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viernes, 14 de septiembre de 2012

Una de traducciones

No sé si recordáis que hace unos meses os pregunté si conocíais unos versos que tenía en mente pero que para mí no tenían autor ni dueño. Los versos eran estos:
 
Hay una marea en la vida de los hombres
cuya pleamar puede conducirlos a la fortuna,
mas si se descuida el viaje entero
abocado está a perderse entre bajíos y arrecifes.
 
Una vez que Xavier Beltrán me dijo, a la velocidad de la luz todo sea dicho de paso, que pertenecía a Julio César de Shakespeare me puse a buscar el libro por librerías y bibliotecas y cual fue mi sorpresa al ver traducciones completamente diferentes unas de otras. Que sí, que el fondo es el mismo, pero es que ni siquiera utilizan las mismas palabras en unas y otras. Os dejo dos ejemplos que he copiado tal cual de los libros que he encontrado:
 
1.-
 
Hay un flujo y reflujo en los asuntos de los hombres, que, si se toma en la subida, lleva a la fortuna, y si se descuida, toda la travesía de la vida queda encallada en bajíos y miserias.
 

2.-   

En los asuntos humanos hay un flujo,
Que lleva a la fortuna si aprovechas la pleamar.
Si la dejas, harás el viaje de la vida
tropezando en escollos y miserias.
 
Me ha llamado mucho la atención que se hagan traducciones tan sumamente diferentes del mismo texto. La número 2 me gusta mucho más que la número 1, pero aún así me quedo con la, digamos, “original”. Quizás porque le he cogido cariño o quizás porque las palabras que utiliza me resultan más bonitas. No lo sé. 

Vosotros, ¿con cuál os quedaríais si tuvierais que elegir? ¿Os parece bien que cada editorial haga su propia traducción o creéis que debería haber una única traducción? La verdad es que yo no tengo ni idea de cómo funciona todo este mundo de las traducciones, así que si alguien sabe cómo va y quiere explicarlo, soy toda oídos.

13 comentarios:

Xavier Beltrán dijo...

La otra vez me limité a decirte el nombre de la obra, pero es que has tocado un tema muy cercano a mí... ¡Es que soy traductor!

Todos, cuando hablamos, tenemos nuestro propio lenguaje, nuestra forma de expresarnos. Seguro que somos capaces, tú y yo, de decir lo mismo pero con otras palabras, ¿verdad? Aunque en esencia la idea que queramos transmitir sea la misma.

Pues lo mismo sucede con las traducciones. Partiendo del mismo texto original, tu versión y la mía pueden llegar a ser totalmente diferentes. ¿Que por qué? Por lo que he dicho antes: porque no hay dos personas que se expresen igual, ni dos traductores que traduzcan igual.

En traducción, salvo en casos de errores o agramaticalidades, es difícil valorar qué versión es mejor, ya que probablemente cada traductor se haya puesto objetivos diferentes. En la primera, por ejemplo, el traductor ha preferido dejar a un lado la métrica para centrarse en el sentido, y posiblemente sea más literal y fiel a Shakespeare. El segundo, en cambio, ha pretendido ofrecer unos versos que en estructura y ritmo se acercan a los del autor inglés.

Si yo hubiera traducido ese párrafo, ya sea en prosa o en verso, seguro que mi traducción sería completamente diferente. Fíjate, por ejemplo, en "bajíos" o "escollos". Un traductor ha preferido la primera, y otro la segunda. Yo es probable que hubiera elegido otra, porque no me gustan ninguna de las dos.

Así que, como ves, la traducción es un mundo tan apasionante -para mí, cuando menos- como difícil de evaluar, ya que a diferencia de las ciencias aquí no hay una solución buena. Hay muchas variantes, todas ellas legítimas, para el mismo texto. Ahí reside la grandeza del papel del traductor, y por eso me indigna que la gente nos olvide o que -un ejemplo tonto- no nos cite en las reseñas. Si lees una novela traducida, qué menos que incluir el nombre de la persona que ha redactado ese texto, ¿no?

Lo dejo ya, que mi mensaje es demasiado largo. ¡Siento la parrafada!

Un besito.

Narayani dijo...

