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viernes, 12 de enero de 2018

La librería del señor Livingstone - Mónica Gutiérrez

Conocí Moonlight Books, la librería del señor Livingstone, gracias a un relato incluido en el libro La librería a la vuelta de la esquina.  Personalmente me quedé con ganas de más cuando terminé su lectura, y parece que lo mismo le pasó a Mónica, porque continuó escribiendo sobre ella y sobre lo que ocurre en su interior.

Por un lado nos encontramos con Edward Livingstone, dueño de la librería, que es un enamorado de los libros, sobre todo de los clásicos. Por otro lado tenemos a Agnes Martí, que está a punto de tirar la toalla y volver a su Barcelona natal porque no encuentra trabajo en Londres como arqueóloga. La vida de ambos se juntan cuando Agnes entra en Moonlight Books y se convierte en la ayudante del señor Livingstone.

No hay muchos personajes, como suele ser habitual en los libros de Mónica, pero los que hay son pura magia: el librero gruñón, el señor Livingstone; el pequeño astronauta, un niño que pasa las tardes en la librería; el hada descalza, la propia Agnes; el cocinero pelirrojo; el escritor residente; o el centro de todo, la librería.

Agnes consigue sentirse feliz, a pesar de no trabajar en algo relacionado con la arqueología, hasta que un robo tiene lugar en la librería y piensa que pueden acusarla a ella por ser la última en llegar. Es entonces cuando el inspector John Lockwood hace su aparición estelar en Moonlight Books y en la vida de los allí presentes...

No hace falta decir, aunque voy a hacerlo, que la novela me ha gustado mucho. Es una historia llena de amor: por esa persona especial, por los amigos, pero sobre todo, por los libros. Cada poco nos encontramos con referencias literarias: Romeo y Julieta, Alicia en el País de las Maravillas y un largo etcétera de títulos, que nos hacen sonreír al identificarlos.

Esta parte, la literaria, y la relación del señor Livingstone con su tienda es lo que más me ha gustado del libro. La historia de amor de Edward con los libros y todo lo que ocurre en la librería ha eclipsado, en mi opinión, la historia de amor de la protagonista, pero eso no quiere decir que la historia no sea bonita, no, lo que significa es que las otras historias son, para mí, mejores.

Se preparó una tetera, llenó la pipa y halló refugio en el rincón de los románticos, bien retrepado en el sillón morado...

Como cada vez que termino un libro de Mónica no puedo hacer otra cosa que recomendarlo. Son chutes de energía y buen rollo y hay veces que se necesitan. Sus libros están para esas veces.

Os dejo las reseñas de los otros libros de Mónica:




miércoles, 1 de abril de 2015

Un hotel en ninguna parte Mónica Gutiérrez

Ayer quedé con mi compañera Cristina, que ya no es compañera sino amiga pero a la que llamo así, “mi compañera Cristina”, porque puedo diferenciarla de mi amiga Cristina con más facilidad.  El caso es que siempre dejamos un ratito de nuestros encuentros a hablar de libros. Ella me recomienda y yo le recomiendo a ella. Un intercambio justo, como veis. Nada más encontrarnos me dijo que se estaba leyendo un libro que le estaba gustando mucho pero que no recordaba el nombre. Lo dejamos ahí y seguimos hablando de muchas cosas, ¡hacía mucho que no nos veíamos!, y empezamos a saltar de un tema a otro sin ningún orden. Estábamos pidiendo la cuenta cuando de pronto me dijo:

-Ya me he acordado del nombre del libro: Un hotel en ninguna parte.
-¿¡En serio!? ¡Yo lo terminé hace dos días!

Si lo hacemos aposta no nos sale tan compenetrado.
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Emma es una chica que, huyendo de su pasado, llega hasta un hotel escondido en medio de un bosque para trabajar durante el invierno. Un lugar mágico donde no llega la cobertura de los móviles, donde los GPS no consiguen encontrarse y donde es fácil creer que las hadas existieron algún día. Se siente como en casa desde el primer momento y eso es algo que le sorprende mucho. Su nueva "familia" está compuesta por los pocos trabajadores que el hotel tiene en invierno, por los dueños –dos hermanos de sangre inglesa– y por un único cliente. 

