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viernes, 14 de abril de 2017

Lágrimas en el mar Ruta Sepetys

Este es sin duda una de las historias más duras que leeré este año. Es la segunda vez que leo a Ruta Sepetys y seguro que no será la última. "Entre tonos de gris" fue la primera novela que leí y me encantó. Se convirtió en una de mis favoritas y con ésta no ha conseguido la autora sino sumar otro título a esa misma lista.
Son cuatro los protagonistas que tiene este libro, aunque para mí hay uno que destaca sobre todos los demás, uno alrededor del cual parece que gira la historia, al menos para mí. Se trata de Joana, una chica lituana que, como el resto, está huyendo de los horrores de la guerra. Tiene conocimientos de enfermería, lo que la convierte en una persona muy útil.
La historia está contada por cuatro personas diferentes: Joana es una de ellas, claro, y los otros tres son: Florian, un soldado que parece esconder un secreto y del que no se fía nadie; Emilia, un chica polaca muy joven que viaja sola y embarazada. Su vida también es un misterio; y Alfred, un soldado alemán que es más cobarde de lo que quiere hacer ver al resto.
Todos tienen un objetivo común, que es salir de la guerra a un lugar en el que puedan vivir más tranquilos. Unos esperan reencontrarse con su familia en otro lugar, otros simplemente huir y empezar de cero porque atrás no dejan nada. Las guerras, ya sabéis, que no traen nada bueno, destrozan vidas y destruyen sueños.
Durante gran parte del libro los personajes caminan casi sin descansar, por el hielo y la nieve, esperando llegar a un barco que les saque de allí. Son un grupo bastante grande, pero por unos motivos o por otros va menguando. Al final los cuatro personajes principales coinciden en el Wilhelm Gustloff, lo que nos hará sufrir de lo lindo sabiendo cual fue el final del barco.
Como decía al principio de la reseña, es un libro que merece mucho la pena. Lo he sufrido, sí, no puedo decir lo contrario, pero también lo he disfrutado mucho. Hace unos años leí "Entre tonos de gris", que contaba otra parte de esta misma guerra y que también me dejó marcada. No os puedo contar la cantidad de veces que he citado una de las frases de ese libro, pero os aseguro que han sido muchas: “Andrius, tengo… tengo miedo” decía la protagonista de aquel libro. “No. No les des nada, Lina, ni siquiera tu miedo” contestaba el chico. Desde entonces he procurado no darle mi miedo a nadie y he pensado en esa conversación cada vez que podía sentir algo parecido al miedo. Esto es lo que tiene la pluma de Ruta Sepetys, que marca de una manera que duele, que se graba a fuego y que vuelve a tu mente una y otra vez.
Por supuesto recomiendo la lectura de los dos libros. "Entre tonos de gris" antes de "Lágrimas en el mar", aunque al no ser continuación uno del otro, ni contar la misma historia, se puede leer como se quiera…
Nos acercamos al oficial encargado del embarque con el niño perdido entre nosotros. El oficial se dirigió directamente al niño. Muy inteligente.
Los niños siempre se van de la lengua.

lunes, 13 de febrero de 2017

Libros directos al corazón - Entre tonos de gris

Este año, en el grupo Tarro-libros, hemos decidido "celebrar" el día de los enamorados recomendando un libro que nos haya llegado al corazón. El motivo por el que nos haya marcado no tiene por que ser romántico, sino que puede ser por cualquier otro motivo. En mi caso he elegido Entre tonos de gris. ¿Por qué? Porque es el primer libro que me vino a la cabeza cuando leí la propuesta de Carmen y no se me ha ido de la cabeza desde entonces.


-Andrius, tengo... tengo miedo.
Se detuvo y se volvió para mirarme.
-No. No tengas miedo. No les des nada, Lina, ni siquiera tu miedo.

Recuerdo haber leído este libro con el corazón encogido. Desde la primera página. Tal vez saber que es una historia real ayude a vivirlo más que a leerlo, pero creo que es imposible entrar en Entre tonos de gris y no sentir un pellizco en el corazón.

Lina es la protagonista de esta historia, y a través suyo vemos, oímos y sentimos lo mismo que ella. Nos muestra los horrores de las guerras, de los presos en los campos de trabajo y lo crueles que pueden llegar a ser algunas personas; pero también nos enseña lo fuerte que es el ser humano, lo que se consigue con el apoyo de la gente y sobre todo el afán de supervivencia que tenemos

La frase que he elegido es la que habéis visto más arriba y me impactó tanto que la recuerdo cada poco. Tener miedo es completamente humano; pero nadie debería temer a otra persona. Ya hay demasiadas cosas a las que tener miedo, ¿no os parece?

Sin duda esta lectura me llegó al corazón. No puedo hacer otra cosa que recomendarla...



miércoles, 16 de enero de 2013

Entre tonos de gris Ruta Sepetys


-Andrius, tengo... tengo miedo.
Se detuvo y se volvió para mirarme.
-No. No tengas miedo. No les des nada, Lina, ni siquiera tu miedo.

