la vida Rona Jaffe

¿Por dónde iba a empezar el asalto de una fortaleza como Nueva York? Ni siquiera quería hacerlo. Sólo quería quedarse allí hasta que ella misma formase parte de la ciudad, ser una de esas mujeres bien arregladas y mejor acompañadas, y era consciente solo a medias de que eso también era una fantasía. Sólo tenía que subir los tres pisos que llevaban a su sombría habitación para saber hasta qué punto lo era. Pero a pesar de los pesares era feliz, y cada momento de su recién estrenada vida le deparaba algo nuevo y emocionante.

No sé muy bien porqué he escogido este fragmento de la novela, pero lo cierto es que me llamó la atención cuando lo leí en el libro. Quizás porque yo de pequeña también quería asaltar NY, ser parte de esa ciudad enorme donde pudiera hacer un montón de cosas guays igual que las protagonistas de Lo mejor de la vida. No lo sé. El caso es que tanto en este párrafo como en muchas otras partes de la novela me he sentido identificada con cada uno de los personajes. ¡Y eso que cada una de la chicas protagonistas tienen problemas y vivencias diferentes entre sí!

La verdad es que por un lado las envidio por la mentalidad de amas de casa que tienen. Trabajan hasta que encuentran un hombre que las quiere, que prometen cuidar de ellas y mantenerlas o, como mucho, hasta que se quedan embarazadas de su primer hijo. Después su vida se limita a la casa y sus labores. Pero por otro lado luego pienso que no sería capaz de hacer algo así. Y no por nada, porque realmente no me importaría, pero cada cual tiene que asumir sus limitaciones, y yo definitivamente sé que como ama de casa dejo mucho que desear. Creo que prefiero seguir trabajando.

Estamos en Nueva York en el año 1952. Cuatro chicas jóvenes buscan más que un trabajo o un amor. Buscan una vida. Una vida que puedan decir que es suya y que la han construido con sus propias manos. La primera en aparecer es Caroline Bender. Una chica que acaba de ser abandonada por su prometido porque éste ha decidido casarse con otra chica que ha conocido en un viaje a Europa. Para tratar de olvidarle decide buscarse un empleo como secretaria. Allí conoce a April Morrison y a Gregg Adams. La primera busca desesperadamente un hombre que la quiera y que la convierta en su esposa para dejar de trabajar y que, aunque se equivoca en algunas cosas, (a todos nos cuesta ver ciertas cosas cuando nos ocurren a nosotros mismos y más si hay sentimientos por medio) también creo que acierta en muchas otras con las decisiones que va tomando. La segunda, Gregg Adams, deja enseguida la oficina donde trabajaba junto con los otros dos personajes anteriores para actuar en obras de teatro. Se mantiene su historia en la novela porque es la compañera de piso de Caroline porque lo cierto es que todos los personajes están ligados unos a otros de alguna manera. La última de las protagonistas es Barbara Lemont, una madre divorciada a los 20 años, trabajadora de la misma empresa y vecina de April.

Tengo la sensación de haber tardado demasiado en leer el libro pero también de haber aprovechado y disfrutado cada una de sus páginas. Conversaciones íntimas entre dos amigas hasta las tantas de la madrugada. Juegos de manos y miradas entre el chico que te ha gustado en una fiesta y tú. Pensamientos dedicados a la persona amada, y a la vez perdida, mientras hablas con alguien cuya conversación no te entretiene. Viajes inesperados. Ascensos en el trabajo. Llamadas de teléfono a última hora. Sí, definitivamente son cosas a las que bien merece dedicarles un tiempo.

Mientras leía el libro me imaginaba que podría salir una película bastante decente con este argumento y ahora que ya lo he terminado y he buscado cosas sobre el libro en Internet, me he enterado de que la película se rodó en 1959 y que al igual que el libro, que se publicó en 1958 (¡y yo lo compré pensando que era una novedad!) fueron grandes éxitos sobre todo entre el público femenino.

