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domingo, 29 de abril de 2018

El dragón de hielo - George R. R. Martin

La primera vez que leí este libro no debía estar muy centrada porque cuando fui a hacer la reseña no supe muy bien qué poner en ella. Recordaba algunas cosas, pero había otras que no, y por eso ahora, un año después, me he animado a releerlo para poder dedicar a la historia la atención que merece.  

Adara es una niña pequeña que vive con su padre y sus dos hermanos mayores en la granja de la familia. Su tío, un jinete de dragones del rey, les visita cada verano para contarles las novedades de la guerra y para llenar de regalos a los niños, pero, a pesar de ello, Adara prefiere el invierno porque es cuando viene el dragón de hielo a verla. Su relación comienza cuando ella solo tiene cinco años, y año a año se va fortaleciendo. Ambos pasan juntos la mayor parte de la estación helada, volando unas veces y en el hielo o la nieve otras. Y mientras Adara y el dragón se van uniendo, la relación de Adara y su padre se va enfriando.  

Se trata de un cuento no demasiado largo que va acompañado por unas ilustraciones en blanco y negro (¿o más bien diríamos gris?) que cuenta una bonita historia de amor y amistad. Personalmente no creo que sea para niños muy pequeños, a pesar de que lo vendan en la sección infantil, porque tiene algo de violencia, pero a partir de una edad prudente estoy segura de que los niños lo podrán disfrutar igual que los mayores.
 
A Adara le gustaba el invierno por encima de todas las cosas, pues cuando el mundo se enfriaba llegaba el dragón de hielo.

Este libro es la prueba de que George R. R. Martin puede contar una historia interesante en menos de 70 páginas. Las ilustraciones son de Verónica Casas, una ilustradora enamorada de los dragones, como menciona en su cuenta de Instagram.

viernes, 4 de noviembre de 2011

La marca de sangre Johan Theorin

Este libro me ha dejado un sabor agridulce. Por un lado me ha gustado y por otro me ha decepcionado un poco. La trama está bien y hay momentos que estás con el corazón en un puño y pensando que no podrás dejar de leer hasta que se resuelva el entresijo en cuestión, pero el final me ha parecido un poco predecible.

Normalmente cuando conocemos (o empezamos a conocer) a un autor podemos saber de qué pie cojea y por dónde va a llevar la historia. Siempre hay alguna sorpresa, claro, pero por lo general se sabe qué ocurrirá. A mí me pasa eso con Julia Navarro, por ejemplo. He leído un par de libros suyos que me han tenido en tensión y enganchada a la historia, pero ahora me estoy haciendo la remolona para seguir leyendo su obra porque siempre acaban mal. Vamos, que en cierto modo se sabe que el final no será bueno. Quizás sea cosa de los libros que he leído y le haya colgado un sambenito que no le corresponde, pero es la sensación que tengo con ella. A lo que vamos. Tengo la sensación de que con este autor se puede saber más o menos qué ocurrirá al final. Y no me refiero a saber quién es el asesino, no. Me refiero a lo que a la vida del protagonista en cuestión se refiere.

En esta ocasión Öland no se ve salpicado con ningún asesinato pero sí uno de sus habitantes.

Per Morner recibe una llamada de su padre que le deja bastante preocupado. No tiene mucho trato con él, pero sigue siendo su padre así que al notar algo raro decide ir a buscarle al lugar donde le ha dicho que se encuentra. Este lugar no es otro que una casa en mitad de un bosque donde su padre, Jerry Morner, y sus socios grababan películas porno y hacían sesiones de fotografía unos años atrás. Per llega justo para encontrar a su padre tirado en el suelo de una habitación de la planta baja antes de que la casa entera sea pasto de las llamas. Los dos salen más o menos ilesos, pero dos personas mueren en el piso superior abrasadas por las llamas. Antes de salir ve a un hombre huyendo por un camino cercano. Su padre está enfermo y no puede dar muchos datos sobre lo que ha pasado (y lo poco que cuentan no se lo creen porque piensan que chochea) así que Per se convierte en el único testigo fiable.

-¿Desde dónde llamas, Jerry? ¿Dónde estás?
El auricular zumbó antes de que llegara la respuesta.
-Ryd.
-Vaya, entonces ya has llegado. ¿No ibas al estudio?
-A Bremer -respondió Jerry.
-Comprendo. Ahora estás en casa de Bremer.
Oyó que Jerry titubeaba y continuó:
-¿No has visto a Hans Bremer? ¿No ha ido a buscarte?
-Aquí no.
Per se preguntó si no estaría borracho y desorientado o solo desorientado.
-Vuelve a casa, Jerry -dijo con voz decidida-. Vete a la estación y coge el primer autobús a Kristianstad.
-No puedo.
-Sí, Jerry. Hazlo.
Se hizo de nuevo el silencio.
-Ven a buscarme, Pelle.
Per dudó.
-No, no puedo.
El teléfono quedó en silencio.
-Pelle ¿Pelle?
Per sujetó el auricular con más fuerza.
-No tengo tiempo, Jerry -contestó-. Jesper está aquí, y Nilla vendrá dentro de poco... Antes debería hablar con ellos.
Pero su padre había colgado.