Según leí esta conversación tuve claro que era lo que iba a poner en el blog. ¿No os parece una frase para enmarcar?

Hay veces que al terminar un libro pienso: "y ahora, ¿cómo hago para escribir una reseña que le haga justicia?" Pues bien con Entre tonos de gris me ha pasado eso, y es que la historia que Lina nos cuenta no puede dejar indiferente a nadie.

En este caso también me complica mucho la tarea mi ignorancia sobre lo que ocurrió en esa época a los Estados bálticos, que en palabras de la autora, sencillamente, desaparecieron de los mapas.

Lina, su hermano Jonas y la madre de ambos, son obligados a salir de su casa en Lituania en mitad de la noche. Los soldados del NKVD que van a buscarles les dejan nada más que unos minutos para coger una maleta con lo necesario. Los niños no saben a dónde van, pero la madre les orienta, hay que coger ropa de abrigo y cosas útiles como zapatos y calcetines. Para Lina lo más importante es el dibujo, le encanta dibujar, y va camino de convertirse en una gran artista así que coge papel y lápices. Una vez en la calle les meten en un camión junto con otros presos y les hacen esperar ahí durante horas. En el camión conocemos a la mayoría de personajes: una señora con su hijo, un hombre calvo que no hace más que refunfuñar, una mujer con su bebé recién nacido, una bibliotecaria, en definitiva, gente corriente acusada de ser ladrones y prostitutas. Un niño de once años es un ladrón y una bebé de horas es una prostituta. Así de terrible fue en realidad...

Después del camión pasan a un vagón de tren donde encontramos al resto de personajes: una niña con su muñeca, una mujer gruñona con dos hijas, un hombre que le da cuerda a su reloj. Todos están en ese vagón por lo mismo y todos van a correr la misma suerte. Van a un campo de trabajo en Rusia. A una plantación de remolachas.

A lo largo de los días las historias se van sucediendo. Conoceremos con más detalle tanto a la protagonista como a su familia y a sus nuevos amigos. Al estar contado en primera persona sabemos en todo momento lo que piensa y lo que sería capaz de hacer por tener un trozo de pan duro que llevarse a la boca. Creo que yo en una situación así habría desesperado. Intento pensar en lo que vivió esa gente y  no soy capaz de imaginarlo. Demasiada dosis de realidad para querer siquiera imaginarlo...

Los personajes me han gustado mucho y todos terminan por ser importantes de algún modo, los afables, los gruñones, los nerviosos, todos tienen un papel importante que desempeñar y todos lo hacen a la perfección. Los guardias del NKVD son odiosos y así los recordaré siempre. Tanta maldad en un solo ser humano no tendría que estar permitida. Los presos son personas normales con sus debilidades y fortalezas, e igual que a estos últimos no se les premia por ser fuertes o valientes, a los débiles tampoco se les puede acusar de serlo. Cada uno es como es, y en una situación como la que el libro describe, cada uno actúa de la manera que cree más conveniente.

En los ratos libres que tienen, que no son muchos, Lina se dedica a dibujar lo que ve: la gente, los campos, todo. No quiere olvidar y no deja una sola persona sin pintar. También es una forma de llegar a su padre porque sabe que él reconocerá un dibujo suyo en cualquier parte, así que hace dibujos en cortezas de árboles que se encuentra en el suelo y los firma. Después lo entrega a alguien para que ese alguien se lo entregue a otra persona y al final pueda llegar a su padre en algún momento. Esta idea me pareció preciosa.

Al final de algunos capítulos aparecen en cursiva algunos párrafos contándonos algún recuerdo, siempre relacionados con su padre y los amigos de su padre hablando de política, de sus estudios para pintora y de su prima, que también es su mejor amiga. Me ha gustado mucho esta fórmula para contar dos historias que, por supuesto, están relacionadas entre ellas.

En resumen, este libro no me ha gustado, me ha encantado. No sólo es lo que cuenta, sino cómo lo cuenta. Eso es lo que te hace que te quedes pegada a las hojas de papel y no puedas dejar de leer. Ver que a pesar de todas las miserias y todo lo malo que les pasa intentan mantenerse unidos y mantener el sentido del humor, y que aunque nadie tiene nada todos se ayudan unos a otros cuando es necesario. Es algo que realmente emociona.

Y ya está, voy a dejarlo aquí, aunque podría seguir hablando de este libro y no me cansaría de hacerlo. Es una historia preciosa, emotiva, tierna, desgarradora y cruel, pero sobre todo es una historia que nos enseña que es verdad que la unión hace la fuerza y que ni siquiera en los peores momentos estamos solos. 

-Patético, sí, y pese a todo sobrevivo. Es obvio que ese es mi castigo, sobrevivir. Tiene que serlo. Esta mujer cierra los ojos, y ya está, se va. Yo he deseado morir desde el primer día, y pese a todo sobrevivo. De verdad, ¿tan difícil es morir?

Traducción de Isabel González-Gallarza