Para no desvelar nada concreto sobre las historias personales de las protagonistas pondré un fragmento completamente neutro quizás demasiado parecido al que da comienzo a la entrada, pero que también llamó mi tención.

Las vemos en el autobús por las mañanas: mujeres que leen el periódico, mujeres con novelas sacadas en préstamos de la biblioteca y mujeres que tienen la mirada perdida. Si no llueve y el autobús va abarrotado de gente que se apretuja y empuja en el pasillo, les vemos la cara. Cada una de ellas es un máscara de autocontención, aderezada con cosméticos, que mantiene recluidos sus pensamientos íntimos en un vehículo público.

martes, 20 de octubre de 2009

Mil soles espléndidos Khaled Hosseini

¡Y otra vez mi compañera Cristina estaba en lo cierto!

Después de Cometas en Cielo, Khaled Hosseini vuelve con Mil soles espléndidos, otra novela ambientada en una Afganistan destrozada por las guerras, cambios de gobierno y malas gestiones.

Sin embargo algo que es de admirar en este autor es el brillo de esperanza que se puede distinguir en cada una de las terribles historias que describe. Creo además que la labor informativa que hace a través de sus novelas es muy impotante para abrir los ojos a los occidentales que poco nos hemos interesado por este tema. Y no me refiero a que no sea un tema de interés, simplemente que de tan acostumbrados que estamos a escuchar cosas como: "Otro ataque suicida en Afganistan deja x número de muertos" o "Al menos x personas han muerto y otras x han resultado heridas en una explosión en la capital Afagana" nos ha insensibilizado sobre el tema. Es terrible, lo sé. Pero es lo que nos ocurre a muchas personas.

He aprendido muchas cosas leyendo este libro. Cosas que ya sabía, o al menos sospechaba, y que mi cabeza se empeñaba en ignorar y dejarlo como parte de un mundo de ficción. Afganistan está lejos de donde yo vivo, por lo tanto el drama parece serlo menos. Pero no es así, porque es incluso más dramático por este motivo. La gente lo ignora y no somos conscientes del sufrimiento que se vive en otros lugares del mundo. Lo vemos en las noticias, nos compadecemos de ellos y nos olvidamos de todo cuando cambian a los deportes.

Este libro (casi más que Cometas en el cielo) lo recomiendo para saber un poquito más de la cultura de un país que sufre y que lucha por salir adelante.

Mariam y Laila son muy diferentes y no tienen nada en común. La primera es una harami, una bastarda, que pasa toda su infancia en compañía de su madre. A sus quince años contrae matrimonio con Rashid, un hombre con el que por un corto período de tiempo cree que puede llegar a ser feliz. La segunda es una niña que vive rodeada de gente que la quiere y con un futuro brillante, sin embargo lo pierde todo cuando una bomba cae en su casa estando sus padres dentro. Rashid decide acogerla en su casa y darle cobijo para más tarde contraer matrimonio con ella.

Lo que al principio es una guerra entre las dos mujeres se convierte finalmente en un fuerte vínculo que no conseguirá separarlas nunca. Unidas en la desgracia de tener un marido que las maltrata encuentran una vía de escape en los momentos que pasan juntas, contándose sus miedos, sus ilusiones, sus esperanzas y su pasado.

¿Cómo iba a marcharse en esas circunstancias?

Hizo un lúgrube inventario de las personas que habían formado parte de su vida. Ahmad y Nur, muertos. Hasina se había ido. Giti, muerta. Mammy, muerta. Babi, muerto. Y también Tariq...

Pero, milagrosamente, conservaba algo de su antigua vida, el último vínculo con la persona que había sido antes de quedarse completamente sola. Una parte de su amado seguía viva dentro de ella, con unos brazos diminutos y unas manos translucidas que empezaban a formarse. ¿Cómo podía poner en peligro lo único que le quedaba de él y de su antigua vida?

No tardó nada en tomar la decisión. Habían transcurridos seis semanas desde que Tariq y ella habían yacido. Si dejaba pasar más tiempo, Rashid podía sospechar algo.

