Ocurrió hace tiempo, pero la verdad es que lo mismo pudo ocurrir hace cien años, que dentro de otros cien, que ayer, o que hoy. Porque esta es solo la historia de un muchachito que, un buen día, creció.
Así empieza El polizón del Ulises y no puedo estar más de acuerdo con lo que dice porque no hay nada que indique una fecha o un lugar, simplemente se cuenta la historia del niño. Esta historia funcionará bien siempre precisamente por eso.
Todo empezó una noche de mayo cuando alguien llamó a la casa de tres hermanas y se marchó dejando en la puerta un niño. Las tres señoritas eran solteras y se ilusionaron mucho con la idea de cuidarle, así que fueron a hablar con el alcalde para pedirle que les dejara quedarse con el pequeño, así que el niño, al que llamaron Marco Amado Manuel, pero al que apodaron Jujú, creció rodeado de mujeres que le querían y se preocupaban por él. Cada una de las señoritas esperaba algo diferente de Jujú, lo que traía al chico de cabeza.
Etelvina quería que fuese un hombre de culto así que le daba lecciones; Leocadia quería inculcarle buenos modales, dulzura, elegancia y gusto por la música y los manjares; y Manuelita quería que fuera un hombre de provecho, así que le instruía para gestionar la hacienda.
Entre todas le tenían ocupado casi todo el día, pero por la tarde tenía un rato para jugar y ahí es cuando aprovechaba para subir al desván, que solo usaba él para sus juegos, y simulaba estar en su propio barco, el Ulises, viviendo aventuras y surcando los mares sin descanso. Sus tres mascotas eran sus compañeros de viaje: un perro, de nombre Contramaestre, un gallo, llamado Almirante Plum, y una perdiz, bautizada con el nombre de Señorita Florentina.
Un día un preso se escapa de una penitenciaría cercana y termina apareciendo en la casa de las tres señoritas, aunque, por supuesto, ellas no tienen ni idea. Jujú, que piensa que el hombre es buena persona, se hace cargo de él y le esconde en su barco mientras se recupera de una herida.
Y ya no voy a contar más porque es una historia muy cortita, no llega a las 100 páginas, y si sigo contando voy a decir demasiado. Jujú es un niño entrañable, igual que el resto de personajes y no puedes dejar de leer porque quieres saber que el peque va a estar bien siempre, a salvo en su Ulises y con las tres hermanas. Es una lectura entretenida, con muchas aventuras, y que pueden leer niños a partir de 9 o 10 años (a lo mejor un poco más, soy un poco mala calculando estas cosas).
Es lo primero que leo de la autora y me ha gustado, así que más tarde o más temprano, repetiré con ella.
Es lo primero que leo de la autora y me ha gustado, así que más tarde o más temprano, repetiré con ella.























