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jueves, 5 de septiembre de 2013

La casa de los espíritus Isabel Allende

Decir que este libro me ha gustado es quedarse muy, muy corto. La casualidad ha querido que lo haya leído justo ahora, a siete días del 40 aniversario del golpe de estado militar que metió a Chile en una época de miseria, tristeza y horror, y os puedo asegurar que no me ha dejado indiferente.
 
La casa de los espíritus cuenta la historia de la familia Trueba durante cuatro generaciones. Esteban Trueba para mí es sin duda el protagonista del libro. He leído bastante sobre este libro los últimos días y me sorprende que mucha gente vea a Clara, la esposa de Esteban, como la protagonista. Es cierto que ella es la que lleva los espíritus a la casa, pero por lo demás el personaje del marido es, para mí, el más importante. Siempre está presente de un modo u otro.
 
Esteban Trueba vive enamorado de Rosa, sin embargo no consigue hacer realidad su sueño de casarse con ella porque una terrible equivocación acaba con su vida de manera prematura. Para tratar de olvidarse de ella se marcha a las Tres Marías, una propiedad que su familia tiene y que está abandonada, y que tras mucho esfuerzo y trabajo la pone en marcha de nuevo. Años más tarde vuelve a la capital por un asunto familiar, pero también para ir a buscar a la hermana de Rosa, Clara, y proponerle matrimonio. Así comienza la historia de la casa de los espíritus, que no es otra que la casa que Esteban Trueba manda construir para que a su esposa no le falte de nada. Tiene todos los lujos que necesitan y muchos más. Clara, que desde pequeña tiene ciertos poderes extraños como mover objetos o ver lo que ocurrirá en el futuro, comienza a hacer sesiones de espiritismo llenando la casa de espíritus.
 
Esteban es un hombre muy de derechas con un temperamento muy fuerte. Piensa que el patrón tiene que estar por encima de todos y de todo y que nadie le puede toser y es precisamente esta forma de pensar la que tantas discusiones provocará en su familia.
 
Clara y él tienen una hija y ésta a su vez tiene otra hija, ambas enamoradas de hombres de ideologías contrarias a las de Esteban.
 
A lo largo de la novela se va viendo cómo el pueblo poco a poco va despertando, cómo van quedándose con la idea de rebeldía y cómo van cambiando las cosas con el transcurrir de los años en lo que a política se refiere. Gracias a personajes secundarios como los hijos de Clara y Esteban o los amantes de su hija y su nieta, nos vamos dando cuenta de cómo cambia la situación política, económica y social de Chile hasta llegar al Golpe de Estado del 73.
 
Las últimas 100 páginas las he devorado. No he tenido otra opción y aunque la hubiese tenido no habría podido dejar de leer porque es en estas últimas 100 páginas donde somos testigos del Golpe de Estado, del suicidio de Salvador Allende, del posterior horror que sembró las calles de Santiago y del resto de ciudades de Chile, y no he podido evitar que se me pusiera un nudo en la garganta que casi no me dejaba pasar el aire, y es que este libro no creo que lo haya podido digerir bien quien sufrió todo esto hace 40 años. La mayor parte del libro te cuenta la evolución de un país, pero la última parte describe perfectamente lo que ocurrió. Podría haber contado mucho más, por supuesto, pero ya habría sido caer en el morbo y no creo que eso fuese lo que buscaba Isabel Allende cuando lo escribió. Isabel Allende, que por cierto está emparentada con el Presidente Allende y que publicó el libro en plena dictadura.
 
En el libro se hace referencia a Pablo Neruda, siempre refiriéndose a él como el Poeta, y a Salvador Allende, nombrándole el Candidato primero y el Presidente después. En ningún momento se dan sus nombres pero se sabe que son ellos. Estoy segura de que hay otros muchos personajes que yo no conozco y que también están representados en la historia de La casa de los espíritus, pero no he podido identificarlos.
 
