Este libro me ha dejado con un sabor agridulce. Se me ha
hecho largo en exceso y me ha costado avanzar en algunas partes, sin embargo
hacia el final se ha animado bastante y ha mejorado la idea que tenía de él.
Por no contar que me he encariñado con algunos personajes. No me ha resultado
muy creíble el final (de verdad que no creo que eso pudiera pasar en ningún
momento) pero bueno, de vez en cuando también apetece leer un libro con final
feliz (feliz para casi todos, claro)
Este es el primer acercamiento que he hecho a este tipo de
novelas que ahora se llevan tanto y que llamamos Landscape y he de decir que no
es para nada lo que había esperado del género. He leído mucho sobre la trilogía
de Sarah Lark, por ejemplo, y me la han recomendado también desde fuera de los
blogs, pero ahora me da miedito ponerme con ella. El caso es que esperaba otra
cosa.
Francesca vuelve al barco de vapor de su padre harta de
cuidar los niños de una pareja para la que trabaja como interna. Cuando llega
se da cuenta de que las cosas han cambiado mucho desde la última vez que estuvo
allí. El barco está descuidado y también su padre y el amigo de éste que vive
con él en el barco de vapor, es más, están a punto de perderlo a manos de un
prestamista (el malo del libro que a mí me ha recordado al señor Quilp de Almacén
de antigüedades de Dickens) Franesca, que sabe que el barco lo es todo para su
padre, toma las riendas de la situación y se pone al mando del barco para
conseguir el dinero y pagar la deuda. Francesca, que es una joven muy linda, no
tarda en llamar la atención de unos y otros y eso será un problema pues todos
quieren conseguir a la chica. Dentro de la trama nos encontramos con varias
historias que se van cruzando hasta llegar al final donde se soluciona todo.
Los personajes la verdad es que me han gustado y también la
historia, que está bien contada y bien hilada, pero para mi gusto le han
sobrado páginas (bastantes) y se me ha llegado a hacer pesada la lectura. Al
final coge mucho ritmo y la verdad es que se agradece.
En resumen, no está mal pero no era lo que esperaba de las
novelas landscape. Es entretenida y
bonita pero, o le ha faltado chicha, o le han sobrado páginas, no lo sé…
Pensó a quién pertenecería aquel barco. Daba la impresión de estar abandonado, en un estado deplorable, y eso que debía de haber sido un barco de vapor magnífico. Cuando, tras mucho esfuerzo, logró descifrar el nombre, se quedó sin aliento.
Aquel barco era el Marylou.
Traducción de Ana Guelbenzu
