¿No encuentras algo? Búscalo aquí

Mostrando entradas con la etiqueta La isla bajo el mar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La isla bajo el mar. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de agosto de 2011

El cuaderno de Maya Isabel Allende

No conocía a Isabel Allende nada más que de oídas hasta que leí La isla bajo el mar. Bueno, con eso de que no la conocía quiero decir que no había leído nada suyo, claro. El caso es que me gustó su manera de escribir y me dije que leería más novelas escritas por ella.

Aún no me ha dado por rescatar su obra completa, pero cuando vi su nueva novela no me pude resistir. ¡Qué buena pinta tenía! Me encantó la portada y también el título, así que no pasó mucho tiempo hasta que me hice con ella. El otro día nada más terminar El síndrome de Mozart mis ojos se clavaron directamente en El cuaderno de Maya. No sabía aún qué libro iba a leer después, pero una vez que lo vi esperando en la estantería no lo dudé. Iba a ser ése.

El libro comienza de esta manera:

Hace una semana, mi abuela me abrazó sin lágrimas en el aeropuerto de San Francisco y me repitió que, si en algo valoraba mi existencia, no me comunicara con nadie conocido hasta que tuviéramos la certeza de que mis enemigos ya no me buscaban. Mi Nini es paranoica, como son los habitantes de la República Popular Independiente de Berkeley, a quienes persiguen el gobierno y los extraterrestres, pero en mi caso no exageraba: toda medida de precaución es poca. Me entregó un cuaderno de cien hojas para que llevara un diario de vida, como hice desde los ocho años hasta los quince, cuando se me torció el destino. "Vas a tener tiempo de aburrirte, Maya. Aprovecha para escribir las tonterías monumentales que has cometido, a ver si les tomas el peso", me dijo.

Y sí, la verdad es que Maya Vidal comete error tras error desde que cumple los quince años. Justo a esa edad es cuando fallece su Popo (abuelo) al que estaba muy unida, y se siente tan abandonada en ese momento que opta por tirar la toalla y refugiarse en compañías que no le hacen ningún bien. Lo que al principio es un juego para ella se va tornando en un asunto mucho más peligroso del que no le será tan fácil salir como le resulta entrar. Vemos, durante el transcurso de la historia, una Maya consumida por las drogas, enganchada de tal forma que no duda en recurrir a cualquier cosa para conseguir un poco de lo que sea. Vemos una Maya a la que todo parece salirle mal, pero que en el fondo sólo son las consecuencias de sus decisiones. Puede que haya ciertas cosas que le pasan que ella no puede evitar, pero la mayoría se las "busca" ella sola.

Sin embargo Maya se equivoca pensando que está haciendo lo correcto y por eso sufres cuando ella sufre, porque no ves maldad en sus actos.

"Esta Maya me ha hecho sufrir más que ningún otro de mis personajes. En algunas escenas le habría dado unas cachetadas para hacerla entrar en razón, y en otras la habría envuelto en un apretado abrazo para protegerla del mundo y de su propio corazón atolondrado."

Estas palabras las firma Isabel Allende y no se me ocurre nada mejor para describir lo que se siente por Maya mientras estás dentro de la historia. Podría dar más vueltas y explayarme, pero sólo conseguiría decir lo mismo con otras palabras. Y es que Maya es una niña que se hace querer y, aunque pasa un tiempo cometiendo errores en su vida, también sabe aprovechar la segunda oportunidad que le da la vida.

Maya Vidal es una niña que se ha criado con su Nini y su Popo desde que era un bebé. Al morir su Popo y torcerse tanto las cosas son su Nini y su padre quienes toman las riendas de su vida y la envían a una pequeña isla de Chile para que pueda escapar de las personas que la están persiguiendo (no daré muchos detalles para no desvelar nada pero se mete mucho en el mundo de las drogas y eso ya sabemos que siempre trae problemas) Allí tendrá que compartir casa y vida con Manuel Arias, un amigo de su abuela que la acoge en su pequeño hogar sin puertas. Poco a poco Maya y Manuel se van tomando cariño y ella pronto se dará cuenta de todo lo bueno que tiene para ofrecer no sólo la gente de Chiloé, sino también la propia isla. Se va dando cuenta de sus errores y trata de enmendarlos dándole a Manuel y a los demás vecinos todo su cariño y simpatía.

El libro está escrito a modo de diario de vida en el que Maya va escribiendo todo. A veces te habla del presente en la isla de Chile, y a veces te cuenta lo que hizo en California y Las Vegas donde se metió en líos por culpa de la droga. A pesar de que pueda parecer un poco lío así contado me ha parecido fácil de seguir.

La relación de Maya con Manuel Arias es la que más me ha gustado. Me ha parecido tierna, divertida y emotiva.

El final del libro no me ha gustado demasiado por ser predecible... Pero vamos, que es un punto insignificante. El cuaderno de Maya me ha gustado mucho.

viernes, 6 de agosto de 2010

La isla bajo el mar Isabel Allende

Buscando opiniones de El nombre del viento en otros blogs me enteré de que existía Bloguzz, una página Web en la que ofrecen productos a los blogueros para que los prueben primero y hablen de ellos después. Así que sin pensármelo demasiado me apunté y así, unos días más tarde, llegó a mis manos el primer capítulo de La isla bajo el mar. Poco después recibí el libro ¡firmado por Isabel Allende!

