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jueves, 19 de enero de 2012

Perlas para un collar Ángeles de Irisarri y Toti Martínez de Lezea

Perlas para un collar es un libro de relatos escrito por mujeres, sobre mujeres y... ¿para mujeres? Pues sí, para que nos vamos a engañar. Pero por supuesto también lo es para hombres. Hay quien puede pensar que ciertos libros son más de hombres que de mujeres y viceversa, pero si eso es verdad, no es éste el caso.

Toti Martínez de Lezea y Ángeles de Irisarri se han juntado para escribir este libro aportando, cada una de ellas, 15 relatos sobre judías, moras y cristinanas en la Edad Media española, y consiguiendo una pequeña joya que sin duda volveré a leer en algún momento. Quizás no todas las historias seguidas, pero sí de a poquitos.

El libro lo compré un día por impulso sólo porque quería tener algo de novela histórica en casa para cuando me apeteciera el género. Recuerdo haberme paseado durante un buen rato por la sección de libros de bolsillo hasta que me encontré con él. El libro que estaba buscando: Perlas para un collar. Realmente no sé qué fue lo que me pasó por el cuerpo porque no soy yo de leer muchos relatos. Me gusta más la novela.

De las autoras no conocía nada más que un libro de cada una: La estrella peregrina de Ángeles de Irisarri y El jardín de la oca de Toti Martínez de Lezea (ambas novelas relacionadas con el Camino de Santiago) pero como ambos libros me gustaron me decidí casi sin pensarlo.

Como casi siempre me pasa cuando compro por impulso he tardado muchos meses en leerlo, pero como casi siempre también, ha merecido la pena esperar a su momento para ser leído.

Al ser 30 relatos diferentes es muy complicado resumir la historia como suelo hacer en otras reseñas así que hablaré en general.

No puedo decir si me han gustado más los relatos de Ángeles o de Toti, lo que sí que tengo claro es que los estilos de ambas es muy diferente. Ángeles de Irisarri tiene un estilo a la hora de escribir que me parece simplemente genial. Se mete tanto en la época en la que está que las historias están narradas con un lenguaje al que yo imagino es el que se utilizaba hace siglos. Me parece muy difícil escribir de esta manera y por eso mismo lo aprecio más. Ojalá yo fuera capaz de escribir como ella... Toti Martínez de Lezea por su parte pone tanto cuidado en las narraciones que consigue que te metas en la historia desde el primer momento. Te atrapa desde el principio hasta el final y eso me encanta. A las dos les gusta utilizar la ironía y a mí eso me encanta. Vamos, que me pondré con la lectura de sus libros porque aún tengo mucho que descubrir de las dos.

Todos los relatos tienen como protagonistas a alguna mujer, ya sea cristiana, mora o judía, y todas pueden presumir de tener una gran personalidad y mucho carisma. Mujeres fuertes, valientes, dulces, asustadas pero capaces de hacer cualquier cosa por que sus hijos estén bien, o débiles pero que sacan fuerzas de flaqueza para seguir adelante.... A pesar de que cada historia es diferente, igual que cada mujer que hay en este mundo, este libro nos enseña que no somos tan distintas unas de otras a pesar de la religión de cada una y de sus ideas.

El libro tiene mucha relación con la religión pero a mí no se me ha hecho pesado en absoluto, y ya sabéis que yo cuanto más leo y oigo de religión menos las entiendo y menos me gustan...

En fin, que me estoy andando mucho por las ramas y se va a hacer interminable la reseña. En resumen diré que es un libro que me ha gustado mucho, por lo que cuenta y por cómo lo cuenta. De ahora en adelante Ángeles de Irisarri y Toti Martínez de Lezea tienen una seguidora fiel en mí.

viernes, 2 de abril de 2010

Vacas, cerdos, guerras y brujas Marvin Harris

Este año en Navidad, por segunda vez en mi vida, hice el amigo invisible en el trabajo. La verdad es que desde el principio tuve claro que fuera quien fuera mi amigo invisible yo recibiría un libro... Y no me equivoqué. Lo que me dejó un poco fuera de juego fue que me regalaran un libro del que no había oído hablar en la vida. Leí la sinopsis y me pareció bastante curioso que alguien se hubiera puesto a pensar en dar respuestas (y además compartirlas) a preguntas que la mayoría de gente no nos hemos planteado nunca.