Aparte hay otros dos personajes que son, como nosotros, meros lectores: Anna, la amiga de Emma, y Martha, la madre de los dueños del hotel. Ambas van recibiendo emails de Emma y de los hermanos respectivamente con las explicaciones de lo que pasa en el hotel. Así, poco a poco y email tras email, nos enteraremos de qué ha llevado a Emma hasta allí y de qué lleva a cada hermano a actuar como actúa.

De los dos hermanos, uno es despreocupado, alegre, juerguista y divertido; el otro serio, responsable y misterioso, pero en cualquier caso los e-mails de ambos son divertidos. Se quieren mucho pero a la vez no se soportan. Son demasiado diferentes como para no discutir entre ellos y de paso criticar al otro delante de la madre (destinataria de todos los mails) con mucha gracia y naturalidad. 

Me sorprendió mucho que fuera un texto epistolar. No tenía ni idea y reconozco que me sorprendió y me agradó mucho. He disfrutado de la lectura y me he enganchado por completo a los emails de unos y de otros. Yo, como persona soñadora que soy (y mucho), me imaginaba perfectamente todo lo que iba leyendo: los bosques, el hotel, las comidas, la tienda de té… y deseaba poder llegar a un lugar así alguna vez en mi vida. Me ha sido imposible no recordar ciertos lugares en los que estuve durante mi estancia en Chile, donde la cobertura de los móviles brillaba tanto por su ausencia como las estrellas por la noche. Y, ¿sabéis qué? Se puede vivir sin internet y sin teléfono. Y se pasa bien y se disfruta y te deja apreciar otras muchas cosas. Emma está aislada en el hotel y su única manera de comunicarse con el exterior es a través de la palabra escrita pero no le importa. Le gusta. El resto del tiempo lo pasa disfrutando de la compañía de una amiga, de un compañero de trabajo, de su jefe o del cliente del hotel. Cara a cara, como antaño...

Me ha gustado mucho también los guiños que ha ido haciendo la autora a la literatura, mencionando tanto a escritores como a sus obras. Y lo mismo con la música, que igual te habla de música clásica que te mete de lleno en un concierto de Heavy Metal.

Mónica, la autora, ya me gustó con su Noctalia, pero con su hotel en ninguna parte ha conseguido a una fiel lectora. Estoy esperando ver con qué nos sorprende la próxima vez. Me ha gustado mucho, es un libro original por la manera en que está contado y se lee muy fácilmente. Es ideal para desconectar, no sólo de libros más densos, sino del mundo en general. 

¿Creéis en la magia? ¿En las segundas oportunidades? Entonces éste, sin duda, es vuestro libro. 

Antes de que me lo preguntes: sí, sigo entrando en su correo y le leo los mails. Son tan aburridos que me ayudan a conciliar el sueño. Pero tendrás que reconocer que se ha pasado un poco chivándose de mí. Salgo la noche de los jueves, viernes, sábados y domingos, porque tengo amigos a los que les apetece estar conmigo. Y no tengo novias [...] Son amigas, sin compromiso.
[...] 
No le digas a Sam que le leo el correo. 
Te quiere muchísimo, 
Tu hijo alcohólico y seductor

sábado, 2 de febrero de 2013

Cuéntame una noctalia Mónica Gutiérrez

Este libro me llamó mucho la atención antes de saber de la lectura conjunta y tenía claro que iba a leerlo durante las navidades. Esa portada no podía sino traer una preciosa historia detrás. Me encanta. Poco después llegó Isi con su propuesta y su sorteo y me apunté por si tenía suerte, y efectivamente la tuve, y conseguí uno de los ejemplares que regalaban Mónica y ella. Y así, gracias a la suerte, fue como acabé formando parte de esta lectura conjunta. La primera en la que participo, por cierto.
 
