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sábado, 2 de febrero de 2013

Cuéntame una noctalia Mónica Gutiérrez

Este libro me llamó mucho la atención antes de saber de la lectura conjunta y tenía claro que iba a leerlo durante las navidades. Esa portada no podía sino traer una preciosa historia detrás. Me encanta. Poco después llegó Isi con su propuesta y su sorteo y me apunté por si tenía suerte, y efectivamente la tuve, y conseguí uno de los ejemplares que regalaban Mónica y ella. Y así, gracias a la suerte, fue como acabé formando parte de esta lectura conjunta. La primera en la que participo, por cierto.
 
El libro lo leí hace ya unas semanas, en plenas navidades, vaya, que es cuando lo quería leer desde el primer momento. Me gustó mucho y me dejó buen sabor de boca que es lo que esperaba de él. Quizás las navidades sean la época del año más hipócrita del año. La gente aparenta estar bien, la gente está obligada a ser feliz esos días, pero no es así. Yo, por ejemplo, adoro poner el árbol, adornar el salón con luces pero también me esfuerzo en no pensar en todo lo malo que me pasa y sobre todo en todo lo malo que me rodea. Por eso los últimos años, durante esos días, intento elegir lecturas simpáticas, ligeras, entrañables y con posos de esperanza. No quiero leer sobre dramas ni asesinatos ni corazones rotos. Cuéntame una noctalia fue todo eso que yo buscaba y por eso, porque me dio una buena dosis de buen rollo, tengo que decir que el libro me gustó. Me gustó mucho.
 
A estas alturas de la lectura conjunta todo el mundo sabe ya de qué va el libro: una chica, Gracia, que después de varios años trabajando en Londres como cirujana decide recuperar sus raíces y volver a su casa en un pequeño y tranquilo pueblo de Rumanía llamado Mic-Napocca. No hay nada ni nadie en Londres que la retenga y en su pueblo lo tiene todo. Sin embargo la calma de la que goza el pueblo se ve interrumpida por la llegada de unos marines que vienen, parece ser, a quedarse por lo menos unos días. Así, la vida de Gracia da un giro de 180º desde que sale de Londres hasta que se marchan los marines.
 
Ya lo comenté durante la lectura conjunta pero lo digo también por aquí: me ha recordado mucho a la serie de televisión Doctor Mateo. Me encantaba esa serie: los personajes todos entrañables, el encanto del pueblo, la tranquilidad y la calidad de vida. Ya lo he dicho en alguna ocasión por aquí también, pero es como me gustaría vivir a mí, cada vez lo tengo más claro. Pertenecer a un sitio, conocer a la gente que te rodea y que pasen a ser parte de tu familia. Tener algo así es muy complicado en Madrid. Gracia se da cuenta de eso también. Londres está muy bien, sí, el trabajo es genial, también, pero le falta ese algo, esa chispa, que le haga ser quien realmente es. Esa chispa es Mic-Napocca.
 
Otra cosa que he comentado durante la lectura conjunta (y esto para mí es negativo) es la repetición de expresiones en poco tiempo. Para mi gusto repite muchas veces que el pueblo no aparece en todos los mapas y he de confesar que llegó a ponerme un poco nerviosa. Pero es el único pero que le he encontrado.
 
Gracia es la protagonista de este pequeño cuento y poco a poco vemos cómo se rencuentra con su padre, con su hermana, con sus abuelos y con los vecinos, pero sobre todo vemos lo más importante, que es cómo se rencuentra con ella misma. También somos testigos de su relación de amistad con un pequeño vecino llamado Nicolai que a mí personalmente me ha enamorado y de su historia de amor con uno de los marines que vienen a perturbar la paz del pueblo.
 
Y ya está. No cuento más porque entonces os estaría contando toda la historia y no me parece. Hay que dejar que los que no lo habéis leído os sorprendáis con algo.
 
En resumen el libro me ha gustado mucho. Me ha parecido un bonito cuento navideño. Un cuento largo, pero un cuento. También gracias a él he conocido el blog de Mónica-Serendipia, que hasta ahora no lo conocía. Igual había pasado por él alguna vez pero no lo seguía de manera habitual. También me ha gustado participar en la lectura conjunta aunque he de confesar (ahora que no me escucha nadie) que no me gustan mucho ya que yo, personalmente, me termino saturando al leer todos los días reseñas de un mismo libro. Sin embargo tengo que decir que la experiencia de estar dentro y de participar de manera activa me ha gustado.
 
A los que no hayáis leído el libro aún y os apetezca hacerlo os recomiendo que lo hagáis en una de esas tardes de invierno que nos quedamos en casa tirados en un sofá con una manta y un buen tazón de chocolate, café o té, lo que más rabia os dé. Merecerá la pena seguro.