Por otro lado Per tiene sus propios problemas personales. Su hija está enferma esperando a ser operada en el hospital de Kalmar. Su vida sentimental es un desastre desde que se divorció y su ex mujer se volvió a casar. Y el trabajo que tiene no le llena en absoluto.

Vendela Larsson acaba de mudarse a Öland con su marido. Vivió allí durante su niñez pero se mudó cuando era pequeña y no ha vuelto hasta ahora. Está obsesionada con las hadas y los trols, seres que parece ser, habitan en los bosques de la isla.

Como ya va siendo habitual en los libros de Theorin tenemos una historia contada en el presente y otra contada en el pasado. Por supuesto ambas están relacionadas al final de alguna manera.

Por último, pero no por eso menos importante, está Gerlof Davidson, nuestro protagonista indiscutible. Sí, es cierto que cada libro cuenta una historia y que esa historia tiene un personaje protagonista, pero Gerlof es el nexo de unión entre todos los libros. Es un marinero jubilado amante de los misterios que no duda ponerse manos a la obra para intentar desnmascarar al malo.

En este libro he echado de menos más protagonismo para este personaje puesto que me parece un hombre bueno, sabio, intrigante y entrañable.

El libro dedicado a la primavera me ha gustado, pero si lo comparo con el invierno me ha dejado un poco fría. La tormenta de nieve me tuvo todo el tiempo con el corazón en un puño; sin embargo La marca de sangre no ha conseguido despertar mi atención hasta el final del libro, que es cuando se ha puesto realmente interesante. No estoy segura, pero creo que parte de culpa de que haya perdido interés en la historia la tienen las hadas (y odio decir esto porque siempre he sido una gran defensora de las hadas. Soy de las daba palmas en ET cuando la niña y la madre están leyendo el cuento de Peter Pan)

En definitiva, el libro me ha gustado, la trama está bien y la intriga se mantiene casi todo el tiempo (aunque como digo a mí me han ido cortando un poco el rollo los capítulos titulados Vendela y las hadas) De los tres libros que he leído hasta ahora me sigo quedando con La tormenta de nieve. A ver el verano que tal se presenta...

Gracias a Random House Mondadori por haberme enviado el libro. Me hizo una ilusión tremenda porque no me lo esperaba.

miércoles, 26 de octubre de 2011

La tormenta de nieve Johan Theorin

Ya comenté el otro día que Random House Mondadori me había enviado el tercer libro de El cuarteto de Öland. En concreto la primavera. Y es que cada uno de los cuatro libros se centra en una de las cuatro estaciones.

Los libros no están relacionados entre ellos aunque sí que hay un personaje que repite. Curiosamente un personaje que nombré nada más que de pasada en la reseña de La hora de las sombras y del que no dije ni su nombre. Se trata de Gerlof Davidsson. Un abuelo, a mi parecer entrañable, que vive en un hogar para mayores en una localidad cercana a Öland. Gerlof no se conforma nunca con las versiones oficiales de las cosas sino que las investiga por su cuenta para llegar a la verdad.

La familia Westin se muda a Öland a una gran casa en la costa. Desde la casa se vislumbra el mar y los dos faros que han guiado a los barcos desde el año 1846. La casa ha estado siempre habitada por fareros pero ahora la profesión no existe y la casa está cerrada desde hace muchos años.

La familia Westin llega huyendo del estres de Estocolmo para reformar la casa con toda su ilusión. Son una familia feliz con un niño pequeño de unos tres años y una niña de seis. Sin embargo las cosas se tuercen cuando Katrine Westin aparece ahogada en la playa (esto no es ningún spoiler, está en la sinopsis) Joakim tiene que tomar las riendas de la casa y de la familia pero no será tarea fácil. Por un lado está deprimido por la muerte de su mujer y no quiere hacer nada; por otro siente presencias en la casa con las que no se siente del todo tranquilo y comienza a investigar qué puede ser lo que siente; por último su hija Livia (me encanta el nombre, por cierto) parece que ve cosas en sus sueños. Por decirlo de alguna manera tiene facilidad para comunicarse con los muertos de la casa.

Tilda Davidsson es la nueva policía de la isla de Öland. Es una chica joven que decide mudarse para no dar que hablar a la gente sobre su lío con un profesor de la academia. Otro motivo para mudarse es que allí se encuentra Gerlof Davidsson, el hermano de su abuelo, del que ella no sabe gran cosa. Su primer día de trabajo comienza con el ahogamiento de Katrine Westin, y desde entonces se dedica a investigar su muerte. Realmente no tiene porqué hacerlo porque para todo el mundo la muerte de Katrine ha sido fruto de un desgraciado accidente. Sin embargo Gerlof la pone sobre aviso y ella empieza a pensar que el accidente no ha sido tal.

