No sé muy bien qué me llevó a comprar Ghostgirl el otro día, pero el caso es que lo compré y me puse con él inmediatamente. Lo cierto es que llevo unos días (semanas o meses, no sé) sin mucha gana de leer. Tengo libros en mi estantería esperando a ser leídos desde hace mucho (mucho mucho mucho) tiempo. Para que os hagáis una idea de lo que digo os daré tres títulos: "Tormenta de Espadas" Saga Canción de Hielo y Fuego; "La mano de Fátima"; y "Vida y destino". No sé qué tal estarán, pero son libros a los que les tenía muchas ganas y que una vez en casa pasaron a engrosar de golpe la lista de libros pendientes.
Últimamente me apetece leer cosas que no me hagan pensar demasiado. Que te cuenten una historia y que no tengas que volver atrás para recuperar el hilo porque la trama es algo más complicada de lo que necesitas en ese momento. No quiero complicarme la vida. De hecho si os fijáis en los últimos libros reseñados vemos dos libros juveniles que se leen de una patada (tres si contamos el que estoy a punto de reseñar) y que, para más inri, ya había leído con anterioridad: Harry Potter y Crepúsculo (eso sí, ambos en inglés)
¿Por qué me pasa esto? Ni idea. Hace un año y medio me pasó algo parecido y al final la crisis se acabó de un golpe. Según vino, se marchó. Espero que pase otra vez lo mismo para poder retomar los libros que tanto me apeteció leer en su día y que compré con la esperanza de zambullirme en sus hojas.
¿Os ha pasado alguna vez a vosotros? ¿Cómo le pusisteis remedio?