¿Por qué un tabú religioso prohíbe a judíos y musulmanes comer carne de cerdo? ¿Cuál es el motivo de que los hindúes adoren a las vacas? ¿Cómo interpretar el machismo o la belicosidad de ciertas culturas?

Llevo un rato pensando y preguntándome qué voy a poner en la reseña porque tengo sentimientos un poco enfrentados. Por un lado me ha parecido un libro interesante, que cuenta y explica cosas curiosas. Pero por otro lado me ha parecido un libro complicado de leer. No me ha enganchado como para leerlo de un tirón y su redacción utiliza un lenguaje que me ha hecho densa su lectura. Podríamos decir, en resumen, que contado de otra manera me habría gustado más.

El libro, como su título indica, habla de porqué algunas culturas veneran a las vacas y otras a los cerdos, del porqué de las guerras y del sinsentido que fue la caza de brujas. Pero no se queda ahí, porque también habla de otros asuntos como la violencia de género (cuando los implicados no saben siquiera que existe) o de si realmente Jesús buscaba la paz en el mundo o si era un revolucionario cuya máxima era más el ojo por ojo que la de poner la otra mejilla.

Este último tema he de reconocer que no lo he entendido del todo. En general he captado la idea de lo que viene a decir Marvin Harris sobre Jesús, los profetas, la paz, la guerra, etc, pero cuando no se tiene una base sólida sobre religión (y yo ni la tengo ni la quiero tener) es complicado entender algunos pasajes que se explican en el libro. Ni Jesús era tan bueno, ni sus enseñanzas fueron reales según el libro.

Debo señalar también en este momento la interpretación evidentemente falsa o dada tradicionalmente a lo que Jesús dijo cuando le preguntaron si los judíos debían pagar impuestos a los romanos: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios". Esto sólo podía significar una cosa para los galileos que habían participado en la rebelión de Judas de Galilea contra los impuestos, a saber: "No pagar". Pues Judas de Galilea había dicho que todas las cosas en Palestina pertenecían a Dios. Pero los autores de los Evangelios y sus lectores probablemente nada sabían de Judas de Galilea, por lo que conservaron la respuesta sumamente provocativa de Jesús en el supuesto erróneo de que mostraba una actitud genuinamente conciliadora hacia el gobierno romano.

Por otro lado el libro habla de dos temas que me han llamado mucho la atención: la violencia porque sí contra todo el mundo en general y las mujeres en particular, y la caza de brujas que tuvo lugar en Europa entre los siglos xv y xvii donde murieron más de 500.000 personas acusadas de brujería. Se dice rápido, ¿verdad? 500.000 personas torturadas y muertas en la hoguera porque otra persona, torturada con antelación, la había acusado de ser una bruja.

Las brujas fueron creadas por las mismas personas que después las condenaron; es decir, gente del clero y nobles que tenían riquezas y que tenían que hacer ver al pueblo que las culpables de que el pueblo fuera pobre eran las brujas, que ellas echaban mal de ojo para que se secaran las cosechas, se murieran los niños o una gallina, o lloviera durante meses ahogando las plantaciones. Era mejor desviar el tema hacia personas inocentes antes de que se dieran cuenta de que eran los propios nobles y el clero quienes empobrecían al pueblo.

500.000 personas.

Por último mencionar el tema de la violencia de género. Los yanomamo son una tribu de 10.000 amerindios que habita en la frontera entre Brasil y Venezuela en la que los hombres tienen que demostrar que son más hombres que los demás a base de golpes. El que más soporta, es el más hombre de todos. Tienen magulladuras por todo el cuerpo, brechas y muchas muchas ganas de bronca. La verdad es que para mí no habría mayor problema en todo este asunto si no fuera porque para demostrar lo machos que son se dedican también a pegar a sus mujeres, niñas, esposas, primas, hermanas.. da igual. Tienen poder absoluto sobre ellas y, lo que es más triste, ellas no saben que tienen otras alternativas a parte de soportar todo eso. Una chica que estaba haciendo un estudio sobre los yanomamo se encontró con que las mujeres medían cuánto las querían sus respectivos maridos por el número de golpes que tenían en la cabeza. Muy triste.

En definitiva, el libro cuenta cosas interesantes, pero la manera de contarlas de Marvin Harris no me ha gustado. Me ha parecido muy pesado y poco claro en algunas ocasiones.