Ya por último nos encontramos a Henrik Jansson, de profesión ladrón de casas. Se supone que lo ha dejado pero no sabe muy bien cómo se ve envuelto en una nueva oleada de robos.

Todos los personajes son importantes a su manera. Yo la parte que más he disfrutado, aunque también reconozco que lo he pasado mal porque me daba miedo, ha sido la de Joakim. Como he comentado anteriormente su hija puede hablar con los muertos, él siente presencias en la casa y el cobertizo, y además hay un personaje misterioso llamado Ethel, que se menciona desde la primera hoja pero que no se explica quien es hasta la mitad del libro, que le tiene en vilo todo el tiempo. El autor va dando pequeñas cápsulas con información sobre este personaje y siempre te quedas con ganas de saber más.

Si tengo que elegir entre uno de los dos libros que he leído hasta ahora de El cuarteto de Öland, me quedo con La tormenta de nieve. El otro me gustó, pero este más. Eso sí, las dos portadas me parecen geniales.

Y si tengo que elegir entre Johan Theorin y Stieg Larsson me quedo con el primero. Posiblemente sin Stieg Larsson no se habría dado a conocer la novela negra, pero me gusta más la manera de escribir de Theorin.

El tercer libro, la primavera, ya lo he empezado así que en breve podré comparar las tres historias. Por el momento recomiendo las dos que he leído y si puede ser, mejor en orden: el otoño primero y el invierno después.

Gracias de nuevo a Random House Mondadori y Bloguzz por enviarme este ejemplar.

-¿Mamá?

Entró en el cuarto y se acercó a la cama. Livia estaba tumbada y tapada con la manta, con los ojos cerrados, pero a la luz de la lámpara del pasillo Joakim vio cómo agitaba la cabeza sobre la almohada. Tenía el jersey de Katrine enrollado en la mano. Se acercó con cuidado y se lo desenrolló.

-Mamá no está aquí –dijo en voz baja, y dobló el jersey.

Se hizo el silencio durante unos segundos.

-Sí está.

PD especial para Jesús de La Caverna Literaria: este libro me ha encantado y tenía fantasmas. Como ves, donde dije digo digo Diego...

sábado, 22 de octubre de 2011

La primavera llega en otoño - El cuarteto de Öland

Quién dice que las casualidades no existen?

Hace muchos meses me apunté en una promo de Bloguzz en la que te daban dos libros de una tetralogía llamada El cuarteto de Öland. Cada libro habla de una estación del año y a mí me regalaron el otoño y el invierno. Pensé que era una saga y que no sabría qué ocurriría hasta que no leyera el cuarto, y último, libro. Sin embargo no podía estar más equivocada. Cada historia empieza y acaba con el libro. Lo único que tienen en común son algunos personajes y el lugar en el que ocurren los hechos.

El caso es que hace un par de días decidí coger (¡por fin!) el libro del invierno. El otoño me había gustado, pero me apeteció cambiar el tipo de novela cuando lo acabé así que empecé a leer otros libros hasta que casi me olvidé de que lo tenía pendiente. Así pues, como iba diciendo, comencé el invierno hace unos días.

Por otro lado, hoy le he llevado el otoño a mi compañero Gonzalo. Él dice que soy su librera personal porque siempre le llevo libros. Los que yo quiero, nada de elegirlos él. Y he de decir que casi siempre acierto.

Pues bien, hoy, después de ocho meses, he recibido la primavera, el tercer libro del Cuarteto de Öland, gentileza de Random House Mondadori. El libro se llama La marca de sangre y tiene tan buena pinta como los otro dos (el otoño, La hora de las sombras me gustó mucho; el invierno, La tormenta de nieve, aún lo estoy leyendo, pero me está encantando. Me gusta más que el otro)



No sabéis la ilusión que me ha hecho cuando me ha llamado mi padre para decirme que tenía un paquete con un libro dentro porque no me lo esperaba para nada. De hecho pensaba que era otro libro que también estoy esperando este otoño y que tengo muchas ganas de tener en mis manos. Ya os iré contando cuando lo reciba...

Por lo pronto quiero agradecer a Random House Mondadori el detallazo de enviar el tercer libro junto con una nota manuscrita. Será una tontería pero yo estas cosas las agradezco un montón. Que alguien se preocupe en escribir una tarjeta, una carta o una simple nota de su puño y letra no es algo que se vea mucho últimamente.

Os dejo con la reseña del otoño por si queréis saber algo más del Cuarteto de Öland. En breve vendrán el invierno y la primavera.