Sabía que lo que hacía era una vergüenza, un deshonor, una falsedad. Y además tremendamente injusto para Mariam. Pero, aunque el bebé que crecía en su seno no era más grande que una mora, Laila era consciente de los sacrificios que debía hacer una madre. La virtud no era más que el primero.

Se apoyó una mano sobre el vientre y cerró los ojos.

domingo, 4 de octubre de 2009

Los renglones torcidos de dios Torcuato Luna de Tena

Hay poca gente de la que me pueda fiar en lo que a libros se refiere más que de "mi compañera" Cristina. Al principio, cuando la conocí hace unos años, no me fiaba mucho de su opinión. Me dijo el nombre de varios libros que se había leído y que me recomendaba encarecidamente. Sin embargo, eran los típicos nombres que sólo por el nombre ya me parecían aburridos y no me llamaban nada la atención. Sirvan como ejemplo La Sombra del Viento o Cometas en el Cielo. Es decir, para mí, dos pedazos de libros.

El primero tardé cerca de dos años en leerlo; el segundo un poco más. Y ninguno me defraudó. Desde entonces decidí no dudar nunca más de los que me recomendara y, he de decir, que no me ha ido mal.

Un día, supongo que en el metro después del curro, empezamos a hablar cada una del libro que estaba leyendo en ese momento y poco a poco fuimos hablando de los libros que más y que menos nos habían gustado, los que siempre recomendamos y un largo etc hasta que ella llegó a su parada.

Quizá deba hacer una aclaración llegados a este punto, y es que a pesar de que arriba he puesto que Cristina es mi compañera, sería más cierto decir que es mi ex-compañera puesto que desde que salimos de la agencia ya no lo somos. Sin embargo seguimos viéndonos y comentando los libros que nos vamos leyendo. Y es precisamente uno de esos libros de los que siempre me hablaba y que tan aburrido me había parecido el título del que quiero hablar hoy: Los renglones torcidos de Dios de Torcuato Luca de Tena.

Unos días antes de que cerraran Crisol me pasé por una de las tiendas para gastar un vale de 7€ que tenía. Quería comprar el libro de Drácula después de leer la saga Crepúsculo y cuando ya estaba a punto de pagarlo encontré Los renglones torcidos de Dios. Lo cogí, le di la vuelta para leer la sinopsis y antes de terminarla fui a la caja y pagué los dos libros. Lo he tenido en casa varios meses sin encontrar el momento de leerlo hasta que el otro día me decidí por él. Y me ha encantado. Otra vez “mi compañera” Cristina (sigo hablando de ella así porque siempre hablé de ella de este modo y ya no me puedo quitar la costumbre) tenía razón. El libro me ha gustado mucho y ya se lo he recomendado a varios amigos míos.

Alice Gould o Alicia Almenara es una investigadora privada que consigue infiltrarse en un manicomio para investigar un caso de asesinato. Una vez dentro las cosas se le complican al no sentirse apoyada por el que ella creía su “compinche” y tiene que buscar sus propios medios, no sólo para descubrir al asesino que está buscando, sino para demostrar que realmente no está loca y que está llevando un caso. Se mezcla con gente loca y gente no tan loca que la ayudan a sobrevivir en el manicomio, a cambiar su punto de vista en relación a muchos temas y a conocer en profundidad a esos renglones torcidos de Dios.

- "No te preocupes por ellos -le decía a Dios- por... por... porque... todos son equi... equi... ¡eso es! equivocaciones tuyas. Son los ren... renglones torci... torcidos, de cuando apren... apren... ¡eso es! aprendiste a escribir. ¡Los pobres locos -continuó ahogado por los sollozos- son tus fal... faltas de orto- orto... ortografía!"
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- ¿Usted no ha oído hablar a los árboles? ¡Todo el mundo los ha oído hablar! No se sabe bien qué es lo que se escucha, qué es lo que suena. No hay arroyos en las proximidades, no hay pájaros, no hay insectos, y las copas están quietas. Con esto y con todo, hay un pálpito indefinible, indescifrable. Se dice entonces que se oye el silencio. Es una manera de decir porque lo cierto es que "algo" se oye... mientras que el silencio es inaudible.
- ... He aquí una palabra, "silencio", que el hombre ha inventado para expresar una realidad que no ha experimentado jamás, para describir lo que nunca ha conocido.