El libro me ha llevado varias semanas leerlo pero no porque no me haya gustado, sino porque cada vez encuentro menos ratos para leer. Lo he ido leyendo de a poquitos hasta que he llegado a la última parte donde directamente no he podido soltarlo. Me ha impresionado. No sé qué más puedo decir porque cuando lees sobre ciertas cosas que has podido ver en persona realmente te quedas sin palabras. Recuerdo que hace unos meses visité una antigua clínica que no era otra cosa que una clínica donde "cuidaban" a los presos torturados para que se recuperasen pronto y poder torturarles de nuevo. Esa visita a la casa museo me impactó sobre manera y hoy, al leer sobre eso en el libro, me ha dejado otra vez sin saber qué decir. Sí me gustaría aclarar que aunque a mí me haya impactado tanto el final del libro, las escenas  no son demasiado terribles ni duras teniendo en cuenta cómo podrían haber sido. Está escrito con bastante tacto.
 
El personaje de Esteban Trueba me ha encantado. Un hombre huraño y malvado al que sin embargo se le llega a coger cariño. También su nieta Alba me ha gustado. Ella es la protagonista precisamente de la última parte del libro y es la única capaz de ablandar al viejo Trueba. Una relación preciosa la suya.
 
De Isabel Allende había leído algunos libros antes de éste pero de los últimos que ha escrito y he de decir que en mi opinión La casa de los espíritus es de lejos el mejor. Me ha encantado su forma de escribir, la ironía, el humor ácido que tiene sobre todo al principio del libro. Con este libro he reído en varias ocasiones y también me ha emocionado.
 
Al tratarse de una saga familiar pasan muchas cosas y muy rápido y me ha pasado que al mirar el libro cerrado he tenido la sensación de que he leído mucho más de lo que realmente hay entre las tapas.
 
En resumen, un libro muy recomendable que me ha dejado impresionada y que ayudará a que no se olvide fácilmente lo que ocurrió aquí, en Chile, durante muchos años.
 
Faltan pocos días para el aniversario del Golpe de Estado y si algo me ha quedado claro en estos meses que llevo en Chile es que los chilenos ni olvidan ni perdonan. Siguen buscando a sus desaparecidos y siguen pidiendo justicia para sus muertos. Desde luego este libro ayuda mucho a no olvidar lo que ocurrió. Lo del perdón ya va dentro de cada uno y me da que es más complicado...

domingo, 21 de agosto de 2011

El cuaderno de Maya Isabel Allende

No conocía a Isabel Allende nada más que de oídas hasta que leí La isla bajo el mar. Bueno, con eso de que no la conocía quiero decir que no había leído nada suyo, claro. El caso es que me gustó su manera de escribir y me dije que leería más novelas escritas por ella.

Aún no me ha dado por rescatar su obra completa, pero cuando vi su nueva novela no me pude resistir. ¡Qué buena pinta tenía! Me encantó la portada y también el título, así que no pasó mucho tiempo hasta que me hice con ella. El otro día nada más terminar El síndrome de Mozart mis ojos se clavaron directamente en El cuaderno de Maya. No sabía aún qué libro iba a leer después, pero una vez que lo vi esperando en la estantería no lo dudé. Iba a ser ése.

El libro comienza de esta manera:

Hace una semana, mi abuela me abrazó sin lágrimas en el aeropuerto de San Francisco y me repitió que, si en algo valoraba mi existencia, no me comunicara con nadie conocido hasta que tuviéramos la certeza de que mis enemigos ya no me buscaban. Mi Nini es paranoica, como son los habitantes de la República Popular Independiente de Berkeley, a quienes persiguen el gobierno y los extraterrestres, pero en mi caso no exageraba: toda medida de precaución es poca. Me entregó un cuaderno de cien hojas para que llevara un diario de vida, como hice desde los ocho años hasta los quince, cuando se me torció el destino. "Vas a tener tiempo de aburrirte, Maya. Aprovecha para escribir las tonterías monumentales que has cometido, a ver si les tomas el peso", me dijo.

Y sí, la verdad es que Maya Vidal comete error tras error desde que cumple los quince años. Justo a esa edad es cuando fallece su Popo (abuelo) al que estaba muy unida, y se siente tan abandonada en ese momento que opta por tirar la toalla y refugiarse en compañías que no le hacen ningún bien. Lo que al principio es un juego para ella se va tornando en un asunto mucho más peligroso del que no le será tan fácil salir como le resulta entrar. Vemos, durante el transcurso de la historia, una Maya consumida por las drogas, enganchada de tal forma que no duda en recurrir a cualquier cosa para conseguir un poco de lo que sea. Vemos una Maya a la que todo parece salirle mal, pero que en el fondo sólo son las consecuencias de sus decisiones. Puede que haya ciertas cosas que le pasan que ella no puede evitar, pero la mayoría se las "busca" ella sola.