El libro lo leí hace ya unas semanas, en plenas navidades, vaya, que es cuando lo quería leer desde el primer momento. Me gustó mucho y me dejó buen sabor de boca que es lo que esperaba de él. Quizás las navidades sean la época del año más hipócrita del año. La gente aparenta estar bien, la gente está obligada a ser feliz esos días, pero no es así. Yo, por ejemplo, adoro poner el árbol, adornar el salón con luces pero también me esfuerzo en no pensar en todo lo malo que me pasa y sobre todo en todo lo malo que me rodea. Por eso los últimos años, durante esos días, intento elegir lecturas simpáticas, ligeras, entrañables y con posos de esperanza. No quiero leer sobre dramas ni asesinatos ni corazones rotos. Cuéntame una noctalia fue todo eso que yo buscaba y por eso, porque me dio una buena dosis de buen rollo, tengo que decir que el libro me gustó. Me gustó mucho.
 
A estas alturas de la lectura conjunta todo el mundo sabe ya de qué va el libro: una chica, Gracia, que después de varios años trabajando en Londres como cirujana decide recuperar sus raíces y volver a su casa en un pequeño y tranquilo pueblo de Rumanía llamado Mic-Napocca. No hay nada ni nadie en Londres que la retenga y en su pueblo lo tiene todo. Sin embargo la calma de la que goza el pueblo se ve interrumpida por la llegada de unos marines que vienen, parece ser, a quedarse por lo menos unos días. Así, la vida de Gracia da un giro de 180º desde que sale de Londres hasta que se marchan los marines.
 
Ya lo comenté durante la lectura conjunta pero lo digo también por aquí: me ha recordado mucho a la serie de televisión Doctor Mateo. Me encantaba esa serie: los personajes todos entrañables, el encanto del pueblo, la tranquilidad y la calidad de vida. Ya lo he dicho en alguna ocasión por aquí también, pero es como me gustaría vivir a mí, cada vez lo tengo más claro. Pertenecer a un sitio, conocer a la gente que te rodea y que pasen a ser parte de tu familia. Tener algo así es muy complicado en Madrid. Gracia se da cuenta de eso también. Londres está muy bien, sí, el trabajo es genial, también, pero le falta ese algo, esa chispa, que le haga ser quien realmente es. Esa chispa es Mic-Napocca.
 
Otra cosa que he comentado durante la lectura conjunta (y esto para mí es negativo) es la repetición de expresiones en poco tiempo. Para mi gusto repite muchas veces que el pueblo no aparece en todos los mapas y he de confesar que llegó a ponerme un poco nerviosa. Pero es el único pero que le he encontrado.
 
Gracia es la protagonista de este pequeño cuento y poco a poco vemos cómo se rencuentra con su padre, con su hermana, con sus abuelos y con los vecinos, pero sobre todo vemos lo más importante, que es cómo se rencuentra con ella misma. También somos testigos de su relación de amistad con un pequeño vecino llamado Nicolai que a mí personalmente me ha enamorado y de su historia de amor con uno de los marines que vienen a perturbar la paz del pueblo.
 
Y ya está. No cuento más porque entonces os estaría contando toda la historia y no me parece. Hay que dejar que los que no lo habéis leído os sorprendáis con algo.
 
En resumen el libro me ha gustado mucho. Me ha parecido un bonito cuento navideño. Un cuento largo, pero un cuento. También gracias a él he conocido el blog de Mónica-Serendipia, que hasta ahora no lo conocía. Igual había pasado por él alguna vez pero no lo seguía de manera habitual. También me ha gustado participar en la lectura conjunta aunque he de confesar (ahora que no me escucha nadie) que no me gustan mucho ya que yo, personalmente, me termino saturando al leer todos los días reseñas de un mismo libro. Sin embargo tengo que decir que la experiencia de estar dentro y de participar de manera activa me ha gustado.
 
A los que no hayáis leído el libro aún y os apetezca hacerlo os recomiendo que lo hagáis en una de esas tardes de invierno que nos quedamos en casa tirados en un sofá con una manta y un buen tazón de chocolate, café o té, lo que más rabia os dé. Merecerá la pena seguro.