sábado, 19 de septiembre de 2009

El ejército perdido Valerio Massimo Manfredi

Hay quien dice que para ser chica tengo gustos raros en cuanto a literatura y cine se refiere porque me gustan las películas y los libros de guerra. Sin embargo para mí estas historias describen unas situaciones y unas emociones mucho más intensas que cualquier otro estilo literario. El miedo se intensifica. El amor se multiplica. La pasión con que se vive cada momento es mil veces mayor que en cualquier otra situación. La alegría y el júbilo son emociones que pueden hacer parecer dementes a los que la sufren. La derrota y la victoria están tan cerca la una de la otra que muchas veces es difícil distinguir en qué bando está una u otra.

Sencillamente la guerra es un tema que me parece apasionante. Sé que es un tema duro y que siempre leeré cosas que no quiero leer por lo duro que pueda resultar hacerlo, pero aún así me gusta y eso no lo puedo cambiar. Un simple hecho puede convertir en héroe o en villano. Un grito puede dar valor al más cobarde y una mirada aliento al que está a punto de desfallecer.

Quizás el hecho de que el libro esté narrado por una mujer que nada tiene que ver con la guerra -igual que yo- hace más verosímil, a mis ojos, la historia que cuenta. Es un punto de vista que no deja de sorprenderme en toda la historia pues está narrado de tal manera que aunque sabes que es una mujer quien la cuenta, muchas veces parece que esté siendo contada por un hombre. Me he sorprendido varias veces volviendo a la realidad y diciéndome: "¡Anda! ¡Pero si era Abira quien estaba contando la batalla!".

Y precisamente es con Abira con quien da comienzo El ejército perdido. Una niña que pensaba que viviría toda su vida en la monotonía de su aldea y que decidió huir cuando apareció en su vida Jenofonte, un soldado enrolado en un ejército de mercenarios que para ella era el príncipe azul con el que siempre había soñado. A pesar de no haber cruzado ni una palabra con él decide abandonar su aldea, sus amigas y su familia. Desde ese momento se convierte en una de las muchas mujeres que acompañan a los soldados durante el tiempo que dura la guerra a la que se dirigen.

El ejército perdido cuenta el espíritu de supervivencia de los 10.000 bajo el punto de vista de esta muchacha que con el paso del tiempo y del observar la actuación de los soldados, se convierte casi en una más de ellos. Es capaz de ver, sentir e intuir más cosas que el más cualificado de los soldados a pesar de que nadie creerá, a excepción de Jeno en algunos casos, lo que dice una mujer.

Ciro forma un ejército para derrotar a su hermano Artajerjes y quedarse con el trono. Cuando en la primera batalla Ciro muere a manos de su hermano mayor el ejército de mercenarios que había contratado lucha para encontrar la manera de volver a su casa de la manera más rápida posible. Sin embargo el camino más rápido no es siempre el más seguro, así que no pueden coger el camino por el que había llegado. Para volver a su tierra los Diez Mil luchan contra los ejércitos de las montañas, las inclemencias del tiempo, el ejército vencedor y contra las conspiraciones.

El ejército perdido
empieza muy fuerte, enganchándote desde el primer momento; unas páginas después afloja un poco haciéndote dudar si realmente podrás terminar de leer; por último entras en un torbellino de guerras, intrigas, conspiraciones, pasiones, miedos, envidias y afán de superación que te mantienen pegado al libro durante horas para terminar con un final a medias sorprendente, a medias predecible.

Por último me gustaría comentar y sobre todo alabar el trabajo que Valerio Massimo Manfredi ha hecho al ponerse en la piel de una mujer y saber defender sus valores como cualquier mujer habría hecho.