Sin embargo Maya se equivoca pensando que está haciendo lo correcto y por eso sufres cuando ella sufre, porque no ves maldad en sus actos.

"Esta Maya me ha hecho sufrir más que ningún otro de mis personajes. En algunas escenas le habría dado unas cachetadas para hacerla entrar en razón, y en otras la habría envuelto en un apretado abrazo para protegerla del mundo y de su propio corazón atolondrado."

Estas palabras las firma Isabel Allende y no se me ocurre nada mejor para describir lo que se siente por Maya mientras estás dentro de la historia. Podría dar más vueltas y explayarme, pero sólo conseguiría decir lo mismo con otras palabras. Y es que Maya es una niña que se hace querer y, aunque pasa un tiempo cometiendo errores en su vida, también sabe aprovechar la segunda oportunidad que le da la vida.

Maya Vidal es una niña que se ha criado con su Nini y su Popo desde que era un bebé. Al morir su Popo y torcerse tanto las cosas son su Nini y su padre quienes toman las riendas de su vida y la envían a una pequeña isla de Chile para que pueda escapar de las personas que la están persiguiendo (no daré muchos detalles para no desvelar nada pero se mete mucho en el mundo de las drogas y eso ya sabemos que siempre trae problemas) Allí tendrá que compartir casa y vida con Manuel Arias, un amigo de su abuela que la acoge en su pequeño hogar sin puertas. Poco a poco Maya y Manuel se van tomando cariño y ella pronto se dará cuenta de todo lo bueno que tiene para ofrecer no sólo la gente de Chiloé, sino también la propia isla. Se va dando cuenta de sus errores y trata de enmendarlos dándole a Manuel y a los demás vecinos todo su cariño y simpatía.

El libro está escrito a modo de diario de vida en el que Maya va escribiendo todo. A veces te habla del presente en la isla de Chile, y a veces te cuenta lo que hizo en California y Las Vegas donde se metió en líos por culpa de la droga. A pesar de que pueda parecer un poco lío así contado me ha parecido fácil de seguir.

La relación de Maya con Manuel Arias es la que más me ha gustado. Me ha parecido tierna, divertida y emotiva.

El final del libro no me ha gustado demasiado por ser predecible... Pero vamos, que es un punto insignificante. El cuaderno de Maya me ha gustado mucho.

domingo, 12 de junio de 2011

Fin de la feria del libro de Madrid 2011

Mi intención, como ya os comenté en un post anterior, era haber ido a la feria el sábado para que Isabel Allende me firmara El cuaderno de Maya. Pues bien, al final he ido viernes y domingo. No sé vosotros, pero yo veo algo que falla en esta ecuación.

El sábado estuve toda la mañana en casa recogiendo y, (para no faltar a la verdad) vagueando, así que lo de ir a ver a Isabel Allende se quedó en nada más que simples intenciones. Sin embargo sí que me he hecho con El cuaderno de Maya, libro que me ha dado muy buenas vibraciones desde el primer momento...

Las compras que me he traido a casa entre el viernes y hoy, domingo, han sido:

El cuaderno de Maya, de Isabel Allende.

Cuando me alcances, de Rebeca Stead.

Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, de David Foster Wallace.

Y por último, aunque no por ello menos importante La casa de los siete pecados, de Mari Pau Domínguez.

Este último no lo llevaba en mente, aunque es cierto que muchas veces lo he tenido en la mano para comprarlo, pero cuando he ido a por el libro de David Foster me he encontrado a Mari Pau firmando en la misma caseta, así que no me lo he pensado dos veces y me he hecho con la versión de bolsillo. Estoy segura de que me va a encantar. Os dejo la foto de la firma.

Por lo demás la feria no me ha decepcionado nada. Estaba hasta los topes de gente (como cada año) y había mogollón de autores firmando. He visto, entre otros muchos, a autores como: María Dueñas, Matilde Asensi, Laura Gallego (que tenía una carpa para ella sola) o Jorge Molist. Aunque sólo sea por eso, la feria suele merecer la pena siempre.

¿Habéis estado este año? ¿Habéis comprado algo? ¿Tenéis alguna firma nueva?