Autor: Áurea L. Lamela.
Editorial: Esstudio Ediciones.
Berta aparece ahorcada en su casa justo el día del primer
aniversario de la muerte, por suicidio también, de su hermana Sheila. Deja un
marido, un hijo pequeño y una mejor amiga detrás, además de muchas incógnitas de
por qué ha hecho lo que ha hecho. La casualidad quiere que Diego, el hijo de
Berta, vaya al colegio con Julia, la hija del inspector Zalo Alonso y su mujer
Sara, y eso llevará a Sara a estar muy pendiente de lo que pasa con el pequeño.
Meses después de su muerte, Carlota, la mejor amiga de
Berta, recibe una carta suya en la que le dice que si está leyendo la carta es
porque le han hecho algo y le da pistas de quién y por qué ha podido ir a por
ella. Una serie de circunstancias, junto a la carta que recibe Carlota, hacen
que se reabra el caso y se trate como una investigación por asesinato en lugar
de como un suicidio. Entre la doctora Archer, el equipo del inspector, Sara e,
incluso, su hija Julia, irán reconstruyendo un puzzle del que no tienen todavía
todas las piezas, pero que va tomando forma poco a poco.
Por otro lado, tenemos también un hilo argumental diferente ambientado
en Madrid en el año 1971 y en el que conocemos la vida de Ángel, un hombre
homosexual con una vida discreta, pero con mala suerte. Conocemos a sus amigos,
cómo era su vida y cómo decidió esconderse de una realidad que él no tenía
derecho a vivir. Este hilo, aunque duro, me ha gustado mucho porque, por desgracia, habla de cosas que pasaron realmente y que es importante conocer para evitar que se repitan: terapias de conversión para los homosexuales, insultos, vejaciones o la búsqueda de tapaderas para poder SER, entre otras cosas.
De todas las historias que he leído de Áurea, diría que es
de las tramas más originales. Me ha gustado cómo se ha ido desarrollando la investigación
partiendo de lo poco que tenían y de haber tenido que abrir un caso cerrado
casi un año atrás. Me ha gustado reencontrarme con los personajes, entre los
que, como siempre, cuento a la ciudad de Lugo, donde ocurre gran parte de la
historia y donde viven los protagonistas. Sara me ha gustado especialmente y
también Pablo y Gómez, los policías que trabajan con Zalo y de los que siempre me
gustaría ver y saber más. Curiosamente es el inspector Alonso quien menos me ha
gustado porque no empatizo mucho con él ni con su forma de ser y trabajar; me
cae mejor su mujer, ¿qué le vamos a hacer?
Aún así, reconozco que no es una investigación nada fácil para Zalo, ya que de primeras tiene muy poca información sobre el crimen, hay un menor involucrado en la historia y, además, tiene que hablar con el marido de Berta en varias ocasiones para descubrir si está o no involucrado, lo que es bastante incómodo porque se conocen de llevar a sus hijos al mismo colegio.
La ciudad de Lugo, como decía un poco más arriba, es otro personaje más y me encanta ver que en España hay lugares como la ciudad gallega donde la gente tiene esa calidad de vida: paran para comer "más o menos" tranquilos, quedan con amigos y/o familia a menudo, surgen momentos para tomar café o pasear a diario... En Madrid es imposible hacer muchas cosas de las que se mencionan en el libro y no miento si digo que leía ciertas escenas con algo de envidia.
🚨 ¿Qué vamos a encontrar en Sé que no me olvidarás?
🔺Un crimen
🔺Poder
🔺Fraude
🔺Investigación policial
🔺Memoria histórica
🔺Derechos LGTBI
🚨 Frase:
̶ ¿Solo hubo insultos?
̶ ¿Solo? Recibir insultos y descalificaciones constantes no
es «solo».
Personalmente siempre disfruto con las novelas de Áurea y agradezco mucho que cuente siempre conmigo para leer y reseñar sus novedades. Gracias a la editorial por enviarme el libro.