Pensé en mis amigas que dormían en sus camas calientes y limpias en las casas que olían a cal y no las envidiaba, como no las envidio ahora que quizá tienen hijos e hijas y un marido que piensa en ellas mientras que yo no tengo a nadie. No las envidio porque yo he hecho el amor con la tierra como yacija y el cielo como techo, y cada beso, cada respiro, cada latido del corazón me ha hecho volar cada vez más alto, sobre el desierto, sobre las aguas del Gran Río, sobre el horror de aquella jornada sangrienta.

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-Eh, tú, bastardo, ¿por qué no miras dónde pisas? ¿Es que no ves a esa con el barrigón que has tirado al suelo? Su coño no vale ahora nada, ¿verdad? Menos que nada, maldita sea, y que reviente no le importa un carajo a nadie, pero si no hubiera sido una como ella la que te llevó en su vientre durante nueve meses tampoco tú existirías. ¡Corre, maldita sea, corre para que te jodan!

Para gran asombro mío había pronunciado palabras que en condiciones normales me habría sonrojado solo de pensarlas, pero el hombre se detuvo y se quitó el yelmo descubriendo una doble hilera de dientes blanquísimos.

-Si no corremos, moriremos, muchacha, corremos porque hay que llegar a esa parte cuanto antes. Una vez que hayamos llegado, y si sigo con vida, trataré de encontraros y de echaros una mano. Tratad de aguantar.

No creía lo que veían mis ojos y oían mis oídos: aquel joven era Nicarco de Arcadia...

... -Pero tú... pero yo. -Era inútil: había ya desaparecido, se había calado el yelmo y convertido de nuevo en una máscara de bronce, como los demás, uno de los Diez Mil.

Era un milagro, pensé: si él lo había conseguido, lo conseguiríamos también nosotras.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Siddharta Hermann Hesse

Hace varios años encontré por casualidad un libro en la biblioteca que llamó mi atención. Lo cogí, lo leí, lo devolví, vi que tenía segunda parte y la leí también. El libro es El príncipe Siddharta y cuenta la historia de un chico llamado Siddharta (obviamente) y de cómo llega a convertirse en Buda. Uno de los personajes de estos dos libros es Narayani, la amante de Siddharta. Me gustó tanto su personaje que decidí “adoptar” su nombre para mí misma. Desde aquel día que devolví el libro a la biblioteca he utilizado el nombre de Narayani para cientos de cosas, entre ellas para dar nombre a mis dos blogs.

Hace poco más de un año conocí a una chica que leyó mi blog y se quedó con la historia de Narayani. Ella sabe que me gustó el libro y la historia que cuenta y que, además, me encanta leer. Ella se llama Brenda y me regaló el libro Siddharta de Hermann Hesse en mi último cumpleaños. La verdad es que el libro me ha gustado, pero más que eso, lo que me gustó fue el detalle de que me comprara algo que para mí es tan personal y, además, acertara. Hay pocos libros y pocos personajes que me hayan cautivado tanto. De hecho creo que son únicamente cuatro (cinco si contamos con un personaje de un libro infantil que me leí cuando era pequeña) los personajes que me han impactado y que de alguna manera me han influido en mi vida. Uno de los personajes fue, como ya he dicho, Narayani del libro El príncipe Siddharta y Bren dio en el clavo al hacerme el regalo.

Siddharta, como cualquier otra persona, busca la felicidad en la vida. Sin embargo no le resulta fácil encontrarla en el lugar en el que vive, por lo que decide pedir permiso a su padre para abandonar su pueblo y buscar la felicidad en otros lugares. No lo consigue a pesar de que cree que está siguiendo el camino correcto, por lo que después de un tiempo decide abandonar ese camino para unirse a otro distinto. Pasa por diferentes caminos hasta dar con el definitivo. El que le hace encontrar la paz y la felicidad.