Y otra vez premio al más rápido!! :-)

No te preocupes por la parrafada, lo he pedido yo, así que no me puedo quejar :-p

Me parece muy interesante lo que nos has contado. ¡Muchas gracias por tomarte la molestia!

Yo nunca pongo información de los libros más allá del título y el autor pero a partir de ahora pondré el nombre del traductor. Nunca me lo había planteado porque si empezamos así habría que nombrar al editor, al fotógrafo que hace las fotos que aparecen en la portada y contra... Pero mira, entiendo perfectamente que quieras que tu trabajo se valore (como a todo el mundo) así que si puedo ayudar a que se conozca a los traductores desde este humilde blog, lo haré. ¿Quién sabe? Igual algún día pongo tu nombre en grande ;-)

Estoy segura de que puedo descubrir muchas cosas de este mundo.

Gracias de nuevo!

Un besillo,

Margari dijo...

Difícil que solo haya una traducción. Y más de los clásicos. Y no lo digas muy alto a ver si se enteran las editoriales y más traductores al paro!
Y la respuesta de Xavier no ha podido ser más aclaratoria. Me ha gustado.
Besotes!!!

Tizire dijo...

Qué curiosa tu entrada de hoy; me ha impactado ver las considerables diferencias entre una traducción y otra. Yo desconozco el mundo de la traducción, pero después del comentario de Xavier he entendido algo más la complejidad de ese trabajo, el cual creo que no se valora lo suficiente. 1beso!

Lady Boheme dijo...

A mi personalmente la que más me gusta es la nº 1, ni la 2, ni la "original", ¡jaja!

Sobre el tema de las traducciones... no creo que fuera posible que hubiese una misma para distintas editoriales, porque las traducciones también están sujetas a derechos de autor y de ahí que si varias editoriales publican a Shakespeare, cada una se busque a su propio traductor.

¡Besos!

Narayani dijo...

Margari, es verdad, mejor no decirlo muy alto :-(

Tizire, a mí también me ha gustado la respuesta de Xavier. Nos ha acercado un poquito el mundo de la traducción.

Lady Boheme, si bien pensado lo lógico es lo que decís vosotros, que no haya una sola traducción, pero como yo buscaba algo muy concreto me extrañé de no encontrarlo...

Besos!!!

Xavier Beltrán dijo...

Me alegra haber arrojado un poquitín de luz sobre nuestro trabajo, tan a menudo desconocido y en la sombra.

También es cierto lo que cuenta Lady Boheme: por suerte, el traductor es tan propietario y responsable del libro en cuestión como el autor original, y por eso las editoriales entrarían en conflicto si quisieran publicar la misma traducción -salvo casos de acuerdos especiales como el Círculo de Lectores-.

Un besito.

Offuscatio dijo...

Yo me quedaría con la 1., aunque me llevo también los mensajes del texto de Xavier Beltrán. Creo que no podrían ser más acertados. Un beso.

Carmen dijo...

El lenguaje no es una matemática y por eso es imposible que haya una sola traducción. Y además de imposible sería muy muy triste... Estupenda la intervención de Xavier.
Besos,

Isi dijo...

Parece mentira que pueda ser tan distinto. Si es que Xavier habrá tenido que leer la edición exacta que tienes tú porque, si no, no lo hubiera podido reconocer, jajjaa.

Narayani dijo...

Xavier, gracias de nuevo por pasarte a comentar :-)

Offuscatio, como para otras muchas cosas para gustos están los colores, jaja. Creo que lo que hace que no me guste la nº1 es la palabra reflujo. Mira tú qué tontería más grande, jaja.

Carmen, la verdad es que sí, pero no sé, es algo que ya había visto más veces pero hasta ahora no me ha llamado la atención...

Isi, la verdad es que sí, aluciné cuando me contestó diciéndome la obra y el acto en tan poco tiempo.

Besos!

Shorby dijo...

Precisamente a Xavier lo leo bastante en Ábrete Libro =)

Una entrada muy interesante =)

Besotes

Narayani dijo...

Ábrete libro? Lo he visto por ahí alguna vez pero no sé si he entrado a cotillear. Voy ya! ;-)

Besos!