Ilustrado por:
David García Forés
Desiree Arancibia
Marta García
¿Qué haríais si desaparecieran todos los colores del mundo?
A mi compañera Cristina siempre le regalo libros. Se puede decir

que se ha convertido casi en una tradición. El último año salí en busca de uno que pudiera gustarle. Pero
no quería un libro cualquiera. No. Quería un libro original. Uno del que la gente no estuviese hablando desde hacía meses. Quería sorprenderla con algo nuevo. Y gracias a
Los colores olvidados lo conseguí.
Llegué a la librería con la intención de tardar un buen rato hasta que diera con lo que iba buscando, pero cual fue mi sorpresa cuando antes siquiera de entrar en la tienda encontré el escaparate vestido con este libro de cuentos. Me gustó mucho la portada, y yo soy una persona que se guía mucho por las portadas de los libros. Subí a buscarlo y me lo llevé sin pensarlo demasiado. Cuando estaba bajando las escaleras mecánicas para llegar a las cajas noté que un chico se me quedaba mirando mientras yo abría al azar las páginas. Le miré. Me volvió a mirar y me preguntó dónde había cogido el libro. Llevaba un buen rato buscándolo y no lo había encontrado aún. Le expliqué dónde podía encontrarlo y le advertí de que tuviera cuidado de no confundirse con el idioma porque habían puesto los que están en castellano mezclados con los que están en catalán. ¡A punto estuve de llevarme yo el que no entendía!

Unos meses después, en la feria del libro de Madrid, me encontré con
Silvia y David firmando ejemplares del libro y volví a no pensármelo dos veces. Lo compré, esta vez para mí, y me lo firmaron en el momento.
Ahora tengo el libro como un pequeño tesoro junto a La mecánica del corazón, firmado el mismo día por su autor en la caseta de la feria donde firmaban ellos. Desde ese día he tenido pequeñas charlas sobre libros con Silvia, bien a través del blog, bien a través de facebook. No voy a negar que me hace mucha ilusión verla por mi blog de vez en cuando.
El libro comienza con la historia de Carmesina, una niña preciosa que posee en sus ojos azules el único toque de color que existe en su mundo gris. Durante varias hojas trata de hacer ver a la gente que la rodea que un mundo más optimista es posible, que las cosas no tienen que ser o grises o nada, sino que pueden tener tantos colores que no sean capaces de escoger uno solo.
Es una lectura fácil y fresca que va acompañada de ilustraciones, lo que hace más especial y original el libro.
De los relatos me ha gustado que todos tienen su moraleja; te dan en qué pensar una vez los has terminado y no te dejan indiferente. Se podría decir que se le ha dado una vuelta a los clásicos de toda la vida y aportan un punto de vista tanto diferente como necesario. Por ejemplo en Una historia de princesas se habla abiertamente de la orientación sexual de una de las princesas, algo que jamás de los jamases había visto yo en cualquier otro cuento para niños. Yo no tengo hijos, pero si alguna vez los tengo, seré más partidaria de enseñarle este libro que cualquier otro cuento en el que la princesa tenga que ser salvada por el prícipe azul.
De las ilustraciones me ha gustado que aportan un valor añadido a la historia. Ya no sólo conoces la historia de Carmesina, sino que además la estás viendo. Te solidarizas más con ella al ponerle cara. Me ha gustado también los pequeños homenajes que se ha hecho en algunas ilustraciones. He visto tres, pero estoy segura que habrá más que se me escapan. En Serafín, el desafinado han dibujado al pajarito que acompaña siempre a Snoopy y que no sé cómo se llama; en No creo en la mala suerte han dibujado el famoso gato que se vende en todas las tiendas de todo a cien y que han protagonizado varios spots de una marca de cerveza. Me encanta este gato aunque no me gustaría tener uno en casa; por último, en la última página de La alianza tengo la sensación de ver la cara de un perrito monísimo con un montón de plumas en la cabeza. Casi como si fuera de verdad. También, en esa misma ilustración hay lo que parece un mando de consola debajo de la cabeza de vaca, aunque quizás ya sea cosa mía que quiero buscarle los tres pies al gato.
Antes de terminar el post, que ya me está quedando larguísimo, quería destacar las ilustraciones de Amour Fou. He de confesar que cuando las vi por primera vez pensé que eran muy serias y, por lo tanto, aburridas. Sin embargo una vez que te fijas bien en ellas descubres cosas que no habías descubierto en el primer golpe de vista. Me parecen realmente preciosas.
Así sucedió una noche, en que Mila superó sus temores sobre las aguas de río. Ya no había excusa ni motivo para seguir con aquel sinsentido lleno de razones y emociones. Como despedida, se regalaron una noche de loca pasión y de quererse mutuos. Luego cada uno siguió con su vida. Él buscando y ella entre aplausos. Y a cada semana que pasaba, él añorando los martes y ella recordando las noches.
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Y Serafín empezó a pensar en el jilguero maestro que le había descubierto su don para imitar, y en sus viajes, y en sus vuelos por el mundo, y se acordó de los loros verdes del Amazonas, de los jilgueros canarios, de los pájaros carpinteros tiroleses, de los subepalos australianos, y de todos los que le habían enseñado. Era cierto que sólo viviendo aquello podía haber descubierto quién era.
En resumen, el libro me ha gustado mucho. Cumple con su cometido de entretener, de ser original y de hacer pensar al lector, y no sé vosotros, pero yo creo que según están las cosas, no está mal.
En relación a la pregunta que pongo al comienzo del post me gustaría decir que yo haría como Carmesina y trataría de buscarlos, pero realmente no estoy del todo segura.
Hace muchos años el naranja era mi color, todo el mundo me identificaba con este color y a mí me gustaba que así fuera. Es un color alegre y por eso me gustaba relacionarme con él. Sin embargo de unos años para acá la cosa ha cambiado. Ya no soy seguidora del naranja igual que antes y ahora que lo pienso es algo que me asusta. ¿Ya no soy alegre como era? ¿He cambiado tanto como para no identificarme nada con el naranja? No lo sé. Lo que sí sé es que voy a tratar de cambiarlo de nuevo.
No acostumbro hacer esto, pero voy a dejar una pregunta abierta para que me dejéis vuestros comentarios. ¿Qué significan los colores para vosotros? ¿De qué manera os influyen? ¿Os identificáis con alguno en especial?