Es un libro que me ha dado que pensar, y no porque me sienta identificada con su doctrina, sino porque se ve muy claro que busca algo a lo largo de toda su vida y trata por todos los medios de conseguir encontrarlo, a pesar de desviarse de su camino en varias ocasiones. Varias veces cree encontrar lo que anda buscando y cuando se da cuenta de que se ha desviado del camino y que sigue igual que al principio, vuelve a ponerse en marcha por el mismo camino hasta que finalmente lo termina encontrando.

Algo a destacar que no me ha gustado demasiado del personaje principal es que siempre se ha creido (o yo lo interpreto así al menos) mejor o al menos diferente del resto de personas. Habla de los humanos como si él no perteneciera a esta raza y fuera ya un ser superior. Un dios al que hay que seguir. Al final del libro se da cuenta, sin embargo, de que no es tan diferente de ellos como él pensaba.

Para mí hay tres personajes a parte de Siddharta a destacar en este libro: uno es Govinda, su amigo de la infancia con el que se encuentra por casualidad varias veces a lo largo de su vida, otro es Kamala, una cortesana que le enseña el arte del amor y el placer humano y el último es Vasudeva, el barquero que le ayuda a encontrar lo que busca durante todo el libro. Sin embargo si tuviera que quedarme solo con uno sería con Kamala ya que he disfrutado mucho con las conversaciones entre los dos personajes.

-¿No te basta Siddharta como ahora está, con aceite en el cabello, pero sin vestidos, ni calzado, ni dinero?

Kamala replicó riendo:

-No, querido, no me basta. Ha de tener vestidos elegantes, zapatos bonitos, mucho dinero en la bolsa, y regalos para Kamala. Ahora ya lo sabes samana del bosque. Espero que no lo olvides.

-Claro que no lo olvidaré -exclamó Siddharta-. ¿Cómo podría olvidar palabras salidas de semenjante boca? Tu boca es como un higo recién abierto, Kamala. La mía también es roja y fresca, y hará juego con la tuya, ya verás. Pero dime hermosa Kamala, ¿no le temes al samana del bosque que ha venido para que le enseñes el amor?

-¿Por qué habría de temerle a un samana, un necio samana del bosque que sólo ha vivido entre chacales y no tiene la menor idea de lo que es una mujer?

-¡Oh! El samana es fuerte y nada lo amedrenta. Podría forzarte, hermosa muchacha. Podría raptarte o hacerte daño.

- No, samana, no es eso lo que temo. ¿Acaso un samana o un brahmán han temido alguna vez que alguien pudiera asaltarlos y robarles su erudición, su piedad o sus pensamientos más profundos? No, pues forman parte de sí mismo y él da sólo lo que quiere dar y a quien le place dárselo. Lo mismo ocurre con Kamala y los placeres del amor. Bella y encarnada es la boca de Kamala; pero intenta besarla contra su voluntad y no obtendrás de esa boca, que tantas delicias sabe prodigar, ni una sola gota de dulzura. Tienes facilidad para aprender, Siddharta, pues aprende también esto: el amor se puede mendigar, comprar, recibir como regalo o recoger en la calle, ¡pero robarlo es imposible! Has elegido un camino equivocado. No, sería lamentable que un joven tan hermoso como tú empezara tan mal.

lunes, 31 de agosto de 2009

El último deseo Andrzej Sapkowski

Cogí este libro de la biblioteca porque no me apetecía leer nada de lo que tenía en casa. Entre el calor, la chucha que entra con el calor y las ganas de no hacer nada hicieron que buscara un libro que me entretuviera y no me diera qué pensar. Y he de decir que he acertado de pleno.

Las historias de Geralt de Rivia son entretenidas y son fáciles de leer. Tal vez porque mi idea era encontrar un libro que tuviera ambas cosas tengo que decir que no me ha defraudado.

Hasta la mitad del libro o un poco más no me ha empezado a entrar el gusanillo en el cuerpo sobre cuál sería el destino de Geralt, ni cuál su último deseo.

