Este libro me llamó mucho la atención antes de saber de la
lectura conjunta y tenía claro que iba a leerlo durante las navidades. Esa portada no podía sino traer una preciosa historia detrás. Me encanta. Poco
después llegó Isi con su propuesta y su sorteo y me apunté por si tenía suerte,
y efectivamente la tuve, y conseguí uno de los ejemplares que regalaban Mónica
y ella. Y así, gracias a la suerte, fue como acabé formando parte de esta
lectura conjunta. La primera en la que participo, por cierto.
El libro lo leí hace ya unas semanas, en plenas navidades,
vaya, que es cuando lo quería leer desde el primer momento. Me gustó mucho y me
dejó buen sabor de boca que es lo que esperaba de él. Quizás las navidades sean
la época del año más hipócrita del año. La gente aparenta estar bien, la gente
está obligada a ser feliz esos días, pero no es así. Yo, por ejemplo, adoro
poner el árbol, adornar el salón con luces pero también me esfuerzo en no
pensar en todo lo malo que me pasa y sobre todo en todo lo malo que me rodea.
Por eso los últimos años, durante esos días, intento elegir lecturas
simpáticas, ligeras, entrañables y con posos de esperanza. No quiero leer sobre
dramas ni asesinatos ni corazones rotos. Cuéntame una noctalia fue todo eso que yo buscaba
y por eso, porque me dio una buena dosis de buen rollo, tengo que decir que el
libro me gustó. Me gustó mucho.
A estas alturas de la lectura conjunta todo el mundo sabe ya
de qué va el libro: una chica, Gracia, que después de varios años trabajando en
Londres como cirujana decide recuperar sus raíces y volver a su casa en un
pequeño y tranquilo pueblo de Rumanía llamado Mic-Napocca. No hay nada ni nadie
en Londres que la retenga y en su pueblo lo tiene todo. Sin embargo la calma de
la que goza el pueblo se ve interrumpida por la llegada de unos marines que
vienen, parece ser, a quedarse por lo menos unos días. Así, la vida de Gracia da un
giro de 180º desde que sale de Londres hasta que se marchan los marines.
Ya lo comenté durante la lectura conjunta pero lo digo también
por aquí: me ha recordado mucho a la serie de televisión Doctor Mateo. Me
encantaba esa serie: los personajes todos entrañables, el encanto del pueblo,
la tranquilidad y la calidad de vida. Ya lo he dicho en alguna ocasión por aquí
también, pero es como me gustaría vivir a mí, cada vez lo tengo más claro. Pertenecer a
un sitio, conocer a la gente que te rodea y que pasen a ser parte de tu
familia. Tener algo así es muy complicado en Madrid. Gracia se da cuenta de eso
también. Londres está muy bien, sí, el trabajo es genial, también, pero le
falta ese algo, esa chispa, que le haga ser quien realmente es. Esa chispa es Mic-Napocca.
Otra cosa que he comentado durante la lectura conjunta (y
esto para mí es negativo) es la repetición de expresiones en poco tiempo. Para
mi gusto repite muchas veces que el pueblo no aparece en todos los mapas y he
de confesar que llegó a ponerme un poco nerviosa. Pero es el único pero que le
he encontrado.
Gracia es la protagonista de este pequeño cuento y poco a
poco vemos cómo se rencuentra con su padre, con su hermana, con sus abuelos y
con los vecinos, pero sobre todo vemos lo más importante, que es cómo se
rencuentra con ella misma. También somos testigos de su relación de amistad con
un pequeño vecino llamado Nicolai que a mí personalmente me ha enamorado y de
su historia de amor con uno de los marines que vienen a perturbar la paz del
pueblo.
Y ya está. No cuento más porque entonces os estaría contando
toda la historia y no me parece. Hay que dejar que los que no lo habéis leído
os sorprendáis con algo.
En resumen el libro me ha gustado mucho. Me ha parecido un
bonito cuento navideño. Un cuento largo, pero un cuento. También gracias a él he
conocido el blog de Mónica-Serendipia, que hasta ahora no lo conocía. Igual
había pasado por él alguna vez pero no lo seguía de manera habitual. También me
ha gustado participar en la lectura conjunta aunque he de confesar (ahora que
no me escucha nadie) que no me gustan mucho ya que yo, personalmente, me
termino saturando al leer todos los días reseñas de un mismo libro. Sin embargo
tengo que decir que la experiencia de estar dentro y de participar de manera
activa me ha gustado.
A los que no hayáis leído el libro aún y os apetezca hacerlo
os recomiendo que lo hagáis en una de esas tardes de invierno que nos quedamos
en casa tirados en un sofá con una manta y un buen tazón de chocolate, café o
té, lo que más rabia os dé. Merecerá la pena seguro.
