La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras.
- Rousseau
Intentemos no sustituir todo en los niños y niñas que un día fuimos. ¡Feliz noche de Reyes!
...un pequeño espacio donde comentar lo que leo
No sabía demasiado de la trama y me alegro enormemente
porque he llegado casi virgen a la historia y creo que es un acierto no saber
mucho.
Tenemos dos protagonistas en esta historia. Por un lado Sofía, que se acaba de mudar a Málaga después de dejar la relación con su novio de toda la vida en Mallorca, y que lo único que tiene en su nueva ciudad es a su amigo gay, Manu. Por otro lado Jaime, que vive en el piso de abajo al de Sofía y que está solo en la casa desde que se separó un año antes de su mujer. En su caso tiene a Susana, una novia que quiere dar un paso más en la relación.
En esta ocasión la protagonista es Caroline, la hija del señor y la señora Claus, que es enviada por su padre para llevar la Navidad a casa de la familia Hanson en la que vive un hombre con sus dos hijos. Caroline tiene una difícil tarea ya que el señor Hanson odia el espíritu navideño. Como podréis imaginar poco a poco va convenciendo a este Grinch de que la Navidad no es tan mala como él la pinta.
Lo que más me ha sorprendido de la novela es que conocemos a
la prima Phillis a través de su primo Paul, es decir, un hombre. Éste se muda para
trabajar en la construcción del ferrocarril lo cual le aleja de su casa pero le
acerca a la granja de sus parientes. Nunca había oído hablar de ellos antes
pero su madre le dice que debe ir a visitarles ya que se encuentra muy cerca y
sería muy descortés no hacerlo. De esta manera, y a pesar de que a priori le da
mucha pereza hacer la visita, nace una amistad entre su prima Holman, su marido
(pastor de la iglesia anglicana independiente) y su hija Phillis, ésta última más o menos de su edad. Al principio
no sabe cómo actuar con su prima Phillis ya que nota cierta tirantez entre ellos, pero la situación se normaliza bastante rápido y se hacen amigos. Estaba yo tan acostumbrado a ceder ante su autoridad o influencia, que no se me ocurrió resistir, y salí a cumplir el encargo, aunque recuerdo haber tenido la sensación de preferir que me hubieran cortado la cabeza.