El último deseo es el primer libro de la saga del brujo Geralt de Rivia y aunque no lo haré en un futuro muy cercano, no descarto leer el resto de los libros. Sé que será poco a poco, pero tampoco tengo prisa por terminarla.

Para mí el libro es una adaptación de todos los cuentos que conocemos desde niños contados en una versión un tanto peculiar. Blancanieves y los siete enanitos, Aladino y la lámpara maravillosa o La Bella y la Bestia con algunos de los clásicos que se pueden intuir en la historia. También se mezclan distintos monstruos y razas.

-No faltan pícaros.

-No, no faltan. De hecho, más bien sobran -asintió el corregidor sin desviar la mirada del brujo-. Por eso , si vas al palacio, no pidas dinero por adelantado. Si es que vas a ir.

-Voy a ir.

- Bueno, es asunto tuyo. Sin embargo, no olvides mi consejo. Y ya que hablamos de la recompensa, últimamente se ha empezado a hablar de su segunda parte, como te he mencionado antes. La mano de la princesa. No sé a quién se le ocurrió, pero si la estrige tiene el aspecto que se dice, se trata de una broma bastante pesada.

lunes, 10 de agosto de 2009

La isla bajo el mar - Introducción Isabel Allende - Bloguzz

Cuando terminé El nombre del Viento empecé a buscar opiniones sobre el libro en Internet. Quería saber si sólo me había gustado a mí o si era algo que le había pasado a más gente, y me encontré con que había mucha gente que había recibido el libro en su casa a través de Bloguzz. Al principio pasé del tema y no le di importancia (¡ni siquiera sabía lo que era!) pero después de dos o tres blogs decidí investigar y ver en qué consistía. Después de un rato mirando la página decidí apuntarme con los dos blogs que tengo y unos días después me apunté a la promoción de La isla bajo el mar.

No hace ni un mes que me apunté y ¡ya me han seleccionado para opinar sobre un libro! Me hizo ilusión cuando me enteré, pero he de reconocer que me ha hecho mucha más ilusión cuando lo he recibido esta mañana y lo he abierto. Por ahora me han enviado las primeras páginas de la novela y de camino al trabajo me he leído un poco más de la mitad. Después, de vuelta a casa lo he terminado. También me han enviado un dvd con un video presentación del libro en el que te explican de qué va. No dura ni un minuto y es fácil de ver.

Es la primera vez que leo algo de Isabel Allende a pesar de que he tenido en casa todos sus libros mientras se los leía mi madre, sacados de la biblioteca, y la verdad es que hasta que vi la promo de Bloguzz no me habían llamado mucho la atención sus libros. Sin embargo, lo poco que he podido leer de esta novela me ha gustado y tengo ganas de saber cómo continúa.

Normalmente escribo en mi blog cuando he terminado el libro y tengo una opinión clara de lo que me ha parecido y de lo que me ha transmitido mientras lo leía.
Es por eso que por ahora no puedo contar mucho más de lo que pone en la sinopsis del libro. Lo que puedo aportar en este momento es que lo poquito que he leído de la historia me ha enganchado mucho y me ha trasladado hasta el Saint-Domingue de 1770.

El libro, antes de comenzar en el capítulo 1, hace una pequeña introducción en primera persona narrada por Zarité, la protagonista, en la que habla de la libertad en una época que la esclavitud estaba a la orden del día. Zarité no ha aparecido en la parte de la historia que me han mandado y que comienza en el capítulo 1, pero tengo ganas de que aparezca ya y conocer cómo logró escapar de su destino.

El libro por ahora me ha gustado y la verdad es que me ha dejado con ganas de más.

Por último me gustaría comentar que el material que me ha llegado hoy a través de un mensajero venía muy bien presentado. Después de leer los comentarios de la gente que había recibido El Nombre del Viento lo esperaba, pero aún así quiero comentarlo. La presentación es muy atractiva.

domingo, 9 de agosto de 2009

Nocturna Guillermo del Toro y Chuck Hogan

Considero que terminé de leerme la saga de Crepúsculo en su momento justo puesto que coincidió con el momento en que empezaba a sentirme un poco saturada de tanto amor entre vampiros y humanos (me leí los cuatro libros del tirón). De hecho, me dejó con ganas de leer algo que realmente pudiera llamar historia de vampiros. Es más, me compré Drácula de Bram Stoker para poder decir que me había leído algo del género vampírico, pues lo de Crepúsculo es más una historia de amor que otra cosa.

