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lunes, 16 de marzo de 2020

Belleza roja - Arantza Portabales

Hace unos meses leí "Deje su mensaje después de la señal" de Arantza Portabales y me atrapó por completo. Por eso, cuando vi que sacaba nueva novela, no me lo pensé dos veces. En esta ocasión se trata de una novela negra, un poco diferente a la otra historia, y me ha vuelto a conquistar con su forma de escribir.

Xiana Alén aparece muerta en su habitación. Solo tiene quince años y sea quien sea el asesino se ha ensañado con el asesinato y la puesta en escena del crimen. Xiana vivía con sus padres en una lujosa urbanización a las afueras de Santiago de Compostela y, como nadie entró ni salió de la casa durante el tiempo que se cometió el asesinato, las seis personas que estaban en la casa esa noche se convierten en sospechosos. Es cierto que casi todo el peso de la sospecha cae sobre su tía Lía, con la que tenía mucha afinidad por el amor que ambas profesaban a la pintura y el arte, pero el resto no está libre de culpa. 

Es una noche de principios de verano. Xiana está castigada sin salir de casa y sus padres han organizado una cena con Lía, que es la gemela de la madre, y con un matrimonio vecino. Además en la casa también está la tía de las gemelas (madre y tía de la asesinada), que es mayor, va en silla de ruedas y se pasa el día recitando la Biblia. 

El caso llega al inspector Santi Abad y a la agente Ana Barroso, que se encargarán de interrogar y poner en orden la secuencia del asesinato de Xiana. Por su parte, ellos tendrán que aprender a entenderse, ya que es la primera vez que trabajan juntos en algo tan gordo y tienen que acostumbrarse el uno al otro. 

Por otro lado, para terminar de presentar a los personajes, tenemos a Connor Brennan, el psiquiatra que trata a Lía después de lo que ha ocurrido con Xiana. Además de ser testigos de las sesiones entre ellos, iremos descubriendo cosas del psiquiatra y de su vida que también son muy interesantes.

Tenemos algunos capítulos contados en primera persona por Lía y el resto está contado en tercera persona por un narrador omnisciente. En los capítulos de Lía vemos la parte más personal, tanto de ella como de otros personajes. Y dudaremos de ella, claro, pero también lo haremos del resto de personajes. Os aseguro que siempre tendréis a varios en la cabeza. 

Leí más de la mitad del libro del tirón, con eso creo que lo digo todo. Me ha gustado mucho cómo nos cuenta Arantza esta historia y cómo la resuelve, ya que no queda ningún fleco suelto en la investigación y  no se saca la autora nada de la manga al final del libro. El caso está completamente cerrado, peeeero, me han chivado que habrá otro libro con el inspector Abad y la agente Barroso, así que volveremos a saber de estos dos personajes de aquí a un tiempo. Personalmente no soy muy fan de series o trilogías, pero en esta ocasión haré una excepción seguro.

La belleza es roja como un cuenco de cerezas. 

Os dejo la reseña que hice de su otra novela pinchando en la imagen: 



viernes, 6 de julio de 2018

Deje su mensaje después de la señal - Arantza Portabales

Hace muchos años me pillé mucho por un amigo. Durante un tiempo pareció que la cosa podía ir más allá, pero después de dos quedadas y un par de besos la cosa no fue a más. Os aseguro que fue uno de los palos más grandes que me he llevado en la vida, porque antes de poder decir que habíamos empezado algo ya había terminado. Durante meses le escribí correos electrónicos contándole cómo me sentía, pero nunca le di a enviar. Los dejaba en borradores, donde por cierto siguen a día de hoy, y solo yo los leía de vez en cuando.
 
En el libro que traigo hoy las cuatro protagonistas hacen lo mismo que hice yo, solo que en lugar de usar la palabra escrita y un ordenador, utilizan su voz y un contestador automático. Llaman, se desahogan un rato y cuelgan hasta el próximo día. Lo mismo que hacía yo.
 
Cada una de las cuatro tiene un motivo para marcar el número de teléfono de otra persona: Marina es la típica abogada estirada que habla con el contestador de su ex; Carmela llama a casa de su hijo para contarle que está enferma sabiendo que él está a miles de kilómetros y que no podrá escuchar sus mensajes a tiempo; Sara habla con su psicólogo a través del contestador; y Viviana es prostituta y le cuenta al padre cómo ha llegado a estar donde está. 
 
Sin duda es una novela diferente, y en mi opinión, bastante original. Tiene capítulos cortos, ya que cada uno de ellos es un mensaje y estos no pueden ser demasiado largos. Las historias siempre van en el mismo orden: Marina, Carmela, Sara y Viviana, y vemos como los personajes van evolucionando en cada llamada. Se hablan a ellas mismas y así van tomando conciencia de lo que les tiene mal, de lo que realmente no funciona en sus vidas. Tienen que cambiar. Y, lo que es mejor, quieren hacerlo.
 
El libro acaba y nos deja con un nudo en la garganta, pero también con una sonrisa en los labios. Para mí ha sido una buena lectura y quedará entre las mejores del año: por la historia, por el formato que usa la autora y porque me recuerda lo que hice hace tanto tiempo. Yo en su día pensé que era rara por hacer algo así. Después de leer esta novela pienso que sí, que tanto las protagonistas como yo somos un poco raras, pero he llegado a la conclusión de que no me importa.