Ya comenté en el post que publiqué para Bloguzz que nunca me habían llamado mucho la atención los libros de Isabel Allende, pero creo que tarde o temprano habría terminado leyendo éste. -¿Por qué?- Puede que os estéis preguntando. -Pues ni más ni menos que por la portada.- Ya sabéis que muchas veces compro por impulso cuando una portada me resulta atractiva, y la portada de La isla bajo el mar bien merece, aunque sólo sea una vez, que se coja el libro y se investigue sobre la trama. La verdad es que la ilustración es preciosa. Me encanta.

La historia de Zarité se desarrolla una parte en lo que ahora es Haití (Saint Domingue en 1770) y otra parte en Nueva Orleans. La primera parte vive como esclava en casa de Toulouse Valmorian y la segunda como una mujer libre en una tierra donde los derechos de los negros quedan muy por debajo de los de los blancos.

La isla bajo el mar cuenta la historia no sólo de Zarité, protagonista de la novela, sino de todas aquellas personas anónimas condenadas a la esclavitud en cualquier parte del mundo. En una lucha de blancos contra negros pronto descubre que no necesariamente tienen que luchar unos contra otros, sino que puede encontrar aliados entre sus enemigos. Uno de los aliados de Zarité, pero no el único, es el doctor Parmentier.

-Espera, Teté. A ver si nos ayudas a resolver una duda. El doctor Parmentier sostiene que los negros son tan humanos como los blancos y yo digo lo contrario. ¿Qué crees tú? -le preguntó Valmorain, en un tono que al doctor le pareció más paternal que sarcástico.
Ella permaneció muda, con los ojos en el suelo y las manos juntas.
-Vamos, Teté, responde sin miedo. Estoy esperando...
-El amo siempre tiene razón -murmuró ella al fin.
-O sea, opinas que los negros no son completamente humanos...
-Un ser que no es completamente humano no tiene opiniones, amo.
El doctor Parmentier no pudo evitar una carcajada espontánea y Toulouse Valmorain, después de un momento de duda, se rió también. Con un gesto de la mano despidió a la esclava, que se esfumó en la sombra.

Si terrible es la palabra esclavo por su significado, mucho más repulsiva me resulta la palabra amo. Pone a las personas al nivel de los animales y eso es algo que nunca, jamás, en ningún lugar del mundo, debería ocurrir.

Leyendo este libro me he dado cuenta de qué distintas somos las razas y qué poco tolerantes somos con las personas que no pertenecen a la nuestra. Blancos con blancos, negros con negros, gitanos con gitanos y así un largo etcétera. Somos personas, seres humanos, y ninguno es más y/o mejor que el resto. Sin embargo hay mucha gente que aún no se ha dado cuenta de eso.

En la novela aparecen una gran cantidad de personajes que sueñan con un mundo en el que la esclavitud sea cosa de una lejana pesadilla. A ellos me gustaría hacer un pequeño homenaje:

Zarité: protagonista. Lucha por conseguir la libertad pero sin dejar de pensar en los que van con ella. Elegir entre el bienestar de sus hijos y la libertad es una muy difícil decisión.

Doctor Parmentier: está emparejado con una mujer de color y es padre de tres niños mulatos. Su sueño es poder dar a conocer al mundo que ama a una persona que sólo es distinta a él por su color.

Violette: durante su adolescencia y juventud es la más deseada de las cortesanas. Tiene sangre mezclada, pero el color de su piel es tan claro que podría pasar por blanca. El azar la lleva a Zarité una y otra vez hasta que terminan siendo amigas.

Don Sancho García del Solar: es el cuñado de Toulouse Valmorain, el amo de Zarité. Es un gran personaje que se hace querer a pesar de que es un cara dura.

El Père Antoine: un cura que dedica el 100% de su tiempo a ayudar a los demás, entre los que están Zarité y su hija.

Owen Murphy: irlandés de nacimiento. Es el jefe de capataces de la plantación de Valmorain. Su sueño es conseguir dinero suficiente para independizarse por completo y trabajar su propia tierra con su mujer y sus hijos. Es el único jefe de capataces capaz de ver a los esclavos como personas y no como animales.

Maurice Valmorain: es el hijo de Toulouse Valmorain. Está en contra de la esclavitud desde que tiene uso de razón y decide luchar para abolirla cuando llega a la edad adulta. Criado por Zarité crece con la certeza de que es su madre, a pesar de que no llevan la misma sangre.

La isla bajo el mar es un libro que no debería faltar en ninguna librería. Isabel Allende me ha sorprendido, y no porque no supiera que era buena escritora, sino porque simplemente pensaba que no sería el tipo de lecturas que a mí me suele gustar. Me equivoqué, lo reconozco.

Gracias a él me he dado cuenta de las injusticias que hay en el mundo, y sí, ya lo sé, la vida es muy dura,... pero jode verlo y sentirlo tan cerca con una historia que seguro sigue existiendo en muchos lugares. Niños, mujeres, hombres, personas mayores. Cualquiera puede convertirse en esclavo de la noche a la mañana. Cualquiera, sin saber si quiera por qué.