Sin embargo, antes de leer Drácula, cayó en mis manos Nocturna de Guillermo del Toro y Chuck Hogan y no pude sino empezar a leerlo. Habla de vampiros también, pero nada que ver con los de Stephenie Meyer. Estos son malos. Crueles. Y sólo les importa seguir bebiendo sangre.

El libro comienza con un montón de personajes diferentes, cada uno importante a su manera, y con un avión que llega al aeropuerto JFK de Nueva York con todo el avión lleno de cadáveres. No son cadáveres ensangrentados como podría esperarse de un libro de vampiros, sino que parecen más dormidos que muertos. Sin embargo algo sinientro envuelve todo el suceso y pronto empiezan a pasar cosas realmente extrañas.

Una vez leí un libro que se llama Lunar Park y que no recomiendo en absoluto. Me pareció bastante malo, de mal gusto y me dejó mal sabor de boca. Se podría decir que devoré los últimos capítulos, pero más por terminarlo y acabar con él, que porque me hubiera enganchado realmente. El problema que tuve, a parte de que no me gusta dejar los libros a medias, fue que me daba miedo y necesitaba saber qué pasaba al final. Con este libro me ha vuelto a pasar algo de lo que me pasó con Lunar Park (en lo referente al miedo, no a que me parezca malo y de mal gusto), y es que hay partes que me están dejando un poco acojonada. El fin de semana pasado, por ejemplo, estuve en la casa de la playa de un amigo y una de las noches cuando se fue a dormir todo el mundo me quedé leyendo este libro en la terraza, escuchando el mar de fondo y sola. Completamente sola. Decidí que había llegado la hora de irse a dormir cuando fui consciente de que si seguía leyendo me iba a poner paranoica a la hora de subir las escaleras y llegar a la habitación en la que iba a dormir. No es que me considere una chica miedosa ni mucho menos, pero el otro día el libro me pilló con la guardia baja y al final me quedé dormida con un ojo abierto y otro cerrado. Por si a caso...

No se puede decir que sea una fan de las historias de vampiros (por lo menos no por el momento), pero sí que terminaré de leer la trilogía cuando se publique. Esta primera parte cumple con la misión de entretenerme (que no es poco). Además, tiene una trama original y me ha enganchado a ratos. Por ahora, y para ser la primera incursión en el mundo vampírico creo que me puedo dar por satisfecha.

Por último, cuando digo primera incursión por supuesto no cuento con Crepúsculo y con el resto de la saga porque no considero que sea una historias de vampiros como tal. Una historia como se entendían las historias de vampiros antes de que se publicara la novela de Meyer. Es decir, las historias de vampiros que aterrorizan al mundo. Quizás se pueda interpretar de todo esto que la saga de Crepúsculo no me gustó, pero nada más lejos de la realidad. Me gustó y disfruté cada uno de los libros. Sobre todo con el primero. Lo único que digo es que es completamente diferente a Nocturna.

Setrakian se inclinó, incapaz de aceptar que el Amo hubiera estado en ese apartamento y que ahora hubiera escapado. Su corazón latía agitado contra el pecho como si se le fuera a salir.
-¡Ayúdenme, por favor!
Miró a un lado; Fet tenía al otro vampiro en el suelo y Nora lo neutralizaba con la lámpara. Setrakián sintió una nueva oleada de furia y avanzó con su espada de plata.
Fet vio sus ojos desorbitados.
-No, espere...
Setrakian atacó al vampiro, atravesándole el cuello con su espada y rozando las manos del exterminador. Apartó el cuerpo decapitado con un puntapié antes de que la sangre blanca cayera sobre Fet.