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miércoles, 4 de noviembre de 2015

La joven de la perla Tracy Chevalier

Este libro no estaba entre mis pendientes, creo que ni siquiera había visto reseñas, pero me crucé con él en mi casa el otro día (sí, no sé por dónde ha entrado pero estaba en casa) y no pude decirle que no. Y bien que me alegro...

Griet es ni más ni menos que la modelo que Vermeer utilizó para el famoso cuadro La joven de la perla y gracias a ella, que nos hablará en primera persona, conoceremos la historia que la llevó a posar para él.

La historia comienza en 1664 cuando Griet entra a servir en casa del pintor Vermeer. Él y su esposa necesitan a alguien más que trabaje para ellos ya que su criada no da a basto con tanto trabajo. De todas las tareas la más peliaguda será sin duda la de limpiar el estudio en el que el pintor trabaja aunque también hay que decir que es la tarea que más le gusta.  Desde el primer momento vemos que Griet se siente atraída por el pintor; hay algo en él que le llama mucho la atención y aunque él muestra indiferencia hacia ella parece que, en el fondo, es recíproco.

Poco a poco vamos conociendo tanto el que fue el entorno de Griet como el que es ahora su entorno y es que, aunque sólo está a un paseo de su casa, en poco tiempo cambia mucho sobre su modo de ver las cosas.

Conoceremos así a sus padres y hermanos por un lado y a la familia Vermeer y a su criada por otro. Pobreza contra riqueza. Y también conoceremos a Pieter (padre e hijo que los dos se llaman igual) que ven en Griet la mujer perfecta para el hijo. Ambos son carniceros y trabajan en el mercado.

En la casa el pintor va cogiendo confianza con Griet y le va dando cada vez más trabajo en el estudio de modo que pasa de limpiar únicamente, a encargarse  de las pinturas y de moler los materiales para crear distintos colores. Como comprenderéis esto no sienta nada bien a la esposa que no la ve con muy buenos ojos en la casa. Según pasamos páginas vamos siendo testigos de la dirección que toma la relación entre el pintor y ella y es que, aunque no sepamos bien qué es lo que hay, se ve que algo se cuece entre ambos. Por supuesto no os voy a contar si pasa o no pasa, pero tensión ya os digo que hay. Eso sí, no penséis que la novela sólo es la historia entre pintor y modelo porque no es así. Hay mucho más que sin duda merece la pena conocer también.
Cerré lo ojos y él apartó los dedos. Cuando volví a abrirlos, había vuelto al caballete y tenía la paleta en la mano. 
Me senté en la silla y lo miré por encima del hombro. Me ardía la oreja, la perla me pesaba en el lóbulo.  
Me ha gustado mucho esta historia, que no sé si tiene algo de verídico o no. Me ha tenido completamente enganchada y al final la he devorado. Las descripciones son muy buenas y permiten ver con claridad todo lo que Griet nos va contando: los cuadros, los colores, las habitaciones... Yo , por ejemplo, tuve la sensación de estar dentro de la casa de Vermeer todo el tiempo que me duró la lectura entre las manos. Por otro lado también he aprendido mucho. No entiendo de arte pero gracias a la novela he conocido un poco tanto de la vida como de la obra de este pintor. He dedicado bastante tiempo a ver sus pinturas por internet y he quedado enamorada por completo de la joven de la perla. Estoy segura de que no volveré a mirar este cuadro de la misma manera.

Sin duda recomiendo la lectura a quien no la conozca ya. Yo, por mi parte, tengo pendiente de ver la película protagonizada por Scarlett Johansson y Colin Firth que aunque me han dicho que no es tan buena como el libro creo que también merece la pena.